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La conexión secreta de Picasso

11/12/2009 08:47 1 Comentarios Lectura: ( palabras)

Un libro va a ser editado en el 2010 en Colombia y otras naciones después de vencer muchos tropiezos, sucesos inexplicables y misterios Es una historia oculta, excitante y peligrosa. Su título es "La conexión secreta de Picasso", y aborda una trama de sucesos reales

LA CONEXIÓN SECRETA DE PICASSO

Por Jorge Garrido

Esta es una historia que nadie quiere contar por razones aún inexplicables. Es una historia excitante, peligrosa, acerca de la vida de los Picassos en Cuba. La suerte de un hombre furtivo durante un siglo, una gran tragedia de amor, una fortuna perdida, un manuscrito oculto, una familia extraviada y decenas de tumbas desaparecidas. Y lo más sospechoso: los vínculos secretos de Pablo Picasso con todos estos hechos oscuros.Este es un libro de misterios.

Porque los misterios de esta obra, cuando se esclarecen, conducen a nuevos pasadizos oscuros. Y así, sucesivamente, se vuelven interminables, hasta atraparte en un laberinto.Hoy, Pablo Picasso, el genio de la pintura moderna, acaso el más famoso de todos, sigue siendo el pintor más caro del mundo, un cuadro suyo se vende por 100 millones de dólares, se han publicado más de 500 libros diferentes acerca de su vida y su obra, y es el artista más difundido en Internet, aunque hace 30 años que está muerto. Quiere decir aún es un fantasma.

A este hombre, muchos lo adoran, otros lo odian, y una buena parte de la humanidad no ha llegado a explicarse aún el sentido de sus imágenes, ni por qué revolucionó la pintura de esa manera y rompió sus formas externas. Seres cercanos a él lo culpan de suicidios y muertes inexplicables, y sus mujeres —antiguas musas de los períodos azul, rosa, negro, cubista, surrealista y de cualquier color y tendencia probables— lo veneran o abominan.Sin embargo, la mayoría ignora que este Dios del arte está asociado en un algún punto enigmático con la Isla de Cuba. Existe lo que se ha dado en llamar la conexión cubana de Pablo Picasso. Y no conocen lo que hay detrás de este enlace oculto porque el misterio de esta asociación ha quedado hundido en el silencio durante decenas de años.

Los misterios de esta historia no comenzaron con Pablo Picasso, sino que se remontan incluso a cerca de 1780, y sus hechos iniciales resultan ajenos al propio pintor, quien naciera en 1881 y muriera en 1973. Esta historia enigmática no se inició en París, donde viviera y falleciera el artista, ni tampoco en España donde naciera y transcurriera su primera juventud.Esta historia comienza —cien años antes de que naciera Picasso— en un punto desolado de la Isla de Cuba: una hacienda olvidada de Sagua la Grande atravesada por un hermoso río del mismo nombre y muy cerca de una bella costa: Isabela de Sagua. Y la parte final de la trama, precisamente donde se pierden todas las pistas, transcurre en otro sitio fastuoso: la ciudad de Cienfuegos, al sur de la Isla, fundada hace casi dos siglos por franceses, y a los pies de una hermosa bahía, la más tranquila y sugestiva de todas.

Alguien vivo aún afirma que el artista realizó un viaje secreto a Cuba a buscar los rastros muy ocultos de los primeros Picassos. Sin embargo, los biógrafos del gran pintor ponen en entredicho esta posibilidad, y alguno asegura resuelto que fue imposible este viaje. Pero la leyenda siempre ha de tener una parte de la verdad y nadie puede negarles a los habitantes de Sagua la Grande que hayan visto y sigan viendo el fantasma de Pablo Picasso atravesar sus callejuelas.

Los secretos de esta leyenda acerca de la suerte corrida en por los Picassos cubanos y especialmente sobre el destino final del abuelo de Pablo Picasso, nombrado Francisco Picasso Guardeño, quien vivió, murió y está enterrado en una tumba desolada del cementerio de Reina de Cienfuegos, se desdoblaron a lo largo del tiempo como un incomprensible conflicto hasta convertirse, con el correr de los años, en una conspiración que se ha extendido hasta nuestros días y que aún no ha concluido. Esas acciones que formaron parte de un gran complot obligaron a organizar a través del tiempo otro mayor complot para que la verdad permaneciera celosamente escondida hasta hoy: el complot del gran silencio. Era preciso que todos los que iban conociendo los hechos, o parte de ellos, se callaran para siempre, no importa que tropezaran con la verdad de manera accidental o intencional. Lo peor es que todos se sumaron, de una forma o de otra, al mutismo y nadie sabe la razón de que obedecieran a ese designio. Tampoco se conoce exactamente quiénes se han encargado de hacerlo cumplir hasta hoy. De hecho, muchas personas se iban involucrando en esa historia tenebrosa, aunque no lo quisieran. Pablo Picasso debió haber sido uno de ellos. Una de sus víctimas.

Lo peor es que muchas otras personas se siguen implicando con sus ocultaciones hasta nuestros días sin que nadie pueda evitarlo. Yo también caí en la trampa. Me sentí atraído por sus misterios y rápidamente sentí la tentación de investigar la historia a fondo y paralelamente escribirla.

De esta forma fui organizando un libro basado en el copioso material reunido durante tres años de fatigosa y apasionada investigación: miles de legajos, cartas, manuscritos, actas de aduana, fe de bautismo, órdenes de enterramientos, testamentos, actas de matrimonio, confesiones, atestados, partidas y poderes generalísimos. Llegué a conocer, palmo a palmo, todas las tumbas del Cementerio de Sagua la Grande, y a registrar todos los nombres posibles que pudieran asociarse con los trágicos sucesos. Leí y releí enormes volúmenes en el Archivo Nacional de Cuba y en los registros de iglesias, cementerios, oficinas públicas y aduanas de varias ciudades del país. Debieron ser varias decenas de miles de páginas. Llegué a sentir que alguien estaba rondándome cerca, con negras intenciones, por lo cual hurgaba con premura y al mismo tiempo escribía con urgencia, como si tuviera que entregar ese mismo día el material escrito al jefe de redacción de un diario.

Y así lo hice durante tres años fugaces y tormentosos en los cuales dormía la mitad de la noche y hacía cualquier cosa para mantenerme vivo. Pero, les voy a confesar lo que verdaderamente ocurrió. Esta obra que van a leer fue impedida de publicar dos veces de forma muy extraña. Y se escribió en tres ocasiones. La última vez —es decir, la que corresponde a esta edición—, tuve que redactarla nuevamente cambiando escenas, situaciones, el propio título, gran parte de la trama y hasta ciertos personajes, para que, al final, saliera a la luz un libro muy diferente al anterior sin dejar de relatar la verdad y salvar de esta manera los derechos de autor que correspondan a una nueva obra. Se trata ahora de una nueva pieza.Y lo mejor: todo es sospechosamente cierto.

El pintor buscó afanosamente el paradero de su abuelo en la Isla y de la familia cubana, negra, descendiente

La primera vez que empecé a escribir la historia fue en la primavera del 2001; entonces una Editorial española, cuyo nombre me reservaré durante algún tiempo, se arrepintió de imprimirlo, cuando ya estaba muy cerca de firmar el contrato de publicación. Razones muy confusas rodearon aquel suceso.

No me di por vencido y terminé por no creer lo que los editores me estaban asegurando que había ocurrido. Comencé nuevamente por el principio, buscar otra Editorial extranjera que se atreviera a enfrentar los obstáculos. Entretanto seguí investigando, descubriendo hechos espeluznantes, y fui, sin darme cuenta, rescribiendo el libro, añadiendo nuevos datos, escenas, hipótesis, situaciones y personajes. En conclusión, terminó siendo un nuevo libro con un nuevo título.

Hasta que cinco meses después, una Editorial muy prestigiosa en un país latinoamericano, decidió editarla muy rápidamente, en un gran acto de valentía, sin atemorizarse con el misterio que embargaba a la historia y al propio futuro libro y las conexiones extrañas con un enemigo invisible que no se dejaba ver, pero que actuaba con gran efectividad. Fui, muy claro con ellos: si lo publican, corremos, ambos, todos los riesgos posibles. “Vamos a hacerlo cuanto antes, en tres meses estará lista la traducción y la edición, me aseguró sin temor alguno, Sergio de Souza, el famoso intelectual y editor brasileño. También se publicaría en Cuba rápidamente a cargo de la Editorial José Martí por decisión de las autoridades culturales del país. La Editora extranjera aceleró el trabajo de edición y gastó dinero en la promoción de la obra. La presentación pública estaba fijada para el 2 de diciembre del 2002. Un poderoso canal de televisión por cable me hizo unas entrevistas en los escenarios de la historia. Recorrimos el embrujo de aquellos sitios del interior del país sobrevivientes a la época donde vivió el abuelo de Picasso. Todo estaba listo para que el libro se publicara, había reservado el billete de avión para asistir a la presentación de la obra. Incluso un diario brasileño adelantó la noticia. Los misterios de Picasso saldrían a la luz. Un importante artista diseñó la cubierta del libro.

En la prestigiosa revista Caros Amigos apareció un reportaje mío con un largo relato acerca de los hechos. Llegué a tiempo para ver como se vendía en una céntrica avenida de Sudamérica la publicación que anunciaba en tapa ese material periodístico y la próxima salida del libro. Varias personas comprometidas con la historia y su aparición pública viajarían desde Cuba para asistir a la presentación. Las invitaciones estaban cursadas. La pieza se presentaría en una de las mayores ciudades del continente. Al fin, se produciría esa maravillosa transformación de la obra escrita en libro impreso. Sin embargo... cinco días antes de viajar, ocurrió un hecho inesperado, un suceso extraño, misterioso, traicionero. Por pudor no debo contarlo en este espacio. Un fenómeno ajeno a mí y a la Editorial brasileña Casa Amarela, de São Paulo, que asumió siempre una posición responsable, valerosa y limpia. Pero de cualquier manera era imposible imprimirlo.

Una mano oculta volvía a impedir que la pieza saliera a la luz. El libro no podría publicarse, aunque este autor y la Editorial deseaban hacerlo y habían empleado no pocos recursos. Viví momentos difíciles muy cerca de la frustración. ¿Será posible que puedan impedir por segunda vez que el libro aparezca?, me pregunté casi alucinado. Quedaba de nuevo con la obra entre las manos, como un gran fardo misterioso, atrapada en un ordenador sin alcanzar el reino público de la literatura impresa. Por segunda vez, el volumen no saldría a la luz cuando estaba a punto de suceder. Definitivamente tendría que escribir la pieza por tercera vez.

Había surgido una madeja de traiciones y hechos oscuros en torno a la novela. Para tratar de explicar lo ocurrido un amigo me dijo: “Deben ser muchos los secretos que intentas revelar en esa pieza. Parecen despertar temores muy profundos —agregó— para que algunas personas se empeñen de esa manera terrible en que no se revele la historia. Además —añadió—, tienen que ser gentes muy poderosas las que lo impiden”¿Por qué tanto afán en que el libro no aparezca?

Hace muy poco leí una carta cursada hace más cerca de 90 años y que milagrosamente ha sobrevivido en la cual alguien revelaba sin proponérselo o con otro fin una cantidad de hechos ocurridos acerca de los misterios de Picasso en Cuba. Era una carta de amor que despejaba sin procurarlo una serie de incógnitas ajenas a esa pasión. Sentí escalofrío al constatar como lo que relataba la misiva coincidía en buena parte con los hechos recreados en esta pieza. Aunque siempre me apoyé en documentos reales, como escritor en muchos momentos de la obra, necesité cubrir artísticamente ciertos abismos insalvables de la historia, imaginarme atmósferas, detalles, objetos y frases, y recrear algunas escenas. Pero la realidad logró ser más imaginativa que la propia imaginación. No obstante, aún falta un documento esencial, tal vez una confesión de uno de los Picassos a unos pies de la muerte, y nadie quiere revelar que lo tiene, aunque de seguro estuvo en manos de una persona cercana a los hechos, y hoy en día acaso lo esconde algún descendiente lejano, por lo que hasta este momento se considera técnicamente como un documento extraviado pero seguramente existente.

Una persona en la ciudad de Sagua la Grande me confesó antes de morir: “es mejor para tranquilidad de todos que ese papel nunca aparezca”.Después de haber husmeado tantos expedientes y analizado todos los hechos hasta en sus mínimos detalles, pudiera rescribir al pie de la letra ese documento raramente perdido. Sospecho que me lo sé de memoria, aunque nunca lo he visto .Lo importante es que todo lo que se cuenta en esta obra ocurrió o pudo haber ocurrido de manera muy parecida a como se relata, según dictan o sugieren los viejos manuscritos.

Por último, el libro llega hoy a su fin y se publica venciendo todos los enemigos invisibles que durante dos años han impedido que vea la luz y burlando todas sus maldiciones. Mas, lo peor que puede suceder me lo dijo un amigo: “Lo más probable es que nunca puedas revelar toda la verdad y no haya más remedio de que reserves algunos de sus misterios dentro de ti y vivas con sus fantasmas para siempre a tu alrededor”.

Un libro próximo a aparecer revelará los secretos de Pablo Picasso en Cuba

Europa  Press

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El Autor

La Habana, 2009.


Sobre esta noticia

Autor:
Pablo Guerra (1 noticias)
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Reportaje
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Roque Castro (14/12/2009)

Siempre fue lo que sigue siendo, un gran pintor.