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La cruda realidad en una guerra

16/03/2011 16:48 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Libia, Sierra Leona o el mismísimo Irán encierran conflictos a gran escala o silenciados que siguen generando sufrimiento a civiles. Vietnam también fue uno de los escenarios de la aberración. Hoy sigue doliendo lo que ocurrió allí

Niños afectados por la tragedia de Vietnam

En la guerra lo que parece imposible es, y lo más obvio y fundamental brilla por su ausencia. Es por esto por lo que hemos de evitar que el polvo del tiempo no nos deje atisbar lo que se ha escrito en las páginas de la Historia con litros de sangre y lágrimas y toneladas de metralla; es por esto que no tenemos que permitir que las terribles atrocidades que se han cometido y se comenten en estos actos bélicos caigan en el profundo y oscuro pozo del olvido.

Antes de continuar escribiendo es necesario que les advierta que las palabras que este artículo contiene son duras, pues no se puede enterrar con retórica a la realidad (por respeto fundamentalmente a los muertos en la batalla), y crueles. Si son especialmente sensibles al sufrimiento por el prójimo o al abuso de poder les recomiendo que dejen de leer este artículo de inmediato. Si, por el contrario, se sienten con fuerzas de luchar por la vida y por evitar que la guerra se siga observando desde la opinión pública como lo normal y lo que está a la orden del día, adelante.

Para ambientar este artículo, es necesario que nos remontemos a la Guerra de Vietnam donde los Estados Unidos, en una maniobra para evitar que China ejerciese un efecto dominó que favoreciese la expansión del comunismo sobre las antiguas colonias en posesión de Francia, lanzaron una terrible ofensiva con su inacabable poder armamentístico a un país hecho ya trizas (después de la independencia de los galos y la separación del estado en el Vietnam del Norte, comunista, y Vietnam del Sur, prooccidental) en otra guerra posterior.

Los lamentables sucesos favorecieron que el país terminase aún peor de como antaño se encontraba y terminó con la destrucción total de las infraestructuras ferroviarias y con la industria dañada en algo más del 60%. Estos datos concluyen y permiten por lo tanto darse cuenta del lamentable y precario estado en el que quedó el país, y son muchos los interrogantes que sobre esta desigual guerra quedaron en el aire, a pesar de que el gobierno estadounidense se encargó de ocultarlo convenientemente. Sin embargo, y con el paso de los años son muchos los documentos que poco a poco se han ido descubriendo gracias a la desclasificación y la tenacidad de todas las personas que denuncian la actuación de la gran superpotencia en dicha guerra.

Con una vulneración tan flagrante de todos los derechos humanos, es necesario condenar de una vez por todas estos hechos

Sin lugar a dudas, uno de los mayores lunares de la gestión norteamericana en la Guerra de Vietnam fue la inclusión entre los escuadrones destacados en suelo vietnamita de la Tiger Force.

Esta unidad del ejército estadounidense era un escuadrón de elite que se destacaba por su crueldad extrema y su resistencia en territorio hostil. Compuesto por hombres con un historial marcado por la violencia y la delincuencia fueron un azote continuo contra las fuerzas dirigidas por Hô Chi Minh. El caso más claro de la violencia extrema que demostró la Tiger Force en Vietnam fue la entrada de éstos en la aldea de My Lai: el 16 de marzo de 1968 los soldados estadounidenses comenzaron a asesinar indiscriminadamente a todos los habitantes del lugar practicando contra ellos los más atroces métodos; se realizaron violaciones, hubo fusilamientos masivos en zanjas con bebés, ordenaron huir a los inválidos para dispararles después por la espalda, vejaron a los ancianos para grabarles a fuego el nombre de la compañía, destriparon a los hombres, quemaron todas las chozas y cultivos y, para asegurarse de que nadie había sobrevivido al ataque, lanzaron una nueva ofensiva, esta vez desde el aire. Más de 400 aldeanos perecieron en la masacre. En una revisión del terreno posterior, el macabro pasatiempos con el que mataron el aburrimiento los soldados fue el de cortar las orejas de los cadáveres que aún las conservaban para hacerse collares que poco después mostraron orgullosos ante sus compañeros. La cantidad de orejas representaba a las víctimas asesinadas.

El teniente Calley, único imputado por las barbaridades cometidas cumplió una condena de dos días en prisión después de que Nixon revisara su sentencia y le impusiese un arresto domiciliario de dos meses. ¡Después quedó en libertad!

Quizás uno no pueda hacerse una idea de lo que realmente ocurrió en Vietnam hasta que no se observan los datos objetivos de la guerra: se emplearon el doble de bombas por parte de EEUU que en la II Guerra Mundial (hoy, los 20 millones de cráteres en Vietnam sirven como caldo de cultivo para los mosquitos que transmiten diversas enfermedades), soltaron bombas antipersona de fósforo y NAPALM, y rociaron los campos con el Agente Naranja, que envenenó los cultivos y los bosques. Lo más importante era provocar el mayor número de heridos para tener que cuidarles y enfermedades que mermaran a la población.

Con una vulneración tan flagrante de los derechos propios de toda persona es necesario condenar de una vez por todas la totalidad de las guerras para evitar que hechos tan lamentables y vergonzosos para la raza humana como estos se repitan una y otra vez y, lo que es peor, sean aceptados por la sociedad.

Se realizaron violaciones, hubo fusilamientos masivos en zanjas con bebés, ordenaron huir a los inválidos para dispararles después por la espalda


Sobre esta noticia

Autor:
Adrián Boullosa (40 noticias)
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Reportaje
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