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Cosas que pasan 2

13/01/2012 13:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Este apartado también es susceptible de llamarse: La Maldición de la Lavadora.

Había una vez un piso decrépito al que se accedía subiendo cuatro tramos de escaleras inestables. Un 4º C.I. sin números, distinguible sólo porque algún gracioso pegó varias monedas de cinco céntimos al suelo justo en frente de la puerta.

Dentro, había una lavadora con una puerta de plástico que se rompió en dos ocasiones en sólo tres meses, y un programa de lavado que decidió no volver a funcionar, y que, a fuerza de quedarse atascado en un número, provocó alguna que otra inundación en la cocina. Y, como era una lavadora rebelde, hasta el día mismo de su defunción, causó estragos en las ropas que daban vueltas en sus entrañas. Ropas que han quedado guardadas a la espera de que vuelvan a ponerse de moda los desteñidos.

Como a todo muerto ha de ser inspeccionado por un doctor antes de su funeral, nuestra lavadora recibió una visita de 40 euros y 5 minutos de un técnico que nos dijo: Esta lavadora está obsoleta. No se puede arreglar. Hay que comprar una nueva.

Los sepultureros de AlCampo, que se llevarían los restos mortales de nuestro mastodonte de los detergentes, nos llamaron para informar de que vendrían el viernes por la tarde. A las 22 horas del jueves (horas intempestivas para estos asuntos) nos dijeron que, por estar en zona de horario restringido, habría de ser por las mañanas y, como el viernes no podíamos, le dijimos que el lunes de 9 a 13.

Pero el viernes (hoy) a las 8.30 am han llamado los técnicos: En una hora la lavadora está ahí. Les he explicado que habíamos quedado en el lunes, pero me han dicho que ellos tenían apuntado hoy, y que se pasaban en un momento.

A toda prisa, hemos desmontado los tubos, cerrado el agua y arrastrado la lavadora hasta afuera. Después le he dado un lavado y raspado de amoniaco al suelo más negro que han visto estos ojos y, sobreviviendo a la intoxicación, me he puesto a esperar. 1 hora. 2 horas. 3 horas. Y no he podido ir a la universidad, justo hoy, que tenía mil cosas que hacer.

Después de tanto esperar he llamado al casero para que me diera el número del servicio. Me dio un número erróneo… pero busqué el correcto en Internet. La chica del Alcampo me dijo que me llamaría, que si mi número era el que ella tenía apuntado. Y no (el casero le había dado mal a ella también mi móvil).

Ahora mismo me han llamado diciendo que no me lo van a traer hoy ¡Qué habían acordado el lunes por la mañana! y que después de llamarme a las 8.30 el servicio técnico recibió la orden de no venir, y no tenían por qué llamarme.

Les he echado una bronca, en plan, he dejado de ir a trabajar por esperarles, y fueron ustedes los que cambiaron 3 veces la hora y el día. Y me han dicho: Si no está conforme, cancele el pedido.

Así mismito. Y aquí me quedo yo, sin clases hoy y sin clases el lunes, y lo peor: sin agua. Porque cada vez que abrimos la llave del agua los tubos donde debería estar la nueva lavadora nos inundan la cocina. ¿Y cómo nos vamos a duchar? ¿Y a cocinar? ¿Para cuando podré lavar mis sábanas?

Gracias Alcampo.


Sobre esta noticia

Autor:
Silcblnz (53 noticias)
Fuente:
dragonflyjourney.wordpress.com
Visitas:
2021
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Creative Commons License
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