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Consejos de moda y belleza

04/09/2009 10:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Queridas mías, "para despertar la pasión de un hombre no hay nada como subirse a unos buenos tacones de aguja”. El problema está luego en bajarse de los tacones

<a href="http://www.flickr.com/photos/25064111@N02/3352003308/" mce_href="http://www.flickr.com/photos/25064111@N02/3352003308/" target="_blank">El mundo de Laura</a> via Flickr Queridas mías, “todas sabemos que para despertar la pasión de un hombre no hay nada como subirse a unos buenos tacones de aguja”. El problema está luego en bajarse de los tacones; aunque en el Corte Groenlandés venden unas escaleras muy propias en colores chillones y sabores afrodisiacos. “Desde esa perspectiva”, la de los tacones de aguja, “nos sentimos no sólo más mujeres sino más sexys y poderosas”; sobre todo porque con esos tacones, usados convenientemente, se pueden abrir cabezas ajenas de forma muy cómoda y deportivo benéfica.

“Tampoco olvidéis que el negro posee ese especial magnetismo que hace que nuestras figuras se estilicen mientras insinuamos todas nuestras armas de mujer”. Y donde puse negro, quizás debí poner subsahariano o afroamericano; pero con esto de la moda no puede estar una en todo.

“Las mujeres vivimos sometidas a la eterna presión del peso. Sentir cómo la báscula nos amenaza cada vez que entramos al baño es algo que muy pocas pueden soportar”. A mi báscula, por ejemplo, la he denunciado 357 veces por agresiones indiscriminadas a mi ego, porque como es de las que hablan me llama gorda asquerosa y cosas peores. “Por esa razón cuando los disgustos nos asedian, cuando llegan esos días del mes en que tenemos que sentirnos orgullosas de ser mujeres o cuando el desamor entra por nuestras ventanas, asaltamos la nevera” para ponernos como focas e incluso hipopótamos. Digo “hipopótamas”. Llegado el caso, pues no tendremos más remedio que “vivir escondidas entre vestiditos sueltos y faldas anchas”. (Huy, qué cursi me está saliendo esto. Si lo sé, me dedico antes a la moda.)

Cuando llega la moda de temporada con sus “must”, que no sé lo que es pero lo pongo porque queda moderno, ¿quién de vosotras no ha tenido la sensación irrefrenable de “querer comprarse todo, quemar la tarjeta de crédito hasta el último céntimo”? ¿Eh? El otro día precisamente fui a un desfile de Ágata Ruiz de la Prada y me compré dos vestidos de los suyos. ¡Una pocholada! Una pocholada que se me comió todo mi sueldo de asesora de La Moncloa, lo cual no es moco de pavo. Si acaso de pava. Pero lo peor fue cuando me los quise llevar a casa, ya que tuve que alquilar una grúa y un camión de respetables dimensiones.

Y ahora dejamos la moda, para ocuparnos de la belleza de las uñas. “Las uñas son una de las partes más delicadas de nuestro cuerpo”. La cabeza lo es más, sí, pero como no nos sirve sino para llevar sombreros y pamelas, pues qué más da hacerse un chichón o dos. Sin embargo “las manos están expuestas continuamente a toda serie de riesgos, y ellas son las que más sufren”. El otro día, por ejemplo, mi mano derecha se cogió una depresión muy grande, porque se le despintó la una del dedo meñique. Un disgusto queridas mías, porque la tuve que llevar al psiquiatra y me la está medicando.

Para evitar estas tragedias, “hay que seguir unos pasos básicos para mantenerlas largas y bonitas y evitar que se rompan”. Esta temporada se lleva en uñas lo más atrevido, así que “olvídate de las uñas pintadas solamente con brillo y da rienda suelta a tu imaginación”. La manicura francesa está bien, no lo dudo, pero la esquimal es mucho más atractiva y glamurosa. Hay unos esmaltes a base de grasa de ballena, y otras a base de excremento de león marino, que causarán la envidia cochina de todas tus amigas de la peluquería y del spa. Una pasada, chica. Y también está a la última decorar las uñas “con diferentes motivos”: un diamante, un florero chino, un paquete de lentejas... En fin, que las bobilidades, digo posibilidades, son infinitas.

¿”Te muerdes las uñas”, so boba? Pues eso está muy mal, porque después mirarás “con envidia las manos cuidadas, con uñas largas y bonitas” de tus amigas, y pueden suceder graves altercados de orden público, con intervención de la Guardia Civil y todo. Para no mordértelas, “prueba con productos de farmacia con sabor amargo”, estricnina por ejemplo. O de ferretería, que hay unos matarratas muy aparentes. Y si eres ecologista, pues con productos naturales: “prueba a frotarlas con una guindilla, y verás como al cabo de unos días apenas acercarás tus manos a la boca”. Ahora, eso sí, la boca se te va a poner como si te hubieses aplicado una sobredosis de botox.

Y ya está por hoy, que llevo prisa porque tengo el niño al fuego y el potaje en la guardería. ¿O no era así…? Bueno, qué más da.


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Autor:
Juan Padron Sabina (56 noticias)
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Opinión
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