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Colombia: Los NARCOTERRORISTAS de las FARC ya han ganado frente al Gobierno

31/12/2012 03:53

1 Las negociaciones entre el Gobierno de Colombia y los terroristas de las FARC que previsiblemente deben retomarse la próxima semana en Cuba, ya han sido ganadas por los terroristas, pase lo que pase, reorganización y recobrar proyección internacional, ha sido un regalo para las FARC

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Entre el 15 y el 20 de octubre pasados los NARCOTERRORISTAS de las FARC acabaron con la vida de doce personas, diez militares y policías, así como dos civiles...

¿Por qué las cifras de víctimas de conflictos de largo recorrido, llegado un determinado momento, nos parecen tan sólo eso...cifras?.

Pero, querido lector, son doce personas, doce familias, decenas de amigos de los fallecidos, marcados ya por la violencia para el resto de sus vidas. Y así, durante casi medio siglo, las FARC han acabado con la vida decenas de miles de personas, secuestrado a centenares, centenares de miles de desplazados. Y los autores de esa masacre masiva son los que negocian con el Gobierno que debiera buscar, ante todo, que se hiciera justicia a esos millones de víctimas entre fallecidos, familiares, secuestrados, niños movilizados y usados como auténticos 'niños de guerra'.

Las muerte de esas doce personas, entre el 15 y 20 de octubre pasado, se produjeron cuando ya se habían iniciado las negociaciones en Cuba entre el gobierno de Colombia, que preside Juan Manuel Santos. Negociaciones cuyas condiciones y hoja de ruta fueron pactadas en secreto durante meses por el Gobierno colombiano; el expresidente Uribe, que empeñó su palabra en denunciar tales pactos secretos, fue despreciado sistemáticamente por ello. ¿Quién mentía sobre el asunto? La realidad confirmó que fue Juan Manuel Santos y su Gobierno quienes mintieron a los ciudadanos de Colombia. Los dos actores principales que coadyuvarían para someter a Santos a gobernar fueron el presidente de Venezuela, Hugo Chávez y el régimen castrista de Cuba.

La fase previa de las negociaciones ya iniciada en Cuba y, al mismo tiempo, los NARCOTERRORISTAS de las FARC asesinando a civiles y funcionarios de las fuerzas de seguridad y militares colombianas, entre otras fechorías. Esta es una de las circunstancias que llaman la atención, el Gobierno de un estado se somete a unas negociaciones con terroristas sin imponer, si quiera, unas mínimas condiciones previas.

En definitiva el Gobierno de Colombia, prescindiendo de lo que moral y legalmente debe cumplir, se sienta a negociar con unos terroristas de igual a igual.

Las negociaciones no se establecen para pactar la rendición de los terroristas, ni como se entregan a la Justicia, ni como van a entregar las armas y explosivos y métodos de suministro, ni toda la información precisa sobre sus redes económicas vinculadas al narcotráfico y el terrorismo internacional...nada de eso, están negociando, por ejemplo, ¡¡¡la política agraria!!!. El Gobierno Santos ha elevado a los terroristas por encima, incluso, de lo que pedía Hugo Chávez quien quiere para las FARC el estatus de FUERZA BELIGERANTE y su salida de las listas internacionales grupos terroristas. Santos, por su parte, les otorga el rol de actor político válido sin que, evidentemente, tengan tal condición ni legitimidad democrática, puesto que no son representantes de los ciudadanos. Santos trata a los terroristas como si fueran la oposición en el parlamento.

LO QUE DICEN EN EL EJÉRCITO

Las fuentes que hemos consultado en la inteligencia y contrainteligencia militar colombiana han de quedar reservadas por motivos obvios, todas ellas son oficiales y vinculadas -en su mayor parte- a lo que podríamos calificar de primer nivel o línea en el combate antiterrorista. Uno de los oficiales, quizá el más comprometido, afirma "estas negociaciones son un fracaso, ya eran un fracaso antes de comenzar pues, independientemente de lo que ocurra, Colombia ya ha perdido. Un Estado se reconoce débil cuando se sienta a negociar con terroristas y narcotraficantes. Lo cierto es que, nunca antes, las FARC habían estado tan debilitadas como al momento de plantearse estas negociaciones y, además de lo indignante de la situación, en estos momentos las FARC se están recomponiendo. No ha cesado en la 'movilización' de menores, mantiene secuestrados, están moviendo sus bases y han empleado las negociaciones para relanzar su imagen internacional que estaba debilitada".

Otra de las fuentes indica que "con la 'seguridad democrática' [programa puesto en marcha durante la presidencia de Uribe] pusimos contra las cuerdas a las FARC y esta negociación va a consolidar la posición de las FARC en ámbitos como el tráfico de cocaína".

TRÁFICOS ILÍCITOS Y FUTURO

Dentro de las negociaciones, que se retoman el próximo día 14 de enero en Cuba, no se van a tratar cuestiones como el tráfico de estupefacientes, que es una de las bases en las que se fundamenta la economía de las FARC juntó con los secuestros y la ayuda de países como Venezuela; así como otros tráficos prohibidos, desde armas hasta uranio. Al menos podemos documentar información sobre dos operaciones de venta de uranio en las que habrían participado elementos de las FARC y probablemente otros vinculados al aparato del Estado de Venezuela. Otras ayudas -en diferentes modos- estarían llegando, aunque de forma diferida, desde países como Irán. En reuniones de alto nivel entre representantes iraníes y del gobierno venezolano estuvieron presentes o fueron informados del contenido de las mismas algunos elementos de las FARC, entre ellos, quien hoy ostenta la máxima responsabilidad orgánica del movimiento terrorista quien llegó a informar, por entonces, al jefe narcoterrorista Raúl Reyes de asuntos tan inquietantes como lo que sigue: "Irán tiene 'la bomba' y están dispuestos a hacerla estallar en Israel o en Estados Unidos". En el mismo mensaje a Raúl Reyes se indicaba que los iraníes calculaban que la respuesta inmediata a esa "bomba" sería una serie de ataques que costaría la vida a más de 300.000 iraníes, pero que disponían de un plan para dejar sin producción más del 70 por ciento de su producción petrolera, la de Irán. Uno de los planes para colocar el uranio era destinarlo a países como Libia (en las postrimerías de Gadafi) o el propio Irán de Ahmanideyad.

Todos esos tráficos ilícitos han quedado al margen de las negociaciones entre las FARC y el Gobierno de Santos.

La descomposición previsible en Venezuela del régimen chavista tras la, más que probable, desaparición de Hugo Chávez por su enfermedad, dibuja nuevos escenarios a futuro para el mantenimiento de la presencia de Irán en ese hemisferio y para el mantenimiento de parte de de la estructura de la 'nueva multipolaridad' sobre la que hablan Chávez y Ahmanideyad.

Así pues las negociaciones con las FARC es una partida de ajedrez que no se juega a dos bandas sino que hay otros actores moviendo fichas y, esos actores tienen intereses bastardos que difícilmente son conjugables con los intereses generales de un país como Colombia, salvo que el Gobierno de Santos decida alinearse al falsario imaginario bolivariano de los países del área, algo realmente impensable.

Lo cierto es que las fuentes consultadas no prevén un futuro halagüeño para Colombia, incluso con el 'final feliz' imaginado por Juan Manuel Santos que aceptó ir a las negociaciones incluso con opiniones encontradas como la del propio vicepresidente colombiano, Angelino Garzón, el único miembro del Gabinete que ha mantenido una posición crítica, aunque de forma limitada.

Todos los indicadores manejados y el rastreo de redes sociales que hemos realizado nos indican que la sociedad colombiana NO CONFÍA en el proceso y que el mismo ha hecho perder buena parte de la confianza depositada en Santos, que llegó al poder -no lo olvidemos- desde los planteamientos de seguridad del presidente Uribe de quien fue su ministro de Defensa.

Entre los militares consultados, si bien existe una clara voluntad de cumplir con las obligaciones constitucionales bajo la disciplina del Gobierno, las negociaciones son observadas con sentimientos de haber sido traicionados desde el punto de vista político y, desde la perspectiva táctica y operativas se estima que se ha perdido la iniciativa pues se había constatado, antes de las negociaciones, un debilitamiento sin precedentes.

En esta partida de ajedrez hay más de dos jugadores moviendo ficha, en ese hemisferio otros países lejanos se juegan intereses importantes y necesitan a las FARC

El futuro inmediato, a juicio de fuentes militares no se presenta optimista; ayer mismo el diario El Tiempo informaba, en palabras del general de la Fuerza Aérea Colombiana, Tito Saul Pinilla que los terroristas " Van a iniciar una serie de atentados y de actos terroristas que son, primero que todo, difíciles de detectar, pero estamos trabajando en eso. Seguramente sucederán algunos”.

Según el general Pinilla, por información de Inteligencia pudieron detectar que hay sitios donde las Farc estarían planeando estos ataques con explosivos".

Recordemos que el pasado mes de noviembre, las FARC anunciaron una tregua unilateral para Navidad, que, según informaron, irá hasta el 20 de enero. Aunque en realidad, tal como señalaba al principio del artículo, los terroristas han incumplido en reiteradas ocasiones dicha tregua, sin embargo, el grupo subversivo ha dicho que se ha defendido ante la ofensiva de las Fuerzas Militares.

SANTOS ¿MARCHA ATRÁS?

Lo cierto es que, en su estrategia, las FARC pretendían que las negociaciones se extendieran, no para lograr un éxito en las mismas, pues su mayor logro ha sido retomar soy proyección internacional, rearmarse estratégicamente y debilitar la posición del Gobierno colombiano.

No hace ni 48 horas, un despacho informativo fechado en Uruguay, ante el establecimiento de unas fechas límite para finalizar las negociaciones por parte del Gobierno Santos, las FARC ya han dicho que se niegan a aceptar plazos:

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) hicieron estas declaraciones en un artículo publicado en su página web, una semana después que concluyera el segundo ciclo de conversaciones con el Ejecutivo colombiano en La Habana.

"Alcanzar la paz es una necesidad inaplazable para Colombia. Por esto, no podemos permitir que los afanes electorales del gobernante de turno primen por sobre el interés de todos los colombianos; poner plazos perentorios no solo no es realista, es una actitud criminal", indica el comunicado.

El ministro del Interior colombiano, Fernando Carrillo, había dicho que el gobierno espera llegar a un acuerdo sobre el problema de la tierra antes de la Semana Santa.

Sin embargo, el líder negociador de Colombia, el ex vicepresidente Humberto de la Calle, dijo después que “ni el presidente ni sus delegados le han puesto términos” a la discusión de un modelo de desarrollo agrario integral.

Juan Manuel Santos, presidente de Colombia, siempre ha insistido en que este nuevo intento de paz debe darse en meses y no en años. De acuerdo a sus últimos cálculos, las negociaciones deberían concluir antes de noviembre de 2013, algo que siempre ha rechazado la guerrilla.

En su comunicado, las FARC criticaron el tono de "ultimátum" de estos mensajes proferidos por los miembros del Gobierno y señalaron que “tampoco es cierto que el dueño de la paz sea el presidente Santos”.

“Acostumbrado desde la cuna a ver satisfechos sus caprichos, basta escucharlo decir en tono imperativo y en forma de ultimátum que si la mesa no avanza como él desea, no tendrá ningún problema en levantarse de la misma, ahogando en sangre las esperanzas de millones de colombianos humildes”, consideró el grupo armado.

Al mismo tiempo, el texto insta a los colombianos a “desbordar con una masiva participación los escenarios convocados por la mesa e imponer la paz a los enemigos del pueblo mediante la movilización y lucha en las calles y carreteras”.

Según la guerrilla, esa es “la única forma de romper el aislamiento y la distancia que busca imponer el Gobierno a la mesa respecto del país nacional”.

Así pues nos hallamos ante negociaciones planteadas desde el inicio sobre la base de un engaño masivo a los colombianos por parte de Juan Manuel Santos, que las negó reiteradamente. Negociaciones por las que la sociedad colombiana se encuentra en buena medida traicionada, así como un amplio sector de las fuerzas armadas; negociaciones que son auspiciadas y promovidas por países que apoyan a los terroristas como Venezuela y Cuba; negociaciones que no tratan de la rendición de los terroristas. Negociaciones de las que se pretende, y el gobierno parece aceptar que los terroristas queden impunemente en libertad y con aspiraciones políticas en las próximas elecciones. Y, por último, unas negociaciones que se van a ver contaminadas por la situación de Venezuela y actores foráneos llegados desde lejanas latitudes.

Al mismo tiempo las condiciones de inseguridad en Colombia que había llegado a niveles aceptables vuelven a remontar con un sensible incremento de la violencia callejera.

Colombia y los colombianos pareciera que hubieran quedado en un segundo plano, los negociadores y el Gobierno quieren sacar el máximo partido ante el futuro de la política colombiana. Los terroristas ya saben que han debilitado al Gobierno y ellos se han promocionado internacionalmente, difícilmente se le podía haber entregado a los terroristas un triunfo mayor.

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jho65 (07/01/2013)

colombia no tiene gobierno,santos es solo un ególatra que heredo una bandera con la que esta asfixiando a un pueblo sumiso, inocente e ignorante.