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Cronica de una farsa.

03/09/2009 17:01 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Algunos apuntes que se vivieron en el tercer informe de gobierno de FCH

El subsecretario de Gobernación, Gerónimo Gutiérrez, espera paciente en la enorme fila entumecida por el frío, que llega hasta la Catedral.

Cerca de la puerta Mariana del Palacio Nacional, empleados de la Presidencia de la República no dejan pasar al senador del PAN, Gustavo Madero, porque, aun con invitación, no aparece en una lista. Eso le dicen.

Mejor suerte tienen otros invitados especiales, como Xavier López, Chabelo, cuya figura se confunde entre decenas de políticos.

Ya están adentro también Blue Demon con todo y máscara y el Polivoz, Eduardo Manzano.

Por fin, el senador Madero logra entrar cuando ya está punto de iniciar la ceremonia con motivo del Tercer Informe presidencial. La “mañana presidencial”.

Muchos invitados sufren afuera los estragos de las extremadas medidas de seguridad, pero adentro, el Palacio Nacional está lleno de vida.

Empiezan a llegar los integrantes del gabinete presidencial. Algunos de ellos son cadáveres políticos que, de todos modos, se mueven como si aún tuvieran vida.

En el presídium, el gobernador de Guerrero, Zeferino Torreblanca, contesta una llamada en el celular.

A unos metros, el Góber Precioso, Mario Marín, intercambia impresiones con el Góber Piadoso, Emilio González.

Tras un ensayo del Himno Nacional llega el secretario de Gobernación, Fernando Gómez Mont, y acapara a Zeferino por unos cinco minutos. Hablan y hablan.

09:05 horas. No cabe nadie más. Al ritmo de “Atotonilco”, que interpreta con destreza la banda de guerra, el presidente Felipe Calderón atraviesa el patio central y, acompañado por su esposa, Margarita Zavala, llega hasta el presídium.

Los gobernadores de los estados están en primera fila y, de orilla a orilla, las dos únicas gobernadoras del país: Amalia García, de Zacatecas, e Ivonne Ortega, de Yucatán.

Faltan tres gobernadores: el de Michoacán, Leonel Godoy; el de Baja California Sur, Narciso Agúndez, y el de Chiapas, Juan Sabines.

Viene el mensaje. Un sorbo de agua antes de iniciar el discurso, plagado en principio, de cifras alegres, similares a las que presumen dos torres rectangulares de color azul y beige colocadas a los lados del estrado.

El primer aplauso llega cuando el Presidente destaca la “valentía” de los integrantes de los cuerpos de seguridad.

No ha pasado ni un minuto cuando llega otro aplauso, ahora cuando el primer mandatario destaca la lealtad de las fuerzas armadas.

Los gobernadores del Estado de México, Enrique Peña, de Hidalgo, Miguel Ángel Osorio; el titular de la CNDH, José Luis Soberanes, y el titular de la SCT, Juan Francisco Molinar, en Palacio Nacional

Serán en total 15 los aplausos durante la lectura del mensaje, pero hay alguien que sólo se suma a siete de ellos: es el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, quien asiste por primera vez a una ceremonia de informe del presidente Calderón.

Adentro, los elementos del Estado Mayor Presidencial observan el más mínimo movimiento. Revueltos entre los invitados y con sus “chicharitos” en los oídos, voltean la cabeza de un lado a otro a todo lo que da, como búhos.

Afuera, elementos del propio Estado Mayor y de la Policía Federal forcejean con cuatro diputados, encabezados por Gerardo Fernández Noroña, que desean pasar a toda costa.

Pocos se percatan de que la dirigente nacional del PRI, Beatriz Paredes, llega tarde y pocos la observan cuando, ataviada con una gabardina negra, se dirige discretamente a su lugar, en la primera fila de los invitados.

A unos metros siguen atentos el mensaje el coordinador de los diputados del PRI, Francisco Rojas; el empresario Carlos Slim, el líder del PRI en el Senado, Manlio Fabio Beltrones y otros.

Para entonces, en Palacio Nacional hay dos presidentes: uno, vestido con traje negro y corbata de rayas fucsia, rosa y blanco, habla con énfasis desde el atril.

Otro aparece en las dos pantallas gigantes ya sea con camisa azul cargando una carretilla de arena, ya sea con camisa blanca entregando refrigeradores ahorradores de energía o con un sombrero huichol.

Pero cuando da a conocer sus “10 mandamientos”, ya es un solo presidente el que está en el atril y el que aparece en las dos pantallas gigantes.

Es un solo presidente el que enfatiza, el que grita, el que se emociona con cada nueva interrupción.

Las 10:25 horas. La banda de guerra toca “Viva México” de Pedro Galindo y el presidente Calderón inicia la despedida de mano de quienes forman parte del presídium.

Marcelo Ebrard ve acercarse esa mano amenazante y literalmente emprende la graciosa huida.

Ríos humanos se dirigen hacia la puerta Mariana, única vía de salida del Palacio Nacional.

Es el fin del evento. De pronto…

¡Qué pasó, cuate!

Chabelo intercepta al secretario de Educación, Alonso Lujambio, a quien le roba cerca de un minuto.

Más tarde, ya en la plancha del Zócalo, los seguidores de Andrés Manuel López Obrador que están contenidos por las vallas metálicas le gritan al animador:

¡¡Chabelo!!

Con su inocencia de niño, Xavier López voltea e intenta acercarse a quienes le gritaron. Cree que también son sus cuates.

Pero no ha dado ni dos pasos cuando recibe un recordatorio familiar y el mote de “vendepatrias”.

Con el retiro de las vallas metálicas y el éxodo de invitados llega a su fin la “mañana presidencial”, la ceremonia del informe, la tercera de la nueva era.


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Autor:
Ariel (3890 noticias)
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Nota de prensa
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