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Crítica: Los mundos de Coraline

05/06/2009 09:17 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Una niña curiosa que se haya entre dos mundos, tecnología y medios innovadores, y una estética visual y auditiva de ensueño son los ingredientes de la nueva película de Henry Selick

Coraline es una niña de 11 años que se acaba de mudar con sus padres a una nueva casa, lejos de sus amigos y rodeada de vegetación, teniendo como únicos vecinos dos ex – vedettes con una estantería llena de perros disecados, un ruso saltimbanqui y un tanto extravagante, y un niño parlanchín que suele ir acompañado de un misterioso gato. Sus padres están desbordados de trabajo y no le prestan la mínima atención, de manera que decide investigar la casa en busca de algo de diversión. Todo empieza con una pequeña puerta oculta, que la llevará a una realidad paralela donde todo es alegría y atenciones… Pero lo que en un principio parecía el sueño ideal llegará a convertirse en una gran pesadilla.

Los mundos de Coraline (basada en el libro de Neil Gaiman) parte de una idea más o menos original, que en realidad está conectada con todos aquellos cuentos que forman parte de nuestro universo imaginario. Un protagonista ávido de aventura que tiene que superar sus miedos y enfrentarse a ellos, personajes malos que se interponen en su objetivo y otros buenos que le aconsejan o le ayudan. En definitiva, el uso de un mundo fantástico, análogo al real, que sirve de excusa para transmitir valores o moralejas a los más pequeños.

Si bien, pues, la trama no sería lo más destacable del film (ya que es comparable a muchas otras películas), a nivel tecnológico podría ser una cinta que marcará un antes y un después en la historia de la animación. No se trata únicamente de la producción más larga realizada hasta la fecha con la técnica del stop motion (animación de muñecos fotograma a fotograma) sino que además es la primera de ese tipo rodada íntegramente en 3D (con una cámara estereoscópica que fotografía cada plano dos veces, una para el ojo izquierdo y otra para el derecho). De esta manera, la minuciosa obra es el resultado de dos años de preproducción y 52 platós trabajando simultáneamente durante los 18 meses que duró el rodaje.

En esta ocasión la innovación tecnológica se encuentra al servicio de la historia, creando profundidad y un mundo de ensueño

Aún así, no hay que temer un despliegue de efectos que llegan a marear al espectador, como solía ocurrir con las primeras producciones tridimensionales, donde primaba mostrar la espectacularidad de la nueva técnica. En esta ocasión la innovación tecnológica se encuentra al servicio de la historia, creando profundidad y un mundo de ensueño y fantasía de diversos planos; aunque sí existen algunas licencias en ese sentido con diversos elementos que sobresalen de la pantalla y se acercan al espectador a través de sus gafas en momentos puntuales de la historia, pero sin llegar a molestar por su abuso.

A nivel estético y considerando el elaborado trabajo que se ha realizado hasta el mínimo detalle, cualquier elogio es insuficiente. Se presentan dos mundos iguales pero distintos diferenciados por una fotografía más neutra y otra mucho más contrastada y, al mismo tiempo, dentro del mundo de fantasía, los colores brillantes del inicio se transforman en un gris de cemento cuarteado a medida que avanza la trama. Las ilustraciones de base, creadas y dirigidas por Tadahiro Uesugi, parten del dibujo clásico del libro de cuentos y se realzan con un potente grafismo. Y la música, de la mano de Bruno Coulais (nominado al Oscar por Los Chicos del Coro), remete a la perfección a elementos metálicos y punzantes (muy presentes en la historia – las manos robóticas de la madre perversa, las agujas para coser los botones…), teniendo también toques de misterio y de magia, elementos primordiales y básicos en los cuentos infantiles.

En resumen, se trata de una película que vale la pena ver, por su espectacularidad, por el minucioso trabajo que conlleva crearla y por una estética muy cuidada a todos los niveles; y, si bien la historia no innova excesivamente en nada, es una trama que funciona y que seguro que gustará a los más pequeños.

  • Nos gustó: una estética unificada y atractiva, desde el diseño de los muñecos hasta la dirección de fotografía y llegando a la banda sonora; todo ello refuerza la construcción del mundo de fantasía que constituye la película.
  • Nos disgustó: algunas secuencias resultan un poco largas, pudiendo haber acortado la historia; aunque quizá desde el prisma infantil-juvenil (el público objetivo primordial) la impresión es otra.
  • Puede que te guste si viste: Salvando las distancias y haciendo una analogía con su correspondiente cinta “de carne y hueso”, la película conserva una esencia parecida a la de la hispano-mexicana El laberinto del fauno, donde el personaje principal es interpretado por una niña que trata de modificar una realidad que no le agrada sirviéndose de su imaginación y creando un mundo de fantasía a la medida de sus sueños.

Nota: 8 de 10


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