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Lo Que Debes Saber Sobre El Lado Oscuro De Las Buenas Acciones

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13/05/2020 12:29 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

¿Quién no desea ser bondadoso?, Qué deseable!, ¿verdad? Pero para tu bienestar deberías conocer su otra cara. En este artículo te la explico

¿Quién no desea ser bondadoso?

¿Quién no quiere ser recordado por sus buenas acciones?

En realidad, es algo altamente deseable por casi todos los seres humanos, pero detrás de esa aspiración se puede esconder un peligro para tu bienestar y en vez de traerte felicidad puede convertirse en una fuente de malestar.

¿Por qué?

Porque la bondad, como toda buena moneda tiene una doble cara que muchas veces; o no estamos conscientes de ella o no queremos admitir.

Es como bien dice el refrán popular: “De buenas intenciones está empedrado el camino del infierno”.

Pero basta de cháchara y pasemos al meollo:

Esto que te voy a contar no sé si es cierto o no, pero es una antigua historia china muy ilustrativa sobre cómo la bondad tiene un lado oscuro que, si no estamos conscientes de él, puede acarrear males mayores.

Hubo una vez un príncipe al que le gustaban mucho las aves.

Siempre que encontraba un ave herida, la alimentaba y la cuidaba hasta que recobraba la salud; y entonces, cuando esta había recobrado su fuerza, la dejaba en libertad con mucho regocijo.

Naturalmente, el príncipe se hizo famoso debido a su capacidad de sanador amoroso de las aves heridas.

Siempre que alguien se encontraba un pájaro herido, en cualquier lugar del reino, rápidamente se lo llevaba ante el príncipe y éste lo recompensaba.

Pero entonces ocurrió que, para tratar de conseguir el favor del príncipe, la gente comenzó a atrapar pájaros y a lesionarlos deliberadamente para así poderlos llevar al palacio.

Fueron asesinados tantos pájaros en el curso de la captura y su posterior mutilación, que el reino se convirtió en un infierno para las aves.

Cuando el príncipe vio el daño que estaba causando su bondad, decretó que nunca más se ayudara a ninguna ave herida.

A veces sucede que nuestras experiencias son como las de este príncipe.

A veces, cuando pensamos que estamos haciendo lo más adecuado, nos damos cuenta, para nuestro disgusto, que estamos causando daño.

No creas que esta reflexión es algo traído por los pelos o peca de ser extremista.

Tan solo piensa, por ejemplo, en las nefastas consecuencias que trae para la educación la bondad desequilibrada de unos padres sobreprotectores, o el hecho de tratar de hacer madurar o cambiar a una persona sin ella estar dispuesta y preparada para ello.

La bondad es una actitud que, guiada por el ego, lo fortalece haciéndote creer que al ser bondadoso tienes alguna ventaja sobre los demás.

Y no solo eso, tu Ego puede llegar a sentirse seguro y cómodo hasta el punto de no distinguir cuándo es conveniente y cuándo no, el desplegar bondad porque lo que busca es su propia gratificación.

¿Cómo saber si la bondad que despliego es genuina y no egoica?

Es algo extraño, pero puede llegar a convertirse en una adicción cuando el pasar como justo o como bueno se convierte en una necesidad casi siempre insatisfecha.

Para cuando esto ocurre le es fácil a los demás manipularte pues solo tienen que inflar tu vanidad aludiendo a tu cualidad de ser bondadoso.

Por eso, para realizar una buena acción no basta con que tengas buenas intenciones y posibilidades para realizarla, debes también meditar sobre el hecho de sí es o no conveniente.

¿Cómo saber si la bondad que despliego es genuina y no egoica?

En dependencia del esfuerzo que tienes que hacer para ser bondadoso.

La bondad que requiere un esfuerzo, aquella que no brota espontáneamente porque no se ha convertido es una parte de tu propio ser, aquella en la que tienes que librar una lucha de motivos y sopesar los pros y los contras para tomar la decisión; esa es egoica.

La bondad genuina no exige respetabilidad, ni está impulsada por el miedo al qué dirán o por una ganancia social, ni se siente auto-satisfecha.

La bondad genuina no se compara con nadie, ni presenta exigencias para manifestarse, ni tiene que llamar al mundo para que la alaben.

La bondad genuina es un dar con alegría, con un corazón liviano y unas manos siempre abiertas de par en par.

Es como bien dijo José Martí: “Se es bueno porque sí...”

Otro punto interesante: Cuando la bondad es egoica en cuanto tiene un poco de poder trata de restringir la libertad de otros.

Sé que este asunto es peliagudo y tiene muchas aristas y posibles enfoques.

Además, se complica un tanto porque, aunque reúnas todas las características de la bondad genuina; no puedes saber con certeza absoluta si la bondad que despliegas va a rendir buenos o malos frutos.

Llegado a este punto quizás preguntes:

¿Debo rechazar entonces la idea de ayudar a los demás?,

¿Debo ir en contra de todos los preceptos sobre la bondad que aparecen en libros como la Biblia, el Corán, los Vedas y que enseñan todas las culturas?

¡Desde luego que no! Lo que tienes es que tener claro:

  • ¿Qué significa “ayudar”?
  • ¿Cuál es la mejor manera de ayudar?
  • ¿A quién debo ayudar?
  • ¿Cómo saber si estoy ayudando?

Te propongo analizar las respuestas a estas preguntas en el próximo artículo de esta sección.

Hasta entonces, sé bondadosa (o) y déjame saber tus reflexiones al respecto.

MUCHAS GRACIAS.

 


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