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Criar a un bebé no siempre es fácil

15/10/2009 09:18 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Tenemos a nuestro bebé en brazos, lo miramos y no nos podemos creer que después de tantos meses de espera ya se encuentre entre nosotros. Su carita, su olor, sus movimientos... todo lo que soñamos estos meses de atrás es ya una realidad

Salimos de la clínica con él, dispuestos a comenzar esa «nueva vida maravillosa» que nos hemos imaginado tantas veces durante el embarazo. Contenido: Pero cuando llegamos a casa, las cosas no son tan idílicas como esperábamos. Estamos cansadas y deseamos dormir, pero no podemos porque el bebé reclama su toma. Hay que cambiarle el pañal con bastante frecuencia. Las llamadas y las visitas nos agobian. El pequeñín llora y no sabemos qué le sucede (¡cuánto nos ayudaban a descifrar su llanto en la clínica!), la casa está hecha un desastre y las abuelas y las amigas no dejan de damos consejos, muchas veces contradictorios, y no sabemos a quién hacer caso. La situación nos desborda y es fácil que acabemos lamentando: «¡Nadie me había dicho que esto sería tan difícil...!».

¿Por qué no Disfruto?

Puede que la palabra no sea desilusión porque sólo mirar al bebé lo compensa todo, pero sí agobio, sobre todo por la falta de experiencia. Aunque la naturaleza hace que como madres nos adaptemos a esa nueva etapa de la vida y que la prioridad sea el niño, es justo reconocer que a veces cuesta un poco. Muchas mujeres sienten miedo porque están convencidas de que nunca van a saber cuidar de alguien que las necesita tanto, pero enseguida descubren que no sólo pueden, sino que en pocos días parece que lo hubieran hecho siempre. Y lo más importante: que disfrutan con ello. Además, las hormonas continúan con su pequeña revolución y todavía influyen mucho en el estado de ánimo, propiciando incluso sentimientos depresivos.

Aún no ha pasado el tiempo para restablecerse del parto y el cansancio es lógico, por lo que la recuperación física tarda un poco (más si el niño ha venido al mundo por cesárea). Por eso a veces no encontramos las fuerzas necesarias para poder seguir adelante con energía y buen humor.

La llegada de un bebé no es nada fácil, así que no lo piense mucho, pide ayuda cuando lo necesites o estés muy cansada

La Inexperiencia Asusta

La situación no es la misma para las madres primerizas que para las que ya han tenido hijos. Estas últimas ya tienen la lección aprendida y la mayoría de las circunstancias no les toman tan de sorpresa, salvo que los bebés sean totalmente diferentes, sobre todo si el primero fue un ángel que sólo comía y dormía, y el segundo resultó ser algo más inquieto y llorón.

El llanto es precisamente lo que más suele obsesionar a los nuevos papás. Nos asustan sus sollozos, a veces desesperados, porque pensamos que a nuestro retoño le pasa algo malo que no podemos controlar, y la angustia es tanta cuando no somos capaces de calmarlo que es habitual que acabemos llorando con él. No es extraño que haya padres que lleguen a añorar su vida anterior, cuando eran sólo dos y todo estaba bajo control. Lo importante es no perder los nervios, aceptar la situación y armarse de paciencia. La experiencia solamente se adquiere poniendo manos a la obra.

La prioridad: El Bebé y Mamá

Nadie dijo que criar a un bebé fuera una labor sencilla y si alguien lo hizo, mintió. Un recién nacido requiere toda la atención de su madre y es a ella a quien busca. No en vano ha estado durante nueve meses dentro de su cuerpo y, aunque parezca mentira, reconoce su voz y su olor, es un ser indefenso que la necesita para vivir. Pero eso nunca está de más que nos echen una mano cuando sintamos que ya no tenemos fuerzas; y si es papá, mucho mejor. Es él quien debe tener presente que en estos primeros días, madre e hijo necesitan ser cuidados, mimados y consentidos al máximo. Luego está la casa. A muchas mujeres les agobia no poder arreglada y verla hecha un desastre. Antiguamente las madres se quedaban una semana en cama tras dar a luz y era normal recibir la ayuda de familiares y vecinos. Una mujer sensata conoce sus limitaciones y sus prioridades y demuestra un gran sentido común pidiendo ayuda cuando la necesita. Obviamente, la pareja es la primera que debe involucrarse cambiando pañales o haciendo la comida para que ella descanse. Si no puede estar mucho tiempo en casa, entonces será imprescindible pedir la colaboración de familiares, amigos o, incluso, si se puede costear, de alguien que se ocupe de las labores del hogar.


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Autor:
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