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Cómo tratar la halitosis

15/04/2016 11:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Somos conscientes de que el mal aliento supone un problema para muchas personas. La pregunta es: ¿se puede prevenir? ¿Responde siempre a razones odontológicas? Resolvemos todas estas dudas en las siguientes líneas

Para saber cómo prevenir la halitosis, el punto de partida no puede ser otro que mantener unos correctos hábitos de higiene bucodental. Ya te comentamos en otras entradas lo importantes que son por ejemplo para prevenir las enfermedades periodontales. En el caso de la halitosis, esta puede ser de dos tipos según su origen. Si se localiza en la cavidad oral hablamos de halitosis oral y si se ubica fuera, se trata de halitosis extraoral. En el primer caso, la razón principal del mal aliento es la acumulación excesiva, por encima de un 41%, de biofilm oral, es decir, de placa bacteriana en la lengua. También puede deberse a otros problemas como las enfermedades periodontales, la caries o el tabaquismo. La halitosis oral representa el 90% de casos. En cuanto a la extraoral, esta se debe sobre todo a trastornos sistémicos, del tracto respiratorio superior o inferior o del sistema digestivo. También puede deberse a enfermedades hepáticas o renales. La halitosis extraoral se corresponde con el 10% de los casos.

Pasamos ahora a las causas del mal aliento o halitosis. Las sustancias malolientes que la originan son el resultado de la degradación del metabolismo de las bacterias. Se trata sobre todo de las que se localizan en la zona posterior del dorso de la lengua y en las bolsas periodontales. En la jerga odontológica se les denomina Compuestos Volátiles de Sulfuro (CVS). A la hora de abordar la halitosis y su tratamiento tenemos que distinguir entre sus causas patológicas y no patológicas. En el primer grupo encontramos afecciones como la periodontitis, la gingivitis o la caries. Obviamente, el problema también puede venir derivado de una higiene oral deficiente. Los lugares donde más se acumulan las bacterias que al degradarse provocar el mal aliento son la lengua, los espacios interproximales, el área subgingival o los abscesos. De todas las anteriores, la lengua se lleva la palma y por eso es tan importante cepillarla a diario cuando nos lavamos los dientes. De hecho, hay mini-cepillos especiales para ello. Entre las causas patológicas de la halitosis también encontramos las úlceras traumáticas o la estomatitis. También problemas infecciosos en la faringe o afecciones como la sinusitis, la diabetes, las infecciones renales o las disfunciones hepáticas.

Pasamos ahora a las causas no patológicas de la halitosis. ¿Por qué al despertar nuestra boca pide a gritos un cepillado en profundidad? Todo se debe a que, mientras dormimos, el flujo de saliva disminuye facilitando el crecimiento incontrolado de las bacterias productoras del mal olor. La edad también incluye en la calidad del aliento como también lo hacen las dentaduras postizas y los puentes donde tienden a acumularse restos de comida. Ten en cuenta que la saliva favorece la limpieza de cavidad oral y reduce el mal olor. Por lo tanto, beber bastante agua también nos ayudará a evitar el mal aliento en la boca. Por otro lado, hay determinados medicamentos que provocan xerostomía, es decir, boca seca. Se trata por ejemplo de los anticolinérgicos y los antidepresivos. Obviamente, el tabaco contribuye al mal aliento incluso meses después de haber dejado el hábito.

Los lugares donde más se acumulan las bacterias causantes del mal aliento son la lengua, los espacios interproximales, el área subgingival o los abscesos

A la hora de recurrir a un tratamiento del mal aliento no se nos puede olvidar que lo que comemos también tiene que ver. Por ejemplo, una dieta hipocalórica puede favorecer la halitosis así como la ingesta excesiva de alimentos como la cebolla o el ajo o de alcohol.

En cuanto al diagnóstico, la halitosis suele ser difícil de detectar ya que a algunas personas les resulta complicado darse cuenta de que tienen mal aliento. El tratamiento suele estar orientado a reducir el número de bacterias productoras del mal olor. Se recurre a agentes antimicrobianos como la clorhexidina, el cloruro de cetilpiridinio o el lactato de zinc. También se suele acometer una limpieza dental en profundidad y aconsejar al paciente sobre la mejor forma de cepillaste los dientes y la lengua. Por ejemplo, echando mano de enjuagues con los que hacer gárgaras que alcancen la parte posterior del dorso lingual.


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