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La comunicación sexual: palabras para gozar y hacer disfrutar a tu chica (o)

26/02/2010 23:32 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Él está absolutamente perdido, aunque no lo sabe. Lo hace con toda la pasión y todo el cariño del mundo, pero ella no acaba de disfrutar. O, al revés, él se muere por proponerle algo a ella o porque ella le acaricie o le excite de determinada forma, pero no sabe cómo decírselo

Ante esto hay dos opciones: la opción “tradicional” que consiste en hacer ver que todo es genial, para no herir al otro ni socavar su autoestima, y fingir un gran placer o incluso el orgasmo. Con ello, nos aseguramos que la pareja está contenta y feliz y, también, que va a continuar haciéndolo todo exactamente igual.

http://www.funpub.net/poze/mare/perechea_perfecta_1221307278.jpg

Y La opción actual: hablar y/o pedir lo que se desea.

El ABC de la comunicación sexual

Pedir una acción concreta del tipo “Cómeme” o “me encanta cuando lo haces así, tan suave” (o más fuerte o más rápido o más lo que sea), puede funcionar como el mejor afrodisíaco. Pero si notamos que, en el momento, se nos hace un nudo en la garganta y no podemos hablar de pura vergüenza o timidez, hay otras formas para empezar a comunicarse y ensayar la comunicación sexual hasta llegar a pedir lo que queremos justo en el momento que lo queremos:

Los gestos: guiar la mano de tu pareja hacia donde quieres que te toque, acompañarla para mostrarle el tipo de caricia que deseas…. O al revés, apartar suavemente la mano de un punto en el que no te gusta que te acaricie y llevarla a otro.

El lenguaje corporal. Por ejemplo, si deseas más presión en un acto íntimo, levanta la cadera un poco. Si quieres que se mueva más deprisa o más lento durante la penetración, guía y mueve sus caderas. Si deseas que chupe un pecho, pónselo en la boca mientras le acaricias o le sonríes…

Los gemidos: Si ella o él hace algo que te gusta mucho, gime más fuerte. Así de fácil.

Los silencios: Complementarios de los gemidos. Cuando varíe el tipo de caricia o la intensidad, enmudece. Se necesita ser muy torpe para no interpretarlo… Cuando vuelva a hacer algo que te guste, gime y si acierta en el punto clave: ¡GIME MÁS FUERTE!

Los monosílabos: No requieren mucho esfuerzo; incluso los amantes más callados son capaces de decir “Sí” (funciona mejor cuando se repite varias veces) o “Uau”, pronunciado alargando la A.

Las órdenes de una palabra: Para comunicadores avanzados. Palabras como “Sigue” o “Así”.

Y, como juego, ¿por qué no empezar a dar órdenes concretas del tipo “No pares”, “Más fuerte”, “Acaríciame los pechos”, “Sigue un poco más” o similares.

Recompensar al amante

En este juego de comunicación verbal es importante no olvidar recompensar al amante. Una frase como “Me encanta cuando me haces esto” o “me vuelve loco/a la forma en que me besas/comes/devoras/acaricias etc” asegura que la pareja sepa que va por buen camino y que se sienta bien, por lo que, seguramente, seguirá regalándonos con esas caricias y estímulos que tanto nos gustan.

Unas horas o un día después, cuando las hormonas vuelvan a su sitio y no estemos bajo su efecto, se puede comentar la jugada, siempre con actitud positiva: no se trata de dejar mal al otro ni hacerle sentir mal, sino de conseguir un diálogo sexual placentero.

Es muy diferente decir: “Eres demasiado directo, me acaricias poco” o “No me gusta que vayas tan al grano” a decir: “Me gusta como me acaricias, me encantaría que me acariciaras más” o “Tienes unas manos fantásticas, cuando me acaricias me derrito”. El matiz es sensible y los resultados de las segundas frases son increíblemente mejores que los de la primera. Os lo aseguro…

Fantasías para comunicarse

Yendo un paso más allá, podéis recrear con palabras el encuentro sexual de la víspera recalcando los momentos y las acciones que os gustaron más. Es una forma sexy de comunicarse, de acercar posiciones y gustos y, quizá, de volver a empezar. Y, jugar por jugar, ¿por qué no crear una fantasía en la que cada uno exprese lo que le gustaría hacer, decir y sentir y lo que le gustaría que hiciera el otro?

Lo cierto es que hombres y mujeres somos diferentes y, además, no hay dos personas iguales en la forma de entender y disfrutar la sexualidad. Como en cualquier otro tema relacionado con la pareja, el sexo es una negociación. No se trata de ceder o de complacer, en contra de los propios gustos, deseos e inquietudes, sino de llegar a un espacio común en el que los dos se sientan bien y disfruten.

Frases que NO deberían figurar en vuestro vocabulario erótico:

¿Te falta mucho?

¿Ya has terminado?

¿Te ha gustado?

¿Te has corrido?

¿Cuántos orgasmos has tenido?

¿Soy el mejor amante que has tenido?

¿Ha sido el mejor polvo de tu vida?

En el sexo, nada tiene que ser exigencia ni presión. No se trata de demostrar quien es el mejor amante sino de disfrutar juntos. Y, desde luego, para conocer la opinión del otro no hay que recurrir a preguntas cerradas a las que se puede contestar Sí o No, sino a la observación, a la sensibilidad y a preguntas con imaginación y fantasía.

Es necesario conocer al otro, explorar, conocerse y darse a conocer.


Sobre esta noticia

Autor:
Ariel (3890 noticias)
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Nota de prensa
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