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Entre la confinación y el quedarse en casa

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20/03/2020 19:38 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Una de las grandes diferencias a la hora de controlar y contener el coronavirus es el grado de aislamiento entre la población sana y la contagiada, al margen de las medidas adoptadas para garantizar su eficacia

La confinación (reclusión de alguien dentro de unos límites) está siendo aplicada de forma muy desigual en todos y cada uno de los países en los que se ha adoptado esta forma de contención de la pandemia.

China fue la primera en adoptarla “manu militari” es decir adoptó medidas similares a un “estado de excepción”, sacó a su ejército a las calles para mantener a los ciudadanos confinados en sus casas y evitar la propagación. Algo que conocemos como “toque de queda”.

España ha optado por el mismo sistema usando la figura legal del “estado de alarma” que no es otra cosa que un estado de excepción en tiempos de paz y que permite sacar el ejército a la calle, lo que equivale al “toque de queda”, son las más drásticas adoptadas en Europa.

Italia, Francia, Alemania y el resto de Europa, sin embargo han optado por aconsejar a la población que se recluya de forma voluntaria y han establecido el cierre de locales en los que se concentran grupos de personas y poco más.

Cuando llegó a Italia el equipo de expertos chinos, el país estaba desbordado y ya encabezaba la lista de muertos del planeta, así que lo primero que recomendaron a las autoridades italianas fue el confinamiento total, es decir el “toque de queda” como única forma de contener la lista de muertes.

Existen varios estudios sociológicos que demuestran que el confinamiento es la mejor forma de contener la pandemia, al margen de la capacidad sanitaria y la cantidad de medios disponibles en cada país.

Es una cuestión de estadísticas y probabilidades juntas, cuantos más números de lotería juegues más posibilidades tienes, luego, cuantos más contactos tengas con el exterior más probabilidades tienes de contraer el virus.

Si tenemos en cuenta que el coronavirus hace entre 10.000 y 100.000 copia de sí mismo al entrar en un cuerpo sano, el riesgo de contraer la enfermedad está garantizado al menor contacto posible, ya que el número de elementos a combatir pone en jaque al sistema inmunológico del cuerpo receptor.

Así las cosas, sólo un cuerpo en perfecto estado de salud y con un sistema inmunológico potente es capaz de resistir la enfermedad siempre que cuente con la ayuda de un tratamiento antiviral.

La regla es sencilla: más confinamiento menos muertes - menos confinamiento más muertes

Por lo tanto se hace necesario realizar pruebas a todas aquellas personas que presenten síntomas del contagio.

Algo que no está al alcance de todos los países y que requiere de una reconversión de ciertas industrias para dar abasto a la demanda mundial generada por la pandemia.

El paciente infectado debe ser puesto inmediatamente en cuarentena y tratado en un centro hospitalario.

Pero no todos los países cuentan ni con la infraestructura hospitalaria necesaria, ni con el personal sanitario adecuado, ni con los medios necesarios para contener una pandemia.

Por eso las consecuencias de la pandemia --si no se logra una vacuna efectiva lo antes posible— van a ser catastróficas para los países subdesarrollados y especialmente para el continente africano.

Lo que resulta más alarmante, es la respuesta que están dando países como el Reino Unido, Canadá, EE.UU., México, la India o Rusia, que a estas alturas no han tomado medidas de confinamiento efectivas, limitándose al aislamiento del exterior, sin resolver la contaminación interior, a la espera de la posible aparición de una vacuna, mientras el número de muertos crece de forma exponencial.

Las muertes en los EE.UU. podrían llegar a ser millonarias caso de mantenerse el ritmo actual y sin confinamiento y lo peor es que va a afectar a los núcleos de población en los que viven sus élites, caso de Washington, Nueva York, Los Angeles o Florida.

Lamentablemente los EE.UU. no cuentan con una sanidad pública y carece de hospitales y personal sanitario preparado para una pandemia de estas características, por mucho que se empeñen sus gobernantes en pregonar lo contrario, tal como denuncia en un artículo reciente Los Angeles Times. (ver enlace)

Ya hemos dicho en artículos anteriores que los Estados han adoptado dos actitudes claramente diferenciadas (ver enlace) unos ponen por delante la salud de la población y otros intentan salvar y mantener los mercados.

Esta diferencia se resume en el título de este artículo, una cosa es quedarse voluntariamente en casa y otra bien distinta es el confinamiento, que implica la suspensión del derecho de la libertad de ambulación.

 

@ordosgonzalo

 

 

gonzalo   alvarez-lago   garcia-teixeiro


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