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Como cuidar la piel de mi Gato

13/01/2017 19:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Aprende a cuidar la piel de tu gato

Como bien lo dicta la naturaleza, en muchos aspectos los gatos son muy distintos a los perros y el mantenimiento de su piel y pelaje es uno de ellos. Lo que sí tienen en común en este ámbito es que ambos necesitan mantener esta cubierta saludable y, por ende, que sus dueños apliquen los cuidados que deben tener para garantizarlo.

Ahora bien, a lo largo de tu vida junto a tu gato, seguramente has recibido muchas opiniones distintas sobre cómo preservar la salud de su pelaje. Desde que nunca lo bañes porque tu minino lo puede hacer muy bien solo, hasta otros que te invitan a hacerlo hasta una vez al mes.

Allí es cuando surge la duda: ¿Quién está en lo cierto? Primero que nada, el bienestar de la piel es igual de importante que el bienestar del resto del organismo, así que antes de consultar muchas voces, siempre debes considerar la opinión de su médico veterinario y sus recomendaciones. Sin embargo, tampoco está mal que te informes por cuenta propia y en este artículo te explicamos por qué es tan importante la piel y pelaje para tu felino, cuáles son los factores que más la afectan y qué cuidados básicos debes dedicarle con regularidad.

La piel: su ventana al exterior

Así como el resto de los mamíferos, la piel de tu gato es el órgano más grande de su cuerpo y, además de cubrir por su totalidad el organismo, cumple ciertas funciones esenciales para él; como preservarlos de los cambios de temperatura o de factores malignos externos, ser indicadores de la salud y buen funcionamiento de la mascota y, lo más importante: junto al pelaje, son los conectores con el mundo exterior, lo que les permite desenvolverse en sus entornos.

Con estos, los gatos son capaces de manifestar su estado de ánimo, comunicarse con su alrededor y hasta defenderse. Por ejemplo, cuando un felino se siente amenazado o se está enfrentando con otro gato, erizará los pelos de su lomo y cola para crear la sensación de que es más voluminoso y grande que su contrincante.

Con un espesor de 0.4 milímetros, su piel es más fina que la de los perros y dependerá de la zona que cubra. En el dorso o las extremidades es más gruesa que sobre su vientre, de allí que esta parte sea una de las más sensibles de tu mascota y por eso siempre están protegiéndola a menos de que se sientan muy confiados sobre su entorno y quienes habitan en él.

La melena y sus variaciones

El pelaje de los gatos suele estar compuestos por tres tipos de pelo. El primero es el pelo de la cubierta, el cual es largo y grueso y corresponde a la parte exterior de su pelaje o manto (el visible a simple vista por los demás); el segundo es el pelo medio, que consiste en pelos de tamaño mediano que forman la parte densa interior; y el tercero los pequeños y suaves pelos de la borra.

No todos los gatos tienen los tres tipos de pelo en la misma proporción. Pero, aunque sus pelajes varíen dependiendo de las razas o genes, se les puede clasificar en: pelo largo, semilargo, corto, rizado y sin pelo.

Los gatos Persas e Himalayos son unos claros ejemplos de gatos con pelo largo. Su pelaje puede ser diez veces más largo que el de los pelo corto, llegando a medir hasta 13 centímetros, lo que amerita que sus cuidados deben ser más rigurosos que el resto de su especie ya que sus melenas podrían causarles problemas de salud. Estos felinos son más propensos a enfermedades en los ojos (porque los pelos pueden afectarles) o a generar bolas de pelo.

Los Birman, Balines o Tiffanies son de las razas más conocidas de pelaje semilargo, aunque también hay una gran proporción de gatos mestizos con este tipo de pelaje. Usualmente son gatos de talla grande cuyo manto los ayudan a ver inclusive más voluminosos.

Aunque los más comunes y variados son los gatos de pelo corto, existiendo un gran número de razas con esta característica, tal como la Manx, Siamés, Riso Americano, entre otros. De hecho, la mayoría de los gatos mestizos son de pelo corto y esto se debe a que este gen es dominante sobre los de pelo largo. Si a la supervivencia nos referimos, a los felinos de pelo largo se les hace más difícil la vida en "libertad" que a uno cuyo pelaje sea corto.

Un pelaje particular y no muy común es el rizado, presente en gatos de razas Selkirk Rex o Devon Rex. Su pelo ligeramente ondulado en algunos y muy rizado en otros se debe a mutaciones genéticas espontáneas.

Por último, pero no menos importantes, son los gatos sin pelos, siendo los Esfinges y Peterbald las razas más populares con esta característica. Sin embargo, no son calvos en su totalidad. Su cuerpo está cubierto por un pelaje muy fino y delicado que pareciera ser inexistente a la vista. Este tipo de felino necesita cuidados más constantes y específicos debido a la constante exposición de su piel, incluyendo baños regulares y hasta aplicación de protectores solares.

¡Pendiente de los bigotes!

Notarás que los bigotes y "cejas" de tu gato, a diferencia del resto de su pelaje, son más largos y duros, y es que estos tienen funciones sensoriales más específicas, de vital importancia para tu mascota. Seguramente alguna vez has escuchado la frase "si le cortas los bigotes al gato, se mueren" y, aunque no suceda de forma literal, quitárselos o recortárselos puede afectarles la correcta desenvoltura de su día a día.

Las vibrisas, como es su nombre técnico, se encuentran ubicadas alrededor de la nariz, ojos y almohadillas de sus patas, pudiendo tener entre ocho y 12 pelos de este tipo a cada lado de su nariz. Entre sus funciones está el poder captar cualquier estímulo cerca de su cara, ya que los gatos no pueden enfocar objetos que estén a menos de 30 centímetros de su ojo. Estas captaciones les permiten recrear en el cerebro una imagen en 3D de lo que tienen en frente. También, las sensaciones que reciben las vibrisas los ayudan a estar alertas aun cuando están durmiendo. La longitud de sus bigotes, además, suelen coincidir con la anchura de su cuerpo, así que estos los orientan para saber si son capaces de pasar por lugares estrechos. Y, como el resto de su pelaje, estos le permiten comunicarse con su entorno. Si los bigotes están relajados, por ejemplo, significa que el animal está tranquilo; si se ven inclinados hacia adelante, el gato está en modo alerta y si están pegados a sus mejillas, seguramente está asustado o enfadado.

¿Qué puede afectar la piel y pelaje de nuestro gato?

Conociendo la importancia de su piel y pelaje, lo siguiente será estar atentos a cualquier cambio en estas. ¿Cómo? Si tu gato no es de los que se permite revisar minuciosamente, deberás aprovechar los momentos de mimo o poner en práctica la técnica de la observación.

Recuerda que el acicalado es la segunda actividad que más hacen los gatos durante el día después de dormir, entonces, cualquier variación en esta rutina podría significar que algo está pasándole a tu gato. Si, por ejemplo, tu mascota ha dejado de acicalarse y su pelaje se ve sucio y enmarañado, ¡preocúpate! Podría estar enferma o pasando por un cuadro de estrés o depresión.

Entre las causas que afectan el pelo de los felinos está:

  1. Una mala alimentación. La calidad del alimento es primordial para que el cabello y piel de los gatos luzcan sanos, por lo que será importante elegir un concentrado o forma de alimentación que contengan todos los nutrientes necesarios para él en forma equilibrada.
  2. El sobrepeso. Bastante relacionado con el punto anterior, si un gato pesa mucho más de lo recomendable, su agilidad y salud se verá comprometida. Es simple: si está muy gordo, no podrá alcanzar ciertas partes de su cuerpo que antes sí podía y su acicalamiento por lo tanto se verá reducido.
  3. La edad. Como con el resto de los animales y humanos, mientras más mayor se es, más se pierden ciertas facultades propias de los jóvenes. Los felinos mayores pueden sufrir de problemas artríticos y hasta cognitivos que provoquen que abandonen la limpieza que antes acostumbraban.
  4. Exceso de baños. Durante el acicalado propio de los gatos, estos además de la limpieza, se distribuyen aceites esenciales y otras propiedades importantes para la salud de su piel, por ello los baños excesivos podrían afectar este proceso natural. Es más, si alguna vez has bañado a tu gato, notarás que al terminar, él mismo se acicalará para "eliminar" los aromas o sustancias que tú le aplicaste.
  5. Enfermedades. Que un gato empiece a prescindir del cuidado de su pelo, es un gran indicador de que algo no está bien en él. Por lo que apenas veas esta actitud, lo mejor es que visites al veterinario con urgencia ya que podría estar sufriendo de alguna enfermedad interna o en la piel, alergias o más estrés de lo soportable.

Para Daisy Amador, veterinaria de nuestro equipo de Ciudad de Mascotas, una forma de saber cuándo preocuparnos con respecto al tema de pérdida de pelaje, es cuando este no vuelve a crecer de forma regular. "Van a haber momentos en los que va a haber una mayor muda por cambios en la temperatura o cualquier causa que genere estrés, pero lo preocupante va a ser cuando se acicale, pierda pelo y no le vuelva a crecer. Allí es cuando debemos alarmarnos porque hay algo más aparte del estrés y la muda normal".

Entre las enfermedades más comunes en la piel de los gatos están las originadas por parásitos externos como ácaros, garrapatas y pulgas, la tiña (provocada por hongos), las dermatitis atópicas por alergias ambientales o alimentarias y el acné felino. Estas, en su mayoría, se evidencian por un rascado o lamido excesivo, enrojecimiento o inflamaciones, pérdida excesiva de pelaje, erupciones o costras, entre otros.

Los cuidados básicos

Ya al tanto de su importancia, funciones y posibles amenazas, aquí te daremos tres recomendaciones con las que lograrás proteger en gran medida la salud cutánea de tu felino:

  1. Cepillado regular. Acostumbrarlo desde pequeño a sesiones de cepillado no solo conseguirá que el pelaje de tu gato se mantenga desenredado, sino que también podrás evitar que se acumulen los depósitos de pelo en tu casa y lo ayudarás a prevenir los problemas de regurgitación que causan las bolas de pelo en tu mascota. Además, en el mundo felino, la acción del acicalado compartido es una forma de expresar afecto y de generar lazos de amistad. Los gatos de pelo largo requerirán que los cepillen de forma diaria. Una buena forma de hacerlo es utilizando primero peines de púas anchas para desenredar su pelaje, así como para retirar los pelos muertos. Luego, ya desenredados, se puede usar un peine de púas finas para aumentar el volumen del pelaje. En el caso de los gatos con pelo corto, su cepillado podía limitarse a solo una o dos veces por semana. Con ellos se puede utilizar un peine de metal de púas finas y cepillos de cerdas suaves.
  2. Baños solo cuando sean necesarios. Según Amador, bañar a los gatos solo será recomendable para aquellos que no les genere un estrés excesivo y que estén acostumbrados desde pequeños. Un gato de hogar promedio cuando mucho necesitaría baño una o dos veces al año, mientras que un gato que habitúa exteriores podría necesitarlo una vez al mes. Eso sí, para los baños deben ser usados productos estrictamente destinados para felinos para no alterar su piel y pH, y el acto debe en lo posible ser lo menos estresante para él. Entre lo recomendado está hacerlo en una tina o fregadero grande, en el que se pueda poner una alfombrilla en el suelo para que no se resbale, tener todos los implementos listos antes de empezar, usar agua tibia, no echarle el agua a presión sino de forma suave y moderada y retirar correctamente el champú o jabón.
  3. Desparasitación y alimento de calidad. Para el bienestar de su piel, es fundamental que su concentrado o forma de alimentación sea de calidad, conteniendo proteínas saludables y altos niveles de ácidos grasos omega 3 y 6. Asimismo, establecer esquemas de desparasitación rigurosos mantendrá a nuestro felino protegido de indeseables huéspedes que podrían provocarles irritaciones, heridas e infecciones en su piel.

Sobre esta noticia

Autor:
Ciudad De Mascotas (429 noticias)
Fuente:
ciudaddemascotas.com
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Tipo:
Reportaje
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Distribución gratuita
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