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Chrinstian Louboutin

07/10/2010 11:30 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

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Continuamos nuestro repaso de las ultimas inauguraciones en Madrid con Christian Louboutin que ha abierto en Madrid en la Calle Claudio Coello Esquina Conde de Aranda su tienda numero 13 en el Mundo. La tienda de 150 metros cuadrados esta distribuida en dos plantas. Aunque habia abierto antes del Verano realizo su inauguración oficial en la Vogue Fashion's night out con la presencia del propio Loboutin.

Con una decoración realizada por el propio diseñador, muy a su estilo, demasiado barroca y teatral para nuestro gusto el interior es un espacio pequeño, enmoquetado y con pesados cortinones de terciopelo, mas sobrio es el exterior, aprovechando y restaurando una fachada de madera antigua existente en el local.

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Louboutin con permiso de Manolo Blahnik, es el zapatero mas admirado del mundo. Su peculiar rúbrica, las suelas rojas, asoma en los pies de las mujeres que buscan la provocación en el calzado y que le profesan un culto casi religioso.

Para complementar esta entrada traemos un resumen de una entrevista concedida al diario El pais el Pasado año de Ines Martinez-Mora

La leyenda quiere que los márgenes de los cuadernos escolares de Christian Louboutin (Paris 1963) estuvieran devorados por un dibujo, siempre el mismo: un par de zapatos de tacón tachados. El diseñador reproducía la señal que prohibía entrar con este tipo de calzado en el Museo de las Artes de África y Oceanía de Paris para no rayar el suelo. Tenia diez años cuando vio por primera vez esa imagen ante la que se hizo la siguiente reflexión: "¿Por qué un tacón tan fino, tan puntiagudo, sino para probar que se pueden crear cosas irreales a partir de algo existente?". La repetición obsesiva de ese dibujo se convirtió en un tic que, sin embargo, no era un anticipo de su actual profesión. "Nunca pensé "quiero ser diseñador". No era el típico niño que se pasaba las tardes ojeando el Vogue de su madre ". La culpa la tuvo el music hall.

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Porque esa misma leyenda, de la que él no huye, quiere que el horizonte mítico de su adolescencia estuviese iluminado por las candilejas de Pigalle. A los trece años, un amigo suyo "mas mayor" le enseñó una cinta de video que recopilaba los grandes momentos de la historia de los musicales. "Me fascinaron las escenas de las producciones de Busby Berkeley. Especialmente una en la que salía Carmen Miranda rodeada de coristas que sostenían en el aire unos plátanos gigantes. Entonces fue cuando sí supe que lo que quería hacer: calzar a esas mujeres". Un año después, Louboutin entró a trabajar de chico para todo en el Folies Bergere. Mitad mascota, mitad ayuda de cámara de las vedettes."Cosía su ropa, arreglaba sus tocados, llevaba cafés, ...me convertí en la persona a la que llamaban cuando había un problema". Apostado en un palco, cuenta que cuando las veía ensayar se fijaba sobre todo en como cambiaban sus movimientos cuando levaban tacones. Mientras, les enseñaba los bocetos de los que él diseñaba:" ¿Por que no te haces unos así?". "No hay dinero, cariño", le decían...

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Aprendida la teoría de la mano de las bailarinas, la práctica se materializó en forma de colaboraciones para marcas como Chanel e Yves Saint Laurent. Para ellas, Louboutin diseñaba zapatos en calidad de free lance. En 1988 llegó un encuentro decisivo. Fué con Roger Vivier, el zapatero de cabecera de Elizabeth Taylor, Marlene Dietrich y Brigitte Bardot. Louboutin le ayudó durante seis meses a organizar la exposición que le dedicó el Museo de las Artes de la Moda de París. Después de trabajar codo con codo con el que entonces era la mayor leyenda viva del calzado, Louboutin dice que se sintió incapaz de continuar su labor anterior. Optó por un retiro bucólico en la Bretaña durante el cual crío gallinas y trabajó de paisajista. Hasta que en 1992 un amigo anticuario le enseñó un local vacío en una esquina de las parisienses galerías de estilo imperio Vero Dodat. Animado por el que se convertiría en su socio silencioso, Louboutin abrió allí su boutique. La primera piedra de una marca bajo ese nombre con lúbrica sonoridad ha conseguido, en 18 años y sin publicidad, convertirse en el tercer componente, junto a Manolo Blahnik y Jimmy Choo, de la santísima trinidad del stiletto.

La segunda piedra la puso un color, el rojo que laca todas las suelas de los louboutin. La marca de autor de un diseñador que ha alcanzado es status de clásico de manera prematura

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¿Qué es exactamente un zapatero? ¿Un modista, un diseñador industrial? Creo que los zapatos son objetos mas cercanos a las artes decorativas que a la moda.

¿Qué diferencia a un buen zapato de tacón de otro que no lo es? Para mí, un buen zapato es el que desviste, no el que viste. Los considero un atributo de la anatomía femenina, no un accesorio. Un elemento mas de la desnudez, tal y como demuestra toda la historia del arte. Solo por poner un ejemplo, en su Olimpia, Eduard Manet inmortalizó el desnudo de una prostituta parisiense en el papel de una diosa del amor. Lleva unos escarpines, pero sigue estando totalmente desnuda. En cambio, una mujer desnuda con un bolso o un sombrero siempre será una mujer desnuda, pero con un bolso o un sombrero. No habrá naturalidad en esa imagen.

Cuando una mujer lleva unos zapatos suyos, cada vez que sube unas escaleras, o se monta en un coche, ahí están las suelas. Un fogonazo encarnado que no deja lugar a dudas: son unos "louboutin". Es curioso que su marca de autor, su logo, sea algo casi subliminal. A día de hoy, los logos están muy denostados. Usted se anticipó a su perdida de credibilidad creando un símbolo de status que sin embargo, no lo parce. Todo un acierto de la mercadotecnia.

Lo de las suelas rojas no fue premeditado. Su nacimiento fue fortuito. Hacía un año que había fundado la compañía cuando mientras trabajaba en un prototipo pensé que le faltaba algo. Pero no sabía el qué. Miré su suela negra y me pareció demasiado oscura, como si el zapato estuviese muerto. Así que de manera instintiva le pedí a mi asistente, que se estaba haciendo las uñas, que me dejase su esmalte (rojo y de Chanel). Pinte las suelas de ese color y de repente fue como si el zapato volviera a la vida. No tardé en darme cuenta de lo mucho que les gustaban las suelas rojas a los hombres. Creo que más bien son como una luz verde.

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¿Tiene en cuenta a los hombres cuando diseña? Sí, por eso no creo que mis zapatos sean excesivamente carnavalescos. Nunca haría un par que hicieran que un hombre sintiera vergüenza ajena.

Usted no ha estudiado diseño de calzado. ¿Cree acaso que la técnica es un estilo fallido?

Creo que la técnica tiene que estar al servicio de la imaginación porque si das prioridad a ésta, acaba dirigiéndote y te saldrán unos zapatos pragmáticos, pero feos. Por eso yo me limito a dibujar, aunque luego superviso todo el proceso de fabricación. Yo, los conocimientos técnicos los tengo. Los aprendí junto a Vivier. Sé que materiales son los más adecuados para hacer un zapato, dónde tienen que estar los puntos de apoyo, cómo debe ser una horma... pero casi desde el principio preferí dejar esas cuestiones en manos de profesionales. Lo iban a hacer mejor. Prefiero fantasear y que luego sean ellos los que me digan si el prototipo que he diseñado se puede materializar o no. Mi misión es más estetizante que utilitarista, desde luego.

¿Sabe, pues, que busca una mujer en unos zapatos de tacón?

Sí. Tengo más que comprobado que cuando una mujer analiza su figura frente a un espejo, hace un recorrido visual que empieza en la cabeza y acaba en los pies. Primero comprueba el efecto que causa la elevación de los tacones en su anatomía y luego mira los tacones. Lo que le interesa es ver cómo han cambiado los puntos de gravedad de su figura: cómo se le ha espigado. Hace poco en mi boutique de Los Ángeles oí como una cliente comentaba a otra mientras se probaba un par de botas de tacón: "Mira, son mejores y mas baratas que un lifting".

Esa especie de alto erotismo que cultiva ¿seria el mismo si usted no fuese francés?

No creo. Francia es la cuna del erotismo. Si fuese americano, seguro que mi trabajo estaría más cerca de lo pornográfico que de lo picante.

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Es el primer diseñador de calzado que organiza firmas de autógrafos a la manera de los escritores de "best-sellers". Mas que clientas, usted lo que tiene son "fans".

No lo hago mucho por que es agotador. Y sobre todo lo hago en Estados Unidos, porque estas son las típicas cosas que a los americanos les encantan. La última firma de zapatos la hice en el Sacks de la Quinta Avenida de Nueva York. Estuve un par de horas y al final tuve que cancelar mi vuelo de vuelta a París para poder quedarme otras dos horas. Aparte de no compra nunca un billete de avión que no puedas cambiar, las firmas de zapatos me han enseñado algo: que son una gran manera de entrar en contacto con el público, de tomarle el pulso, de saber lo que le gusta y lo que no. Lo mejor son las cosas que te dice la gente. Me acuerdo de una mujer que me contó que desde que llevaba mis zapatos le encantaba andar por la calle. Que caminaba más lento y disfrutaba más.

Y lleva más de una década en esto, pero cuando habla da la impresión de que sigue siendo un recién llegado.

Porque creo que lo que realmente soy es un amante del espectáculo al que simplemente se le ha ido un poco de las manos todo este asunto

¿Se ha forrado?

No diría tanto. Puedo viajar cuando quiero y me he comprado una casa en Egipto. ¿Contesta eso a la pregunta?

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¿Es consciente de lo políticamente incorrectos que son los zapatos de tacón?

Completamente consciente. Me han dicho infinidad de veces que mi sublimación de la feminidad es casi antiprogreso. Sin embargo, yo prefiero recurrir al único consejo que me dio mi padre. Era ebanista y siempre decía que cuando trabajas un trozo de madera, tienes que seguir el camino de las vetas, porque si vas en dirección contraria se romperá. Es una enseñanza que extrapolo a todo. Si a mi el cuerpo lo que me pide es hacer esto, no voy a luchar contar los elementos.


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