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El Congreso Ciudadano Estatal se rebela contra la dirección de Podemos

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10/06/2019 00:12 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Irene Montero amenaza a los líderes autonómicos del partido con convocar elecciones primarias si se discute su liderazgo

Ha llegado el momento de que Iglesias se plantee su continuidad, hace ya un tiempo que su autoritarismo y su incongruencia sólo están consiguiendo hacer daño a la izquierda, con este enrocamiento lo que consigue es quitar a Podemos su última baza para relanzar el proyecto de recuperación, porque cada día que pasa la marca es menos relevante.

Pablo Iglesias está siendo víctima de su propia falta de generosidad política. Recordemos lo que sucedió en Vistalegre 2, el errejonismo quiso acordar un programa común para unir y hacer más fuerte al partido. Pero Iglesias no quiso, aún así Errejón y los suyos no dejaron de manifestar que Pablo Iglesias era el líder y el candidato del partido y no se discutía su liderazgo. No obstante, en un gesto infantil, pero manipulador, Iglesias había amenazado con dimitir si su programa no ganaba, convirtiendo ya previamente, lo que debería haber sido un debate de ideas, en una maniobra adulterada.

Pablo Iglesias genera por imperativo una situación dentro del partido donde cualquiera que discrepe de él no tiene más opción que acatar o salir por la puerta de atrás. Cuando le ofreció la candidatura a la comunidad de Madrid a Errejón, Iglesias impone las listas con las que va a ir, sabiendo, lógicamente, que van a ser votadas por la militancia si él las propone. Sin embargo, en Vistalegre 2, él había amenazado con dimitir si no ganaba su proyecto, porque no era coherente ser candidato con unas listas que no fuesen las suyas, Pero eso sí, quería que Errejón traguase justamente con eso mismo en Madrid.

Esto se ha hecho habitual ya. Y no es otra cosa que una forma de manipular cualquier votación. No se puede hablar de voto de la militancia, ni de democracia interna, ni de darle voz a las bases, porque no es real, el peso del líder del partido es el que decanta el voto de un lado o de otro, y en un partido que nació tan claramente condicionado por la democracia interna esto no cuadra, mientras iglesias siga siendo determinante a la hora de decidir el bando ganador en una votación, no habrá verdadera libertad, ni pluralismo, porque no existe primero tolerancia .

Pablo Iglesias está siendo víctima de su propia falta de generosidad política

Aún hay algunos militantes, simpatizantes y votantes de Podemos que se encuentran desolados ante la impresión clara de que no son capaces de responder al análisis determinista imperante y que por consiguiente sólo cabe resignarse a pensar que la culpa es de alguna campaña orquestada en su contra, por lo que mejor preservar el orden interno actual por precario que sea. Y lo peor es que sostienen que toda esta crítica es un invento mediático, aunque en el fondo aceptan que hay una ley de hierro, lo que legitima de alguna manera la idea de Iglesias de que toda división es signo de debilidad.

En el poder hay ejercicios que son discursivos para conservar el dominio. La orden ejecutiva, la interpelación autoritaria, el silenciamiento de las voces son muestras de ello. Pero hay también formas simétricas de resistencia como la desobediencia y el grito, o la discrepancia del discurso de quien ordena. Aunque ahí entra también Irene Montero para afianzar su poder en Podemos y lanza advertencias a quien se atreva a cuestionarlo. Por lo que cuando los líderes territoriales de Podemos, que en el Consejo Ciudadano Estatal (CCE) del pasado sábado reclamaron un debate en profundidad sobre la deriva de la formación, ella, sin disimulo alguno se atreve a retarlos con una amenaza: “Si hay una asamblea estatal Vistalegre 3, también tendrá que haber asambleas autonómicas”, vinculando así el debate sobre el liderazgo de Iglesias a un proceso interno que puede apartar a los secretarios generales en los territorios.

Esto nada tiene que ver con las pretensiones regeneradoras de Podemos, sus mensajes sobre la importancia de los militantes, los círculos, la participación y la democracia interna son sólo una farsa. Más bien al contrario, la reunión del CCE consumó la remodelación de la ejecutiva que Iglesias planteó por sorpresa, cesando a Pablo Echenique como secretario de Organización para acallar las críticas, expulsando oficialmente a Íñigo Errejón de la ejecutiva y apartando a dos errejonistas que quedaban, dejando con ello un órgano sin ninguna posibilidad de disidencia interna. Estos cambios se sustituyeron con la entrada de cuatro perfiles muy próximos a Irene Montero: Alberto Rodríguez, Ana Marcello, Ione Belarra y Txema Guijarro. Una mayor cuota, sin duda, de poder para la número dos de Podemos, que controla así todos los resortes de la organización y asegura su liderazgo una vez que Iglesias dé un paso atrás en la Secretaría General.

Esto sólo puede revelar una vocación claramente autoritaria. ¿Pero para qué? Muy sencillo, Iglesias y Montero, con estas purgas quieren imponerse sobre los territorios de forma clara y abusiva a fin de sostener su mandato central. Por eso, Iglesias amenaza a Sánchez que, o la derecha o un gobierno de coalición con Unidas Podemos. De perdidos al río, ahora quieren ir a por todas.


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Aicrag (177 noticias)
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