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Cavendish también gana sin pinganillo

15/07/2009 01:40 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Logró su tercer triunfo de etapa en una jornada soporífera, que se corrió con el guión habitual La ausencia de comunicación no aportó novedad

«Tengo cuatro posibilidades de ganar etapas durante esta semana y las quiero aprovechar». Esas palabras las pronunció Mark Cavendish durante la conferencia de prensa que ofreció el día de descanso. La primera ocasión que ha tenido, no la ha desperdiciado.

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El corredor británico del Columbia, Mark Cavendish (i) se adjudica al sprint la décima etapa del Tour de Francia FOTO: Christophe Karaba

Hushovd, el maillot verde, que es el doble físicamente que Cavendish, no tuvo nada que hacer en una llegada trampa, llena de curvas, en la que a Cavendish lo del pinganillo le dio igual. Su equipo, Columbia, tiene tan automatizados sus movimientos que se saben de memoria el trabajo que tienen que hacer. ¿Influyó la ausencia de comunicación en el sopor del pelotón? Puede que sí, pero lo cierto es que tampoco hubiesen cambiado mucho las cosas: escapada, trabajo del Columbia y sprint para Cavendish. Desmadejar todos esos argumentos no es fácil. A ver si va a tener razón Marc Madiot y los directores lo único que hacen es llenar la cabeza de ruidos a sus corredores, que tampoco tuvieron que pensar mucho. Tenían la lección bien aprendida desde la salida. El que no necesita que le digan lo que tiene que hacer es el lanzador de Cavendish, el australiano Mark Renshaw, en ausencia de otro australiano, Adam Hansen. Renshaw es uno de esos ciclistas que sabe lo que es levantar las manos, pero que hace mucho tiempo que no lo hace. Cavendish se lo trajo del Crédit Agrícole, donde hacía la misma labor para Thor Hushovd. No es muy grande, 1:79, con 76 kilos de peso, pero sí muy fuerte, muy práctico. Es el que le deja a la distancia ideal. Procede de la pista, en la que acumuló títulos mundiales, como sub 19 tanto en persecución por equipos como en velocidad. Logró incluso en 2002 el récord mundial de persecución en una selección australiana formada por Graeme Brown, Bradley McGee y Luke Roberts. Esta temporada se rompió la clavícula en la prueba Coppi& Bartali. Ha tenido tiempo suficiente para recuperarse. Hansen, al que Cavendish intentó traer hasta última hora es otro australiano que realizó una de esas apuestas que sólo se pueden hacer cuando se es joven. A los 17 años fue desde la localidad de Cairs hasta Brisbane, en Australia, 400 kilómetros, con un cepillo de dientes, una tarjeta de crédito y un pantalón corto. Por las noches lavaba la ropa que usaba y dormía al lado de la carretera. Presenciamos el tercer triunfo y un nuevo gesto del inglés. El segundo día que ganó hizo que llamaba por teléfono. Una de sus firmas comerciales es HTC, una compañía telefónica de Taiwán. Este martes, tocó a las gafas con sus manos. ¿Cuál será el próximo? «No lo sé. Depende de quién me pague», contestó cuando le preguntaron. Lo de los kilómetros de consumo que hicieron los ciclistas tiene muchas versiones. «Hablamos antes de la salida. La mayoría coincidimos en que ir sin pinganillo es un peligro para nosotros», explicó el líder, Rinaldo Nocentini. Haimar Zubeldia fue más claro: «Espero que después de lo que se ha visto, nos lo dejen usar en la otra etapa en la que está previsto no utilizarlo. ¿Qué cómo nos hemos arreglado? A gritos, bajando al coche, recibiendo órdenes y luego subiendo donde estaban los compañeros». Los directores tuvieron que meter los coches dentro del pelotón para poder hablar con sus ciclistas, con el riesgo que eso conlleva, aunque a todos les habían leído la cartilla: poco movimiento y atentos. Igor González de Galdeano, director de Euskaltel, tuvo que subir con el coche hasta la cabeza del pelotón, en una ocasión, y otra hasta la mitad, para no empezar a gritar a cola del grupo. «Había que decirles como era el final de la carrera. El peligro ha sido mayor en otras ocasiones. Han subido muchos coches al pelotón, las carreteras eran estrechas, con muchas curvas», comentó. Para Contador, hubo mucho peligro: «No es cuestión de dar más o menos espectáculo, sino de seguridad». La papeleta la tienen ahora la UCI y el propio Tour. La experiencia no ha gustado, aunque a Cavendish le dio lo mismo, volvió a ganar. La UCI tiene la ventaja de que como ellos no van en bicicleta, pueden desafiar a los ciclistas. Si se hiciese una votación secreta, la mayoría de los corredores votarían a favor del uso del pinganillo.


Sobre esta noticia

Autor:
Alfapc (799 noticias)
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Nota de prensa
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