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El Decamerón (1349-1353) de Giovanni Boccaccio

10/02/2010 18:01 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El Decamerón es la primera gran obra en prosa de la lengua italiana, la obra en la que Boccaccio perfeccionó la categoría literaria de la nouvelle

En El Decamerón de Boccaccio, Eros, el dios del amor, rige el mundo. Hombre y mujer han sido creados para el amor, que es sensual y que debe experimentarse físicamente. El deseo cruza las fronteras de las clases sociales y las normas de la moral.

En el año 1348, la peste devasta Florencia. Diez jóvenes, siete mujeres y tres hombres, huyen de la desgracia y de la decadencia de las costumbres que impera en la ciudad atacada por la epidemia. Se refugian en una propiedad rural de Toscana. Allí, en medio de un paisaje idílico, disfrutan por un tiempo de una vida paradisíaca. Cuando el calor del día torna desagradables las excursiones a las colinas que rodean la finca, los diez jóvenes se entretienen narrándose historias. Cada noche, durante diez días, se elige una reina o rey que debe seleccionar el tema para el día siguiente. Uno a uno, contribuyen al relato: así se crean, en diez días, los cien cuentos de El Decamerón, la "obra de las diez jornadas" (del griego deka, diez, y hemera, día) Cien es la cifra de la perfección y es base también de La divina comedia de Dante.

Un marido debilucho consigue superar, duras penas, la noche de bodas, pero después ya no puede satisfacer a su mujer. Cuando un pirata la rapta y le da pruebas de u virilidad, ella se considera afortunada. Masetto, un hombre joven y fuerte, trabaja como jardinero en un convento. Con gran alegría de la abadesa y de las ocho monjas que en él residen, no sólo se ocupa de inseminar los canteros de las flores. Un mozo de cuadra se disfraza de rey, se acuesta con la reina, es descubierto y escapa del castigo mediante una ingeniosa artimaña. Un monje joven disfruta de la esposa e su anfitrión mientras éste cumple con la penitencia que aquél le ha impuesto. Un abad se divierte con una campesina, después de haberle hecho creer durante la confesión que esto contribuiría a su salvación. Un marido se niega a consumar el matrimonio y, entonces, u esposa se mete a escondidas en su cama, haciéndole creer que pasa la noche con una joven muchacha (Esta última sirvió de modelo para la comedia de Shakespeare Bien está lo que bien acaba).

Las historias eróticas de Boccaccio están marcadas por la imagen medieval de la mujer: entonces se creía que el sexo femenino era más proclive a caer en tentaciones sexuales que el masculino

Las historias eróticas de Boccaccio están marcadas por la imagen medieval de la mujer: entonces se creía, al contrario que en los siglos XVIII y XIX, que el sexo femenino era más proclive a caer en tentaciones sexuales que el masculino. Si no se idealizaba a la mujer como un ser de virtudes sobrenaturales, se la consideraba una hija de Eva: una seductora insaciable. Por eso incorpora Boccaccio tantos maridos engañados, que no deben sorprenderse de que sus esposas busquen en otras partes el placer que ellos no están en disposición de proporcionarles. Más allá de la literatura erótica, en la realidad, la idea de que la mujer estaba predispuesta a ceder al instinto sexual llevó a una vigilancia más estrecha.

El Decamerón es la primera gran obra en prosa de la lengua italiana, la obra en la que Boccaccio perfeccionó la categoría literaria de la nouvelle (esto es, una forma de narración breve). La Inquisición incluyó la obra en la lista de los libros prohibidos por las indecencias que contenía, al menos, mientras no se realizara una versión "depurada". En esta versión, los monjes que cometían impudicias se transformaban en legos y las monjas en vírgenes. Resulta razonable pensar que, pese a estos cambios, El Decamerón seguía siendo lo suficientemente indecente como para continuar integrando el índice de obras prohibidas, el Index librorum prohibitorum.

Parece que El Decamerón fue una de las lecturas preferidas de los clérigos católicos.


Sobre esta noticia

Autor:
Ana Laura López (10 noticias)
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17887
Tipo:
Opinión
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