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Colitis y nutrición

29/10/2009 08:44 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La colitis ulcerosa es una afección inflamatoria crónica de la mucosa del colon que cursa con ulceraciones epiteliales difusas de profundidad variable y diarreas hemorrágicas

Se trata de una patología que predomina en la raza blanca y entre la población occidental -sobre todo en Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos- y afecta especialmente a personas entre 20 y 40 años siendo más frecuente en quienes viven en áreas urbanas. Está considerada una enfermedad del mundo desarrollado donde los alimentos refinados, la dieta rica en carnes y grasas saturadas además de pobre en frutas, vegetales y cereales, y, sobre todo, abundante en "comida basura" es uno de los factores que más aumenta el riesgo de padecer esta enfermedad. Su etiología y patogenia son desconocidas aunque hay diferentes teorías que pueden aportar luz sobre las causas que desencadenan esta enfermedad. Se ha inculpado a bacterias, virus y hongos pero sin pruebas concluyentes. También se postula que pueda deberse a problemas alérgicos ya que la restricción de algunos alimentos -en especial, la leche- produce importantes mejorías en los pacientes; de hecho, la administración intencionada de leche o alimentos que la contengan desencadena exacerbaciones fulminantes.

En cuanto a la teoría psicosomática ésta se apoya en pilares bien estudiados donde destaca la personalidad del enfermo, que muchas veces es una persona inmadura, susceptible y dependiente de aparente timidez e indiferencia que contrasta con un fondo de resentimiento y hostilidad. Otro elemento a valorar en este apartado es que a menudo el comienzo de la enfermedad y sus posteriores crisis están en relación directa con situaciones de estrés.

En todo caso, la teoría más aceptada actualmente es la inmunológica. Su auge se fundamenta en la presencia en el plasma de algunos pacientes de anticuerpos circulantes dirigidos contra la mucosa del colon; además, la asociación de esta enfermedad con otras de carácter inmune -como la artritis, el eritema nodoso o la espondiloartrosis- se utiliza como un argumento a sumar a la tesis autoinmune de la enfermedad.

SU SINTOMATOLOGÍA

La colitis ulcerosa se caracteriza por numerosas deposiciones pastosas o líquidas (hasta 3 cada hora) acompañadas de moco, pus y sangre.

Generalmente se sufren además dolores abdominales cólicos con deseo continuo, doloroso e ineficaz de defecar (tenesmo).

También puede producir dolores abdominales difusos, síndrome rectal, fiebre, anorexia e importante menoscabo del estado general.

Además de las manifestaciones de la enfermedad es importante atender a los cambios que esta patología provoca a nivel nutricional sobre el paciente porque son importantes:

-Una disminución de la ingesta alimentaria, producida por la propia enfermedad (dolor, dietas restrictivas, etc.).

-El aumento de los requerimientos nutricionales provocado por el estrés emocional, la mala absorción, las pérdidas gastrointestinales, las interacciones fármacos-nutrientes, etc.

El resultado de estos desequilibrios nutricionales produce, entre otros efectos:

-Pérdida de peso

-Alteraciones bioquímicas

-Deficiencia de vitaminas: B12, A, D, E y ácido fólico.

-Deficiencia de minerales: zinc, hierro, magnesio, calcio y Selenio.

Desde el punto de vista nutricional es evidente la necesidad de cumplir claros objetivos dietéticos ante esta enfermedad:

-Recuperar y mantener un buen estado general del organismo.

-Corregir las deficiencias de nutrientes.

-Instaurar una dieta antiinflamatoria y preventiva que pueda disminuir la intensidad de las crisis.

-Regenerar la flora intestinal aportando altas cantidades de Lactobacillus acidophilus.

-Restaurar la movilidad fisiológica del colon con una dieta rica en fibra.

-Restablecer el equilibrio ácido-básico evitando la comida acidificante.

RECOMENDACIONES GENERALES

-Estudiar las reacciones de aquellos alimentos que pudieran ser causa de alergias o intolerancias, especialmente frutos secos, alimentos con gluten, harinas, levaduras, lácteos, etc, ...

-Eliminar el café, el azúcar blanco, el marisco, la comida basura, los embutidos, las especias y la leche y sus derivados.

-Procurar seguir una dieta baja en grasas.

-En las crisis agudas es más adecuado tomar las verduras y las frutas hervidas.

-Eliminar cuantas sustancias tóxicas sea posible.

-Beber abundante agua para prevenir el desequilibrio electrolítico.

-Realizar un ejercicio físico adecuado a las circunstancias personales.

-Procurar un sueño reparador.

-Evitar el estrés.

-Tratar de mantener una actitud mental positiva.

ALIMENTOS ADECUADOS

El ajo: es un antibiótico natural que permite el reequilibrio de la flora intestinal normal.

Los arándanos: son astringentes y antisépticos.

El arroz: al no tener gluten es bien tolerado por el intestino. Es un normalizador del tracto intestinal.

La avena: aporta fibra soluble y es protectora y normalizadora del tránsito intestinal.

El caqui: contiene taninos y mucílagos, de acción astringente sobre la mucosa.

La chufa: remineralizante, contiene enzimas que facilitan la digestión de los hidratos de carbono y las grasas

Los germinados: contribuyen a regenerar la flora intestinal alterada.

La granada: es astringente y antiinflamatoria de la mucosa.

La leche de almendras: tiene buena tolerancia y es muy nutritiva.

La manzana: es astringente y antiséptica.

El membrillo: es astringente y antiinflamatorio de la mucosa gástrica.

El níspero: es normalizador y astringente pero además contiene sales minerales y vitaminas.

La okra: contiene mucílagos que suavizan y protegen la mucosa intestinal.

La papaya: suavizante, protectora y con importante acción antiséptica frente a los gérmenes patógenos.

El plátano: alimento bien tolerado que aporta minerales, sobre todo potasio.

La tapioca: tiene capacidad suavizante, desinflamante y regeneradora.

La zanahoria: por su contenido en pectina y betacaroteno mantiene en buen estado la mucosa intestinal por lo que es un eficaz antidiarreico y normalizador de la función intestinal.

COMPLEMENTOS ACONSEJADOS

Ácido fólico: acelera la regeneración y recuperación de las células epiteliales dañadas; además, y dado que en ocasiones se restringe la ingesta de frutas y verduras frescas, la carencia de folacina es muy común en estos enfermos. Por otra parte, la carencia de esta vitamina causa mala absorción y diarrea.

Vitamina A: promueve la regeneración de la mucosa intestinal dañada.

Vitamina B12: no puede absorberse debido al estado de la mucosa.

Complejo de vitaminas del grupo B: mejoran el funcionamiento de la musculatura intestinal.

Minerales (selenio, hierro, zinc, magnesio y calcio): deben aportarse puesto que se pierden con las heces.

Probióticos: contribuyen a restaurar el equilibrio normal de las bacterias beneficiosas del colon.

PABA: es fundamental para el crecimiento y equilibrio de la flora bacteriana del intestino.

Ácidos grasos esenciales omega-3 y omega-6: actuarán como agentes antiinflamatorios.

Complejo de vitaminas y minerales: como ya se ha dicho, los pacientes con esta patología sufren una pérdida de nutrientes importante y, además de los específicamente necesarios, es conveniente tener garantizado el aporte mínimo de aquellos que son más importantes.


Sobre esta noticia

Autor:
Dr. Pedro Galo Aguilar (54 noticias)
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Tipo:
Opinión
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