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Cuba: Las contradicciones de la bloguera Yoani Sánchez y su acogida por los medios de prensa mundiales

25/11/2009 00:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Las palabras de Yoani Sánchez son terroríficas y suscitan inmediatamente la simpatía del lector y compasión hacia la víctima. No obstante, resulta inevitable notar algunas contradicciones

El 7 de noviembre de 2009, los medios occidentales dedicaron amplios espacios a la bloguera cubana Yoani Sánchez. La noticia procedente de La Habana sobre el altercado entre la disidente y las autoridades cubanas dio la vuelta al mundo y eclipsó el resto de la actualidad.1

Sánchez contó detalladamente su desventura en su blog y en la prensa. Así, afirmó que había sido arrestada en compañía de tres amigos por “tres fornidos desconocidos” durante una “tarde cargada de golpes, gritos e insultos”.2

Explicó luego su historia, que se asemeja a un auténtico calvario:

“Los propios ‘agresores’ llamaron a una patrulla que se llevó a mis otras dos acompañantes [...]. Me negué a subir al brillante Geely y [...] vino una andanada de golpes, empujones, me cargaron con la cabeza hacia abajo e intentaron colarme en el carro. Me aguanté de la puerta… golpes en los nudillos… alcancé a quitarle un papel que uno de ellos llevaba en el bolsillo y me lo metí en la boca. Otra andanada de golpes para que les devolviera el documento.

Adentro ya estaba Orlando, inmovilizado en una llave de kárate que lo mantenía con la cabeza pegada al piso. Uno puso su rodilla sobre mi pecho y el otro, desde el asiento delantero me daba en la zona de los riñones y me golpeaba la cabeza para que yo abriera la boca y soltara el papel. En un momento, sentí que no saldría nunca de aquel auto. ‘Hasta aquí llegaste Yoani’, ‘ya se te acabaron las payasadas’ dijo el que iba sentado al lado del chófer y que me halaba el cabello. En el asiento de atrás un raro espectáculo transcurría: mis piernas hacia arriba, mi rostro enrojecido por la presión y el cuerpo adolorido, al otro lado estaba Orlando reducido por un profesional de la golpiza. Sólo acerté a agarrarle a éste -a través del pantalón- los testículos, en un acto de desespero. Hundí mis uñas, suponiendo que él iba a seguir aplastando mi pecho hasta el último suspiro. ‘Mátame ya’ le grité, con la última inhalación que me quedaba y el que iba en la parte delantera le advirtió al más joven ‘Déjala respirar’.

Escuchaba a Orlando jadear y los golpes seguían cayendo sobre nosotros, calculé abrir la puerta y tirarme, pero no había una manilla para activar desde adentro. Estábamos a merced de ellos y escuchar la voz de Orlando me daba ánimo. Después él me dijo que lo mismo le ocurría con mis entrecortadas palabras… ellas le decían ‘Yoani sigue viva’. Nos dejaron tirados y adoloridos en una calle de la Timba, una mujer se acercó ‘¿Qué les ha pasado?’… ‘Un secuestro’, atiné a decir. Lloramos abrazados en medio de la acera, pensaba en Teo, por Dios cómo voy a explicarle todos estos morados. Cómo voy a decirle que vive en un país donde ocurre esto, cómo voy a mirarlo y contarle que a su madre, por escribir un blog y poner sus opiniones en kilobytes, la han violentado en plena calle. Cómo describirle la cara despótica de quienes nos montaron a la fuerza en aquel auto, el disfrute que se les notaba al pegarnos, al levantar mi saya y arrastrarme semidesnuda hasta el auto3“.

Estados Unidos (donde Yosvanis Valle, un ciudadano cubano de 34 años, había sido ejecutado 48 horas antes, llevando a 42 el número de ejecuciones para el año 20094) declaró su “profunda preocupación”, mediante el portavoz del Departamento de Estado Ian Nelly. “Seguiremos tomando noticias de la salud personal y del acceso a una atención médica de Yoani Sánchez”.5

Contradicciones

Las palabras de Yoani Sánchez son terroríficas y suscitan inmediatamente la simpatía del lector y compasión hacia la víctima. No obstante, resulta inevitable notar algunas contradicciones que arrojan una sombra sobre la credibilidad de tal relato.

El 9 de noviembre de 2009, tres días después de su desventura, Yoani Sánchez recibió en su casa a la prensa extranjera para relatar en incidente. Primera sorpresa para los periodistas expresada por el corresponsal de la BBC en La Habana Fernando Ravsberg: a pesar de los “golpes y empujones”, los “golpes en los nudillos”, la nueva “andanada de golpes”, la “rodilla sobre [su] pecho”, los golpes en “los riñones y [...] la cabeza”, “el cabello” halado, el “rostro enrojecido por la presión y el cuerpo adolorido”, “los golpes [que] seguían cayendo” y “todos estos morados” que evocó la bloguera cubana6, Ravsberg notó que Sánchez “no tiene hematomas, marcas o cicatrices”.7 Las imágenes del canal estadounidense CNN, que también entrevistó a la bloguera, confirman las palabras del periodista británico. Además, el corresponsal de CNN toma precauciones oratorias e insiste en el sufrimiento “aparente” de Sánchez (usa una muleta para moverse).8 Según la Agence France Presse, que relata la historia clarificando con esmero que se trata de la versión de Sánchez con el título “Cuba: la bloguera Yoani Sánchez dice haber sido golpeada y detenida brevemente”, la bloguera “no fue herida”.9

Interrogada al respecto por la BBC, Yoani Sánchez intenta explicar esta contradicción. Según ella, las marcas y los hematomas en el rostro y en el cuerpo existieron realmente pero desaparecieron. “Durante todo el fin de semana tuve inflamado el pómulo y la ceja”. Todas las marcas desaparecieron… el lunes por la mañana con la llegada del primer periodista extranjero. En cambio, hematomas y “varias marcas” permanecen, afirma, pero… “en las nalgas sobre todo, lamentablemente no puedo mostrarlas”, explicó.10

Sánchez no precisó las razones por las cuales no se dignó fotografiar los hematomas y las marcas justo después del incidente, cuando eran visibles, lo que hubiera constituido una prueba irrefutable de la violencia policial contra ella. En cuanto al cabello arrancado, no es visible en absoluto en las fotos y los videos, su explicación es sencilla: “Perdí mucho pelo pero en esta abundante cabellera no se nota”.11

En su blog y en una entrevista a la radio, Sánchez habla de “secuestro al peor estilo de la camorra siciliana”, dando la impresión de que fue detenida durante varias horas12. Ahora bien, en su entrevista a la BBC, cuando el periodista insiste y pide precisiones, la bloguera confiesa que en realidad el incidente duró en total “25 minutos”. Por otra parte, Sánchez afirma que el arresto ocurrió “a plena luz del día, frente a una parada de autobús llena de gente”. No obstante, la prensa occidental no logró encontrar un solo testimonio, incluso anónimo para confirmar las palabras de la bloguera y certificar así la veracidad de sus afirmaciones.13 Del mismo modo, ninguna de las personas que acompañaban a Yoani Sánchez quiso responder a las solicitudes de entrevistas de los medios occidentales, orientándolos hacia la bloguera, encargada de hablar en nombre de todos.

Por otra parte, parece sorprendente e ilógico que las autoridades de La Habana hayan decidido maltratar públicamente a una disidente tan mediática como Yoani Sánchez, sabiendo a ciencia cierta que semejante acto desencadenaría inmediatamente un escándalo internacional. A priori, existen otros medios mucho más eficaces y discretos para intimidar a los opositores.

Por fin, Sánchez se hunde en nuevas contradicciones cuando intenta aclarar algunas zonas oscuras que contiene su testimonio. Así, explicó que su resistencia se debería al hecho de que los agentes en civil “no mostraron nada que los identificase como autoridades, me hubiera comportado diferente si hubieran ido uniformados. Les pedí que trajeran un policía, llamaron y llegó una patrulla de policía que se llevó a las otras dos muchachas y nos dejó a Orlando y a mí en manos de los otros”.14 Ahora bien, en su blog, asegura que la policía llegó al principio del control, pero ello no le hubiera impedido resistir a lo que se pareced cada vez más a un control de identidad hecho por policías de paisano que a un linchamiento público.

En una palabra, ningún elemento permite corroborar las palabras de Yoani Sánchez, ningún otro testimonio está disponible, ni siquiera los de las personas que la acompañaban. Entonces hay que fiarse sólo de la versión de la bloguera que está llena de contradicciones. A la vista de estos elementos, es imposible no poner en duda las afirmaciones de la famosa bloguera cubana

Es necesario hacer una comparación. La prensa occidental concedió, en apenas 72 horas, más espacio a Yoani Sánchez y su incidente con las autoridades, que a todos los crímenes que cometió (más de un centenar de asesinatos, otro tanto de casos de desapariciones e innumerables actos de tortura y de violencia) la dictadura militar que dirige el golpista Roberto Micheletti desde el 27 de junio de 2009. Decididamente, Sánchez no es una simple bloguera crítica de un sistema como ella misma pretende.


Sobre esta noticia

Autor:
Ariel (3890 noticias)
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Tipo:
Nota de prensa
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