Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Diasporaweb escriba una noticia?

Centrales solares espaciales: el desafío japonés

16/07/2010 11:16 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Recuperar la energía del sol allí donde éste calienta de verdad es un maná eléctrico, una idea que parece "loca": los japoneses lo han estudiado, aprobado y lo harán para el 2015. Esperan suministrar electricidad al mundo

Para recuperar la energía solar, a los japoneses hace tiempo se les ocurrió una idea que llaman “loca” pero que tiene su lógica: ¿Para qué andar con paneles solares en la tierra y no ir allí donde el sol tiene mucha más fuerza?. Ellos lo pensaron y lo hicieron. Y así han sido los pioneros de la estación solar espacial.

Allí arriba por encima del ecuador, un gigantesco navío espacial despliega majestuosamente sus paneles solares de 4.000 m2 de aparejos luminosos, una vela 1.600 veces más amplia que la de la Estación Espacial Internacional (ISS) de la que ya hemos hablado en trabajos anteriores, y nos envía energía eléctrica. Bajo este paraguas faraónico una batería de telescopios apunta a la Tierra.

Misión llevar a los terrestres a 36.000 km de distancia un GW de potencia eléctrica, equivalente a un reactor nuclear medio. Los consorcios de las centrales nucleares les entran escalofríos o se han echado y a temblar. ¿Un sueño digno de Stanley Kubrick? De ninguna manera. Se trata de un proyecto muy serio presentado por la Agencia Espacial Japonesa, la JAXA, y sus asociados industriales Mitsubishi y H-H.

El plazo de los inicios de lanzamiento no es inmediato. Los más optimistas lo sitúan en 2015, los pesimistas en el 2025. Japón no está sólo en esa conquista de la energía espacial por vía directa. En enero pasado EADS-Astrium de Ariane y otras cosas, se mostraba optimista respecto a las posibilidades del proyecto.

Otras iniciativas han surgido en los Estados Unidos. Después de decenios de proyectos inacabados, algunos militares, el cielo de la energía solar espacial parece haberles convencido, porque es atractivo si bien riesgoso.

Se trata de una energía disponible en permanencia y para siempre

¿Por qué esa atracción tan súbita, cuando la posibilidad ha existido siempre? “Los grandes magnates se han dado cuenta de que nunca va a ver petróleo a precios bajos como en el pasado, que lo nuclear produce indeseables desechos tóxicos, los cementerios nucleares no existen y no es fácil desprenderse, que el carbón produce tanto CO2 que ha arruinado el medioambiente de China y que las eólicas y los paneles solares terrestres (las alternativas) no ofrecen sino una electricidad intermitente y doméstica y los dividendos están por verse…”

Así enumera Marty Hoffert, profesor de física de Nueva York entusiasta de las ideas “locas” de los japoneses. Frente a todos esos inconvenientes subraya este nuevo partidario de las centrales orbitales, que lo solar espacial lo tiene todo. Esa fuente inextinguible la tenemos un poco lejos pero segura.

El sol distribuye graciosamente 7.700 veces las necesidades energéticas de la humanidad. El potencial de ese yacimiento es siete veces mayor en el espacio: 1.371 wattios/m2 contra sólo 200 wattios/m2 en la tierra. Porque la luz del sol no está filtrada por la atmósfera y las nubes.

Y sobre todo, porque los paneles solares estarán colocados en órbita geoestacionaria. La sombra de la Tierra no los ocultará sino en los equinocios y la energía estará disponible permanentemente: la producción de los paneles se verá doblada y eliminará la necesidad de almacenaje. Estos datos eran conocidos ya en los comienzos de la conquista espacial. Desde 1968 el ingeniero norteamericano Peter Glaser confeccionaba los planos de la primera central solar orbital de la cual sacó la patente en 1973. ¿Por qué no lanzó entonces el proyecto?.

La NASA motivada por la crisis petrolera se veía atraída pero hasta 1979 se habían invertido 50 millones de dólares en el estudio de un sistema de 60 satélites que producirían 300 GW y era capaz de suministrar los dos tercios de la electricidad de los Estados Unidos.

La parte tercera del trabajo es pesimista. ¿Podrá Japón pagar los gastos que conllevan sus proyectos? El lanzamiento de una sola estación les costaría 40.000 millones de euros

Pero había demasiadas incógnitas tecnológicas y sobre todo los 275 millares de millones de dólares que costaba el proyecto completo y fue difícil que el plan de la NASA tuviera crédito para salir adelante… A pesar de este aparente fracaso la NASA no tiró la toalla, pero la era Bush había comenzado ya y el nuevo presidente estaba empeñado en volver a la luna y a los días de gloria del Presidente Kennedy.

“La agencia está tradicionalmente dedicada en exclusiva al espacio. Suministrar energía a la Tierra no está dentro de su cultura”, dijo con pesar John Mankins, expatrón del estudio solar espacial propuesto a la NASA y fundador en 2005 de una sociedad de ingeniería.

Lo solar espacial no exige ninguna penetración en Física. Todo está a cargo de ingenieros

El pensamiento de John Mankins era el de este título y suministraba incluso las soluciones prácticas, pensaba en paneles fotovoltaicos heredados en realidad de Peter Glaser consistentes en convertir la energía del sol en ondas de radio (longitud de onda pequeñísima de 15 cm, cercana al horno de una microonda) que conectadas al sol por una red de antenas produciría el envío de electricidad deseado. Pero esa solución tenía ventajas e inconvenientes.

Las ventajas eran que las microondas atravesaban muy fácilmente las nubes y podían alimentar todas las regiones del mundo aunque estuviera muy nublado. Además el concepto se apoyaba en una ciencia ya muy desarrollada.

El inconveniente mayor: que la largura de la antena funciona a la inversa de la longitud de onda. Es decir, que para una longitud de solo 15 cm se necesita una antena de un kilómetro. Imposible!!

Ahora de todos esos estudios e inversiones queda nada más para el proyecto japonés que tiene ante sí otra barrera: la del precio. Aún teniendo en cuenta la técnica nipona no parece tan fácil de franquear. Lo que en Tokio llaman un “simple problema de logística”: en cálculos matemáticos occidentales es así. El costo de lanzamiento y puesta en órbita geoestacionaria establece un montante de cuatro euros por cada gramo. O sea que si la masa de una central solar espacial de algunos GW ronda las cien mil toneladas, un solo lanzamiento costaría cuarenta mil millones de Euros a los cuales habría que añadir el precio de la estación misma.

En este punto las cifras pueden variar pero un estudio realizado en 2004 por el centro aeroespacial alemán (Deutsches Zentrum für Luft und Raumfahrt) establecía el costo de una central láser de 22 GW alrededor de 120.000 millones de euros. Es decir, 5, 5 millares de GW o todavía dos veces el precio de lo nuclear… y sólo para 30 años. “Este costo tan elevado corresponde a una estimación aproximada pero no irrealista” dice el especialista en energía Norbert Geuder coautor del estudio.

“En el espacio todo se vuelve muy complicado. Tanto que instalar centrales solares es un imposible. No hay otro remedio que instalarlas en la tierra” dice el especialista Didier Vassaux, ingeniero encargado del proyecto del Centro nacional de estudios espaciales francés.

Dadas tales condiciones el proyecto espacial japonés parece realmente una locura

Así pues, los estudiosos se preguntan por qué EADS-Astrium y JAXA han realizado tan tremendo esfuerzo y gasto y esa interrogante es un lugar común en Europa y Estados Unidos. Todo lo cual ha vuelto a dibujar una sonrisa en la cara de los jefazos de las multinacionales de las centrales nucleares.

Pero los japoneses también sonríen. ¿Misterio?. En Japón, las motivaciones y los planteamientos son siempre otros. El archipiélago ve en lo solar espacial una única oportunidad de volver al primer plano de lo tecnológico en materia de energía de la que casi todo depende. Y ahora se trata de superar los problemas económicos porque los de tecnología están ya solucionados. ¿Entonces?.

“Ese planeamiento no es nada absurdo”- considera John Mankins, a condición de cambiar las mentalidades. El físico americano Marty Hoffert, por su parte, declara que una inversión pública masiva, tan gigantesca, si tan solo se hubiera calculado con el mercado de la época, hubiera hecho imposible la industria nuclear, la solar terrestre, toda la tecnología moderna, incluida Internet… Estaríamos en la época de las cavernas. Nada existiría o hubieran existido nunca jamás”.

El Imperio del Sol-levante contraataca. Ahora Japón espera que para 2015 o 2025 las estaciones solares sean un hecho corriente para bien de la humanidad. Veremos…


Sobre esta noticia

Autor:
Diasporaweb (1332 noticias)
Visitas:
10008
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.