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La comunicación entre el entrenador personal y el deportista

11/11/2013 21:55
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La Comunicación Entre el Entrenador Personal y el Deportista

Hoy en día se habla mucho de la necesidad de la comunicación para poder realizar un trabajo de mayor calidad y con mas rendimiento. Y por supuesto esto también lo escuchamos en el ámbito deportivo, tanto en deportes colectivos como en deportes de equipo.

image Escuchamos en diversos ámbitos, incluso en el deportivo, que "falta comunicación" en el equipo o entre el deportista y su entrenador personal, que hay "problemas de comunicación", etc... Se dan por sabidos muchos conceptos, pero vale la pena repasar un poco la teoría.

La comunicación es un proceso donde intervienen varios elementos y también es un resultado: cuando el proceso se produjo satisfactoriamente decimos que hubo comunicación. Como proceso se inicia en el emisor, alguien que tiene una idea que quiere transmitir a otra persona. El receptor no es cualquiera, el receptor que nos interesa a los efectos de la comunicación es la persona a quien va dirigido el proceso. También podemos pensar que la comunicación puede ser directa o indirecta en la medida que el mensaje sea transmitido sin o con mediaciones a quien debe recibirlo.

Digamos, entonces, que en el emisor se forma una idea, una idea destinada a que alguien la conozca. Esa idea se forma en imágenes: imágenes visuales, sonoras, táctiles, olfativas, etc..., y para poder ser compartidas con otros es necesario traducirla utilizando un código común a emisor y receptor. Yo puedo tener una imagen muy clara de una mesa en mi mente, pero para poder compartir con otra persona esa imagen, necesito utilizar un código que posibilite que la otra parte, receptor, pueda, una vez que recibe el mensaje, transformarlo a su vez en una imagen mental.

La comunicación es importantísima entre un deportista y su entrenador personal y casi me animo a decir que es uno de los factores esenciales para que el deportista consiga sus objetivos y pueda entrenar de una forma eficaz y eficiente.

Una de las misiones del entrenador personal es ser psicólogo, y como tal debe buscar las herramientas idónea que posibiliten la comunica ion idónea entre las partes, detectando donde están las fallas de la comunicación, como mejorarla, etc...Para eso tendremos en cuenta que los deportistas, en general, son mas hábiles comunicando con su cuerpo y que a veces hay que realizar ajustes para que las palabras fluyan.

Los receptores, los destinatarios de los mensajes, deben contar con un clima propicio para que se "habrán" a la escucha, y también poner su propia voluntad para posibilitar el proceso. A su vez, el entrenador personal tiene que ser buen receptor de los mensajes que envían sus deportistas. Eso in luye tener ganas de escuchar y de aprender.

A la hora de comunicar, el entrenador debe formularse seis (6) preguntas básicas que son: qué quiere comunicar, cómo hacer que el mensaje sea entendido, cuándo es el momento ideal para llevar a cabo la comunicación, dónde es mejor entablar una comunicación, por qué debería o no comunicar algo y quién es el destinatario de lo que quiere transmitir . El entrenador también tiene que considerar el "ruido", o sea, todas aquellas cosas que interfieren en la comunicación y que la dificultan, entorpecen o incluso la impiden. Ya sabemos que "comunicarse" implica que el entrenador tiene una idea en mente, que va a "traducir" esa idea en palabras para transmitirla a su deportista, que el deportista tomara esas palabras e intentara decodificarla en su mente para asimilar la idea del entrenador.

Lo primero que debe de definir el entrenador es QUÉ quiere comunicar. Para eso, la mejor forma es clarificando sus propias ideas. La etapa de clarificación debe de ser generosa en tiempos y trabajos; eso implica la planificación del que se quiere, el análisis de si eso que se quiere y pretende puede llevarse efectivamente a cabo, la investigación de si se cuenta con recursos suficientes para su implementación, y una serie bastante amplia de factores que deben de ser evaluados y meditados por el entrenador y su equipo de trabajo. Cuando una idea general de trabajo está bien evaluada, luego la etapa de clarificación, puede traducirse en unas pocas "ideas fuertes" simples, sencillas y que puedan expresarse en forma clara, sin exceso de adjetivación y con palabras básicas que se presten menos posibles a confusión.

Es preferible esperar a tener las propias ideas clarificadas y analizadas antes de transmitírselas al deportista. A su vez, el entrenador debe de tener claro que espera de su deportista.

Una vez que están definidas las ideas, el entrenador deberá preguntarse CÓMO hacer par que el mensaje ser entendido por su deportista. No debemos dar por sentado que todo el mundo nos entiende cuando hablamos. Para poder salvar esta etapa, una de las opciones iniciales es realizar una tarea previa de definición de conceptos. Explicar que es para el entrenador tal y cual cosa ayudara a que los deportistas tomen conciencia sobre que espera el entrenador cuando se refiere a dicho concepto. Aun en los casos en los que un término parezca universal y se suponga que "todos" deberíamos entender lo mismo cuando se menciona, muchas veces no es así.

Siempre dará buenos resultados utilizar un lenguaje lo más sencillo y llano posible. Sin embargo, la mejor forma de asegurarse que el mensaje ha llegado correctamente es preguntando si fue entendido.

Esta tarea de " confirmación" no debe limitarse a las charlas grupales, ya que algunos deportistas simplemente no admitirán públicamente que algo no lo entienden. Otros, incluso, pueden estar convencidos que captaron la idea, cuando en realidad no fue así. A veces la mejor forma de darse cuenta si el mensaje se entendió es proponerle a los propios deportistas que pongan un ejemplo o una propuesta sobre lo que se acaba de transmitir.

El entrenador deberá tener en cuenta también diversos factores que tienen que ver con las herramientas comunicacionales de que disponen sus deportistas y adaptarse a las mismas para favorecer la comunicación. Muchas veces se verá en la necesidad de hacer docencia. No es lo mismo liderar un grupo de muchachos de 15 años, que uno de 8 años o a un grupo superior. Cada etapa de desarrollo implicara una adaptación a las posibilidades del grupo en función de su etapa evolutiva. Cada grupo en particular tendrá características propias en función de variables sociales, geográficas, culturales y educativas particulares.

Respecto a CUÁNDO es el momento ideal para llevar a cabo la comunicación, también requerirá un trabajo de evaluación por parte del entrenador. Como en todos los órdenes de la vida, cualquiera de nosotros que desee transmitir un mensaje debe evaluar cual es el mejor momento para realizarlo. Y esta evaluación implica intentar llevar a cabo un juicio de valor sobre si las condiciones son las más propicias para que el mensaje sea escuchado, se intente traducirlo y si se decodifica correctamente, tenga un efecto favorable.

Esta valoración depende de muchos factores y es una de las mas dificultosas para llevarse a cabo. Pero también es una de las menos tenidas en cuenta y de las que peores resultados puede causar en materia comunicacional cuando el momento no es elegido correctamente, peor aún, cuando ni siquiera se evalúa si es el momento ideal para transmitir algo. Una buena táctica para definir si decimos o no algo es preguntarnos qué beneficios traerá o si causara perjuicios. El mero hecho de frenar para preguntarnos si conviene o no decir algo en ese momento puede evitar transmitir un mensaje que tiene que ver más con la pasión de un momento, con estado de enojo o con un arrebato.

Cuando las emociones son fuertes no se puede pensar con toda la claridad necesaria y es mejor posponer las palabras hasta tener un dominio más efectivo sobre las mismas. Esto impide cometer muchos errores difíciles de reparar.

Hay entrenadores que tienen serios problemas con este aspecto.

El DÓNDE No es un detalle menor y muchas veces viene de la mano con él cuando comunicar. Una charla grupal tal vez no sea el mejor lugar (ni momento) para poner en relieve los errores cometidos por un deportista en particular, en especial si los efectos sobre el mismo van a ser negativos. El "donde" de algunos deportistas, en forma individual, pueden ser lugares diversos, como el lugar de entrenamiento, el vestuario, etc... ¿ Es necesario qué un entrenador tome en cuenta estas consideraciones? Definitivamente, si. Desde el momento que tiene el control y el poder de decisión sobre los destinos de un grupo de deportistas, también tiene responsabilidad sobre el grupo en general y sobre sus integrantes en particular. Una de las primeras premisas es no causar daño, factor que debe de estar en mente en especial a la hora de llevar adelante acciones en forma individual con sus deportistas.

Cuando hablamos del POR QUÉ comunicar algo nos referimos a las razones que justifican la transmisión del mensaje, pero también las razones que avalan la falta de comunicación. Evaluar las causas que motivan comunicar algo no es una tarea difícil, y dependerá de la situación concreta, aunque siempre debe existir en la mente del entrenador la pregunta previa acerca de la justificación del mensaje, lo que le ayudará a analizar también sobre la oportunidad, el lugar, la forma, etc. Si se quiere, responder el "¿por qué?" es, en parte, responder a cada una de las preguntas anteriores y evaluar si se justifica trasmitir un determinado mensaje.

En cambio, no es tan sencilla la respuesta cuando se trata de no comunicar. Un ejemplo bastante frecuente en los equipos es la decisión del entrenador de excluir a un jugador titular. Por lo tanto, cuando un entrenador decide la exclusión de un jugador, debe, necesariamente, comunicar las razones, el por qué, de tal decisión. El silencio es altamente dañino en este caso, porque deja al jugador en un mar de incertidumbres. Una decisión bien fundamentada puede ser, incluso, motivante o movilizadora para el jugador y llevarlo a querer esforzarse más para recuperar su puesto, o mejorar su disciplina, etc. Pero el silencio no es la mejor opción. En estas situaciones el entrenador puede llegar a confundir su potestad de excluir a un jugador, que es incuestionable, con la necesidad de trasmitir al jugador las razones de su decisión. Ni siquiera se trata de someter la decisión a un debate; solo se trata de darle la oportunidad al jugador de conocer por qué fue excluido y de elegir qué hacer en consecuencia. Si no sabe por qué, difícilmente sabrá que caminos tomar en el futuro.

En cuanto a QUIÉN es el destinatario del mensaje, son variadas las opciones: el grupo de deportistas en su totalidad, el deportista en particular, alguien externo al deportista, o incluso la familia. El entrenador personal deberá tratar de que la comunicación sea siempre directa, sin intermediarios, a fin de evitar la contaminación del mensaje. Definir a quién se le dirá algo también implicará definir la oportunidad (cuándo) y el lugar (dónde), A su vez, cuando la comunicación es a un deportista en particular, deberá tener en cuenta la forma (cómo) de transmitir el mensaje en virtud de las características del deportista.

Tal vez una de las funciones principales del entrenador personal sea la observación de la situación comunicacional y la evaluación de cuáles son las mejores estrategias para mejorarla.

Como resumen podemos decir, que el entrenador personal debe de estar constantemente en comunicación con el deportista, retroalimentándose de su información; información que le servirá para observar los progresos y modificar sus entrenamientos. Al igual que este tiene que mandar feedback al deportista, de forma que este pueda sentir sus progresos o sepa como modificar sus estrategias de entrenamiento. Pero todo esto hay que saberlo decir de la mejor forma posible, incluyendo el cuándo y sobre todo el cómo. Este cómo debe de ser de una forma sencilla y simple, utilizando tecnicismos, pero de tal forma que el deportista pueda entenderlo (repetir las explicaciones de su significado y de lo que se espera que se haga en esa sesión. Y en este punto nos podemos preguntar, el ¿por qué de los tecnicismo? La respuesta es simple. El deportista también tiene que aprender y debe de poder saber utilizar las palabras propias del deporte que practica. Debe de saber llamar a las cosas por su verdadero nombre y no por el nombre coloquial que se le puede asignar.

Ya sabéis queridos deportistas, si vuestro entrenador personal no se comunica con vosotros (comunicación correcta y adecuada) este no está haciendo bien su trabajo y os tiene como un número más de su lista y no como una persona a la cuál entrenar según las circunstancias que le rodean.

Entrenadorpersonalsonseca.blogspot.com.es

Como siempre os digo, ¡ NOS VEMOS POR LOS CAMINOS!

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