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Pajaros

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12/02/2019 11:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

De momento algunos países ya han comenzado a tomar medidas, y Francia por ejemplo sanciona la matanza ilegal de especies protegidas con penas de prisión de hasta dos años o multas.El problema es urgente

Investigadores franceses alertan sobre la desaparición vertiginosa de las aves propias de las zonas agrícolas de Francia. En promedio, éstas se han reducido en un 30% en los últimos 15 años. Las alondras y las perdices son algunas de las especies más amenazadas

El canto de las aves es sin duda el sonido que más evoca la primavera. Esto ocurre porque en esta época del año, ellas cantan más debido a un gen descubierto por científicos de la Universidad de Oxford en el Reino Unido, que produce una molécula sensible a luz en el hipotálamo, una región del cerebro relacionada con la regulación del hambre, el sueño y el deseo sexual. Así que en primavera, esta molécula activa el sistema reproductivo de las aves. Cantan para buscar pareja, para asegurarse que cuando sus crías nazcan habrá comida para todos. Pero en Europa están dejando de cantar y de reproducirse, ¿Crisis de aves canoras ?

Sin ser conocedores del por que, muchas son las personas que aprovechan el canto de los pájaros para iniciar el día. Por eso en esta época escapan de las grandes aglomeraciones y se instalan en el campo. No hay nada más relajante que despertase al ritmo de una sonata silvestre. La alondra ha perdido un tercio de su población desde 1989. El petirrojo y el ruiseñor parecen en huelga,

Estos cantos podrían dejar de oirse, ser silenciados en parte en los próximos años, por lo menos en la zona rural de Francia en donde, en promedio, su población ha quedado reducida en un 30% en los últimos años(de 10 a 15%), según el más reciente estudio realizado por el Museo Nacional de Historia Natural de Paris. Camila Andrade, ingeniera de estudios de ese museo, quien además encabeza la información en torno a la diversidad dice que “los resultados son muy preocupantes por las aves que dependen completamente del medio agrícola para vivir y sobrevivir. Estos resultados obtenidos en Francia son muy similares a lo que se observa en Canadá y en otros países.

Esta realizada por ornitólogos profesionales y aficionados repartidos en toda Francia, que hacen parte del programa de monitoreo de aves silvestres liderado por el Museo Nacional de Historia Natural. Desde 1989, ellos se encargan de identificar y contar los pájaros presentes en el hexágono, uno por uno, para obtener indicadores anuales. Y lo encontrado pone en evidencia una disminución de individuos que viven en el medio agrícola, desde la última década del siglo XX

“Algunas de esas personas indican entonces la disminución sensible de los insectos; las hierbas y todo lo que figura en lo alto de la cadena alimenticia, que les sirve para alimentarse”, subraya Andrade.

Otro estudio del Centro Nacional de Investigación Científica de Francia (CIRS), esta vez a cargo de especialistas a escala local, llegó al mismo resultado: los pájaros de las zonas rurales francesas desaparecen a una velocidad vertiginosa. Ambos vaticinan que esta primavera será silenciosa. Una situación que preocupa a los científicos y a quienes, como lo mencionamos antes, disfrutan de la banda sonora del campo.

Otra de las principales causas de esta desaparición masiva según algunos aficionados y ornitólogos y diversos estudios, “es la intensificación del uso de pesticidas en la agricultura”. Aunque ya se ha avanzado en el tema, los ecologistas piden más decisiones políticas e invitan a la gente a consumir de manera responsable, con la compra de productos agrícolas que respeten el medio ambiente.

Los expertos explican que esta situación no es todavía irreversible, aseguran que es urgente trabajar con los actores del mundo agrícola para cambiar algunas prácticas nocivas para el medio ambiente. Así las próximas generaciones disfrutarán del ambiente amenizado por el canto de las aves comunes y su presencia.

 

Otras de las aves que más están sufriendo el descenso de ejemplares en el campo próximo, los trigales o maizales cercanos, son las codornices, con una población que se ha reducido a más de la mitad; el alimoche, el buitre más pequeño de Europa, o la malviz y el tordo, aves del año 2017 para SEO/Birdlife.

 

Cada año solo en Europa se matan y capturan de forma ilegal cerca de dos millones de aves. Desde Birdlife international aseguran que se les dispara o se las captura con cepos o trampas de pegamento por deporte, consumo o simplemente tradición.

Las especies más perjudicadas por tales actos son las acuáticas y en España, entre 103.000 y 405.000 aves son capturadas o aniquiladas ilegalmente cada año.

De momento algunos países ya han comenzado a tomar medidas, y Francia por ejemplo sanciona la matanza ilegal de especies protegidas con penas de prisión de hasta dos años o multas que pueden ascender a los 300.000 euros. España deberá seguirle.

Es precisamente en las ciudades donde este descenso es más acusado con la contaminación como un factor determinante. La mala calidad del aire, el riesgo de beber en aguas contaminadas y la pérdida de hábitat que están sufriendo son las culpables del fin de las especies de ámbito periurbano.

Estos datos revelan que el 37 por ciento de las aves que se reproducen en España han reducido su población, un hecho que para SEO/BirdLife es una demostración del deterioro de la calidad de vida en la peninsula ibérica. El seguimiento de las poblaciones de aves comunes está entre los índices más importantes para medir la sostenibilidad y el bienestar social de los humanos.

En España había unos 160 millones de gorriones a principios del siglo XXI. Ahora se calculan unos 25 millones menos

El responsable del Programa de Conservación de Especies Amenazadas de SEO/BirdLife, Nicolás López, ha asegurado que una de las causa más importante entre las citadas es “la pérdida de hábitat", a las que se suman otras dos amenazas: el cambio climático y la transformación del modelo y el paisaje urbano, incluidos porque y zona agreste de las afueras, ya sea por intensificación o por abandono”.

Investigadores franceses alertan sobre la desaparición vertiginosa de las aves propias de las zonas agrícolas de Francia. En promedio, éstas se han reducido en un 30% en los últimos 15 años. Las codornices y los mirlos por ejemplo son especies en vías de extinción.

Pero no solo es Francia, si paseas por tu ciudad cualquier urbe de nuestra Europa pronto te darás cuenta de que cada vez hay menos aves, especialmente gorriones, uno de los pájaros más populares, y la única especie de ave que nos superaba en población, con cerca de 150 millones de ejemplares censados, ya no compiten con las palomas urbana por cada miga de pan..La población de esta ave en Europa ha descendido cerca de un 60% en solo 30 años, y en grandes ciudades como Londres, prácticamente ni se ven.

La realidad es que las aves están en claro retroceso en toda España y resto de Europa, siendo la mano del hombre la principal causa de este descenso. ¿Por qué están desapareciendo?

Según datos de SEO/Birdlife, cerca del 25% de las aves comunes están descendiendo desde 2005, destacando como decimos los gorriones.

"Los estudios sobre los riesgos de los neonicotinoides, que han estado disminuyendo en población de las abejas, pero no son solo las abejas las que se ven afectadas por estos insecticidas", afirma la profesora de biología de la Universidad de California Christy Morrissey.Tambien los pájaros son víctimas.

Algunos de los insecticidas más comunes, responsables del declive de las abejas, resultan igualmente tóxicos para los pájaros que comen semillas, según una nueva investigación publicada en Scientific Reports.

Este estudio es el primero que demuestra que el imidacloprid (neonicotinoide) y el clorpirifos (organofosforado) --dos de los insecticidas más ampliamente utilizados en todo el mundo- pueden afectar directamente la migración de las aves.

"Estos químicos están teniendo un fuerte impacto en los pájaros cantores. Estamos viendo una pérdida de peso significativa y sobre la orientación migratoria de las aves que está significativamente alterada", señala la autora principal del trabajo, Margaret Eng, especialista postdoctotral en el laboratorio de Morrissey.

"Los efectos se observaron al comer el equivalente de sólo tres o cuatro semillas de canola tratadas con imidacloprid u ocho gránulos de clorpirifos al día durante tres días", añade.

Se emplean insecticidas eficaces, los más fáciles de aplicar. Los neonicotinoides se han convertido en la clase más popular de insecticidas entre los granjeros porque tienen mucho éxito en exterminar plagas y son fáciles de manejar.

"En el pasado, los granjeros podían haber colocado un insecticida en un plumero y rociaban sus campos con el insecticida. Sin embargo, ahora los agricultores tienen acceso a semillas que en muchos casos ya están cubiertas de neonicotinoides y no hay necesidad de hacer más", asegura Morrissey.

Según la investigadora, las aves que se detienen en la migración comen "potencialmente" estas semillas, "pero también ingieren erróneamente los gránulos de clorpirifos por arena, algo que normalmente comen para ayudar en la digestión de las semillas".

Durante una migración de primavera, Morrissey y Eng capturaron gorriones, que luego alimentaron diariamente durante tres días con una dosis baja o alta de imidacloprid o clorpirifos. Los experimentos de laboratorio mostraron que los neonicotinoides no sólo cambiaron la orientación migratoria de las aves(porque los gorrriones no emigran más que en primavera ), sino que también perdían hasta el 25% de sus depósitos de grasa y masa corporal, lo que resultaría perjudicial para el éxito de una migración.

"Esto sorprendió por lo sensibles y rápidos que fueron los efectos, particularmente a imidacloprid", indica Morrissey. "Las aves mostraron una pérdida significativa de masa corporal y signos de intoxicación aguda (letargo y pérdida de apetito). Los ensayos de migración también mostraron que las aves no lograban orientarse o cambiaron equivocadamente su orientación hacia el norte"

Científicos holandeses publican un estudio en la revista Nature que demuestra que los pesticidas neonicotinoides están asociados con un declive de población incluso en aves insectívoras. Para llegar a este resultado utilizaron mediciones de la calidad del agua superficial y los datos ofrecidos por el Common Breeding Bird Monitoring Scheme.

Según el estudio, se ha encontrado una correlación significativa entre las presencia de neonicotinoides en el agua y el declive de la población de seis de las 15 especies de paseriformes estudiadas, incluidas el estornino común (Sturnus vulgaris), la alondra (Alauda arvensis) y la golondrina común (Hirundo rustica).

En áreas con concentraciones de imidacloprid superiores a 20 nanogramos por litro en el agua superficial, las poblaciones de aves tienden a desaparecer a un ritmo del 3, 5% de media anual, según demuestra el estudio. La disminución de recursos alimenticios, debido al efecto de los neonicotinoides en las comunidades de insectos, parece ser la causa de los declives de población observados, aseguran los autores.

La preocupación sobre el impacto de estos plaguicidas sistémicos en una amplia variedad de especies ha crecido en los últimos 20 años

"Este trabajo se suma a evidencias anteriores sobre el efecto de los neonicotinoides. La preocupación sobre el impacto de estos plaguicidas sistémicos en una amplia variedad de especies ha subido meteoricamente, asegura un comunicado de prensa de la organización conservacionista SEO/BirdLife.

Para realizar un análisis completo de la situación, el Task Force on Systemic Pesticides, un grupo internacional de científicos independientes que asesora a la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), revisó durante cuatro años toda la literatura científica disponible, más de 800 estudios publicados en revistas científicas de alto impacto.

"Los resultados de este metaanálisis, dados a conocer en junio de 2014, confirmaron que los plaguicidas sistémicos son un riesgo grave para las abejas y otros polinizadores como las mariposas y afectan también a invertebrados como las lombrices y a vertebrados como las aves", añade la nota de prensa.

Ya en los años 60, el uso de productos como los organofosfatos o el DDT, prohibidos hoy día por su impacto ambiental y sobre la salud humana, causaron un fuerte impacto sobre las aves y la biodiversidad.

Los plaguicidas sistémicos o neonicotinoides son absorbidos por la planta, transportándose a todos los tejidos (hojas, flores, raíces y tallos, así como polen y néctar).

Se utilizan cada vez más como un profiláctico con el que tratar suelos o semillas para evitar la plagas en vez de hacer un tratamiento sólo cuando aparece el problema. Son capaces de persistir y acumularse, en particular en el suelo, durante meses o años. Esto aumenta su toxicidad y los hace más perjudiciales para especies a las que no van dirigidos.

Estos productos se utilizan en más de 120 países y generan un mercado de 2.600 millones anuales, según cifras de 2011 ofrecidas por el Task Force on Systemic Pesticides.

Las poblaciones de aves de toda Europa han experimentado fuertes caídas en los últimos 30 años, con la mayoría de las pérdidas de las especies más comunes. Así lo revela un estudio de la Universidad de Exeter y el Plan Paneuropeo de Seguimiento de Aves Comunes (PECBMS). Sin embargo, el número de algunas aves menos comunes han aumentado, circunstancia extraña. El estudio, publicado en Ecology Letters, revela una disminución de 421 millones de aves individuales de los últimos 30 años. Alrededor del 90% de estas pérdidas proceden de las 36 especies más comunes, incluyendo gorriones, alondras, perdices grises y estorninos, destacando la necesidad de mayores esfuerzos para detener la disminución de nuestras aves campo más conocidos en todo el continente. Richard Inger, de la Universidad de Exeter, dijo: "Es muy preocupante que las especies más comunes de aves están disminuyendo rápidamente debido a que es este grupo de aves es precisamennte del tipo que el ser humano más se beneficia". "Cada vez es más claro que la interacción con el mundo natural y la vida silvestre es fundamental para el bienestar humano y la pérdida significativa de aves comunes podría ser bastante perjudicial para la sociedad humana", añade Inger. Las aves proporcionan múltiples beneficios para la sociedad. Ayudan a controlar las plagas agrícolas y son importantes dispersores de semillas. Además, para muchas personas las aves son la principal forma en que interactúan con la vida silvestre, escucharndo su trino, disfrutando de la vista de las aves en su entorno local, alimentando a las aves de jardín y a través de la afición de la observación de aves. La mayoría de las caídas se puede atribuir a pérdidas considerables de relativamente pocas aves comunes, pero no todas las especies comunes están disminuyendo. Petirrojos, herrerillos y mirlos se mantienen

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Las poblaciones de las especies más raras, entre ellas aguiluchos laguneros, cuervos, buitres y alcaravanes también han mostrado un incremento en los últimos años: esto es probable que sea el resultado de las acciones de conservación directas y protección legal en Europa.Petr Vorisek del PECBMS impartió un aviso a la política de conservación, con estas palabras: "El estudio trae un mensaje muy importante para la conservación en Europa. Esto no habría sido posible sin miles de trabajadores de campo voluntarios cualificados que cuentan las aves de acuerdo a los altos estándares científicos y contribuyen con sus datos a los sistemas nacionales de vigilancia". Los esfuerzos de conservación tienden a concentrarse en las especies más raras, pero la investigación sugiere que los conservacionistas también deben abordar las cuestiones que afectan a las aves comunes, por ejemplo las que se asocia tradicionalmente con las tierras agrícolas. La disminución de las poblaciones de aves se puede vincular a los métodos de cultivo modernos, el deterioro de la calidad del medio ambiente y la fragmentación del hábitat, aunque la importancia relativa de estas presiones aún no está clara. El estudio reunió datos sobre 144 especies de aves de Europa a partir de miles de encuestas individuales en 25 países diferentes, destacando el valor de los diferentes esquemas de monitoreo nacional de trabajo cada vez más conjunto.

Hay referencia bibliográficas abundantes en Caspar A. Hallmann, Ruud P. B. Foppen, Chris A. M. van Turnhout, Hans de Kroon y Eelke Jongejans.

 

 

 

 

 


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