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¿Por qué el castigo físico es la peor manera de corregir una conducta inadecuada?

29/07/2009 22:42 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Resulta sorprendente ver la capacidad que tienen ciertos propietarios en inventar castigos físicos para sus perros con el fin de evitar alguna conducta no deseada.

Está comprobado científicamente que de entre todos los paradigmas del condicionamiento operante empleados en psicología y etología para estudiar el comportamiento, el castigo positivo (añadir un estímulo aversivo al producirse la conducta para evitar que se repita) es el más inconsistente de todos y el que mayores riesgos tiene en cuanto a la relación afectiva entre dueño y perro y la estabilidad emocional del can.

Entonces: ¿Por que seguimos utilizando el castigo físico?

Los motivos por los cuales preferimos castigar no tienen nada que ver con que lo consideremos un buen método para corregir conductas. De hecho, quien castiga a su perro por medio de la fuerza física seguirá haciéndolo, y cada vez con mayor cotundencia debido a la tolerancia al castigo que desarrollará su perro.

El principal motivo por el que castigamos es porque nos reporta una salida inmediata a nuestra frustración. Durante un periodo de tiempo parecerá que hemos logrado el objetivo de eliminar la conducta inadecuada. Pero sabemos que esto es tan sólo un espejismo: el perro asociará el castigo a nosotros en vez de hacerlo con la acción antisocial cometida. Por ello, en el mejor de los casos, el perro esperará a que no estemos presentes para repetir su comportamiento sin consecuencias desagradables. Y dependiendo el tipo de perro con el que nos enfrentemos, podremos sufrir el riesgo de un serio ataque.

La sociedad humana siempre ha preferido el castigo con la esperanza de poner fin a comportamientos antisociales. Proponemos penas de cárcel cada vez más contundentes mientras que el porcentaje de presos reincidentes aumenta contínuamente. Pensamos en castigos ejemplares en vez de meditar maneras de reeducar a nuestros criminales. Y a pesar de que los resultados que nos da este sistema son negativos, algunos intentan trasladarlo a la educación de sus perros.

¿Que tiene de malo darle un golpe a mi perro cuando se porta mal?

Todos nos hemos enfadado alguna vez con nuestro perro. No somos santos, pero debemos diferenciar claramente la jerarquía y el castigo jerárquico de la brutalidad de un castigo físico sin comprensión para el perro. Para conseguir autoridad sobre nuestro perro, primero nos debe considerar como parte de su grupo social y para ello debemos convivir con el perro y no tratarle como si fuera un mueble de jardín. Además debemos conocer las coordenadas sobre las que actúa la jerarquía (acceso a recursos, defensa del grupo y toma de decisiones) y los límites que existen a la hora de aplicar el castigo jerárquico para no caer en el abuso. En cuanto a la obediencia solamente deberíamos castigar acciones que el perro comprende y sabe ejecutar sin problemas, y nunca deberemos ganarnos la autoridad mientras estemos educando a nuestro perro.El propietario sin conocimientos técnicos sobre éste tema fácilmente podrá confundirse y abusar de su querido perro sin siquiera darse cuenta.

Conclusión: ¿Qué debemos hacer entonces?

Aunque nuestro perro nos desespere, tenemos una gigantesca ventaja sobre él: somos más inteligentes. Los perros, al igual que nosotros, se comportan de acuerdo a sus intereses y a las consecuencias tanto positivas como negativas derivadas de sus actos. Lo único que debemos hacer ver al perro es que será mucho más beneficioso para él obedecernos que no hacerlo. Disponemos de potentísimas herramientas para lograrlo (comida, juguetes con los que divertirse y el siempre infravalorado afecto), y es entonces cuando debemos utilizar todo nuestro ingenio para contracondicionar el comportamiento del perro. Es decir: hacer que realice una acción incompatible con la conducta problemática y premiarle por ello.


Sobre esta noticia

Autor:
Coj (33 noticias)
Fuente:
perruguetes.blogspot.com
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