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Celebridades y sus libros

13/08/2010 20:22 2 Comentarios Lectura: ( palabras)

Un examen sobre la tendencia que ha llevado a personajes famosos -talentosos o no- a publicar sus memorias a cambio de lucrativos contratos con editoriales que quieren aprovechar su tirón popular para incrementar las ventas. La cuestión es: ¿merece la pena tal inversión? Juzguen ustedes

Las celebridades han existido desde hace mucho tiempo como ha quedado reflejado a lo largo de nuestra historia. Desde los vencedores de los antiguos Juegos Olímpicos, los gladiadores romanos, la actriz inglesa Nell Gwyn conocida como la amante del monarca inglés Carlos II de Inglaterra, o el político español Manuel Godoy y Pepita Tudó (presuntamente retratada por Goya en su obra La Maja Desnuda) fueron en su momento tan populares y objetos de interés público como lo puedan ser todas las presuntas novias de Tiger Woods hoy en día.

Piensen por un momento lo que suponía convertirse en una estrella del cine en los años 20. Primero tenían que ser capaces de actuar, cantar y bailar. Después, tenían que ganarse el apoyo de un puñado de estudios de cine y aun así las posibilidades de llegar al estrellato eran minúsculas.

En la actualidad, cualquiera que tenga una cámara de vídeo puede convertirse en un fenómeno viral. Millones de personas en todo el mundo participan en concursos haciendo que sus vidas nos pertenezcan brevemente. Aunque el verdadero talento siga siendo un bien escaso, lo que antaño fuera una estrecha tubería de distribución que nos permitía convertirnos en famosos ahora se ha transformado en toda una red que se extiende por todo el mundo. Se ha llegado a tal extremo que, pese a ser la aspiración de muchos, el término celebridad se puede hasta considerar peyorativo.

En una reciente entrevista en la publicación británica The Observer, la actriz y productora estadounidense Drew Barrymore exclamó: “…¡Celebridad! Ha llegado a ser la palabra más despreciable del planeta. Me pone enferma. Cuando comenzaba era una actriz. Y ahora cuando alguien me llama celebridad, me entran ganas de pegarle un tiro y darles las gracias por menospreciarme. He trabajado durante 35 años, me he matado para establecerme como alguien que es responsable y fiable en mi área de trabajo, sin embargo tú te refieres a mí como alguien que es famoso sin razón. Es el peor nombre del planeta. Lo detesto. Y la gente lo dice continuamente: Eres una celebridad. No, soy una actriz. Soy una productora. Soy una directora. Soy un sapo. Soy un animal atropellado. Cualquier cosa menos una celebridad.”

Lo que ha cambiado en el siglo XXI son los medios a través de los cuales éstas celebridades son creadas, servidas en bandeja de plata y listas para alimentar a una audiencia voraz y que siempre está deseosa de entrometerse en la vida de los demás, observándoles alzarse con la fama para verles caer de forma estrepitosa y casi inevitable.

Con la llegada de las redes sociales en Internet y la proliferación de programas de TV concebidos especialmente para facilitar acceso al mundo de la celebridad, uno ya no necesita poseer ningún talento en concreto para ganarse el status de celebridad. Hoy simplemente vale con tener una talla de busto superior a la media o incluso acostarse con alguna celebridad de dudosa reputación para alcanzar la ansiada fama.

Desde editoriales a cadenas de supermercados pasando por firmas de equipamientos deportivos hasta consultores de agencias de representación; todos los negocios se enfrentan al interrogante de cómo sacarle el mayor rendimiento a las celebridades.

Por ejemplo, las editoriales británicas han crecido desmesuradamente y caído en total bancarrota dependiendo casi de manera exclusiva de las ventas de biografías, libros de cocina o incluso novelas protagonizadas por celebridades. Han existido éxitos comerciales como los volúmenes de autobiografías de Jordan y calamidades como David Hasselhoff además de casos como el del futbolista inglés Wayne Rooney que con tan sólo 24 años firmó un acuerdo por 6 millones de euros con una conocida editorial para publicar su autobiografía en cinco volúmenes por lo que en caso el tiempo dictará sentencia sobre si esta inversión mereció la pena.

Indudablemente no se pueden ignorar las ventajas que ofrece el publicar libros involucrando a una celebridad: no se necesita hacer mucha labor de marketing dado que las celebridades son de por sí famosas. Además las celebridades hablan a su audiencia de una manera en la que, supuestamente, las obras literarias no pueden.

Por el contrario, existe la creencia de que cada vez más el trabajo de los nuevos editores consiste en buscar a esas celebridades sin talento. Para empeorar las cosas, publicar las memorias de una celebridad no tiene porqué ser necesariamente una mina de oro. Los altas cantidades en concepto de royalties que las editoras tienen que adelantar antes de haber vendido un sólo ejemplar así como la saturación del mercado con multitud de famosos explotando esta actividad da como resultado el empeoramiento de una situación en la que, no sólo no queda mucho dinero para obras creadas por escritores sin ese status de celebridad, sino que incluso las nuevas celebridades que emergen se encuentran con muchas dificultades a la hora de competir con la abrumadora oferta existente.


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Greyland Derechos (29 noticias)
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Pablo H. (13/08/2010)

Francamente no comprendo porque alguien puede estar interesado en leer la autobiografia de alguien como la Campanario en lugar de deleitarse con un escritor de la talla de Mario Vargas Llosa or Perez-Reverte. No hay color

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Ofabuloso (03/09/2010)

Totalmente de acuerdo con Pablo.El nivel de la cultura española,sobre todo en la gente joven, ha decaido tanto que resulta lamentable ver las estadisticas de lectura,tipo de lectura en comparacion la audiencia de programas basura...una pena.