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César Vallejo

06/11/2010 12:10 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Siempre es bueno volver a Vallejo...en medio de la noche larga, uno se reencuentra con esta narrativa o poema (según otros entendidos)...  te conmociona la serenidad del hombre o poeta, tal vez  de pie en un muro cualquiera, y pleno de simbolismos se dispone frente a la bala perforante...tal vez lo mate, lo perfore tres veces, tal vez sea un condenado o un suicida, pero al final retoma sereno firmante,   como si los versos o sus circunstancias fuera transitorias.

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MURO ESTE

Esperaos. No atino ahora cómo empezar. Esperaos. Ya.

Apuntad aquí, donde apoyo la yema del dedo más largo

de mi zurda. No retrocedáis, no tengáis miedo. Apuntad no más. ¡Ya!

Brrrum...

Muy bien. Se baña ahora el proyectil en las aguas de las cuatro

bombas que acaban de estallar dentro de mi pecho. El rebufo me

  quema. De pronto la sed aciagamente ensahara mi garganta y me

devora las entrañas...

Mas he aquí que tres sonidos solos bombardean a plena soberanía

  los dos puertos con muelles de tres huesecillos que están

siempre en un pelo ¡ay! de naufragar.Percibo esos sonidos trágicos

y treses, bien distintamente, casi uno por uno.

El primero viene desde una rota y errante hebra del vello que

decrece en la lengua de la noche.

El segundo sonido es un botón; está siempre revelándose siempre en

Más sobre

  anunciación. Es un heraldo. Circula constantemente por una suave

  cadera de óvoe, como de  la mano de una cascara de huevo. Tal

  siempre está asomado, y no parece trasponer el último viento nunca.

  Pues él está empezando en todo tiempo. Es un sonido de entera

humanidad.

Y  el último. El último vigila a toda precisión, altopado  al remate

  de todos los vasos comunicantes. En este último golpe de armonía

  la sed desaparece (ciérrase una de las ventanillas del acecho),

cambia de valor en la sensación, es lo que no era, hasta alcanzar

  la llave contraria.

Y el proyectil que en la sangre de mi corazón destrozado

cantaba

y hacía palmas,

en vano ha forcejeado por darme la muerte.

— ¿Y bien?

--  Con ésta son dos veces que firmo, señor escribano.

¿Es por duplicado?

De "Cuneiformes" en Vallejo, narrador de Miguel Gutierrez Correa.2004

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Sobre esta noticia

Autor:
Psiquiatriares (26 noticias)
Fuente:
psiquiatria-residente.blogspot.com
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1634
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Distribución gratuita
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