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Miles de cubanos ven en el autoempleo su “tabla de salvación”

05/01/2011 13:47 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Miles de cubanos, la mayoría en vías de perder sus empleos por el plan de racionalización estatal, se están presentando esta semana ante oficinas del gobierno para obtener licencias de trabajo “por cuenta propia” (autoempleo). La central sindical anunció el inicio de recortes en las saturadas plantillas laborales en los ministerios del Azucar, Agricultura, Construcción, Salud Pública y Turismo, en un proceso que abarcará hasta abril próximo a otras esferas hasta completar 500 mil despidos. La reducción del empleo estatal, ante la cual el “cuentapropismo” es para muchos una “tabla de salvación”, forma parte del plan de ajuste del gobierno del presidente Raúl Castro, que deberá aprobar el VI Congreso del Partido Comunista en abril próximo. La magnitud de esta medida se aprecia en el hecho de que alrededor de un millón 300 mil trabajadores deberán dejar sus actuales empleos en los próximos tres años y buscar en el mercado laboral privado el sustento para ellos y sus familias. En la actualidad hay una fuerza laboral de casi cinco millones de personas, de las cuales 4.1 millones trabajan en el Estado, que controla el 90 por ciento de la economía. El gobierno espera que una parte sustancial de los despedidos los absorba la iniciativa privada. La liberación del empleo en Cuba implicará que en el próximo lustro al menos un millón 800 mil trabajadores dejen de depender de un sueldo gubernamental, el cual es bajo para el alto costo de la vida. Buscando la eficiencia que ha faltado durante décadas a la gestión estatal, el gobierno se propone “actualizar” el actual modelo para lo cual, además, eliminará subsidios inmoderados y “gratuidades indebidas”, al tiempo que dará mayor autonomía a sus empresas. “O rectificamos o ya se acabó el tiempo para seguir bordeando el precipicio. Nos hundimos, y hundiremos el esfuerzo de generaciones enteras”, aseveró el presidente Raúl Castro en la última sesión anual ordinaria del Parlamento cubano, en diciembre pasado. Pero el mandatario -que remplazó en 2008 al enfermo líder Fidel Castro- aclaró que “las medidas que estamos aplicando y todas las modificaciones” para “la actualización del modelo económico, están dirigidas a preservar el socialismo, fortalecerlo y hacerlo verdaderamente irrevocable”. La fragilidad de la economía local, agravada por la crisis internacional, ha obligado a los veteranos líderes cubanos a dar un viraje de una economía socialista centralizada al estilo soviético a un sistema mixto, con una participación privada cada vez mayor. El trabajo “por cuenta propia” tuvo una limitada edición a mediados de la década del 90 del siglo pasado cuando las autoridades, obligadas por la desaparición del campo socialista, aceptaron cierta apertura que duró hasta que vieron algunos signos de reactivación económica. Ahora se permitirá el “cuentapropismo” en 178 categorías, la contratación de trabajadores con el pago del 25 por ciento de su salario a la seguridad social, el arrendamiento de viviendas y la posibilidad de proveer de bienes y servicios a organismos estatales. Incluye la posibilidad de formar cooperativas (hasta ahora sólo existen en el sector agropecuario), incluidos negocios como cafeterías, hostales, bares, comida a domicilio, alquiler de locales para fiestas y gimnasios. Entre los futuros emprendedores que hoy buscan sus licencias operativas hay sentimientos encontrados, pues algunos, acostumbrados a recibir un sueldo mensual sin preocuparse mucho de los resultados de su labor, temen la inseguridad de separarse del paternalismo estatal. Sin embargo, otros creen ver una nueva oportunidad para sus vidas que les permita, al establecer un negocio propio, desplegar su talento (es reconocido el alto grado de calificación de la fuerza laboral cubana) y construir un futuro mejor para ellos y sus familias. Aunque preocupados por los altos impuestos que se les aplicarán, confían en que esta vez no enfrentarán las trabas que frenaron el desarrollo del “cuentapropismo” y que redujeron a quienes lo ejercían de 210 mil en 1996 a poco más de 143 el año pasado. Sin poner en tela de juicio la medida, economistas y académicos afirman que el gobierno debió esperar primero el desarrollo efectivo del sector privado antes de decirle a un trabajador: “le agradecemos sus años de servicios, pero ahora usted queda disponible (cesante)”. Castro prometió que nadie quedará desprotegido en el nuevo esquema económico-social, advirtió que “no habrá retroceso” en el desarrollo del “cuentapropismo” y pidió a los líderes del gobierno y el Partido Comunista “facilitar su gestión y no generar estigmas ni prejuicios” en su contra.

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