Consultoría de provincias
Hace un par de semanas compartí conversación con Genís Roca y Josep Salvatella. Hablamos de consultoría, de lo que hacemos, de nuestro enfoque, del mercado. Bueno, y hablamos de lo divino y de lo humano. Ellos ya tienen experiencia de trabajo en esta parte del sur de Islandia aunque creo que su geografía más natural es Cataluña o Madrid. Al menos su ‘expansión’ así parece atestiguarlo, aunque parece lógico que por el tipo de clientes con que trabajan no se limite a esos territorios.
Hablando, les comenté que a veces me siento consultor de provincias. Y es que esto es pequeño. Nos conocemos. E incluso si no es así, puedes conocer a alguien por referencias de otra persona a quien conoces. Los seis grados de separación y los experimentos de mundo pequeño de Milgram son agua de borrajas por aquí. En esta zona aplican los dos grados de separación si hablamos de consultoría: o conoces a la persona de quien te hablan o alguien a quien conoces te dará referencias. Y con clientes, casi pasa lo mismo.
A lo mejor la consultoría artesana es una consultoría de provincias. Por alcance, por cultura, por ambición, por confianza. A lo mejor es una consultoría de pueblo. Con el valor que lo pequeño puede aportar. Vale que estamos ‘en el candelabro’ como cualquier otro hijo de vecino y que algunos hasta blogueamos y twitteamos, pero pudiera ser que en el fondo, se nos cale fácil: somos de pueblo.
Un pueblo conectado, claro. Porque vivimos en 2012. Así que la visión de lo local importa si no pierdes la referencia de lo que sucede en el mundo. Con las actitudes adecuadas, ser de pueblo da una gran tranquilidad. Conoces a tu gente porque el contacto obliga. Es raro que recibas sorpresas desagradables. Si las recibes, la mayor parte de las veces, cuando hurgas un poco en el asunto, descubres que era bastante probable que sucediera.
En la consultoría de provincias te puedes permitir algunos lujos que me temo no son posibles en las grandes urbes. No hace falta invertir tanto en marketing y en expandir el mercado. Hasta cierto punto, el mercado -sea esto lo que sea- te encuentra y te posee. Estás ubicado. Si te pasas de autobombo y de venta de tu marca personal es que no entiendes los valores de lo local. La forma en que ganas mercado en un pequeño pueblo no tiene nada que ver con el marketing directo y la pomposa y constante ostentación de tus virtudes. No. Ya te conocemos. No hace falta que vistas al mono de seda.
Y un último apunte: puede convenir cierto grado de contradicción. El pueblo, la provincia y lo local son hoy reinterpretados a la luz de la hiperconexión. El gran desarrollo y la innovación miran a las urbes exitosas del planeta. El sur de Islandia es un territorio que puede dar respuesta a esos otros requerimientos que llegan del (supuesto) progreso. Dejar un margen al equívoco tiene su historia. Un territorio que marca y desmarca. Fija una posición y da pie a pensar que ser de provincias es una actitud.
Pues sí, va a ser que hacemos consultoría de provincias. Y a mucha honra, señorito. Firmado: Gracita Morales.
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Autor: Consultorartesano (466 noticias)
Fuente: blog.consultorartesano.com
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