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De libro, libérrimo

06/05/2009 17:21 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El final del modelo de negocio editorial está cerca y no todo el mundo lo ve.

Leo a diario sobre el tema y estoy segura de que las editoriales de contenidos culturales en papel tienen los días contados si no cambian su modelo de negocio. Ya no se trata de hablar del futuro incierto sino de la certeza de que dentro de 2 años, ir a la librería con la esperanza de que tengan en stock físico el libro que queremos comprar será imposible y que nos parecerá que ya lo era hace más de cinco, y sólo habrán pasado dos, en el mejor de los casos. No estoy al tanto de todos los modelos de libro electrónico que están ahora en el mercado, como no sé de qué manera funciona el blueray, aunque sepa con certeza que no tiene futuro como reproductor de contenidos vendidos en disco físico. Pero conozco los modelos de negocio que están detrás de cada formato de dispositivo y estoy convencida de que en ese par de años, sus compradores serán los centros educativos, probablemente las bibliotecas y otros lugares de lectura compartida de publicaciones periódicas como los hoteles y las peluquerías, por escoger sólo un par de ejemplos, y una enorme masa a lo largo del mundo más desarrollado, los mismos que hace muchos años compraron la licuadora y sólo licuaron el primer día, aquellos que la adquirieron porque ya podían y, sobre todo, porque se la vendieron como algo que al final distó mucho de ser lo que les habían prometido.

Los lectores habituales alternaremos dos soportes, el ultraportátil conectado permanentemente a Internet en el horario de trabajo o en casa, y el móvil en fin de semana y horas de ocio en el exterior. Incluso, igual que la mujer adoptó el bolso como parte de su vestuario y el hombre necesitó unos cuantos años para darse cuenta de que no era sólo un receptáculo para la barra de labios, es posible que todos carguemos un pequeño petate donde llevemos por costumbre un portátil de 10″ con pantalla táctil.

¿Y que pasa con las editoriales? Pues que tanto las editoriales de libros como las de publicaciones periódicas están a punto de desaparecer, porque están dejando de ser negocio. Desaparecerán si no encuentran otro producto que vender. Me daría pena que eso sucediera en Galicia, porque son el principal canal de difusión de la cultura en gallego, imagino que por eso la comunidad todavía no se ha decidido a escanear el corpus de la literatura gallega de manera organizada para ponerlo a disposición de los lectores y las lectoras, cosa que, por otra parte, estoy convencida que haría aumentar el número de lectores en gallego significativamente, porque permitiría leer vía web cómodamente desde el móvil sin necesidad de descargar nada. Si aún no se ha hecho es porque estamos esperando a que lo hagan las propias editoriales, una vez llegado a un trato con la comunidad, en el que podríamos pagar incluso a través de la Administración, siempre y cuando plantearan un nuevo modelo de negocio, y por una vez no sería una subvención.

La gran masa de compradores de dispositivos electrónicos de lectura estará formada por los mismos que hace muchos años compraron la licuadora y sólo licuaron el primer día.

O tal vez, si aún no se ha digitalizado el corpus literario, ni en Galicia ni en otros lugares, de modo sistemático y organizado, es porque en realidad no somos piratas, como algunos dicen, porque deseamos pagar por los contenidos de calidad que decidamos comprar y porque realmente deseamos pagar a los creadores en primer lugar, sin los cuales el producto no es posible, mientras que hoy en día ya lo es sin una distribución de pago. A lo mejor me equivoco, mas no creo que haya en Galicia a día de hoy ningún escritor de libros de ficción que pueda vivir únicamente de esa actividad, y eso, de ser así se contradice poderosamente con el volumen de facturación de las editoriales gallegas.

Yo quiero que las editoriales gallegas se impliquen en su propia continuidad, que muevan las obras a través de la red, que cuenten con la colaboración de la comunidad para llevar a cabo iniciativas que no pueden poner en práctica ellas solas, que no se apoyen en los derechos de autor para defender posturas que ya son de ayer, que sean creativas, que ocupen el lugar que les toca, hoy por hoy tan vertiginosamente inestable y prometedor para la cultura.


Sobre esta noticia

Autor:
Tati Mancebo (1 noticias)
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6218
Tipo:
Opinión
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