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La deforestación, hermana de la desertificación y la sequía. Hay que motivar a los Gobiernos para que hagan algo

22/03/2012 20:33

0 El ciclo de la lluvia bienechora se ha constituido en un problema grave para el planeta porque la tala indiscriminada de los bosques húmedos -la Amazonia por ejemplo- genera el fenómeno contrario, la sequía, la desertificación, el desierto

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Una de las mayores amenazas para la vida del hombre en la Tierra es la deforestación. Esta actividad que implica “desnudar el planeta de sus bosques” y de otros ecosistemas como de su suelo, tiene un efecto similar al de quemar la piel a un ser humano. O expoliarlo. ¿Por qué ? Porque los bosques ayudan a mantener el equilibrio ecológico y la biodiversidad, limitan la erosión en las cuencas hidrográficas e influyen en las variaciones del tiempo y en el clima.

Asimismo, abastecen a las comunidades rurales de diversos productos, como la madera, alimentos, combustible, forrajes, fibras o fertilizantes orgánicos. Y eso lo vienen haciendo desde hace miles o cientos de años.

Según la ONU, la superficie de los bosques primarios del planeta ha disminuido desde el año 2000 en más de 40 millones de hectáreas, una superficie equiparable al tamaño de Alemania y Dinamarca juntas. Para mantener el equilibrio ecológico es urgente poner fin a la deforestación mundial antes del 2020.

Por eso la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente (CNUMAD) establece que la protección ambiental es una parte integrante del desarrollo, que tiene como objetivo primordial combatir la pobreza y lograr un equilibrio entre la eficiencia económica y la sostenibilidad. Este organismo internacional, reconoce que todos los bosques del planeta deben orientarse hacia una ordenación sostenible, que garantice sus servicios y beneficios sociales, económicos y ecológicos.

En el mundo, la tasa anual de deforestación ronda el 0, 23%, mientras que en África es del 0, 78%. En Sudamérica, la tasa pasó del 0, 44% en 1999 y 2000 al 0, 50% entre el 2000 y el 2010. Argentina está muy por encima de la media continental: 0, 95%, con extremos como Misiones (1, 33%), Santiago del Estero (1, 18%), Santa Fe (0, 95%), etc..

Los bosques, el régimen de lluvias, la sequía, la erosión y la desertificación, son factores de un gran proceso de vida o de muerte

Una de las funciones más importantes de los árboles es su capacidad para la evapo-transpiración de volúmenes enormes de agua a través de sus hojas. Este proceso comienza cuando el agua, por efecto del calor del sol, se evapora (pasa del estado líquido al gaseoso) y se incorpora a la atmósfera como vapor de agua. A medida que asciende y por disminución de la temperatura, el vapor de agua se condensa (se convierte en pequeñas gotas) formando las nubes. El agua condensada en las nubes cae finalmente en forma de lluvia sobre los continentes, permitiendo así el crecimiento de los árboles y de sus raíces, como también el de otros organismos vivos.

Por otro lado, una vez que sus hojas caen estas se pudren en el suelo, determinando, su enriquecimiento; ya que los nutrientes son reciclados rápidamente por las bacterias del terreno, cerrándose así un ciclo. Es decir entonces, si se eliminan los árboles, la lluvia dejará de caer, pues el binomio de los dos se encuentra tan estrechamente relacionado que el fin de uno significa su ruptura. Sin la lluvia, la tierra comenzará a morir, produciéndose una fuerte erosión y la zona de bosque se convertirá finalmente en un desierto.

Sin lugar a dudas podemos citar ejemplos del fenómeno. Tal es el caso del desierto de Harrapan, en Pakistán. Inicialmente se trataba de una zona rica en bosques, que disfrutaba de un régimen de lluvias adecuado gracias a los monzones (vientos estacionales): el resultado de un binomio armonioso era una buena muestra de ecosistema forestal autosustentador. Los bosques fueron talados gradualmente por los ganaderos, que necesitaban pastos para sus rebaños

La precipitación en forma de lluvia se mantenía normal en la región, hasta que la tala masiva afectó a más de la mitad del territorio. Como consecuencia, las lluvias cesaron y el área se volvió árida y los bosques circundantes también murieron. En la actualidad la zona es un semidesierto, capaz de mantener tan sólo a unas pocas personas y otros organismos que antes vivían del bosque.

En la Amazonia es como si todos los depredadores hubieran formado equipo para tragarsela

Otro ejemplo es la Cuenca Amazónica, compartida por siete países, con una extensión de 6.700.000 km2. Casi el 70% de esta se encuentra en Brasil (representa un 30% de la selva tropical que queda en el planeta). Parcelas de ellas que contienen la mayor diversidad biológica, colindan con terrenos talados y quemados a los que se les dará uso agropecuario. Al ritmo actual de deforestación y sumado al continuo cambio climático, los científicos aseguran que en dos decenios se destruirá el 40% de la Amazonia y que otro 20% se degradará.

Desde la agricultura de los pequeños granjeros (con uso indiscriminado del fuego) hasta las políticas de las instituciones económicas internacionales respetables como el Banco Mundial, todos están presentes. Sin olvidar el egoísmo y la falta de visión de los gobiernos nacionales combinados con las actividades de las grandes empresas y terratenientes.

La expansión de la ganadería, tanto para consumo interno como para la exportación, es importante en América Latina, pero no tanto en regiones como Asia o África.

La deforestación, por esas diversas causas, puede ocasionar la extinción local o regional de especies, la pérdida de recursos genéticos, el aumento de plagas, la disminución en la polinización de cultivos comerciales o la alteración de los procesos de formación y mantenimiento de los suelos (erosión). Asimismo, impide la recarga de los acuíferos y altera los ciclos biogeoquímicos. En suma, la deforestación provoca pérdida de diversidad biológica a nivel genético, poblacional y eco sistémico.

La tala incontrolada de los bosques tropicales para actividades agropecuarias es un crimen

La deforestación, como todo proceso, tiene sus causas fundamentales y muy discernibles. Entre ellas las más claras son: el cambio del uso del agua para actividades ganaderas y agrícolas, los incendios y enfermedades forestales y la tala incontrolada de árboles. En la actualidad, la deforestación de los bosques tropicales constituye una auténtica amenaza. Un crimen ecológico. Si analizamos estadísticamente las tasas de deforestación en distintas áreas ecológicamente importantes —bosques tropicales húmedos, bosques tropicales secos, bosques de llanura, bosques de montaña—, llegamos a la conclusión desconcertante que, en los últimos años, este proceso ha resultado mucho más intenso en las zonas secas y semiáridas, especialmente en las montañas.

Esto es comprensible, porque las áreas de mayor altitud o más secas resultan mucho más adecuadas para la ganadería. Los suelos de estas regiones, en general, son más ricos y fácilmente cultivables que los suelos viejos de las llanuras tropicales, prácticamente lavados de todo tipo de nutrientes. Además de las restricciones agronómicas, hay que tener en cuenta la limitación que supone para la colonización la presencia de diferentes enfermedades, como malaria o fiebre amarilla, mucho menos extendidas en zonas de montaña o secas que en áreas húmedas.

Hay otras muchas actividades que están contribuyendo en mayor o menor grado a la deforestación a nivel mundial. Hoy, las numeramos pero no las describimos al detalle:

La minería a cielo abierto, la prospección y explotación de petróleo por las grandes empresas multinacionales siempre con gran provecho para el gobierno nacional, la construcción de represas gigantes en los grandes ríos, la de infraestructuras, etc… todas se combinan contra los bosques ancestrales.

“desnudar el planeta de sus bosques” y de otros ecosistemas como de su suelo, tiene un efecto similar al de quemar la piel a un ser humano

Sequías, procesos de desertificación (como el actual), conflictos bélicos con niños famélicos con fusil Kalashnikov con licencia para matar… o morir, rivalidades de jefes tribales apoyados por mafias generalmente occidentales etc… todo eso conduce a movimientos masivos de población hacia zonas forestales en busca de abrigo, incrementando la presión sobre los recursos forestales. En África la recolección de leña es clave, siendo la biomasa forestal el principal combustible en este continente.

En todas las regiones del planeta, la expansión de la frontera agrícola es uno de los factores de la tala de bosques enteros, sea para cultivar (soja, caña de azúcar, palma de aceite, etc.) o para sembrar pastos (para la obtención de carne y cuero). La extracción comercial de madera desempeñaba un papel importante, sobre todo en los primeros momentos, y son víctimas primeramente los bosques primarios con riqueza en especies de madera comerciales o preciosas. Y la actividad maderera se realiza muy frecuentemente de manera ilegal (tala ilegal) en gran parte de las zonas tropicales.

Anualmente se pierden 13 millones de hectáreas de bosque nativo en el mundo, especialmente los bosques tropicales tanto en Asia, como en África y América. Si nos detenemos en un país de América Latina, Argentina por ejemplo, se ha producido una importante disminución de la selva en Misiones, Salta y Jujuy. Una de las principales causas de la deforestación es la explotación maderera que hemos descrito en el párrafo anterior… En algunos casos se aprovechan las maderas de los árboles nativos y en otros la deforestación se produce para realizar plantaciones forestales. Últimamente los cultivos de soja han venido a irrumpir en el negocio de la madera. La superficies de soja son inmensas

Y la actividad maderera se realiza muy frecuentemente de manera ilegal (tala ilegal) sobre todo en zonas tropicales. La extracción comercial de madera desempeña un papel importante, sobre todo en los primeros momentos, y son víctimas propiciatorias los bosques primarios con riqueza en especies de madera comerciales o preciosas. También se tala el bosque, se aprovecha la madera y luego las tierras se destinan a la agricultura.

La tremenda tasa de transformación de los bosques originales del norte de Argentina para la ampliación de la superficie agrícola, no tiene precedentes en la historia. De no mediar acciones inmediatas por parte del Estado Nacional y de las provincias involucradas, en poco tiempo se perderán superficies importantes e irremplazables del patrimonio natural del país sureño y es por eso que a él nos referimos en este reportaje.

En todas las regiones del planeta, la expansión de la frontera agrícola es uno de los factores de la tala de bosques enteros, no solo en la febril actividad maderera sino también para cultivar (soja, caña de azúcar, palma de aceite, o para aumentar el imperio del biodiesel, etc.).No olvidemos la siembra de pastos (para la obtención de carne y cuero).

Sin lugar a dudas esta actividad genera serios problemas, porque no sólo deteriora al medio ambiente, sino genera problemas sociales, afectando sobre todo a millones de personas que viven en el bosque y que es él su medio de vida. Si bien existen regulaciones a nivel nacional para evitar la depredación de los bosques, hay muchas empresas que no cumplen las normas, explotando los bosques para su provecho con una intensidad y velocidad que no permite la regeneración de estos bastiones ecológicos.

A la explotación sin medida se opone la necesidad de un desarrollo sostenido

La incidencia de la población sobre el mantenimiento de los bosques reviste caracteres de especial gravedad en el caso de la Amazonia, donde la invasión de campesinos a partir de la segunda mitad del siglo XX ha venido a trastocar el equilibrio ambiental que han mantenido ancestralmente los pueblos aborígenes que utilizaron de los mismos durante milenios.

Y el estado de conservación de los bosques no resultó afectado sustancialmente. El establecimiento de nuevos colonos en estas zonas se ve favorecido por los propios programas gubernamentales, que conceden títulos de propiedad a los colonos que con sus campesinos convierten un terreno baldío en terreno productivo. Con frecuencia, los colonos talan no sólo la parcela de terreno que les ha sido asignada, sino una superficie mucho mayor. Por otro lado, el acceso a la región de estas nuevas poblaciones se ha visto favorecido por la construcción de carreteras, planeadas para facilitar la explotación de estas áreas, como consecuencia de la presión que ejercen las empresas madereras, mineras y petrolíferas.

Además, es preciso el reconocimiento de los derechos territoriales de los pueblos aborígenes que han demostrado estar comprometidos y preparados para la conservación del bosque (su hogar), y ha demostrado que el movimiento migratorio artificial de campesinos hacia estas zonas, es el comienzo del desastre ecológico.

Esta última condición precisa de una redistribución equitativa de las tierras agrícolas, de tal forma que la supervivencia y la calidad de vida del campesinado queden asegurada en su propia tierra y sea innecesaria la migración y la consiguiente deforestación. Los planes de gobiernos latinoamericanos contra la tala indiscriminada han logrado avances, pero todavía chocan con fuertes intereses económicos.

Nunca antes en América Latina se luchó tanto contra la deforestación como hoy, afirman expertos y gobiernos. Pero la tala en la región aumentó hasta constituirse en la más alta del mundo.

Hubo un aumento de los precios internacionales de productos como la soja, lo que impulsó la ocupación de zonas boscosas especialmente en Bolivia, Brasil y Paraguay. Pero esa tendencia -salvo excepciones- parece haber terminado.

Para combatir la deforestación, las armas están al alcance en cada país, respetando siempre el buen uso de los recursos biológicos

De acuerdo con las recomendaciones de las Naciones Unidas, existen diversas medidas a adoptar para frenar el actual proceso de deforestación. Por un lado, los programas forestales de cada país, en los cuales deben participar todos los interesados en integrar la conservación y el uso sostenible de los recursos biológicos. Asimismo, sería deseable mejorar las capacidades nacionales de investigación forestal para crear una red que facilite el intercambio de información, el fomento de la investigación y el conocimiento de los resultados de las distintas disciplinas.

Si la deforestación es la combinación de diversos factores, esto implica también que no hay ninguna única solución válida para combatirla. Es necesario llevar a cabo estudios que analicen las causas de la deforestación y degradación ambiental en cada país, y debe fomentarse la cooperación en temas de transferencia de tecnología relacionada con los bosques, tanto Norte-Sur como Sur-Sur, mediante inversiones públicas y privadas, empresas mixtas, etc… Por otro lado, se requieren las mejores tecnologías de evaluación para obtener estimaciones fidedignas de todos los servicios y bienes forestales, en especial los que son objeto de comercio general.

Es mucho lo que se pide a cambio de un país armónico, con los bosques ancestrales intactos, en el que merezca la pena vivir.

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