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Clara Castillo - Toc Toc Toc Toc es un libro de narrativa y superación personal.

05/05/2011 19:24 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Prólogo En primer lugar les voy a confesar que es la primera vez que escribo un prólogo. Imagino que debo introducirlos en mi libro, presentárselos y presentarme. De mí no adelantaré nada en absoluto. Me irán conociendo de a poco, con el correr de las páginas. imageHttp://www.box.net/shared/zyn94k5je9 De Toc Toc, ¿qué puedo decir?: este libro es una llave, una carta de presentación. Con él me daré a conocer y con él abriré las puertas. Espero que les guste, que les sirva y que trascienda. Espero que me ayude y que los ayude. Habla de mí y de todos ustedes: habla de nosotros, de nuestras vidas, de nuestra amistad, de mi percepción del mundo, de mi decepción ante el mundo, de mi reflujo, de mis bebitos, del Ratón Pérez, el amor, la felicidad, la gente. Aquí me cuestiono, y les cuestiono, si soy normal, si lo son ustedes, si existen las personas normales. Éste es un libro de preguntas y respuestas, y de preguntas sin respuestas. Pero sobre todo es un llamado, unos golpes en las puertas: la propia y las que quiero pasar.

Introducción "Toc Toc" ¿hay alguien ahí? ¿Hay alguien del otro lado? Hace muchos años que vengo golpeando puertas y nadie me abre, o lo que es bastante peor aún, me abren y me cierran burlonamente la puerta en la cara, haciendo pito catalán y demostrándome cómo ellos sí forman parte de aquel hermoso mundo que para mí no guarda lugar. Pero ya lo voy a revertir, ténganme fe que lo voy a revertir y conseguiré pertenecer tarde o temprano. Al menos si están leyendo esto quizás signifique que si todavía no logré atravesar el muro, estoy por el camino cierto. No quiero ser famosa, por el contrario, no quiero que sepan quién soy ni cómo me llamo. No hace falta después de todo saber ningún detalle, ya que a la historia no hace si me llamo Ana, Gertrudis, Julieta o Filomena. Tampoco tengo ninguna historia jugosa para deleitarlos con ella, me refiero respecto al amor, como se usan ahora; ya que no tengo un novio famoso, ni voy por mi sexto matrimonio, ni me enamoré del ex de nadie... Con esto no pretendo acusar a quien sí se encuentre atravesando alguna de estas situaciones, sino simplemente decirles que yo, contrariamente, estoy casada y enamorada de una sola persona quien es una obviedad aclarar que tampoco importa si se llama Juan, David, Lucas o Santiago. Con respecto a miárbol genealógico el único dato relevante que debo aportar es que no soy la hija de nadie... y a partir de ahí surge el problema del que les hablaba hace un instante. ¡¡¡Momento!!! ¡Que no se malentienda lo antedicho! A mis padres los amo: Diego y Cristina, o Tiago y Daniela, o Claudio y Marcela, o Víctor y Marta. Simplemente que no eligieron dedicarse a lo que ahora me abriría la puerta que encuentro con tantas trabas. Esa puerta que ya sinceramente me cansé de que nadie me abra. Y de ese cansancio saqué la fuerza que hoy me dicta todas estas palabras. Y me dije, y les cuento, ya que ésta es mi conclusión recién horneada y todavía calentita: si la puerta no se abre, entonces seré yo la que se abra, y por esa decisión hoy estoy acá, entre todos ustedes hecha renglones de palabras. Tarde pero seguro me digné a tomar coraje y plantarme con los pies bien firmes y el libro en las manos. Y como dice la gente, más vale tarde que nunca. Lo que no te mata te hace más fuerte, y aquí estoy por suerte, más viva que nunca con la panza desinflada y los sueños sobre el teclado. Y todo gracias a mi estómago hipersecretante y a mi doctora Rita. Les explico, porque merecen una explicación, y ya que decidí contarles todo no puedo obviar esta parte. Llamemos a lo que sigue, entonces, el disparador o puntapié inicial que me llevó a estar haciendo lo que estoy haciendo ahora. Todo empezó hace mucho tiempo, no sé con exactitud cuánto pero tampoco importa, supongo, si fue hace veinte, quince, diez o cinco años. Me refiero a mi bendita (ya que no quiero insultarla aunque ese no sea el calificativo más apropiado) ERGE. ¿Eh? Sí, ya explico las siglas; se las presento: Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico. Y ahora viene la parte más asquerosa de todas, creo, por la que pido mil disculpas y si son muy sensibles es sencillamente saltear unos renglones y continuar leyendo el próximo párrafo. Si no la omito es simplemente porque soy un ser humano y todos los

seres humanos tenemos mocos. El tema es que a los míos les agrada mi garganta. Y esa es la segunda cosa de la que estoy harta, después de la de la puerta, claro. Ahora sí, lectores sensibles, ya pueden continuar la lectura, prometo alertarlos ante algún otro detalle antiestético, escatológico o simplemente chancho. Cuestión que harta de mis mocos, de mi reflujo, de mi panza inflada cual siete meses de embarazo pero sin bebé del otro lado, de mi dolor en la boca de mi señor estómago que siempre hace ruiditos como si tratara de decirme algo, de mis náuseas y de todas esas cosas para nada compatibles con una vida placenteramente digna; acudí a mi doctora Rita a quien me llevó mi adorado padre. Ella me dijo que tengo de todo, les cuento, pero no se asusten: Hernia Hiatal, RGE, Esofagitis Clase A, Gastritis Crónica Superficial Activa y Pilorismo. No se molesten en informarse sobre nada de todo eso ya que yo tampoco les daré descripción alguna porque para lo que nos compete son tan trascendentes como si me llamo Luisa o Susana. Primero, lógicamente, me hicieron cumplir una dieta cuyo exponente principal era la calabaza. Muy rica al principio pero luego de cuatro semanas ya era la tercera cosa que me tenía harta, precedida por los mocos y la puerta, claro. Volví una vez más a ver a mi doctora Rita que, entre nosotros, ya debía tener pesadillas con mi cara y mi endoscopía. Quizás por esto último o por la falta de gravedad que hallaba en mi caso, concluyó en dos cosas: primero me cambió la droga (ya que hace seis meses que tomo una que evidentemente no logró erradicar mis mocos) y segundo me sugirió hacer terapia o hablando en criollo me mandó al psicólogo. Quizás se convenció cuando le dije que yo ya sabía que no era una persona normal, y me respondió que era positivo asumirlo. A partir de ahí escuché un clic entre las burbujas de mi hipersecretante señor y me decidí a cambiar. Después de todo a esta altura, después de veinte, quince, diez o cinco años, solamente me restaba hacer tres cosas, losúltimos intentos antes de aceptar y asumir que sería una mocosa eterna (literalmente hablando).

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Primero me fui a la carpintería y por sólo treinta pesos elevé la cabecera de la cama. Tan sencillo como eso era, aunque lo creía tan complicado. Caminé dos cuadras, le expliqué al señor mi problema, me dijo que los profesionales de este país lo tenían harto y que quince centímetros era mucho pero yo le dije que le iba a hacer caso a mi médico (a quien ustedes ya conocen, por supuesto, pero era muy larga la historia para explicársela al señor en el medio de la vereda). Luego de contarme que es carpintero desde hace sesenta años y preguntarme si duermo sola, a lo que le dije que con mi marido y se sorprendió al escuchar que a Silvio o Pedro no le molestaba dormir en un tobogán ya que mi salud era lo más importante, me fui y al día siguiente es decir hoy ya me tuvo listos los tacos. Tan simple como lo conté, tan fácil, tan rápido, de haberlo sabido lo hubiera hecho mucho antes. Pero creí (no yo sola eh, sino todos los que se enteraron de que debía dormir en la colina de una montaña) que era algo más complicado. Qué capacidad tenemos los seres humanos de hacer y ver difíciles las cosas fáciles. Y no se olviden que soy un ser humano como cualquier otro, conclusión también a la que llegué previa a mi visita al psicólogo. Perdón que me tome un minuto y aclare esto, pero debo aclararlo porque detestaría que por estar leyendo no muy meticulosamente malinterpretaran mi comentario: cuando dije que duermo con Silvio o Pedro no significa lo que así, sacado del contexto en el que me vengo expresando, parece. Ahora sí, aclaración mediante, retomo lo que estaba contando. Perdón y gracias. Les decía que soy un ser humano como cualquier otro, es decir una persona normal, afirmación contraria a la que le di a mi doctora Rita. Todavía no me decidí del todo sobre si soy o no soy un ser humano normal, pero al menos estoy convencida hasta la parte de que soy un ser humano. Si soy normal, creo que sí, tal vez ustedes saquen sus propias conclusiones y lo descubran antes que yo. Si lo soy, seremos colegas entonces, y si no lo soy espero que no interfiera en este vínculo que creamos.

Como segundo intento, cambié la medicación; y el tercero y último (y más arduo de todos): no comer tanto chocolate. La cuestión es que me decidí además de a dormir inclinada a escribir mi primer libro (me refiero a publicar mi primer libro porque el primero escrito creo que fue a los cuatro años). Y fue gracias a que mi doctora Rita me mandó a terapia; así que si no logra curarme el reflujo, de todos modos ya hizo demasiado. Les cuento que cuando me trató por loca (ella no lo hizo pero es lo primero que uno siente cuando lo mandan al psicólogo) no me cayó muy bien. Sinceramente me molestó que después de tantos años de padecer con mi ERGE ella me insinuara que el problema estaba en mi cabeza y no en mi panza. Y pensé, y le dije, "lo mío no es psicológico". Y ella me dijo"claro que no". Y ahí entendí que ella apuntaba a que centrara mi energía en otras cosas además de mi pegoteada garganta. Entonces me dispuse a dedicarme primero a la primera cosa que me tiene harta, o sea la puerta, a ver si arreglando lo primero se me arregla también lo segundo; y lo tercero lo arreglé esa misma noche cambiando la calabaza por un buen pedazo de matambre con ensalada mixta y arvejas. Y de postre, para ponerle un poco de dulce a tanto tiempo de amargura, una linda torta de chocolate con frutillas y dulce de leche, una de las combinaciones más pro-reflujo que conozco. Me pudrí de estar enferma, me pudrí de estar encerrada, me pudrí de esperar del otro lado de la puerta trabada. "Toc Toc" me dije esta vez, me abrí y entré. Estoy dentro de mí, me recorrí, me investigué, me reencontré y también me animé a compartirme con todos ustedes. Si no puedo pasar esa puerta, al menos me propuse pasar la de sus casas. Y acá me ven: una tipa¿normal?, una persona, supongo, como cualquier otra...

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Sobre esta noticia

Autor:
Elieceradd (41 noticias)
Fuente:
yosoyeadd.blogspot.com
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Tipo:
Reportaje
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