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Cultura Guaraní

29/11/2011 22:50

0 Previo a la conquista española, los guaraníes se encontraban desde los Andes hasta la costa del Atlántico, y desde las Guayanas hasta la región del Río de la Plata

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Es posible que se dispersaran desde la zona oriental del Paraná y las selvas de Misiones, en lo que hoy es Argentina, casi todo Paraguay, parte nororiental del Uruguay, y abarcaran hasta el interior sur oeste de Brasil, poco antes de la llegada del hombre blanco. En un decir, fue un pueblo que, dividido en muchas parcialidades, se extendía desde el Amazonas hasta el Río de la Plata, con dialectos muy parecidos, incluso para los que se hablaban en asentamientos alejados entre sí, pero que con fuertes usos y costumbres que lo identificaban como una única raíz en común: La Cultura Guaraní.

Como otras culturas indígenas la tierra era de todos y de nadie en particular, asunto que tiene su lógica y con un gran respaldo argumentativo, pues el limitar arbitrariamente un terreno aísla a los demás miembros de la comunidad, que se ven impedidos de acceder al sitio y sus frutos sin el permiso del dueño.

La incorporación de la propiedad privada de la tierra que es un invento europeo, se basa en principios impositivos: A quien posee es factible poder cobrarle.

Los autores clásicos caracterizaban el dominio subrayando los siguientes atributos: ius utendi, o derecho de servirse de la cosa; ius fruendi o derecho de percibir sus rentas y frutos, si es fructífera la cosa sobre la que versa el dominio; ius abutendi, o derecho de disponer de la cosa -conservarla, donarla, destruirla o incluso abandonarla, llegado el caso-; y por último ius vindicandi, o facultad de reclamar la propiedad de la cosa, junto con la tenencia de la misma, siempre que no hubiera sido arrebatada de un modo injusto a su legítimo propietario.

Cuando ambas culturas, la española y guaraní, se encontraron, el choque era inevitable. Las concepciones sobre dicho punto eran diametralmente opuestas, en un conflicto silencioso que se arrastra hasta nuestros días.

A pesar de las mudas del siglo XX, y sin cuestionar de forma taxativa ninguno de los factores primarios que dieron origen a la propiedad privada de las tierras, la dinámica del liberalismo económico y las alteraciones del mercado capitalista han planteado algunos matices dentro de esta concepción de la propiedad, por imperativos sociales insoslayables, crisis y conflictos bélicos generalizados, entre otras causas. Pero a pesar de los ‘retoques’, la vigencia de dicho derecho está firme de plasmarse en casi todas las constituciones nacionales. Aunque más allá de todo esto, la mayor parte de la población de la región, mezcla de nativo con algo de blanco, no ‘siente’ que la tierra deba pertenecer a alguien en particular. Por ello y otras razones como la exclusión social, una economía que no satisface las necesidades de la población actual, peor calidad de vida en expansión, corrupción estructural e institucional, concentración de la riqueza en pocas manos, etc., así es como los movimientos de los ‘Sin Tierra’ han aparecido y van en aumento.

La Cultura Guaraní prevalece aún a pesar de todo el tiempo transcurrido, más por los desaciertos del ‘blanco’ que por su propia concepción.

Un asunto que está vinculado a la no pertenencia al sistema es el rechazo y el quedar socialmente periférico, siendo su cultura tanto refugio como resistencia, yendo de la mano con la ingesta de alcohol. Asimismo el uso de la lengua guaraní, oficializada en el Paraguay conjuntamente con el castellano, denota otro aspecto fuertemente arraigado en el área.

Los mayoría de los actuales habitantes que viven en la región que abarca el nordeste de Argentina, suroeste de Brasil, casi todo el Paraguay, algo de Uruguay, y cuyo epicentro se encuentra en la triple frontera, que comparten los tres primeros países, reivindican dicha cultura guaraní a través de ciertos usos, como nombres de negocios en dicho idioma, algo de artesanías -de dudosa procedencia y re potenciadas por el turismo- y el grave problema de no aceptar los límites territoriales nacionales.

Miguel Hachen-Neo Guaraní

(Obra de MIGUEL HACHEN, artista plástico)

Correlato de lo mismo, la tierra fiscal significa para ellos derecho de ocupación, convalidado luego por las autoridades que avalan el delito por ‘razones sociales’, que en el buen romance significa dar algo de todos, que está temporalmente siendo administrado por algún órgano o institución oficial, y que es un bien comunal, estatal, o nacional, a personas que se apropiaron de facto, por la fuerza.

Luego la discusión incluye a tierras otorgadas inoportunamente a los ‘amigos del poder’, y que es un problema creciente en Brasil, Paraguay, e incipiente en Argentina, y que es un asunto extremadamente serio de derramarse sangre.

Por supuesto que desde Brasilia y Buenos Aires -sobre todo ésta última- todo ello se percibe como lejano tipo lugar remoto y ajeno, y no relacionan los episodios aislados como un grave problema subyacente, más ahora que tierras improductivas son codiciadas por empresarios del agro, quienes no dudan a la hora de expulsar nativos y desforestar sin ningún control.

Si la actitud no se clarifica, aceptando o no la propiedad privada de la tierra de una buena vez, bajo las modalidades de ius utendi, ius fruendi, ius abutendi, o de la definitiva ius vindicandi, la ‘desubicación’ de los actuales ‘nativos’ de dicha zona va a continuar, pues creen tener el derecho de intrusar cualquier propiedad debido a su fuerte cultura guaraní, y el conflicto va a ir escalonando por la simple expansión de una natalidad descontrolada y propiciada por razones políticas, y ello es una bomba de tiempo.

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