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La ciencia descubre el gen FTO que hace comer en exceso. El secreto de flacos y gordos

28/09/2010 12:21 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La obesidad tiene sus secretos y uno se ha descubierto: el del niño insaciable, y a veces también adultos. Remedio una disciplina que apenas se conoce

Viene de "Alzheimer: la vacuna en forma de parche y el examen de la retina llegan en ayuda de los médicos"

Los niños que tienen una variante específica del gen FTO ingieren unas 100 calorías más por comida.

Investigadores británicos descubrieron nuevas evidencias que demuestran que tener una variante de un gen específico puede aumentar el riesgo de comer demasiado y de padecer obesidad.

Aunque no entró en el estudio de las investigadoras británicas, que ahora revisaremos, está demostrado que ese gen FTO también lo tienen muchos adultos.

Un equipo del University College de Londres (UCL) descubrió que los niños que tienen una copia de uno de los gen FTO relacionadas con la obesidad son más propensos a seguir comiendo, aún después de haber consumido alimentos que para la mayoría habrían sido suficientes.

El estudio apareció publicado en el International Journal of Obesity (Revista Internacional de Obesidad).

Los investigadores aseguran que el comprender mejor el papel que juegan determinados genes en la obesidad podría ayudar a desarrollar nuevas terapias para minimizar su impacto.

Según recuerda Maria Elena Navas, periodista científica de la BBC, el FTO fue identificado en 2007 casi por accidente en un estudio sobre el ADN en el que participaban 37.000 europeos.

Entonces se calculó que los individuos que tienen una copia de una de las dos variantes clave de este gen cuentan aproximadamente con un 30% más de posibilidades de ser obesos que un chico normal y los que tienen las dos variantes tienen un 70% más de riesgo de sufrir ese trastorno.

Otro estudio previo descubrió que los niños que tienen una variante específica de ese gen ingieren unas 100 calorías más por comida. También son más propensos a comer alimentos con más azúcar y grasa.

En cualquier caso, otra investigación halló que la actividad física podía contrarrestar los efectos de tener ese gen. Pero la propia obesidad aleja a esos niños del gimnasio de su centro de estudios.

La característica de los niños con ese gen es que son insaciables

Una cuarta parte de los casos de cáncer estarían relacionados con dietas poco saludables.

En el estudio llevado a cabo por la UCL se ofreció a 131 niños de entre 4 y 5 años de edad un plato mixto de galletas dulces y saladas una hora después de haber finalizado una comida completa. Los que ‘ padecían’ una de las clases del gen FTO se mostraron más animados a engullirse el plato, pese a que deberían de haberse sentido saciados, como la mayoría.

Según la jefa de la investigación, la doctora Jane Wardle, "este estudio en parte explica porqué algunos niños responden a las señales de su organismo que les animan a seguir comiendo cuando están llenos".

"Saber como funcionan los genes es un primer paso para minimizar sus efectos negativos", añadió Wardle.

Según la investigadora, "un capricho ocasional -que también lo puede tener uno cualquiera-no hace daño. Pero ese te centra en el hecho que esos genéticamente motivados no saben cuando parar de comer, lo que les puede llevar pronto a padecer los males que hemos comentado".

Se debe ayudar a los niños con versiones de riesgo de este gen y sus padres deben evitar las tentaciones en casa. Pero eso lamentablemente ocurre raras veces. La madre se conforma con decir... ‘ Fulanito es un tragón...’ . Y ahí queda todo.

¿Por qué nos gusta mucho más lo que engorda?

La obesidad está ligada a toda una serie de problemas de salud, incluidas las enfermedades coronarias, la diabetes y el cáncer. Se calcula que una cuarta parte de los casos de cáncer de estómago sobre todo están relacionados con dietas poco saludables y con la obesidad.

Otros factores, como los hábitos alimentarios de los padres en la mesa familiar o la elección de la madre del tipo de comida son cuestiones clave, pero las encuestas hablan de descuido e indiferencia, que terminan cuando al joven le diagnostican una obesidad mórbida. Dejar la comida al alcance de los niños es también un olvido imperdonable. Según Sara Hiom, de la organización Cancer Research UK, "hay que recordar que no todos los niños con estos genes de alto riesgo comen en exceso". Y eso los padres deben considerarlo un haber venido del cielo.

"Otros factores, como las costumbres de los padres respecto a bebidas, o el tipo de comida a su alcance (cosas para picar, que son calorías), también son importantes", señaló la especialista.

Hiom urgió a los padres a que den tentempiés razonables a sus hijos, como zanahorias en vez de galletas de chocolate, y a animarles a dejar de comer cuando están llenos o quitarles el plato, sin aspavientos, ‘ descuidadamente’ .

Según el doctor Ian Campbell, de la organización británica Weight Concern (Preocupación por el Peso), "es arriesgado pensar que un día habrá un test disponible para identificar este gen. Es poco probable".

"Esta investigación es importante porque ofrece una mejor comprensión de los factores que se encuentran detrás de cada obesidad", señaló Campbell.

Según el especialista, "los que tienen a un niño a su cargo tienen que ser conscientes de los riesgos de una dieta excesiva y del sedentarismo, y deben animar al niño a llevar un estilo de vida saludable". Inscribirles en algún club de atletismo o de maratón o remo, donde contraigan obligaciones personales con el propio club, monitores, compañeros de equipo sería una medida sabia. E interesarse sobre sus marcas, etc... debía estar en todos los programas de las escuelas.

¿Por qué los flacos nunca engordan, comiendo igual que los gordos?

El estudio incluyó a 10 personas delgadas que nunca habían hecho dieta para que consumieran una dosis alta de calorías...

A pesar de que la ciencia parece estar "obsesionada" con la obesidad, hay muchas preguntas que hasta ahora no se han logrado responder.

¿Por qué, por ejemplo, algunas personas parecen estar siempre comiendo lo que quieren y no aumentan de peso? ¿Y por qué otros individuos viven constantemente a dieta y no pueden bajar de peso?

Un experimento llevado a cabo en la BBC para el programa de documentales "Horizon" reunió a 10 voluntarios para intentar responder a estas preguntas.

¿Por qué los flacos no engordan comiendo igual que los gordos?: Es una incognita también sin descifrar. Aquí una explicación informal

Los 10 individuos -todos delgados y que nunca habían estado a dieta- pasaron cuatro semanas devorando toda la pizza, papas fritas, helado y chocolate que quisieran.

A la vez se les dijo que no hicieran ningún tipo de ejercicio y que caminaran lo menos posible.

Hay que pensar que nuestro organismo tiene una especie de termostato y que cada persona tiene un punto fijo marcado.

Durante las 4 semanas del estudio los voluntarios tenían que duplicar la cantidad de calorías diarias que consumían usualmente, que variaban de 3.500 en las mujeres a 5.000 en los hombres.

El experimento fue vigilado por el doctor Rudy Leibel, especialista de la Universidad de Columbia en Nueva York.

El científico opina que todos tenemos un peso natural biológicamente determinado y que nuestro cuerpo lleva a cabo toda clase de esfuerzos para mantenerse en ese peso, seamos delgados o gordos.

El organismo tiende constantemente a tratar de regresar al peso corporal normal que le corresponde" afirma el especialista.

Pero, agrega, hay otros factores que también influyen en el peso de una persona.

Un 50% se debe a nuestros genes y el otro 50% probablemente se debe al medio ambiente y a circunstancias completamente desconocidas- dice.

"Si una persona tiene el gen de la enfermedad de Huntington -explica- padecerá la enfermedad en el 100% de su tiempo. Pero éste ciertamente no es el caso con la obesidad".

Una de las participantes, Katherine, admitió que nunca había hecho dieta o llevado a cabo rutinas de ejercicio.

El experimento fue más fácil para los voluntarios que para los otros.

Los acostumbrados a llevar a cabo ejercicio físico o practicar deportes de forma diaria y casi rutinaria encontraron muy difícil la limitación impuesta en su esfuerzo físico y no entendían bien el significado de éste.

"Comer mucho fue muy fácil ya que estoy acostumbrado a comer más de lo normal cuando me preparo para una carrera" dice Thomas Patel-Campbell, un deportista entusiasta que participó en el estudio.

"Fui uno de sólo dos voluntarios que no nos enfermamos durante todo el experimento. Pero lo que fue muy difícil fue limitarme a sólo 5.000 pasos al día", expresa.

El menú típico de los participantes consistía principalmente en postres, tentempiés, papas fritas con alto contenido de grasa, guisos con bien de grasa añadida, etc.

Muchos participantes, sin embargo, no pudieron mantener esa ‘ glotonería’ y todas las semanas terminaban vomitándolo todo.

Tanto que a dos voluntarios les fue imposible consumir la cuota de calorías que se les asignó cada día.

Después de cuatro semanas, los voluntarios habían subido entre 3, 5 y 5, 5 kilos. De los dos que no cumplieron lo prescrito, uno aumentó sólo medio kilo. Y el otro experimentó una disminución ligera en su grasa corporal, a pesar de haber aumentado 5, 7 kilos.

Estos resultados, dicen los expertos, demuestran las distintas formas en que el cuerpo humano puede comportarse cuando se le enfrenta con un exceso de calorías.

Como hemos dicho, el gen FTO no sólo se da entre los niños sino también en los adultos con los mismos resultados que con los menores. Veamos entonces qué es lo más práctico.

Lo normal es según el doctor Leibel que en algunas personas, como las que no pudieron cumplir su tasa de calorías, el apetito casi no fluctúa, aunque quieran comer más o se les ordene que lo hagan.

Pero puede también ocurrir lo contrario: ‘ ordenar’ a una persona a comer menos o tratar de acostumbrarle a que, a pesar del gen, lo haga. Eso requeriría un gran control, pero se puede. El gen FTO es más raro en adultos y es más fácil hacer comprender a un adulto que a un niño. O intentar ponerle a un régimen bajo en calorías.

"Hay que pensar que es una especie de termostato y que cada persona tiene un punto fijo marcado" explica el doctor Leibel.

"Cuando el peso se reduce debajo de ese punto, el cuerpo se esforzará para recuperar el peso que ha perdido", agrega. Cuando el cuerpo está por encima del peso, actúa más el convencimiento.

Y aunque el exceso de calorías puede provocar en mucha gente un aumento de la grasa corporal y por lo tanto de peso, su apariencia no parece alterarse. Lo mismo puede ocurrir en el caso contrario. También el ejemplo tiene su influencia.

Esto ocurre porque en lugar de grasa, el peso se incrementa en el músculo a medida que la tasa metabólica de la persona aumenta. En ambos casos es cuestión de termostato.

Tal como afirma la doctora Carel le Roux, otra especialista que vigiló el estudio, ésta es otra razón por la que mucha gente no parece engordar a pesar de comer mucho.

"Los estudios han demostrado que esta tendencia de aumentar músculo y no grasa cuando comemos en exceso está genéticamente determinada", explica.

Y así, gracias a sus genes, cuando el experimento terminó los voluntarios pudieron volver a su peso normal sin dificultad y sin llevar a cabo dietas o regímenes estrictos.

Moraleja, la cuestión del peso de los niños obesos y también de las personas de cierta edad es en parte responsabilidad de toda la familia y del entorno. El padre, la madre y eventualmente los hermanos deberían tener también el termostato familiar del que habla este reportaje.


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