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Las catedrales medievales no tendrían hoy permiso de construcción

23/12/2010 18:57 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La catedral medieval primero románica y luego gótica no eran construídas siempre por un arquitecto sino por un maestro de obras. ¿Cómo se han mantenido en pie durante siglos? ¿Para qué servían? Eso es lo que tratamos de contestar aquí

Ni un arquitecto podría imaginar hoy la posibilidad de construir un edificio como se construyeron las catedrales europeas. Según los coeficientes de seguridad y las normas de construcción, las catedrales no podrían hoy ni mantenerse en pie. Y sin embargo durante siete u ocho siglos han resistido al viento, a la intemperie, a la erosión y a la lluvia ácida.

A mayor parte muestran erguidas sus bóvedas y sus torres a alturas entonces vertiginosas. En algunas de ellas se podrían levantar esas de domicilio de cinco pisos en su interior. Pero si se le planteara a un arquitecto la obligación de construirlas con los medios de la época medieval sin cemento armado ni estructuras metálicas se echaría para atrás.

¿Cómo se mantienen de pie las catedrales góticas y algunas románicas de hace siglos?. ¿Quién las construyó?. ¿Con qué medios?. Según los historiadores y los arqueólogos modernos que las auscultan piedra por piedra y revisan los archivos con computadora, la realidad, desprovista del halo místico, es a la vez prosaica y extraordinaria. Las necesidades del culto y la fe no pueden justificar el gigantismo de las catedrales para las pequeñas villas de antaño. Y las motivaciones abstractas las especulaciones estéticas no bastan para explicar estos vertiginosos edificios para su época.

Las nuevas ciudades son centros económicos, de intercambios y producción, necesitan un símbolo, una imagen de marca y se instaura un poderoso medio de financiamiento frente a los castillos de los señores.

El Capítulo o la asamblea de canónigos

La catedral no es únicamente el lugar en que se reza. Cumple a veces la misión de casa del pueblo y hasta lugar en que se discuten asunto civiles. Se celebran juicios, se representan los autos sacramentales, la torre sirve de atalaya y las campanas tocan a nacimiento, a muerte o… a la proximidad de las hordas de enemigos. Las vidrieras son como tapices en que se expresan los artesanos y los artistas locales.

El entusiasmo y el orgullo de los nuevos burgueses de la ciudad ayudan a encontrar el dinero necesario para la adquisición de terreno, para el pago de los salarios, y el techo de los obreros, transportes de materiales. Todo sirve: donaciones, limosnas, imposiciones, multas y penitencias, venta de indulgencias o de dispensas, exposición de reliquias mediante estipendio. Cuando no había dinero, los trabajos se interrumpían. Los obispos no se ocupaban directamente de todo o de poco: su vida era demasiado corta, era de varias generaciones. La continuidad estaba a cargo del Capítulo, la asamblea de canónigos asociados a los laicos importantes o incluso a la autoridad municipal.

El gótico hace nacer el arquitecto

Sobre el taller o la cantera, el maestro de obras era el arquitecto. Su nombre está escrito con frecuencia sobre el pavimento de la nave, en el centro de algo que significaba un laberinto, en homenaje a Dédalo, arquitecto del rey Minos, antepasado mítico de la profesión. Se necesitaba un hombre competente, el en saber y en las posibilidades y la época gótica marcó el nacimiento del arquitecto. Este adquiriría sus competencias al lado de un famoso maestro de obras, pero con estudios teóricos, visitas a “monumentos antiguos”, intercambios…

El arquitecto marca la aparición de técnicas industriales de prefabricación y estandarización de la piedra. Los canteros aprendieron las medidas de las series a preparar; los albañiles debían conocer el tipo de piedra que llegaba a la cantera.

Aparecieron los planos y las maquetas a escala, referencia constante de todos. El maestro de obra dejó de tener los datos en la cabeza. Cuando todo marcha sobre ruedas, el arquitecto podía dejar el lugar e ir a dirigir otra iglesia. Delegaba en un jefe de cantera llamado aparejador. Los planos debían desaparecer cuando todo estaba terminado quizás para evitar las imitaciones. Hoy en Europa subsisten pocos.

Sin duda los arquitectos a fines de la Edad Media utilizaban ya maquetas talladas en madera. La mano de obra era libre y se pagaba al día. Existía una fuerte jerarquía de especializaciones marcada por la diferencia de salario: del simple peón que sudaba cavando los cimientos, a los tallistas de piedra, albañiles y los fabricantes de la argamasa. Cada uno tenía su propia corporación frente a las exigencias de los constructores.

La Catedral Gótica

Comenzada en el siglo XII y perfeccionada en el siglo XIII, la catedral gótica sigue siendo uno de los grandes triunfos artísticos de la Alta Edad Media. Encumbrándose casi como si fuese a tocar el cielo, fue un símbolo apropiado de la preocupación de las gentes del medioevo respecto a Dios.

Con la catedral gótica si apareció el arquitecto, los técnicos y la plana mayor. Lo más dificil fue la elevación y la superestructura de las grandes torres

La catedral gótica. La catedral gótica fue uno de los grandes triunfos artísticos de la Alta Edad Media. Aquí se muestra la catedral gótica de Burgos.

Dos innovaciones fundamentales del siglo XII posibilitaron la existencia de las catedrales góticas. La combinación de las bóvedas acanaladas y de los arcos punteados reemplazaron las bóvedas cilíndricas de las iglesias románicas y permitió a los constructores hacer que las iglesias góticas fuesen más altas que sus contrapartes románicas. La utilización de los arcos punteados y de las bóvedas acanaladas creó una sensación de movimiento ascendente, una sensación de ingravidez vertical que implicaba la energía de Dios.

Otra innovación técnica también resultó importante. El contrafuerte, básicamente un pilar de piedra muy arqueado que se construía fuera de los muros, posibilitó la distribución del peso de los techos abovedados de la iglesia en dirección hacia abajo y hacia afuera, lo cual eliminaba los pesados muros utilizados en las iglesias románicas, como soporte del peso de las enormes bóvedas cilíndricas. Por tanto, las catedrales góticas se construyeron con muros delgados que se complementaban con magníficos vitrales, lo cual creaba un juego de luces en su interior, que variaba con el Sol en diferentes momentos del día.

La primera catedral enteramente gótica fue la iglesia de la abadía de Saint-Denis, cerca de París, surgida de la inspiración de Suger (el famoso abad del monasterio que ejerció ese cargo de 1122 a 1151) y que se construyó entre 1os años 1140 y 1150. A pesar de que el estilo gótico fue un producto del norte de Francia, a mediados A mediados del siglo XIII la arquitectura gótica francesa se había diseminado en Inglaterra, España y Alemania, de hecho a casi toda Europa. Este estilo gótico francés tuvo sus expresiones más brillantes en las catedrales de París (Notre Dame), Reims, Amiens y Chartres. Y en España la de León, Burgos y Cuenca.

Cuando el frío llegaba

Como el frío era mayor que el actual, cuando llegaba el invierno las obras se interrumpían y se cubría lo construido con paja o estiércol. Seguían trabajando sin embargo los tallistas de piedra en un local calentado por hogueras en el bajo de la iglesia. La “lonja” o la “logia” era sitio de trabajo y de discusiones entre artesanos de categoría, el obispo o los señores. En Francia dicen que es el origen de las logias masónicas. La “lonja” invernal tenía sus estatutos y funcionamiento internos. De ahí nació el pretendido “secreto” de la construcción de cada gran catedral.

El “secreto” debía de ser simplemente los trucos del oficio, la experiencia del arquitecto, del aparejador, del maestro de obra que subsistió con el arquitecto. Lo más dificultoso: el plan de elevación por culpa de supraestructura complicada de la catedral del medievo.

Un oficio que no aparece apenas es el “pedrero” o “cantero”: el que extraía de una cantera próxima los miles de metros cúbicos de piedra que iba a exigir la construcción y las mandaba tallar sobre el lugar a la dimensión necesaria para ahorrar el trasporte. Los cimientos de la mayoría de las catedrales europeas alcanzan una profundidad de unos 10 metros igual que hoy cualquier estación del Metro.

Los siglos XI y XII se produjo una explosión en la actividad constructora, de iglesias y castillos… La edificación de los recursos de la sociedad medieval reflejó al mismo tiempo sus preocupaciones básicas: Dios y la guerra. Las iglesias fueron, por mucho, los más importantes edificios públicos.

Al acercarse el 1000, la gente de todo el mundo, pero sobre todo de Italia y Francia, comenzó a reconstruir sus iglesias. Aunque la mayor parte de ellas ya estaban construidas y no necesitaban grandes cambios. Las naciones cristianas rivalizaban entre sí por tener los edificios más bellos. Uno podría decir que el mundo estaba sacudiéndose, deshaciéndose de sus viejas vestiduras y ataviándose con un blanco manto de iglesia. Así, casi todas las catedrales y monasterios consagrados a diversos santos -e, incluso, las pequeñas capillas de las villas- eran reconstruidas por los fieles.

Debido a que las bóvedas de piedra eran sumamente pesadas, las iglesias románicas exigían pilares y muros masivos para soportarlas. Esto dejaba poco espacio para las ventanas, lo cual las hacía notoriamente oscuras en su interior. Sus enormes muros y pilares confirieron a las iglesias románicas la impresión de fortalezas. De hecho, los muros masivos y las estrechas ventanas también fueron característicos de la arquitectura de los castillos de ese periodo.

Como hemos observado, el edificio más grande de una era refleja los valores de su sociedad. La catedral gótica, con sus torres que subían hacia el cielo, dio testimonio de una era en la que el impulso espiritual aún subyacía en la mayor parte de la existencia. Los vitrales de las catedrales góticas son notorios por la belleza y variedad de sus colores. Estos representan un sorprendente número de escenas.


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