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Convierte A Tu Mente De Agua En Miel

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01/06/2020 09:57 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

¿Sabías que tu mente casi siempre está en el estado del agua? ¿Por qué? Porque está reaccionando a todo lo que sucede. Casi nunca está serena como la miel. ¿Te gustaría que pasara de agua a miel? Entonces aquí tienes un poderoso ejercicio

¿Sabías que tu mente casi siempre está en el estado del agua?

¿Por qué?

Porque está reaccionando a todo lo que sucede. Casi nunca está serena como un lago sin ondas.

A veces la experimentas agitada, otras veces como estancada y otras invadida por la inseguridad.

Con una mente así es muy difícil que sientas el deleite de la paz y el sosiego.

Sin embargo, hay una manera de llevarla al estado de la miel donde existe la tranquilidad y la fluidez calma.

¿Te gustaría?

Aquí tienes un ejercicio que te ayuda a ello.

Para que lo comprendas mejor te doy más detalles.

No sé si esto que te voy a contar es cierto o no; pero lo importante es que es una magistral historia para conocer qué tipo de mente tienes y cómo poder cambiarla si lo deseas.

Narra la historia que una vez a Buda le preguntaron cómo él concebía a la mente humana y él dijo que los distintos tipos de mente se podían comparar a los distintos estados en los que puede existir el agua.

El señaló que hay mentes que son como el agua hirviendo.

Son mentes turbulentas, en constante ebullición de pensamientos que solo generan resentimientos, odios, envidias, angustias, etc.

Hay mentes como el agua agitada por el viento.

Son esas mentes indecisas que solo funcionan bien mientras los sucesos de la vida no les exijan salir de sus rutinas establecidas, porque si eso ocurre entonces se vuelven como olas aventadas por el viento que van de aquí para allá buscando, pero sin saber qué hacer.

Están las mentes que son como el agua con algas o sargazos.

Son mentes que por los miedos permanecen inmovilizadas y se resisten a los cambios de la Vida.

Y por último están las mentes que son como el agua con barro sedimentado.

Parecen tranquilas, pero solo hay que agitarlas un poco y se vuelven turbias perdiendo la claridad en el accionar.

Teniendo en cuenta esto te pregunto: Tú, ¿qué tipo de mente tienes?

Con respecto a todo lo anteriormente señalado quizás te preguntes: ¿por qué la mente funciona así?

Porque su esencia es estar produciendo constantemente pensamientos. Ella siempre se está moviendo de pensamiento a pensamiento y son precisamente los pensamientos los que provocan esos estados.

Seguro que si tienes este tipo de mente como el agua quieres mudarla al estado de miel.

Y digo como la miel porque con ella todo es diferente. ¡Intenta provocar a la miel! Rápidamente vuelve a su estado de reposo.

Por mucho que quieras acelerarla ella sigue su propio ritmo en dependencia de su naturaleza (más viscosa o menos viscosa). La miel siempre está en calma.

La mayoría de nosotros vivimos en un estado permanente de tensión. Si nos alaban nos sentimos los mejores del mundo y si nos ofenden nos sentimos desdichados y deshonrados. Por eso vamos tras los aplausos y el éxito y evitamos los sinsabores, las penas y los errores.

Eso trae mucha desdicha e insatisfacción en la vida pues es imposible vivir una constante existencia de éxito y placer.

¿Cómo salir de este círculo vicioso?

¿Cómo lograr ese estado en el que, aunque las cosas no salgan como queremos, aunque estemos en malos momentos, dentro de nosotros estamos calmados y serenos, equilibrados y dichosos?

Te propongo que de manera persistente practiques el siguiente ejercicio que le ha resultado exitoso a muchas personas a las que se lo he recomendado.

EL EJERCICIO.

Cuando observas el cielo puedes ver que las nubes flotan en él, pero existe un trasfondo que permanece inalterable e intocable. En tu mente ocurre algo parecido.

Los pensamientos van y vienen como las nubes en el cielo, pero en la sustancia de la mente, en su trasfondo nada se mueve. Allí hay paz y silencio.

Este ejercicio consiste en lo siguiente:

Cierra los ojos y ve hasta el trasfondo de la mente. Desde allí observa a los pensamientos flotando como nubes, pero no te identifiques con ninguno de ellos. No trates de interpretar o definir en lo que estás pensando. Solo quédate en la sustancia de la mente y observa el movimiento de los pensamientos en ella.

Mientras más realices este ejercicio sentirás que una gran paz invade tu interior. Poco a poco empezarás a dejar de reaccionar a todo lo que te ocurre y ya no serás un esclavo de la mente.

Verás como todo tomará su nivel y volverás a convertirte en el amo de tu mente.

Tu vida cobrará el sabor y la calma de la miel y te sentirás colmadamente dichoso.

Ahora bien, recuerda esto: El hábito hace al monje. Es decir, solo la práctica sistemática de este ejercicio puede ayudarte a realizar el cambio del estado de mente.

Creo que es suficiente, pero me gustaría mucho conocer tus opiniones al respecto.

Por favor, deja tus comentarios y sobre todo comparte esta información para darle la oportunidad a otros que también prueben sus beneficios.

MUCHAS GRACIAS.


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