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"Hay críticos a los que no les gusta el cine"

27/08/2010 10:37 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Entrevistamos a Tomás Fernández Valentí, uno de los críticos cinematográficos más respetados en España, con el que conversamos sobre el papel de la crítica y su relación con el arte cinematográfico

¿Cuál es el origen de la crítica cinematográfica?

Prácticamente existe crítica cinematográfica desde que existe el cine. Lo que sucede es que el cine, en sus primeros años, todavía tenía muchas influencias del teatro y en parte de la literatura, lo que llevaba a que la crítica de esos primeros años fuese también muy teatral. Seguramente muchos críticos teatrales debían reciclarse para ejercer de críticos de cine.

¿Y cuándo esa crítica deja de ser teatral para convertirse en crítica cinematográfica propiamente dicha?

Probablemente hacia los años 20 en los Estados Unidos. Ya se realizan entonces críticas de películas de Douglas Fairbanks o de Griffith. Te das cuenta de que la crítica de cine ya era prácticamente lo que es en la actualidad. En los años 20 ya se tenía claro que el cine tenía un lenguaje propio. El guión podía tener un origen teatral o literario, pero el cine ya era algo más.

¿Y la crítica en España? ¿Qué papel juega históricamente?

La crítica en España ya existía en los años 20 y 30. Los primeros estudios sobre historia del cine se publican en esta época. El papel que ha jugado ha oscilado dependiendo de las circunstancias del cine español, que han sido muy particulares.

¿En qué sentido?

En los años 30 existía una industria cinematográfica muy consolidada en España, incluso con pioneros históricos dentro de la propia historia del cine, como Fructuós Gelabert o Segundo de Chomón, la industria de los hermanos Baños en Catalunya, Benito Perojo en Madrid, que realizó la primera versión cinematográfica de La Verbena de la Paloma, considerada uno de los primeros clásicos del cine español. Todo esto la guerra lo rompió.

¿Qué sucedió entonces durante el franquismo?

La gran productora cinematográfica del franquismo fue Cifesa, dedicada a hacer un cine histórico al gusto del régimen, con gran exaltación patriótica.

¿Y la crítica? ¿Qué lugar ocupaba?

La crítica fue un poco a remolque de estas circunstancias. De todos modos, no es lo mismo la crítica en plena posguerra que durante los años 60 y 70. En los años 60 arrancan una serie de publicaciones de crítica cinematográfica, como Nuestro Cine o Film Ideal.

¿La crítica servía entonces para expresar de otra manera cosas que no se podían expresar?

Absolutamente.

¿Aunque fuera en detrimento de la valoración del cine como tal, más allá de necesidades políticas?

En parte sí, aunque eso dependía un poco de la gracia de los autores, y hasta qué punto el crítico estuviera o no politizado. Había críticos que estaban muy politizados. Escribir sobre cine era, como se decía entonces, usar ‘ plataformas’ . Trabajar en un diario, en una revista o en la radio suponía tener una plataforma. Era un medio de expresar ideas, no sólo de estética del cine, sino también ideas políticas. Era también una forma de hacerse un nombre dentro de ciertos círculos políticos.

Dejando de lado la crítica en España. ¿Qué diferencias existen entre la crítica europea y la americana?

Básicamente que la crítica de cine europea tiene una vertiente más histórica. Cuando valora una película tiene en cuenta, por ejemplo, qué otras películas ha hecho su director previamente, o si esa película se inscribe dentro de un género ya codificado. La crítica americana valora más la reacción del público o el alcance popular del film. Eso no significa que no haya buenos historiadores y analistas del cine americanos, al contrario, lo que sucede es que los críticos americanos valoran más la posible trascendencia de la película en el futuro. La crítica europea, en cambio, mira más al pasado, al bagaje que hay tras esa nueva película.

¿Qué relación existe entre crítica y film?

No sé hasta qué punto el público es receptivo a lo que pueda decir un crítico sobre una película. Supongo que dependerá del propio crítico, de su capacidad para convencer a la gente o para explicarse. Tampoco creo que los directores de cine hagan películas para convencer a la crítica.

¿No?

Igual hay alguno. Los festivales de cine especializados suelen ser lugar de encuentro de determinada crítica y de determinados directores. En ocasiones se hacen películas buscando cierto reconocimiento intelectual, pero creo que no es lo general. Además es imposible que todo el mundo quede contento con una película.

¿Por qué en ocasiones existe un divorcio entre películas alabadas por la crítica y defenestradas por el público, y viceversa?

Yo creo que se debe a factores coyunturales, a aspectos que no tienen que ver ni con el cine ni con la crítica. Depende de modas del momento. A veces hay películas que no gustan en su momento y son valoradas a posteriori. También entran en juego factores como la saturación de estrenos.

En general, una valoración crítica siempre es subjetiva, lo que sucede es que partes de unos elementos objetivos. Ese elemento objetivo esencial es la propia película

Hay muchos estrenos ¿no?

Sí. El otro día leí unas declaraciones de Julio Medem, a propósito del estreno de su película Habitación en Roma, y decía algo con lo que estoy muy de acuerdo. Venía a decir que hay críticos a los que no les gusta el cine. Hay críticos que están todo el día viendo películas y asistiendo a pases de prensa y tienen una saturación. Eso hace que pierdan frescura y perspectiva. Genera un cansancio ver tantas películas seguidas y lleva a ideas preconcebidas, formas rutinarias de ver las películas. Eso también pasa con el público. Por eso hay películas que son revalorizadas con el tiempo.

Y al revés también.

Sí, por supuesto. Películas que son grandes éxitos en su momento y las ves al cabo de unos años y pierden mucho. Entran en juego aspectos coyunturales o económicos. También está la teoría de que en épocas de crisis la gente no tiene ganas de ver películas deprimentes. En los años 50 y 60 en España se estrenaban muchas películas del neorrealismo italiano que eran muy buenas pero que no tenían éxito aquí, porque la gente no quería ir al cine a ver miseria. Era una cosa más visceral que no intelectual de rechazo. La gente quería ver películas por ejemplo como las de Jerry Lewis, para divertirse. Eso explica que durante los años 30, tras el crack del 29, un género que prosperó mucho fue el cine musical. La gente quería ver a los personajes cantando y bailando.

Aunque no siempre era así.

No, de hecho en los años 30 surge el cine de terror de la Universal, que era un reflejo directo de un malestar.

De igual forma que el cine de los 60 y la guerra del Vietnam.

En los años 60 lo que había era mucho cine contestatario, mucho cine underground, el free-cinema. Los aires de los tiempos influenciaban mucho al cine, y creo que siempre influenciará. El cine es una obra de una sociedad.

Quería preguntarte sobre la política de autor de finales de los 50 y principios de los 60 y el papel que desde entonces se le otorga al director.

En los años 50 el crítico André Bazin es el pionero de esta forma de entender el cine, la politique des auteurs, a través de la famosa revista Cahiers du Cinéma, pero eclosiona a finales de los 50. Es la corriente crítica más importante que ha existido, aunque para mí tuvo efectos positivos y negativos.

¿Cuáles son esos efectos?

Entre los positivos, que se redescubrió a muchos directores que hasta aquel entonces estaban olvidados, gente del cine de serie B, por ejemplo. Se creó también una teoría del género cinematográfico, valorando el hecho de que los géneros, además de ser códigos narrativos, también eran códigos artísticos. Hacer cine de género podía ser una forma de hacer arte moderno.

¿Y los aspectos negativos?

La entronización del cineasta como autor. Creó la idea de que había determinados cineastas que eran ‘ autores’ , y los que no eran autores eran directores de segunda fila. Se creó una diferenciación peyorativa entre el autor y el artesano. Eso es muy relativo. Además, a veces es una discusión un poco inútil, y nos olvidamos de hablar de las películas en sí mismas, que es realmente el objeto de discusión. Donde está el arte es en la propia película.

¿Puede ser que esta política de autor haya desdeñado el cine como obra colectiva?

Sí, evidentemente. El hecho de centrarse en la figura del director ha hecho menospreciar el papel de guionistas, fotógrafos, músicos o actores. También hay directores cuyo valor reside en que son capaces de marcar sus películas con un sello muy personal, y que transmiten su personalidad a sus colaboradores. En cambio hay directores cuyo talento consiste en ser buenos coordinadores de talentos, en sacar el mejor partido de cada uno. Hay directores que han hecho buenas películas porque son buenos directores de orquesta. Saben coordinar y rodearse de gente buena y extraer lo mejor de ellos. Depende de las películas y los directores, aunque hay directores que tienen un sello indiscutible, como Hitchcock, Ford o Bergman. Son gente con una personalidad poderosísima.

Desde un punto de vista personal, ¿cuáles son los parámetros a partir de los cuales tú valoras una película?

En general, una valoración crítica siempre es subjetiva, lo que sucede es que partes de unos elementos objetivos. Ese elemento objetivo esencial es la propia película. En mi caso, yo parto de valorar la forma en que esa película es narrada. A mí me gusta ver la planificación, la continuidad, y el modo en que el montaje crea un sentido, una idea, una emoción o un sentimiento. Se pueden narrar muchas cosas. No todo es planteamiento, nudo y desenlace. El discurso de una película no tiene que ser necesariamente el relato o la trama. A veces la película crea su propio discurso a partir de las imágenes o de la plástica. Una película es también una pieza estética, una pieza de arte que va destinada a la emoción, no sólo a la razón.

Hay que valorar también el valor literario de un guión.

Por supuesto, pero un buen guión puede ser estropeado por un mal director. Es más, trasladar un buen guión en imágenes tiene su mérito. No es un trabajo funcional o mecánico.

Antes hablabas de codificación genérica. ¿Cuáles son los géneros que a ti más te atraen?

El fantástico y el western, porque son géneros muy visuales. El sentido de lo que explican se desprende de sus imágenes. Yo quiero que el cine me explique cosas con imágenes, sin que por ello menosprecie el valor de un buen guión. Lo que sucede es que me gustan las películas que van un poco más allá del guión, cuando el director pone de su propia cosecha o realiza un apunte con una imagen.

¿Y cómo se consigue eso?

Buscando la sugerencia a través del montaje, de la fotografía o del movimiento de cámara. Es cuando ves una película y te das cuenta que hay una segunda película escondida tras ella. Que tiene más de una lectura. Es algo que no te explica el guión ni los diálogos, es algo que permanece escondido.


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