Globedia.com

×

Error de autenticación

Ha habido un problema a la hora de conectarse a la red social. Por favor intentalo de nuevo

Si el problema persiste, nos lo puedes decir AQUÍ

×
×
Recibir alertas

¿Quieres recibir una notificación por email cada vez que Betony escriba una noticia?

Casma, Perú: Chankillo, observatorio solar mas antiguo de América

10/01/2010 00:45 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Chankillo esta ubicado a 20 km al sur de Casma, muy cerca del complejo arqueológico de Sechín

Chankillo. El solsticio en el observatorio más antiguo de América. ANDARES comprobó que el reloj solar de chankillo sigue funcionando 2.300 años después de su construcción.

Roberto Ochoa B.

Son casi las seis de la tarde y el arqueólogo Iván Ghezzi luce preocupado por el colchón de nubes que cubre el cielo sobre el desierto de Casma.

“Debe ser por el anunciado Fenómeno del Niño”, asegura Ghezzi casi a gritos para dejarse oír entre las violentas ráfagas de viento.

Luego de casi cuatro kilómetros de recorrido desde la Panamericana Norte llegamos a las faldas de una loma rocosa coronada con trece torres de piedra que brotan de su cumbre como si se tratara del espinazo de un gigantesco dinosaurio.

Estamos ante el observatorio solar más antiguo de América y el mejor conservado del mundo, según lo pudo comprobar hace unos meses el investigador inglés Clive Ruggles, una de las figuras mundiales de la arqueoastronomía y célebre por sus investigaciones en Stonehenge.

Pero Ghezzi sigue escudriñando el cielo para demostrarnos que el observatorio de Chankillo está “vivo” y que sigue funcionando pese a que han pasado 2.300 años de su construcción. En plena caminata el arqueólogo nos hace ver el paisaje que rodea Chankillo: hacia el sur los contrafuertes andinos de una pequeña cordillera que nos protege de las nieblas marinas. Hacia el norte, un sucesión de montañas que corren paralelas al curso del río Casma. Y un enorme tablazo de arena y dunas que va de este a oeste justo siguiendo el curso del sol desde el amanecer hasta el crepúsculo.

“Es el mejor lugar en la costa para observar el tránsito solar”, asegura Ghezzi. La caminata termina cuando el arqueólogo nos indica lo que pudo ser una gran habitación rodeada de muros que ahora están casi enterrados por la arena. Descargamos mochilas, armamos el campamento, preparamos los equipos fotográficos pese al viento huracanado que amenaza con arrastrar nuestras carpas… en eso estamos cuando el astro rey se deja ver bajo una nube y brilla justo sobre la torre número 12 del antiquísimo observatorio.

Llegamos a las faldas de una loma rocosa coronada con trece torres de piedra que brotan de su cumbre como si se tratara del espinazo de un gigantesco dinosaurio

El silencio es total. Dejamos el trajín del campamento y quedamos paralizados contemplando una escena que se pudo repetir 400 años antes del nacimiento de Cristo, cuando miles de peregrinos acudían a este rincón del norte peruano como si se tratara de La Meca de los musulmanes o el Jerusalén de los cristianos.

Poco después el sol se oculta en el horizonte y el cielo se incendia con disparos de luces naranjas y rojos que preceden a la noche. Los fuertes vientos del desierto nos hacen recordar los violentos vientos Paracas en la bahía de Pisco. Pero ahora estamos a 360 kilómetros al norte de Lima, en medio del desierto costeño del departamento de Áncash.

El viento nos obliga a cambiar de base y mudamos nuestras carpas a unas pequeñas dunas donde sobreviven pequeños bosques de viejos algarrobos. Muy entrada la noche, el cielo se despeja y permite la contemplación de la Vía Láctea en todo su esplendor, con el cinturón de Orión sobre nuestras cabezas y la Cruz del Sur perseguida por la cola de Escorpio que surgen casi al amanecer.

Este es el momento de levantar el campamento y cambiar de base. Esta vez hacia el otro lado del observatorio, donde Ghezzi vuelve a identificar una antiquísima construcción enterrada bajo toneladas de arena.

El cielo sigue nublado pero ya se siente el calor propio del desierto norteño. Justo desde este punto, el sol vuelve a marcar su lugar en la misma torre número 12, anunciando el solsticio o, más precisamente, el inicio del verano en el hemisferio sur. Luego de comprobar que el reloj de Chankillo sigue funcionando, iniciamos el camino de ascenso al vecino “castillo” de Chankillo, erigido justo al frente del observatorio solar, con sus enormes murallas concéntricas de hasta 8 metros de altura que coronan la montaña más alta de ese desierto. Una hora después, mientras recorremos sus amurallados recintos, Ghezzi nos explica la íntima vinculación de esta fortaleza con el observatorio vecino… pero eso es otra historia.


Sobre esta noticia

Autor:
Betony (366 noticias)
Visitas:
15575
Tipo:
Nota de prensa
Licencia:
Distribución gratuita
¿Problemas con esta noticia?
×
Denunciar esta noticia por

Denunciar

Comentarios

Aún no hay comentarios en esta noticia.