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¿Debemos fiarnos de la Wikipedia?

10/06/2009 18:35 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

A Domina Internet y ha sumido a las enciclopedias tradicionales en una profunda crisis A La ‘Británica’ y Larousse se abren a la interacción en la Red para intentar adaptarse

Con ustedes, Txema Ferrando, 35

años, curioso, fotógrafo, parado,

aficionado al diseño y al ordenador

(“es mi vida”), originario de

Algeciras (sí, es de Cádiz aunque

escriba su nombre con Tx) y residente

en Madrid. Un día, Txema

se aburría en la cola del banco. Se

fijó en un tipo con un uniforme

“extraño”. “Tenía impresas las siglas

U. M. E., así que saqué el móvil,

me conecté a la red, entré en

la Wikipedia y me enteré de que

es la Unidad Militar de Emergencias,

que se dedica a grandes catástrofes,

incendios y cosas así”.

Otro día, mientras rastreaba Wikipedia,

Txema acabó en la página

que esta dedica a los mecheros.

“Así me enteré de que el encendedor

de la cocina se llama Magiclick.

La foto del artículo era penosa,

la habían hecho con el móvil

en un Todo a 100, así que fui a la

cocina, le hice una fotoy la subí”.

Txema, lo han adivinado, es

un fan declarado de Wikipedia.

“Me encanta. Es la enciclopedia

que yo soñaba tener de pequeño:

se actualiza al instante, crece cada

día, tiene vínculos a otras

webs...”. Asiduamente, Txema hace

su modesta aportación a esta

recopilación del conocimiento popular:

“Hago ediciones menores:

amplío artículos, corrijo estilo...”.

Con ocho años y medio recién

cumplidos, Wikipedia es una poderosísima

herramienta con una

comunidad global de más de

150.000 voluntarios —más 20 empleados

fijos— que han escrito 11

millones de artículos en 265 idiomas

(482.000 de ellos en español,

a un ritmo de 400 nuevos al día).

El perfil medio del wikipedista es

el de un estudiante de entre 20 y

35 años, soltero. También participan

en ella catedráticos y rectores

de universidad (aunque a algunos

no les guste gritarlo a los cuatro

vientos). Unos son más activos

que otros: el 30% de sus habituales

realiza el 70% del trabajo.

En España, más de seis millones

de personas la leen mensualmente.

Le gana, por goleada, a las versiones

online de las enciclopedias

tradicionales. Pero, ¿qué hay de

su fiabilidad? ¿Es correcto elevarla

a la categoría de enciclopedia?

Wikipedia nació con el objetivo

de “distribuir gratuitamente la

totalidad del saber mundial a cada

persona del planeta en el idioma

que ésta elija, bajo una licencia

libre que permite modificarlo,

adaptarlo, reutilizarlo y redistribuirlo

libremente”. Es decir, la democratización

del conocimiento,

un fin muy romántico que encabeza

una lista de pros que continúa

así: es gratis, rápida, se puede corregir

en el acto, tiene capacidad

infinita y es una útil herramienta

educativa (¡el conocimiento también

eres tú!).

Muchos motivos, y rabiosamente

populares. ¿Y qué hay de

los contras? También son unos

cuantos. Los resumió en julio de

2006 el escritor Sam Vaknin

—enemigo confeso de la Wikipedia—

en un artículo que publicó

en American Chronicle bajo el

título ‘Los seis pecados de la Wikipedia’:

1. Es opaca: no se conoce a

los autores de los artículos; 2. Es

anárquica; 3. La fuerza es el principal

derecho editorial, pues la autoridad

va en función de la cuantía

de participación (sin importar

la calidad de ellos); 4. Está contra

el verdadero conocimiento, pues

los expertos reconocidos son rechazados

y atacados en ella.

¿Quiénes son los eruditos?; 5. No

es una enciclopedia aunque se

presente como tal; 6. Es una fuente

de difamación y violaciones del

copyright.

Conocedores del vandalismo

imperante, un ejército de wikipedistas

vela, como puede y cuando

quiere, por mantener íntegra su

veracidad (incluso bloqueando

las páginas más sensibles para evitar

su sabotaje). Se calcula que tardan

una media de cinco minutos

en corregir cada error. Si alguien

escribe un insulto (“negrata”, puso

alguien en la reseña de Obama;

otro le pintó cuernos a Bill Gates)

o un error evidente, se detecta

con facilidad. Pero otros fallos, los

menos obvios, permanecen. Y eso

lo saben, sobre todo, sus víctimas.

Como Fernando Savater. El escritor

y filósofo, que confiesa no prestar

la menor atención a la Wikipedia,

comprobó que en las conferencias

a menudo se le presentaba

como un escritor exiliado en

Francia. “A la de cuatro pregunté:

‘¿Pero de dónde ha sacado eso?’

‘Está en la Wikipedia’, me contestó

muy serio”.

Savater ha comprobado en persona

que la facilidad de disponer

de una información con un clic

está generalizando entre trabajadores,

curiosos, periodistas y estudiantes

con poco tiempo (o vagos)

la costumbre de dar por bueno lo

que dice la Wikipedia.

En 2005, cuando el éxito de la

enciclopedia online era ya un hecho,

la reconocida revista Nature

hizo un estudio para comparar su

fiabilidad con la de una enciclopedia

tan reconocida como la Británica.

Nature comparó 42 artículos

científicos (más sencillos de comparar)

de ambas y detectó 123

errores u omisiones en los artículos

de la Británica, y 162 en la versión

inglesa de Wikipedia. ¿Qué

titular dio la vuelta al mundo? ‘La

Wikipedia es tan fiable como la

Enciclopedia Británica’.

El estudio cayó como un mazazo

sobre las enciclopedias tradicionales,

ya de por sí tocadas por

el efecto Internet. Desde Espasa no

facilitan datos, aunque reconocen

que se ha producido “una caída

significativa” de la venta de enciclopedias.

Encarta, de Microsoft,

se ha visto obligada a cerrar todas

sus ediciones online. Pedro Cifuentes,

que fue su responsable

editorial en el mundo de habla hispana,

resume cómo vivió el auge

de Wikipedia: “De pronto, una enciclopedia

con artículos de cientos

de catedráticos pasa a ser irrelevante

porque miles de internautas,

presuntamente irrelevantes,

se unen y cambian el mundo de la

comunicación”.

Cuatro años después de su publicación,

el estudio de Nature sigue

siendo citado por todos los

forofos de Wikipedia. Pero hay voces

discordantes. En 2007, el conocido

periodista francés Pierre

Assouline dirigió un estudio de

un grupo de alumnos del master

de Periodismo del Instituto de Estudios

Políticos de París para analizar

la fiabilidad de la enciclopedia

online. El resultado es el libro

La revolución Wikipedia (Alianza)

y sus conclusiones son bastante

críticas. Para empezar, desmontan

el estudio de Nature, al que

acusan de poco estricto y sesgado

y recuerdan que, según sus propios

resultados, la Británica sigue

siendo un 24% más fiable que la

Wikipedia. Después analizan uno

de sus grandes puntos flacos: la

manipulación, y apuntan que el

propio fundador de la Wikipedia,

Jimmy Wales, ha modificado su

reseña personal 18 veces, y recuerdan

que desde el Congreso

norteamericano se han modificado

interesadamente las biografías

de varios políticos.

El estudio también señala el caso

del wikipedista Essjay. Durante

Más sobre

años fue uno de sus editores más

reputados, activos y poderosos

(con la categoría necesaria para

bloquear o borrar entradas). Essjay

se presentaba como un profesor

de Teología de una universidad

de EE UU licenciado en derecho

canónigo, pero finalmente se

descubrió que Essjay no era otro

que Ryan Jordan, un estudiante

de 24 años.

Éstos son algunos extractos de

La revolución Wikipedia: “En

cuanto abordamos temas sensibles

tales como la historia, las

ciencias humanas, la evolución

del ser humano o la política, la

duda está sembrada: las reseñas

biográficas no son más que una

sucesión de fechas y de acontecimientos

expuestos escueta y cronológicamente

siguiendo el dogma

ilusorio del ‘punto de vista

neutral’; las fuentes no están jerarquizadas;

no hay ni análisis ni

síntesis; y, se diga lo que se diga,

invariablemente de este magma

de informaciones surgen juicios

absolutamente discutibles. ¿Es

preciso recordarlo? En Wikipedia

cualquiera puede escribir cualquier

cosa, y obviamente la gente

no se priva. Es el campo de prácticas

idóneo para los profesionales

de la manipulación de la opinión,

que son totalmente ajenos al desinterés

que mueve a los wikipedistas

comunes. Existen algunos procedimientos

de control, pero no

son ni omnipresentes ni omniscientes”.

Un ejemplo de artículo sensible

a la manipulación e intenso

en el debate es el dedicado a Franco.

“Hola, quería decir que este

artículo no es neutral ya que sólo

se habla mal de Franco y hasta en

un apartado pone ‘Franco tenía

ideologías negativas”, escribe un

usuario en la página de debate

que acompaña a cada artículo.

“La cita que señala indica que dichas

ideologías eran siempre no a

favor de algo (positivas) sino en

contra o negando algo (negativas,

de negar)”, le responde otro.

Estos foros de discusión son el

núcleo de la fiabilidad de la Wikipedia.

Y algunos se lo toman muy

en serio. Mike Scott, de los Waterboys,

contaba hace un par de

años que no había podido corregir

un error en la reseña de su

banda “por no documentar correctamente

la fuente”, según le

contestó un usuario (que desconocía

estar dirigiéndose al mismísimo

Scott). Pero estos foros a veces

no bastan para mantener el

control. Hace poco, Wikipedia recurrió

a un Comité de Arbitraje

para decidir qué hacer con las páginas

dedicadas a la Iglesia de la

Cienciología. Tras debatirlo, decidieron

bloquear las ediciones procedentes

de todos los ordenadores

(identificados por su dirección

IP) de esta Iglesia.

Sin embargo, todos estos peros

se quedan pequeños ante el

tirón de la Wikipedia, cuyos fans

aceptan sus defectos con cariño y

los ojos puestos en sus aciertos.

Desde Argentina, Patricio Lorente,

de la Universidad Nacional de

La Plata y organizador del próximo

encuentro de wikipedistas

(que se celebra en agosto en Buenos

Aires), rompe una lanza en su

favor: “La Wikipedia es tan fiable

como cualquier material de medios

más tradicionales y con concepciones

más dogmáticas respecto

de la autoridad del conocimiento:

desarrollar la capacidad de lectura

crítica es imprescindible para

mantenerse a flote en un mundo

saturado de información. El

Diccionario de la Real Academia

Española define el sur, desde hace

muchos años, como el lugar

“que coincide con la posición del

Sol a mediodía”. Sin embargo, desde

mi ubicación geográfica, esa

definición corresponde al norte.

Aún las obras más cuidadas, por

personas con la mayor calificación

académica, contienen errores.

No intento justificar los yerros,

que deben corregirse de manera

constante, sino señalar que

las obras del tamaño de una enciclopedia

o un gran diccionario,

siempre pueden contener equivocaciones.

Es el lector finalmente

el que debe evaluar lo que lee en

función del contexto, de su experiencia,

de otros textos, etcétera”.

Más lanzas, ésta de parte de

Félix Bahón, profesor de Periodismo

en la Red en la Universidad

Carlos III: “Las ideas que mueven

la Wikipedia ponen patas arriba

la concepción del conocimiento

que hemos heredado de la Ilustración,

con la que asumimos que

unos pocos sabios lo gestionaban

para que la mayoría se aprovechara

y la sociedad avanzara con ello.

Ahora todos pueden contribuir al

conocimiento.Un cambio tan profundo

en la transmisión del saber

conlleva reacciones y necesita

ajustes. En cuanto a su fiabilidad,

hay varios niveles. Como estudiante

nunca debes fiarte. Como

periodista, menos. Pero para un

usuario normal es el gran invento

del siglo XX”.

Un gran invento que hay que

aprender a usar y muchos profesores

han tomado nota de ello. Lo

explica Juan Carlos Rico, coordinador

de tecnologías de la información

(TIC) del colegio de primaria

Fernando Feliú, de Gerena

(Sevilla), un centro con dos ordenadores

por alumno. “Utilizamos

la Wikipedia como un recurso metodológico

más, no como un fin

en sí. Procuramos estimular el juicio

crítico de los niños, enseñarles

a usarla como una herramienta

de búsqueda de información,

una de las competencias digitales

que necesitarán en el futuro. Si

estamos leyendo El Quijote y hablan

de la zamarra, por ejemplo,

la buscamos en la Wikipedia”. Ya,

pero “zamarra” no viene en esta

enciclopedia online. “Bueno”, dice

Rico, “entonces enseñaríamos a

los alumnos a documentarse para

entender su significado y a añadirla

ellos mismos”.

Felipe Ortega, de la universidad

Rey Juan Carlos, autor de

una tesis sobre la Wikipedia, explica

hacia dónde van los tiros

de cara al futuro: “La Wikipedia

ha creado un sistema de ranking

de calidad de artículos, para darnos

una idea del nivel de fiabilidad

que ofrecen. El objetivo es

poder hacer una versión en

CD/DVD (Wikipedia 1.0) con los

mejores artículos según su calidad

(revisados por la comunidad).

Esto da una mejor garantía

de la fiabilidad del contenido,

aunque con menos artículos que

la versión en línea, pues solo se

incluirían los mejores”.

En enero, la Británica anunció

que permitirá a los internautas

generar contenidos en su versión

online con un sistema de edición

tutelado —Jorge Cauz, su

presidente, aprovechó una entrevista

para criticar la Wikipedia:

“Está llena de grietas en términos

de calidad. Es desigual, los

hechos no son siempre correctos,

el modelo contiene cantidad

de fallos”—. Larousse, por su parte,

también se ha abierto a las

contribuciones del público.

Así las cosas, Wikipedia se encamina

hacia un destino más “pedia”

(educación, en griego) y las

enciclopedias tradicionales que

han sobrevivido, hacia uno más

“wiki” (rápido, en hawaiano). Lo

que nos lleva a la misma pregunta

que se plantea Pedro Cifuentes,

hasta hace un año editor de

la ya desaparecida versión online

de Encarta: “¿Acabará Wikipedia

convertida en una enciclopedia

tradicional después de haber

enviado a sus rivales a una crisis

histórica?”.


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