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Clima y Libertad

09/12/2009 16:39 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Toda cumbre tiene un componente de propaganda. La de Copenhague afronta un imprevisto, aunque secundario : eclipsar el escandalo del Climagate

Se conoce hace tiempo la ocultación de los datos que contradicen la tesis del cambio climático antropogenico y el boicot a los investigadores que la cuestinan. Pero ahora podemos leer los correos electrónicos en que los científicos vinculados al IPCC prepararon manipulaciones, dieron instrucciones para borrar pruebas e incluso admitieron su preocupación al constatar que el planeta no se esta calentando. Y todo esto, por no hablar de actitudes miserables, como cuando se alegraron por la muerte de uno de sus críticos.

Lo mas grave no son las conductas impropias, que se saldan con dimisiones - ya se ha producido la primera- y, en su caso, procedimientos judiciales. Lo mas grave es que esta manipulación política de la ciencia ha tenido como resultado la convicción general de una inminente catástrofe global causada por la acción humana. Y que no solo se han falseado datos, sino que se ha procedido a la censura de toda discrepancia y la eliminación del discrepante.

Los lideres políticos que han acudido a Copenhague obvian la mera existencia de debate al respecto. El ¨consenso científico"-¿ciencia por consenso?- ha conseguido trasladar a la opinión publica la idea de que un día caluroso en noviembre o una inundación en Bangladesh son consecuencia de las emisiones de CO2. Poco importa lo absurdo de tales creencias. Casi nadie duda de que los polos se deshielan, aunque el Ártico haya crecido en los dos últimos años y la Antartida-deposito del noventa por ciento del hielo existente- no pare de crecer. Se da por cierto que la temperatura aumenta, aunque los datos muestren que no ha sido así en los diez últimos años, y que el mar amenaza con inundarnos, pese a que su nivel medio solo muestra una insignificante tendencia a la baja.

Pese a la presión, cada vez mas científicos se atreven a proclamar tres modestas verdades: los datos no muestran una tendencia al calentamiento global, no se conoce la influencia del hombre en el cambio climático y no esta claro que sea perjudicial un aumento de las temperaturas. No sorprende que la mas famosa manipulación de los datos de temperatura, realizada por el climatologo Michal Mann, fuese el gráfico del palo de hockey, que eliminaba de la secuencia el denominado Óptimo Climático Medieval. Así, ocultaban, por una parte, que el cambio climático es un fenómeno natural y, por otra, que los periodos cálidos no son necesariamente perjudiciales.

Mientras se proponen medidas de un feroz radicalismo, se niega la mera posibilidad de debate, y el premiado presidente del IPCC proclama: " Los escepticos deben irse del plneta"

Lo que esta en peligro es la libertad de pensamiento. La presunta catástrofe climática justifica el eliminar la libertad de expresión. Sobre todo si la libertad de expresión amenaza con revelar la falsedad de la catástrofe. En vez de discutir o comprobar los datos que no cuadran, se proclama sin rubor que no cabe el debate y se denomina " negacionista " a los que discrepan, con lo que se sugiere que tal postura debería constituir un delito.

El Estado de Miedo ha conseguido que cualquier fenómeno natural se achaque automáticamente al socorrido cambio climático. Los políticos se postulan como salvadores y reclaman poderes especiales, incluso un Gobierno Mundial que controle toda política contraria a los dogmas. Un sueño totalitario que ya se plantea abiertamente en Copenhague. En el camino, se detraen de la sociedad fabulosos recursos para destinarlos a fines discutibles, se condiciona el avance científico y técnico y se obstaculiza el desarrollo. Todo sin que se produzca un debate libre, como se encarga de recordar Pachauri:

Ya no puede haber debates acerca de la necesidad de actuar, porque el IPCC, que presido, ha establecido que el cambio climático es una realidad inequívoca y mas allá de cualquier duda científica.

El mayor peligro no son los salvadores del Universo reunidos en Copenhague para decidir sobre nuestros bienes y nuestro destino. El verdadero peligro es que renunciemos a nuestra libertad individual. Si rompemos el intento de controlar el pensamiento y la libre expresión, el debate racional volverá por si solo. La ciencia volvera a ser ciencia y el pensamiento volvera a ser libre. Entonces podremos enfrentarnos en serio a los graves problemas, y al verdadero factor que dificulta la prosperidad y estropea el entorno natural:la falta de libertad.


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El Confidencial (16 noticias)
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