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Ciudades bombardeadas, guerra, justicia internacional y mediación transnacional

22/03/2011 00:53 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Ciudades bombardeadas, guerra, justicia internacional y mediación transnacional

Lo que sucede en el norte de África y en el mundo árabe en los últimos tiempos nos lleva a bastantes cuestionamientos y sugiere algunas resonancias. Como ciudadanos de Barcelona y como ciudadanos del Mundo. ¿Se está haciendo lo más adecuado? ¿O lo más eficaz, en favor de la resolución satisfactoria de los conflictos? ¿Las personas, los grupos humanos, la población civil y sus ecosistemas son realmente el centro?

Algunas resonancias. Aunque no había nacido, y como mucha gente sabe, hace algo más de 70 años, entre febrero de 1937 y enero de 1939 de la guerra civil española, la ciudad de Barcelona fue la primera gran ciudad europea objeto un bombardeo sistemático contra población civil por vía aérea y marítima. Dicho cambio táctico y estratégico buscaba aparentemente el terror de los ciudadanos y la desmoralización general orientada a la rendición. El Puerto y la Barceloneta, Gràcia, l’ Eixample, Poble Nou, Poble Sec, Sant Andreu, Guinardó fueron algunas de las zonas urbanas más castigadas, causando auténtico pavor entre sus habitantes, buscando el Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat de Catalunya la protección de los ciudadanos a través de la construcción de numerosos refugios. La aviazzione legionaria italiana, desde Mallorca, sometió a la población de Barcelona a un bombardeo implacable que tuvo amplia resonancia en el mundo – aunque no hubo intervención exterior que reaccionara contra la misma- y cambió la forma en que la guerra fue conceptuada, sirviendo como banco de pruebas para lo que más tarde se desarrolló en la Segunda Guerra mundial.

Algo más tarde de las primeras bombas en Barcelona, como es sabido, en fecha 26 de abril de 1937, la población civil y la cuidad de Guernika sufrieron asimismo un ataque aéreo – igualmente sin reacción militar externa-, que tuvo un importante impacto no sólo en la guerra civil si no a nivel internacional. Más allá de las manipulaciones bélicas de propaganda reporteros extranjeros bien documentados pudieron acreditar que había sido un bombardeo deliberado realizado por cazabombarderos fascistas alemanes e italianos. Hace cuatro años el propio presidente Alemán, Roman Herzog, pidió públicamente perdón en nombre de su país ante los supervivientes del bombardeo, como está todo ello excelentemente documentado en el Museo de la Paz de Guernika.

Otra resonancia significativa más cercana en el tiempo se produce en la guerra de los Balcanes: el asedio más prolongado de la guerra moderna se produjo no lejos de aquí: en Sarajevo desde abril de 1992 a febrero de 1996. La ciudad de Barcelona, en solidaridad con la población y la ciudad de Sarajevo, creó precisamente el “ Distrito XI” de la ciudad , mediante el que se canalizó toda la ayuda a esta ciudad, como si se tratara de un distrito más de la ciudad. De entre las decenas de miles de víctimas aproximadamente el 85% fueron civiles, invirtiendo así el porcentaje de principios del siglo XX, centrado básicamente en bajas militares. Como se recordará Sarajevo sufrió -con el objetivo de proteger a la población civil- un intenso bombardeo por parte de las fuerzas militares de la OTAN, cumpliendo parcialmente los fines marcados, no sin causar un número considerable de “ daños colaterales” , que afectaron básicamente a población civil. Aún recuerdo con estremecimiento una concurrida manifestación pacífica de ciudadanos que ocupaba toda la Plaza de Catalunya en Barcelona, en el que los asistentes seguimos en directo los bombardeos por megafonía, en contacto con representantes y ciudadanos de Sarajevo.

No se pueden olvidar, por último, las masivas protestas cívicas a nivel mundial ante la guerra de invasión a Iraq en febrero del año 2003 (sin autorización alguna de la ONU), en las que la población barcelonesa tuvo un papel destacadísimo que, como recordaran, incluso fue objeto de comentario por el expresidente Bush, padre del entonces Comandante en Jefe estadounidense. Son resonancias que afloran y que invitan a la reflexión en los momentos que vivimos.

Túnez y Egipto , por una parte, y Libia y Bahrein , por otra, representan la cara y la cruz de diferentes dinámicas, no sin sus complejidades y zonas grises. Mientras los ejércitos y fuerzas de seguridad de Egipto y Túnez propiciaron las salidas de los dictadores a los que habían dado apoyo, aunque sin represaliar a la población civil, los ejércitos y fuerzas de seguridad de Libia y Bahrein, apoyados por fuerzas no nacionales y mercenarios extranjeros, parapetan a sus dictadores, disparando con armamento pesado contra el pueblo. Libia lleva más de un mes en una situación insostenible humana y legalmente: de una revuelta cívica se ha pasado a una situación bélica, en la que el coronel Gadafi y los mandos político-militares libios han pasado a bombardear por tierra, mar y aire a sus enemigos y también a la población civil. ¿Qué han hecho la ONU, el Consejo de Seguridad y la comunidad internacional este último mes con Libia? Cabría preguntarse lo mismo con otros países del mundo, no sólo en el norte de África, como veremos.

En la Carta fundacional de la ONU se pone de manifiesto que este organismo centra su acción en “ la promoción de la paz” , de forma prioritaria al uso limitado de la fuerza para casos extremos y bajo acuerdo reforzado. El Secretario General de la ONU está concebido como un mediador de conflictos por excelencia, más allá de las decisiones que pueda tomar el Consejo de Seguridad en uso de las facultades que tiene auto-conferidas. ¿Qué ha hecho el Secretario General de la ONU como mediador en este conflicto bélico, más allá de pedir a las partes que dejen de tirarse tiros?; ¿dónde están todos los Secretarios Adjuntos del Secretario General especializados en mediación de conflictos internacionales y/o interestatales, algunos de ellos mediadores excelentes, discretos y con una capacidad de paciencia encomiable, en situaciones críticas límite?

Que se sepa sólo se ha publicado un ofrecimiento poco creíble de mediación: el ofrecimiento de mediación a Libia y los países árabes por parte del presidente de Venezuela, Hugo Chavez. Dicho ofrecimiento fue inmediatamente rechazado por los rebeldes y el organismo que dice representarles, el Consejo Nacional Libio. Como se dice popularmente… “ Gracias, pero ¿hay alguien más?” . ¿No hay nadie más, ni en la ONU, ni en los centros internacionales de paz financiados por los más prominentes ministerios de asuntos exteriores de los países democráticamente avanzados?; ¿y los excelentes mediadores africanos, que los hay, algunos muy rigurosos y efectivos?; ¿la ONU, y sus organismos, han agotado todos los mecanismos de buenos oficios para evitar o suspender la degradación militar del conflicto, antes de autorizar la guerra contra el ejército libio y su alto mando militar Gadafi?. Que sepamos, no. Puede ser que se haya intentado de forma discreta, pero no se ha hecho ni público su fracaso, una vez la guerra con aprobación de la ONU aparece como inevitable. Y ello todavía merma más la ya mermada legitimidad de la ONU en la esfera internacional, legitimidad de una ONU que necesitamos más que nunca, de un organismo que vele por la paz y seguridad mundiales, con los mejores recursos humanos y materiales a su alcance. Por eficacia y por supervivencia.

En muchos aspectos hoy estamos mejor informados que ayer (¡aunque no en todos!). Hoy el sentido común de los ciudadanos se pregunta en seguida ¿qué recursos naturales o riquezas esconden los conflictos que nos muestran por la televisión o otros medios de comunicación? La gente, aunque no comprenda bien los conflictos o sus causas, dinámicas o reflujos, sabe que hay intereses inconfesables más allá de lo que se explica, muchas veces asociados al petróleo, al gas, a los minerales valiosos y/o estratégicos (oro, diamantes, coltán, etc), al agua, a armamento que es preciso circular o “ colocar” , a lo que se suman intereses geoestratégicos, geoeconómicos y de puro poder (más allá de las diferencias étnicas, religiosas, identitarias u otras que se utilizan como señuelo por los grandes poderes, incluidos los mass media ).

Celebro que se haga algo para proteger a la población civil Libia, si es que se hace algo de verdad para protegerla. Hoy por hoy es una incógnita si las medidas militares van a servir de alguna cosa ni cuanto tiempo va ser necesario para conseguir algo.

Escribo estas líneas cuando hace tan sólo un rato que fuerzas militares francesas británicas y estadounidenses, según dicen con el apoyo de la Liga Árabe (y se deja en elíptico a la Unión Africana) han empezado ya a atacar por aire y mar a fuerzas del ejército regular libio, “ … para dar cumplimiento a la resolución de la ONU ” . Como es sabido, hace sólo dos días, el 17 de marzo, que el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó, por 10 votos de sus miembros, la Resolución 1973 promovida por Francia, Reino Unido y Líbano. Dicha Resolución autoriza “ el uso de la fuerza” en aplicación del Capítulo VII de la Carta de Las Naciones Unidas y decide algunas sanciones y otras medidas coercitivas contra Libia. Entre ellas se encuentra la imposición de una zona de exclusión aérea, con el objetivo prioritario de proteger a la población civil, según se dice. Esto ha sido interpretado como la autorización de la guerra por la ONU, ya que difícilmente se puede imponer dicha zona de exclusión aérea si no es mediante una estrategia militar aérea de gran alcance. No han pasado ni 48 horas que se ha pasado de la aprobación de la Resolución a la guerra operativa. ¿Por qué la celeridad sólo en la dirección bélica?; ¿porqué ahora y con este país y no con otros países donde dictaduras político-militares campan a sus anchas masacrando a población civil y, en cambio, las acciones y decisiones del Consejo de Seguridad van en sentido inverso, como veremos?

Precisamente, los sistemáticos ataques militares a la población civil por parte de las fuerzas bajo el mando del Coronel libio Gadafi motivaron que el mismo Consejo de Seguridad de la ONU decidiera autorizar hace unos días abrir una investigación en la Corte Penal Internacional de La Haya , el primer tribunal penal permanente de la historia. Se han abierto diligencias y se investigan posibles crímenes de guerra y contra la humanidad por las fuerzas militares de uno y otro bando. Esta es la segunda vez que la ONU autoriza una investigación de crímenes contra la humanidad cometidos en estados no parte de la Corte y contra presidentes en activo: el antecedente ha sido el Presidente de Sudán, Al Bashir. A pesar del gran avance que ha supuesto la creación de este Tribunal, y la gran esperanza que supuso su puesta en marcha para gran parte de la población civil mundial… desgraciadamente nos volvemos a preguntar ¿hay alguien más?; ¿o va a ser otra acción jurídica internacional en el plano simbólico y de los ejercicios diplomáticos y de lo políticamente correcto, pudiendo hacer mucho más en el plano real y efectivo? Por que, pudiéndolo hacer, ni el Consejo de Seguridad de la ONU, ni la Fiscalía de la Corte Penal Internacional ni la propia Corte han hecho nada en relación a los crímenes internacionales presuntamente cometidos después de febrero de 2003 en Afganistán, fecha en la que este país firmó su adhesión a la Corte. Y muchos crímenes se han hecho incluso ante las cámaras de televisión. Tampoco se ha hecho nada en relación a los crímenes en Iraq, O Colombia. Tampoco se ha hecho nada en la República Democrática del Congo en relación a los presuntos crímenes contra la humanidad y genocidio documentados por el Alto Comisionado de la ONU en el conocido como “ Mapping Team ” publicado el 1 de octubre de 2010: me refiero a crímenes ejecutados desde 1993 a 2003 contra refugiados hutus rwandeses y población civil congoleña (hasta 5 millones de víctimas!!!) imputados, entre otros, a la cúpula político-militar del Ejército Patriótico Rwandés, de los que sólo pueden ser investigados en la Corte Penal Internacional, por cuestiones de competencia temporal, los ejecutados entre 1 de julio de 2002 y abril de 2003.

El destino ha querido que el primer acto público del secretario general de la ONU después de la aprobación de la referida Resolución 1973 sobre Libia fuera precisamente en Madrid y en presencia del presidente Zapatero, el pasado viernes 18 de marzo. El mensaje que ha dirigido ha sido más propio de un ministro de la guerra que de un mediador internacional, lógicamente condicionado por el mandato decidido la noche anterior por el Consejo de Seguridad de la ONU. A su vez, el Presidente Zapatero, que como todos recordaran retiró sus tropas de Iraq como primera decisión política al convertirse en presidente de España, ha decidido apoyar esta vez la intervención militar (pidiendo autorización al Parlamento y a la vez decidiendo mandar aviones a Italia como si ya se la hubiera dado, aunque sólo haya sido vía telefónica), al estar amparada por la resolución de la ONU, todo ello según dijo, por “ … garantizar derechos humanos, protección a la población y un orden internacional basado en el derecho… ” . Si como dijo Shakespeare la vida es un teatro no deja de ser significativa esta escena en comparación a la que protagonizaron estos dos mismos actores el año pasado en Madrid: Ban Ki-Moon invitó a Zapatero a copresidir en Madrid el “ Grupo impulsor de los Objetivos del Milenio” , nada más ni nada menos que con el Presidente de Rwanda, otro dictador sin parangón que había sido procesado justamente por los tribunales españoles por crímenes contra la humanidad y genocidio y por la muerte de nueve españoles en Rwanda y la República Democrática del Congo, entre 1994 y 2000. Finalmente, gracias a la presión de los familiares de las 9 víctimas, de la sociedad civil y de una decisiva carta abierta, liderada por comprometidos y excelentes diputados catalanes en Madrid – Carles Campuzano, Francesc Canet i Joan Herrera- el presidente Zapatero decidió no recibir a Kagame y desplazar esta reunión de alto nivel de la Moncloa a un conocido hotel privado de la capital española. La referencia “ al orden internacional basado en el derecho” no deja de suscitar aún más cuestiones y preguntas abiertas, teniendo en cuenta que en el año 2009 el Presidente Zapatero -prácticamente sin debate parlamentario- con el apoyo mayoritario de la oposición – y la oposición mayoritaria del mundo del derecho nacional e internacional- logró cambiar la legislación sobre jurisdicción universal que permitía justamente enjuiciar este tipo de delitos internacionales, todo ello por presiones de China (casos “ Tibet” y “ Falung Gong” ), Israel (caso “ bombardeo de Gaza 2002” ), EEUU y Rwanda, entre otros. A lo que se suman las recientes revelaciones de los cables de la Embajada estadounidense en Madrid destinados al Departamento de Estado de EEUU sobre las presiones de este país al Gobierno español y otras instituciones del Estado de Derecho para que se archivaran casos de jurisdicción universal instruidos por los tribunales españoles, como los casos de las torturas en Guantánamo, la muerte violenta del periodista Couso en Iraq o el caso Rwanda/RD Congo (víctimas españolas, rwandeses y congoleñas, además de crímenes de guerra de pillaje de recursos minerales en RD Congo por parte de multinacionales norteamericanas, europeas y africanas), por poner sólo los ejemplos sobre los que se tiene conocimiento.

En fin, con todo ello, volvemos a la pregunta inicial… ¿es realmente la población Libia el centro de esta nueva acción bélica? … ¿o la población Libia es instrumentalizada porque interesan otras cosas?, ¿intereses políticos de lideres agotados?, ¿lo que interesa es la estabilidad sobre el aprovisionamiento de recursos naturales como el petróleo o el gas para occidente, para que no se desestabilice aún más el sistema económico mundial, incluidos los precios de crudo y todo el dominó que hay detrás de la gran dependencia mundial que hay sobre este recurso natural, en un contexto de crisis mundial, agravado esta semana por la tragedia natural y nuclear de Japón?

Entiéndase bien: no estoy defendiendo a Gadafi ni a ningún dictador parecido que masacre a población civil; no estoy defendiendo a los dictadores que torticeramente utilizan la vida de sus ciudadanos para justificar las más abyectas atrocidades, “ para el bien del pueblo” , en el más puro estilo fascista. No es un pacifismo ingenuo. Estoy por aplicar los límites previstos en la Carta de Naciones de Naciones Unida -incluso pensando especialmente en la protección de población civil- y el derecho internacional: intentos de mediación internacional hasta la extenuación, aplicación de la justicia internacional y, una vez agotados realmente los anteriores mecanismos, aplicación del uso de la fuerza concertada de acuerdo con el espíritu de la Carta de las Naciones Unidas. Pero, por favor, no como se está haciendo. Esperemos que la decisión internacional sobre su protección no atraiga más barbarie, ni más víctimas civiles, objeto central de protección. Ojalá que el centro sea realmente la vida – en el sentido integral del término- de padres y madres, de ancianos, de niños que viven y trabajan en Libia. Desde muchos rincones del mundo se reclama precisamente esto: que la vida humana prime sobre los intereses, y que se agoten todos los recursos posibles antes que tener que declarar guerras que causarán, desgraciadamente, “ daños colaterales” . Mi voto en las urnas nunca dará una autorización que se aparte de este centro esencial.

Jordi Palou-Loverdos es abogado acreditado ante la Corte Penal Internacional y mediador en conflictos


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