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Comerse las uñas: por qué este hábito patológico en niños y adultos

25/09/2009 13:54 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Tension, ansiedad, estrés, autoagresión, el castigo en niños no es solución, terapias, complicaciones, qué hacer con los niños, remedios caseros

COMERSE LAS UÑAS: POR QUÉ ESTE HÁBITO PATOLÓGICO EN NIÑOS Y ADULTOS

Tensión, ansiedad, estrés o cualquier motivo es suficiente para quienes en cuestión de minutos devoran sus uñas, cayendo en el hábito patológico que se denomina “onicofagia”, enemiga de la estética de las manos, boca y dientes, provocando heridas en los dedos, labios y encías, así como el desarrollo de diferentes infecciones.

Autoagresión

La psicóloga argentina Karla Olivares explicó que se trata de una autoagresión originada por la ansiedad, que aparece desde corta edad.

El hábito es adquirido desde el vientre, cuando la madre atraviesa un embarazo con muchos problemas emocionales, o bien puede ser contraido por el niño al seguir el ejemplo de algún familiar o amigos.

Persiste, en ocasiones, hasta la edad adulta lo que puede ser parte de diferentes manifestaciones como: insomnio, depresión, dificultad en las relaciones sexuales, aislamiento, y trastornos de alimentación.

“Detrás de todos estos indicios hay un problema de fondo que no ha sido tratado y está creando desestabilidad en las personas”, manifestó.

El castigo no es solución

Como todo hábito, el comerse las uñas no es una actitud que se controla fácilmente, ni es eliminada a través de castigo físico.

“Hay gente que acostumbra hacer muchas cosas como ponerle a los chicos chicles en los dedos, guantes y calcetines para que dejen de llevarse los dedos a la boca, pero eso no ayuda en nada.

No es simplemente comerse las uñas, sino que los infantes pueden parecer muy sumisos, ensimismados y no comparten su tiempo con otros niños”, agregó.

Los adultos con este problema tratan de superarlo con terapias, unturas amargas y ansiolíticos.

Olivares recalcó que la onicofagia se trata investigando su origen. “Que quede claro que comerse las uñas es una manifestación de ansiedad, rabia, estrés o cualquier situación que esté incomodando al individuo y que la tiene reprimida”.

Complicaciones

Es la puerta de entrada de patologías como son los parásitos "oxiuros", un gusano que entra en el cuerpo, vive de los intestinos y de los alimentos que la persona ingiere.

El pediatra argentino Ramón Rodríguez sostuvo que "la presencia de oxiuros puede notarse en el niño al quedarse dormido “porque siente mucha comezón en su trasero”.

Otro de los inconvenientes son las patologías infecciosas como herpes y labios cortados y el desgaste y astillamiento de los dientes incisivos centrales superiores.

Cerca del 45 por ciento de los niños durante la pubertad, alrededor del 25 por ciento de los universitarios y más o menos el 10 por ciento de las adultos mayores de 35 años se comen las uñas.

También se cree que la génesis "es consecuencia de un compartimiento que no se extinguió en su momento a los dos o tres años, cuando el niño se chupaba el dedo", señaló el profesional.

Tanto el pediatra como la psicóloga coincidieron en que la onicofagia no se supera con maltratos físicos ni otros métodos inadecuados, sino buscando a fondo el problema que lo causa con terapia psicológica.

En la actualidad, la onicofagia grave se trata desde el punto de vista psicológico, trabajando en la autoconfianza de quien la sufre, haciéndolo consciente del problema. El apoyo y la ayuda de amigos y familiares es muy importante.

Qué hacer con los niños

Necesitan ejercicios relajantes o alguna actividad física que les alivie el estrés, los ayude a distenderse y mantener la mente ocupada y la boca lejos de las uñas.

Se los puede motivar con pequeños regalos.

Uno de los tratamientos más eficaces para solucionar la onicofagia es la acción combinada de psicólogo y dentista, los dos aspectos implicados en el problema.

Para realizar este tratamiento, el dentista le hace al paciente unas cédulas que no se ven pero que impiden morder y sólo deben quitarse para comer.

Por su parte, el psicólogo trata de descubrir las causas de esa conducta y solucionar los problemas de ansiedad, tristeza o falta de autoestima.

Estos métodos suelen aplicarse en caso de que este hábito haya provocado el desgaste de los dientes, ya que dificulta el habla y puede ser bastante incómodo.

Si el problema no es demasiado grave, hay algunos remedios caseros:

- untarles esmaltes de mal sabor;

- ponerles dedales o tiritas;

- limarles las uñas;

- ayudarlos a a tener fuerza de voluntad y apoyarlos mucho.

Otra fuente : Carolina Arellano Villota Fundación Clínica Valle del Lili Colombia


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Autor:
Marcela Toso (3015 noticias)
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Tipo:
Nota de prensa
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