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La CIA y su guerra biologica y química

11/08/2009 19:02 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

A quienes les parezca inverosímil la creación de virus extraños en los laboratorios de la siniestra agencia de inteligencia gringa les diremos que el día que se desclasifiquen los archivos de la CIA no le encontraremos mayor diferencia con los experimentos nazis

Las plagas de Egipto en Cuba. La siniestra historia de la CIA es ya vieja y reiterativa. Empecemos por Cuba, la víctima que viene a ser su campo de entrenamiento, su sparring, de la misma manera que la guerra civil de España le sirvió a Hitler para entrenar sus armas con la genuflexión de Franco. En la época de los sesentas y setentas, los medios de todo el mundo en general y los de Latinoamérica en particular, nos bombardearon con noticias del debacle en la economía de Cuba a consecuencia de haber fallado las metas trazadas por Fidel en su plan de zafra de la caña de azúcar. Y con ello machacaron que lo que se hacía en Cuba era matar de hambre al pueblo cubano: era el fracaso del comunismo. Luego se supo la verdad -por supuesto que no por la CNN-, que una plaga lanzada desde aviones norteamericanos e infiltrados en la isla, había dañado la caña cubana y las cosechas se deterioraron debido a ello y no al socialismo. Más tardecito aterrizaron en la isla otras cosillas más, como si la leyenda de las plagas de Egipto se hubiera hecho realidad en el siglo XX: una misteriosa enfermedad diezmó a la ganadería porcina de Cuba, y los cubanos sufrieron ese horror puesto que, tal como en el Perú con el pollo, de Argentina con los bifes y Japón con el pescado, la carne de cerdo es la principal proteína de la alimentación cubana. Otra vez los medios pro imperialistas culpaban a Castro del fracaso y se burlaban de lo que llamaron pretextos para justificar el chasco de su política.

Casi desde el triunfo de Castro, la CIA metió de contrabando la enfermedad de Newcastle que mató cientos de miles de aves. Después introdujo la tristemente recordada fiebre porcina que diezmó al ganado aludido en la isla. Más tarde el ataque bacteriológico se dirigió al ganado bovino; poco después al ganado vacuno y casi inmediatamente hizo lo propio con los conejos y, aunque parezca increíble, hasta con las abejas (bueno, lo que hace la CIA siempre parece increíble). Simultáneamente el ataque fue contra las plantaciones de azúcar y las de tabaco. Pero el colmo de los colmos fue la infestación de Cuba con el dengue hemorrágico que afectó a cientos de miles de pobladores cubanos, matando a varias centenas. Y peor, aun, como para cerrar con broche sangriento tan sádica historia: estúpidamente asesino, el gobierno gringo negó a Cuba la adquisición del arma medicinal para matar al mosquito transmisor de la enfermedad. Pero el destino, como las adolescentes, es pizpireta y voluble. Saltó una noticia que la prensa pronorteamericana intentó minimizar: un agente de la CIA salió del closet y declaró que todo fue un complot de la siniestra agencia de inteligencia gringa para lanzar una guerra bacteriológica y malograr los sembríos y luego para diezmar al ganado porcino. Y estas afirmaciones no son nuestras, salieron de los propios labios de un lacayo del tío Sam, Eduardo Arosena, dirigente de la organización terrorista anticubana OMEGA 7.

Ya China en 1952 había acusado a EEUU de contaminar su medio ambiente con salmonella desde el aire. Mas tarde, sorpresivamente, el decano de la universidad de Harvard, Mr. Menselson, dejó en ridículo al gobierno norteamericano demostrando que la “lluvia amarilla” de las abejas lanzada por aviones norteamericanos en Asia contenía hongos y micotoxinas.

Asimismo, cuando apareció el sida trascendió la noticia de su creación y perfeccionamiento en los laboratorios de la CIA. Otro chasco: uno de los laboratoristas se infectó accidentalmente y, como era homosexual promiscuo, diseminó el terrible mal entre sus congéneres estadounidenses.

El napalm, el agente naranja, la cepa del ántrax son conocidas muestras de lo que es capaz la tecnología al servicio de la CIA y el pentágono

El napalm, el agente naranja, la cepa del ántrax son conocidas muestras de lo que es capaz la tecnología al servicio de la CIA y el pentágono. Lo que no sabemos aún es qué otros agentes biológicos y químicos, aparte de virus modificados en laboratorios serán descubiertos en los años venideros.

Lo que sucede es que desde hace ya varias décadas los EEUU no desean que la población mundial siga creciendo. Aclaremos: Lo que no desean es que el resto del mundo, los que difieren en tonalidad de la piel sigan creciendo geométricamente.

No es secreto que la CIA y los gobiernos gringos, como dueños y señores del mundo, sin nadie que les haga contrapeso, han decidido que deben morir algunos milloncitos de personas de raza oscura mediante la creación de un nuevo supervirus letal, la gripe AH1N1, en su laboratorio neonazi. Pero la aldea global se las juega de autogol: las comunicaciones son tan veloces que el tiro les salió por la culata con estornudo espectacular: la gripe porcina les hizo una chanchada, les mató gente. Se les desparramó lo que tenían planeado para África, Asia y Latinoamérica. Poco a poco la verdad se sabrá tarde o temprano. Díganme si lo que estoy afirmando está desfasado de la realidad. Esta ventana está abierta al debate.


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Autor:
Omardante (8 noticias)
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Reportaje
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