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Las consecuencias tecnológicas si China recorta las tierras raras: ¿subirá el precio de los móviles?

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19/02/2021 06:04 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Los posibles recortes al suministro de tierras raras han agitado los mercados esta semana, después de que el diario Financial Times revelara que Pekín estaba estudiando revisar a la baja las cuotas de exportación de esos minerales, muy necesarios para la industria tecnológica y armamentística.

Y es que China es el mayor exportador mundial de tierras raras, un conjunto de 17 elementos usados en móviles, láseres, superconductores y cazas de combate, entre otras aplicaciones. En medio de la creciente guerra comercial con EE UU, no está claro que el gigante asiático vaya finalmente a poner esa carta sobre la mesa, pero la amenaza está vigente.

Carles Brasó Broggi, investigador de la Universitat Oberta de Catalunya, y Eszter Wirth, profesora de Economía de la Universidad Comillas-ICADE, analizan las consecuencias que tendría una acción así en el panorama económico mundial.

Eszter Wirth recuerda que las tierras raras no son en realidad tierras, sino un grupo compuesto por 17 elementos químicos, que son un "componente esencial de las cadenas de valor globales".

"Se trata de componentes indispensables para la fabricación de productos de alta tecnología, y también para las energías renovables, como las turbinas eólicas o los coches eléctricos", explica.

Para poder ser usadas por la industria manufacturera, estos elementos deben pasar por un proceso de separación y refino, el cual es complejo, costoso y muy contaminante.

Aunque entre 1960 y 1980 Estados Unidos fue el país líder en la producción de estos elementos, las tornas han cambiado con el siglo: entre 2014 y 2017 China importó el 80% de tierras raras.

"El ascenso de China como principal productor y exportador de estos elementos radica en el apoyo que el Gobierno chino ha dado a este sector, a través de subsidios y una regulación ambiental laxa, y en los bajos costes salariales".

"Deng Xiaoping, arquitecto de la apertura comercial china en los años 80 y 90, ya dijo en 1987 que "mientras que Oriente Medio posee petróleo, China posee tierras raras", recuerda Wirth. "Desde entonces, aceleró la producción para inundar el mercado global con tierras raras de bajo precio y destruir los potenciales competidores internacionales".

No es la primera vez que China usa estas exportaciones de tierras raras como recurso de presión, señala Wirth. En 2010 ya limitó su exportación a Japón por un conflicto marítimo, y Tokio respondió mediante una gran inversión en I+D para desarrollar bienes sustitutivos y diversificar sus proveedores. "Hoy en día importa estas materias primas desde Vietnam o la India".

Y es que China acumula el 37% de las reservas de tierras raras, pero Vietnam y Brasil poseen un 18% cada uno. "También se estima que Groenlandia podría ser un gran yacimiento de estos materiales, por eso Trump se planteó comprarla", agrega.

Un posible recorte en la exportación por parte de China revertirá en un incremento del precio de estas materias en los mercados internacionales, señala Carles Brasó.

Pero ello no tendría un impacto inmediato en el consumidor final, advierte el investigador, porque muchos de los productos que las necesitan están producidos en China.

"Sin embargo, estas medidas sí tendrán un impacto entre los productores de bienes electrónicos que se fabrican fuera de China, como la India, el Sureste de Asia, etc", destaca. "Y también sobre la alta tecnología aplicada a la industria armamentística, otro de los grandes compradores de estos bienes. Un sector que, de todos modos, no puede decirse que sea un mercado abierto".

Brasó señala que un recorte en la disponibilidad de de tierras raras no tendrá un impacto excesivo en el corto plazo, ya que en su gran mayoría estos productos provienen del gigante asiático (tanto los de marcas chinas como los de otros países que también fabrican ahí).

"El precio de los smartphone, por ejemplo, ha bajado sensiblemente en los últimos años gracias a las marcas chinas que operan con márgenes comerciales mucho más apretados que, por ejemplo, las marcas norteamericanas o coreanas", señala Brasó.

"Por otro lado, el coste de los materiales raros representa un porcentaje bajo del precio final del producto, así que su impacto será limitado", agrega. "El consumidor va a notar mucho más el incremento de los costes del comercio internacional que se ha producido como resultado del parón en el transporte por la crisis del coronavirus".

Pero si la guerra comercial con EE UU se perpetúa y China restringe finalmente la exportación de estos materiales a medio y largo plazo, "entonces, sí que podría tener un impacto sobre el precio de estos productos", advierte.

"Sin duda", responde Brasó. "Estas medidas son un elemento más de la guerra comercial que existe entre ambas potencias. Es posible que este conflicto entre en un estadio menos agresivo, gracias a la nueva administración Biden, pero lo más probable es que se mantenga la tensión comercial debido a la competición fundamental que existe entre ambos en el terreno de la alta tecnología".

Aunque la producción de bienes está muy globalizada, ya desde antes de la crisis de la Covid se empezó a observar un fenómeno de "desacople" de las cadenas productivas globales, que comenzaron a ir hacia macroáreas estratégicas: la asiática, la europea, la norteamericana...

"La crisis del coronavirus acelera esta tendencia: las macrorregiones buscarán cada vez más la autosuficiencia productiva", explica. "De ahí el pacto de Libre Comercio entre China, el sureste de Asia y Oceanía, el mayor que existe: el RCEP [la Asociación Económica Integral Regional, por sus siglas en inglés].

Y aunque la administración Trump no fue capaz de responder a estos movimientos, Brasó señala que es muy probable que ahora Biden sean más proactivo y de respuesta con un ambicioso plan de libre comercio.

La administración Trump ya vetó a empresas chinas como Huawei, ZTE o Xiaomi, recuerda Wirth, y también limitó la exportación de semiconductores estadounidenses sofisticados a China.

China ahora quiere castigar principalmente a empresas estadounidenses ligadas a la defensa, como son Boeing, Lockheed Martin o Raytheon, que hacen negocios con Taiwán. Y es que, por ejemplo, la fabricación de un caza F-35 necesita una media de 417 kilos de tierras raras.

Sin embargo, recortar el suministro es un "arma de doble filo", advierte la profesora de Economía. "Estados Unidos, al igual que Japón, tratará de diversificar el suministro de tierras raras y explorar nuevas minas en su propio territorio en el futuro para dejar de depender de China", señala la profesora. "El Pentágono ya comenzó a firmar contratos con mineras estadounidenses y australianas en los últimos meses para diversificar las fuentes de suministro".

"Las noticias de las restricciones tampoco han sentado bien a las empresas mineras chinas, ya que suponen un recorte de ingresos para ellas", agrega.

Aunque España (ni Europa) tiene actualmente minas de tierras raras en activo, existe potencial. Susana Timón, científica del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) explicó a 20minutos que el país tiene potencial, sobre todo en zonas del Macizo ibérico.

Wirth indica que ha habido proyectos en Ciudad Real, Extremadura y Galicia, pero se ha optado por no explotarlos por razones ambientales y paisajísticas. "Los habitantes de los pueblos se mostraron en contra de dichos proyectos, además de los ecologistas".

Y es que España y la UE tienen legislaciones más restrictivas respecto a la explotación de este tipo de yacimientos "Pero a medida que se acelera el proceso de electrificación de los vehículos, las prioridades cambian", menciona. "El Banco de Inversión Europeo ya financia varios proyectos de explotación y refino de litio".

El Gobierno de España declaró apostar por la explotación "sostenible" de los yacimientos de litio y tierras raras en 2020 con el fin de desarrollar fuentes de energía renovable.

"Sin duda podría ser un sector estratégico de futuro, aunque su extracción tiene costes medioambientales", señala por su parte Brasó. "Pero este es un tema que está en el mismo centro del debate, sobre cómo superar la era del petróleo y el papel que deben tener los nuevos productos o materias primas".

El desarrollo del sector de tierras raras en España tendría que ir vinculado a la investigación, la ciencia y la tecnología, indica. Más que explotar y vender bienes primarios ("Algo que tiene muchos costes medioambientales y pocos beneficios"), se debería buscar la manera de que estos bienes pueden integrarse en las cadenas de producción existentes para solucionar los retos que afronta la industria.

"¿Cómo encontrar un material para que las baterías sean a la vez más resistentes y menos contaminantes? Este sería un ejemplo", señala. "Y esta industria extractiva de nuevos materiales debería poder acoplarse a una cadena productiva global o de una macrorregión; por ejemplo, Europa".


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