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Crítica: Presencias extrañas

04/06/2009 12:14 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Hace 6 años una película coreana llamada Dos Hermanas destacó dentro del cine de terror. Ahora, Hollywood nos presenta su adaptación particular de esta sugerente historia de terror y drama

Presencias extrañas nos cuenta la historia de Anna (Emily Browning), una adolescente que sufre la pérdida de su madre de manera traumática. Después de pasar un tiempo internada en un psiquiátrico, Anna es dada de alta y regresa con su padre (David Strathairn). Sin embargo las cosas ya no son como antes. La enfermera que cuidaba a su madre (Elizabeth Banks) ahora es la novia de su padre y Anna comienza a notar algo extraño en ella. A su vez, Anna sigue teniendo pesadillas con su madre, lo que la llevará a investigar las verdaderas causas de su muerte.

Resulta curiosa esta nueva moda de Hollywood de adaptar, a su estilo, éxitos recientes del cine de terror oriental. Todo comenzó en el 2002 con The Ring (Gore Verbinski), adaptación de la insuperable Ringu (1998, Hideo Nakata). Esta adaptación consiguió, a pesar de cargarse gran parte de la coherencia del original, unir a público y crítica. A partir de ahí llegaron The Ring 2, La maldición, La maldición 2, Dark Water, etc… Y en esa espiral de remakes, que parece no tener fin, nos encontramos con Presencias extrañas. Una prueba más de la incapacidad de Hollywood para renovar el cine de terror.

Cuando Kim Jee-woon nos presentó Dos Hermanas hace ya 6 años, recuerdo que fue una película que me sorprendió bastante. Tenía imágenes realmente terroríficas y sobretodo, tenía un tono sugerente en la historia que le daba un toque original y fresco. Ahora, viendo esta adaptación norteamericana, hay que decir que toda esa originalidad y esa frescura… se han perdido. Aun así la película es entretenida y cumple a rajatabla (quizá sea ese el problema) todos los parámetros de película de terror occidental: Muertes traumáticas, fantasmas que nos dan pistas para averiguar su muerte, sueños que no son sueños, giros argumentales sorprendentes (aunque a estas alturas poco originales) y, por supuesto, sustos a todo trapo. En ese aspecto, si los directores (los hermanos Guard) pretendían crear una película más de fantasmas, se puede decir que lo consiguen con creces. De hecho, diría que es un buen ejemplo de todas ellas. Hay que apuntar que la historia es algo más dramática de lo habitual, lo que le puede quitar un poco de terror a la cinta y darle un sentido más real que la original. Sin embargo no deja de ser una película donde todo huele a más de lo mismo. No aporta nada nuevo al género. Los cambios realizados en el guión con respecto al libreto original eliminan las partes más sugerentes y originales de la historia para sustituirlas por secuencias más efectistas y, sobretodo, muy predecibles.

Pero hay que admitir que la película no engaña. Te da lo que te vende. Es decir, una película de miedo con una buena historia y que te mantenga entretenido durante la hora y media que dura la cinta. Eso, dentro de Hollywood, ya es bastante. Además no hay que olvidar que es un remake de una película que se estrenó hace ya 6 años. Por lo tanto, la originalidad se ha perdido desde el primer concepto de la película. Y es que Hollywood vive una crisis de ideas bastante importante. Este remake es una nueva prueba de ello.

Es tan correcta que no tiene nada original

Sobre los actores poco hay que decir. Están todos correctos. Ninguno destaca por encima de los demás. Sus papeles están bien interpretados y son creíbles. A lo mejor puede chocar un poco el personaje del padre que es como un poco “tonto”. No resultan creíbles muchas de las decisiones que toma durante la película. Pero es más un fallo de guión que de David Strathairn.

En cuanto al apartado técnico hay que destacar dos cosas: la fotografía y la música. La fotografía, más que por los encuadres (que son bastante normalitos), por la iluminación y el acabado de los fotogramas. Hay que admitir que algunos de los planos son auténticos cuadros de luz y color. Destacan los planos donde aparece el mar con esos colores turquesa tan espectaculares, y la iluminación de los interiores de la casa, donde las luces están perfectamente colocadas para conseguir una plasticidad en la imagen digna de mención. Pero también hay que decir que dentro de esa perfección lumínica, la fotografía esta carente de personalidad. Sigue los cánones del cine de terror que se usan últimamente en Hollywood. Eso sí, los hace a la perfección, lo que no es nada fácil.

Y en cuanto a la música, pues comentar que el gran Christopher Young está bastante inspirado. Sus temas llenan la pantalla y son capaces de crear atmósferas que no solo acompañan las imágenes, si no que las enriquecen con matices y emociones que de otra manera quedarían insulsas. Todo un maestro que da gusto escucharle siempre.

En general una película de terror correcta. Donde todo está “correctamente” tratado y “correctamente” realizado. De ahí su problema. Es tan correcta que no tiene nada original. Entretiene, asusta y nos hace pasar un buen rato. Pero al día siguiente ya se te ha olvidado. No aporta nada nuevo. No sorprende, aunque lo intente con ese giro final. Y su intención se queda en eso. En un correcto pero olvidable remake de una película de terror oriental. Otra más que añadir a esa lista.

  • Nos gusta: La fotografía y la música.
  • Nos disgusta: Muy predecible.
  • Puede que te guste si viste: Lo que la verdad esconde.

Entretiene, asusta y nos hace pasar un buen rato. Pero al día siguiente ya se te ha olvidado

Nota: 6 de 10


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Opinión
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