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Cartago 21. La Armada en la "imposible" misión de rescatar submarinos

29/12/2021 12:09 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

El rescate de un submarino accidentado es una de las maniobras más difíciles y comprometidas que podemos encontrar en la historia de los naufragios y desastres navales, pero si se dispone de un margen de actuación ese rescate puede ser posible, esto se ha reflejado en los ejercicios Cartago 21

Sí ya es complicado salvar a la tripulación de un buque de superficie cuando este se va a pique, cuando un submarino naufraga las posibilidades de recuperar con vida a la tripulación se reducen drásticamente, de hecho de los desastres acaecidos en los últimos veinte años la tragedia ha sido total y se han perdido las vidas de la totalidad de los tripulantes en casos que han conmocionado a la opinión publica mundial. Los desastres del submarino ruso Kursk en el 2000, del argentino ARA San Juan en 2017 y este mismo año de 2021 en abril del indonesio KRI Nanggala-402 con la perdida total de sus tripulaciones hacen vaticinar que cuando se produce un desastre en un sumergible el fatal desenlace para los submarinistas es lo tristemente previsible.

Con todo hay un atisbo de esperanza, el rescate en 2005 del batiscafo ruso AS-28 atrapado en unas redes de pesca a más de 200 metros de profundidad y liberado por un minisubmarino de la Royal Navy británica, en esta ocasión y escarmentado por el desastre del Kursk el Kremlin pidió ayuda internacional oportunamente y los siete tripulantes rusos fueron recuperados sanos y salvos, vino a demostrar con hechos que de darse las mínimas condiciones dentro de unos parámetros de siniestralidad, el rescate de un submarino y su tripulación es posible y factible, siempre y cuando se den unas circunstancias mínimas que puedan permitir el rescate.

Es con ese espíritu que la Armada realiza anualmente, se interrumpieron en 2020 por la pandemia, los ejercicios de rescate de submarinos CARTAGO. En la idea que si ocurre un siniestro a un sumergible y sí se dan unas circunstancias mínimas, el rescate de un submarino accidentado y su tripulación puede realizarse con ciertas garantías de éxito.

El margen de siniestralidad

Todo accidente que ocurre en un submarino tiene un concepto conocido como "margen de siniestralidad" esto es que las circunstancias particulares del accidente permitan o no un rescate de la tripulación, en los casos de accidentes reales que hemos mencionado ese margen fue variable, pues mientras en el caso del "San Juan" y el del "Nanggala" ese margen se superó desde el primer momento en el del "Kursk" no se aprovechó y en el del AS-28  las circunstancias del siniestro permitieron un rescate exitoso.

Así en el ARA "San Juan" tras informar de una avería en sus baterías por entrada de agua y con ello poner rumbo a Mar del Plata, el buque parecía haber superado el percance cuando una implosión repentina, detectada por los sismógrafos, destruyó el buque que se hundió en el océano no siendo localizado hasta un año después de su perdida a 970 metros de profundidad, el margen de siniestralidad se superó desde el primer momento.

En el caso del indonesio KRI Nanggala-402 su perdida tuvo lugar cuando navegando a 400 metros de profundidad por el Estrecho de Borneo choco contra una "ola submarina". Una suerte de tsunami que ocurre bajo la superficie cuando masas de agua con diferente proporción de sal se chocan empujadas por la corrientes marinas. Entonces y por el distinto coeficiente salino el agua con más sal va hacia la superficie mientras la de menos salinidad va hacia el fondo, se produce una onda de agua a gran profundidad que lo barre todo como en superficie.

En esta ocasión el choque golpeó al "Nanggala" de lleno sumergiéndolo a 600 metros, cien por debajo del margen de resistencia del casco que es de 500 metros, la presión partió en tres el sumergible matando en el acto a toda la tripulación, de nuevo no hubo un margen de siniestralidad que permitiese rescate alguno.

Este fenómeno de ola submarina se da mucho en los estrechos, en el de Gibraltar es algo sintomático y corriente por la diferente salinidad de Mediterráneo y Atlántico, pero a altas profundidades y habitualmente de poca entidad, el que acabó con el KRI Nanggala-402  fue de una valencia superior a la media.

El caso del Kursk es el más sangrante pues averiado tras sufrir una explosión interna, probablemente el fallo en el disparo de una nueva clase de torpedo hiperveloz, quedó tendido a 108 metros de profundidad lo que habría permitido el rescate de los 40 supervivientes de la explosión que se refugiaron en la popa del barco.

Pero la incapacidad rusa para acometer un rescate, su escasez de medios en esta tarea, su secretismo desconfiado a la hora de dar cuenta del siniestro y sobre todo su negativa a aceptar la ayuda occidental, pese a los ruegos de las armadas británica y estadounidense, condenó a muerte a los marineros atrapados tras cuatro días de agonía. En este suceso si que había un margen de siniestralidad en el que actuar pero por cerrillismo no se aprovechó.

Rusia aprendió del desastre y cuando el AS-28 quedó atrapado se pidió ayuda oportunamente que llegó en forma de un drone submarino, ROV, de la Royal Navy Británica que cortó las redes que sujetaban al batiscafo permitiéndole alcanzar la superficie con sus siete tripulantes sanos y salvos, el margen de siniestralidad con las características propias de este siniestro concreto permitió un rescate con éxito.

Por ello el ejercicio CARTAGO se basa en el supuesto de un accidente a un submarino español pero jugando con un margen de siniestralidad que permita un rescate factible, un escenario entre el del Kursk y el del AS-28 dado que simular un desastre de las características del argentino o el indonesio, perdidos ambos buques desde el primer instante, no tiene ningún sentido.

CARTAGO la planificación

Un ejercicio de esta clase requiere de una planificación muy cuidadosa que se realiza en puestos de mando, Control Post eXercise, CPX, en código OTAN, donde se planificó durante tres meses la operación y las respuestas a tomar durante el operativo jugando con la realidad que si llega a ocurrir en España un accidente de esta naturaleza no bastará solo con los medios propios de La Armada sino que se necesitará el concurso de multitud de instituciones nacionales y extranjeras, por ello se incorporó a la tarea Salvamento Marítimo, SM, la Cruz Roja, el Servicio Murciano de Salud con su red hospitalaria al realizarse la maniobra en las inmediaciones de la Base de Submarinos de Cartagena, el teléfono de emergencias O61, Policía Nacional, Policía Local y Guardia Civil.

Se invitó a armadas aliadas a participar en el operativo pero la disparidad de fechas y concretar agendas junto a los problemas asociados a la pandemia impidieron el concurso de buques aliados, pero con todo Francia envió un equipo de observadores y Argentina, muy sensibilizada en estos temas tras el desastre del "San juan", también envió un equipo de observadores que participaron tanto en la fase CPX como en la fase Livex, la que se realiza en vivo y con personal, del ejercicio embarcándose en diversos buques tanto de la Armada como de SM para seguir toda la acción lo más vividamente posible.

No hay que olvidar que la principal función de estos ejercicios es aprender, por tanto no se ha seguido un guión fijo imitando una tragedia como las analizadas, sino que en el CARTAGO se implicaran todas las fases que se pueden dar en un accidente de submarinos y la respuesta a cada una de ellas cumplimentándose la totalidad de las mismas, por si de darse un caso real que procedimiento deberá aplicarse cualquier fase de ellas y que el personal reciba el mejor adiestramiento en cada cometido, jugando con un  factor vital: Un rescate submarino es imposible por debajo de los 600 metros de profundidad.

Esto incluye: la simulación del accidente, la búsqueda del submarino siniestrado, la supervivencia de la tripulación, el suministro al sumergible de oxigeno, agua, medicamentos y víveres, el escape de los submarinistas del barco, el reflotamiento del sumergible y la atención médica a los heridos.

Siguiendo una lógica de acción temporal cada fase se realiza consecutivamente.

Accidente

Es el S-74 "Tramontana" el encargado de realizar el papel de submarino siniestrado, para ello tras una navegación en profundidad busca una planicie submarina en la que sumergirse y quedar posado en el fondo arenoso, tras una inspección del entorno se certifica que una llanura submarina unas pocas millas frente al cartagenero Cabo Tiñoso y cercano a la deshabitada Isla de las Palomas seria una ubicación ideal.

El submarino se posa en el fondo y como comienzo del ejercicio manda una señal de alarma por radio declarando una emergencia en la que se va abajo, ya posado suelta su boya de alarma que sale a la superficie y transmite una señal de socorro por radio y luz para advertir  de su presencia en el lecho marino, pero esta baliza no da la situación exacta pues puede distanciarse del punto real de naufragio de superficie, lo que informa es de la zona del siniestro que es donde siguiendo la operación deberá empezar a buscarse.

Localización

Este área señalada por la baliza es lo que se conoce como "zona de incertidumbre" y es en este área donde hay que empezar a buscar, para ello se emplea el buque de salvamento de submarinos "Neptuno", una unidad ya veterana que en unos tres años será remplazada por el nuevo BAM-IS cuya construcción ya ha sido aprobada y que portará lo más avanzado que existe actualmente en rescate submarino, los cazaminas "Tambre" y "Duero", muy útiles con sus equipos de detección de minas para escudriñar el fondo marino, los patrulleros "Furor" y "Toralla" como buques de mando y apoyo y el buque "Clara Campoamor" de SM con todo su equipamiento de rescate en el mar y reconocimiento de las profundidades.

En tierra al darse la alerta se ponen en guardia la Fuerza de Guerra Naval Especial, FUGNE, el mando de la Flota, el Centro de buceo de la Armada, CBA, y además todas las instituciones civiles cuyo concurso sea necesario para intervenir en una emergencia de esta clase, de toda la red hospitalaria a servicios de aereoevacuación, ambulancias, etc.

La búsqueda en la "zona de incertidumbre" se realiza sistemáticamente dividiéndola en cuadrículas y usando los sensores de cada barco para reconocer cada una de ellas de forma metódica, metro por metro Tras una serie de horas de búsqueda frenética y metro a metro el sonar del "Tambre" detecta al "Tramontana" posado en el fondo a 40 metros de profundidad, los sensores de sonar actuales permiten crear imágenes de síntesis que muestran indubitativamente al submarino hundido.  La necesaria localización del buque se ha cumplimentado.

Supervivencia

Habida cuenta que lo que se realiza es un ejercicio para aprender como actuar, la fase siguiente del mismo no se realizó en la zona de hundimiento sino en puerto por elementales razones de seguridad. Esta es la fase de supervivencia o "Survivex" en que la tripulación del submarino debe apañárselas para sobrevivir por sus propios medios para que llegue la ayuda.

Para ello 20 miembros de la tripulación del "Tramontana" se refugiaron en los mamparos de proa del navío y se encerraron imitando las condiciones que deberían soportar en caso de un accidente real: falta de oxigeno, falta de ventilación, generación de dióxido de carbono, CO2, en el ambiente, heridos que atender y racionamiento de comida y agua.

La contaminación por CO2 demostró ser el problema más acuciante, saturándose los niveles en poco tiempo con las consecuencias sabidas de somnolencia, mareos, desmayos y finalmente la muerte por falta de oxigeno. Para compensarlo se usaron "cortinas de litio" esto es unos paquetes sellados de un compuesto de litio que al abrirse y entrar en contacto con el aire absorben el CO2 y liberan oxigeno purificando el ambiente, se median los niveles de CO2 oportunamente y al llegar a un nivel peligroso se activaba una "cortina" hasta que la saturación de CO2 descendiera a niveles normales.

Para generar oxigeno adicional se contaba con "candelas de oxigeno" que funcionan de forma parecida, es una lata sellada que al abrirse genera una reacción química que libera oxigeno aumentando la cantidad de aire respirable por ello los niveles adecuados de oxigeno también eran controlados oportunamente.

En una hipotética operación de un sumergible en apuros intervendrían medios tanto civiles como militares y se solicitaría ayuda internacional

A resaltar que fue la correcta administración de las "candelas de oxigeno" y las "cortinas de litio" el método que permitió sobrevivir a los tripulantes del batiscafo ruso AS-28 hasta que fueron rescatados, por lo que estos elementos forman parte inexcusable de la dotación material de cualquier submarino, si estos no disponen de tales medios en uso y en la cantidad suficiente el submarino no navega.

Toda la operación era supervisada por un médico y dos enfermeros encerrados con los 20 "supervivientes", el ejercicio de supervivencia se prolongó el tiempo máximo que fue posible para preservar la salud de los participantes, de este modo la prueba se prolongó durante 52 horas en que los veinte voluntarios estuvieron encerrados en la proa del "Tramontana" imitando las condiciones de un naufragio submarino.

Este intervalo de 52 horas de resistencia es importante pues aunque fue al limite en que se llegó en esta prueba en concreto, los manuales dicen que una tripulación atrapada podría sobrevivir 72 horas, o sea tres días, sin recibir ayuda y aunque sea cierto es posible que por una secuencia tan prolongada puedan sufrir secuelas físicas lo cual es un factor muy a tener en cuenta.

Oxigenar y suministrar

Ya en el escenario marítimo y localizado el sumergible una parte del ejercicio era comprobar si los buceadores de la Armada, la FUGNE y operativos del CBA eran capaces de suministrar al submarino accidentado los medios imprescindibles para sobrevivir y esto se comprobó realizando los buceadores de ambas unidades inmersiones a 40 metros de profundidad desde el "Neptuno".

Los suministros son dispuestos en unos cilindros herméticos llamados Pod´s y son llevados por los buceadores a 40 metros bajo el agua hasta una de las escotillas del sumergible, esta se abre desde fuera y se introducen en ella y vuelve a cerrarse la esclusa, las bombas drenan el agua y estabilizada la presión se abren desde dentro del submarino así se recogen los Pod´s para ser empleados.

Siendo el aporte de oxigeno la primera necesidad vital los primeros Pod´s suministrados aportan "candelas de oxigeno" y "cortinas de litio" adicionales y los siguientes: agua, comida y medicamentos o cualquier material que deba suministrarse.

Hay que destacar que por descender a 40 metros de profundidad, cinco atmósferas de presión, en la subida los buzos tuvieron que hacer las preceptivas paradas de descompresión e incluso en una ocasión tuvieron que pasar por la cámara hiperbárica del "Neptuno" para igualar las presiones osmóticas de profundidad con la superficie.

Evacuar

También en puerto se realizaron las maniobras de escape del submarino, pues la seguridad de una maniobra tan arriesgada como esa debe hacerse en un entorno controlado para que los tripulantes se acostumbren a la forma de acometerla, que es lo que persigue el ejercicio, y no tentar a la suerte en un entorno incierto.

Por ello y aunque los trajes de escape MK-II permiten la huida a través de la escotilla de un submarino a 140 metros de profundidad la prueba se hizo solo a los siete metros de calado que tiene el puerto de Cartagena. El tripulante a evacuar se pone el traje que le cubre de pies a cabeza y entra en la escotilla, se igualan presiones y esta se abre, entonces activa el chaleco salvavidas del traje y una válvula de presión que le hace salir a superficie a toda velocidad respirando por una pequeña botella de oxigeno, que le daría los minutos de aire precisos para alcanzar la superficie si la evacuación se realizara desde la máxima profundidad en que el equipo es efectivo, que como hemos comentado son los 140 metros.

Reflotar

"Cartago" busca ser un ejercicio completo en que se practiquen todas las variantes posibles de un accidente de sumergible, es por eso que también se jugó con la circunstancia afortunada que el submarino fuera recuperable.

Por ello los buzos volvieron al trabajo y tras sumergirse de nuevo a la profundidad donde reposaba el "Tramontana" usando mangueras de aire a presión le insuflaron aire en sus cámaras de lastre por lo que el submarino se libró de su prisión bajo el mar y poco a poco empezó a ascender lentamente hasta alcanzar la superficie en un día nublado a la sombra del Cabo Tiñoso.

Atender a los heridos

Con todo con el submarino en superficie no terminó la operación pues se jugó el escenario de evacuar a heridos del "Tramontana" que necesarios de atención medica urgente no podían esperar que el submarino llegara a puerto por sus propios medios.

Aunque la llegada de socorristas se planifico por aire y mediante el lanzamiento en paracaídas sobre el mar de efectivos sanitarios de la FUGNE, el viento y la mala mar abortaron el lanzamiento, de haber sido un escenario auténtico este lanzamiento hubiera sido el realizado apurando al máximo los márgenes de seguridad, de modo que el socorro llego por mar en forma de lanchas de la Cruz Roja y de la Armada que buzos mediante recogieron a los heridos en el mar.

Evacuados a los distintos buques de rescate se efectuó un "triaje" médico de los heridos a bordo del BAM "Furor", que hacia de buque insignia de la operación, en los que además de personal médico militar participaron miembros del Servicio Murciano de Salud en la idea de implicar y formar a personal de todas las instituciones que se verían implicadas en un siniestro de esta naturaleza, en el triaje se decidió la evacuación de dos heridos por helicóptero.

La tripulación de la aeronave, un AW-139 de Salvamento Marítimo, realizó un rescate "de película" pues en vuelo estático sobre el "Furor" un operario descendió en rappel sobre la cubierta del patrullero conecto en ella un cable grúa por el que descendió una cesta donde se dispuso al accidentado y esta se izó hasta el helicóptero volando en estacionario, con el herido a bordo el técnico se enganchó a su vez al cable grúa y fue subido a bordo de la aeronave.

Como dos eran los heridos a evacuar y el objetivo de la maniobra es aprender y perfeccionarse la maniobra de descenso por cuerda, embarque y recuperación de herido y operario se repitió dos veces.

Esta evacuación cerró la fase práctica del Ejercicio CARTAGO 21, una formación de los buques participantes con la pasada de un helicóptero Sea-King de la Armada que tomó las fotos oficiales del fin del ejercicio cerró la operación.

¿Que veredicto sacar? Que La Armada y el resto de instituciones que se vean comprometidas están listas para tratar el siniestro de un submarino siempre cuando ese siniestro no supere unos "margenes de siniestralidad" razonables, márgenes que apurando esfuerzo y medios podemos deducir por encima de los probados en estas maniobras, pero si ese margen es superado en varios enteros esa capacidad estaría por demostrarse y la posibilidad de una tragedia estaría más que presente.

Probando armamento

Es preciso destacar que paralelamente al Ejercicio CARTAGO aunque sin relación con él, la Armada realizó las maniobras con fuego real “LANMIS-ARMEX-BOMBEX” en que se uso armamento de guerra en aguas cercanas a Baleares siendo la primera ocasión en que se realiza un ejercicio con fuego real en esa zona, por ello se fue especialmente cuidadoso en que la zona de acción estuviera alejada de las rutas marítimas y no existiera ningún tráfico civil en el área.

Dirigido desde el "Juan Carlos I" el ejercicio incluyo fuego de cañón de las fragatas "Numancia", "Reina Sofia" y "Blas de Lezo" contra blancos de oportunidad, estructuras flotantes construidas al efecto para ser usados como diana, y disparo de misiles "Maverick" por cazas Harrier contra blancos de la misma clase.

Pero con todo la parte más espectacular del ejercicio la acometieron los helicópteros SH-60B "Seahawk" de la 10ª Escuadrilla de la Armada los cuales hundieron las antiguas lanchas de instrucción de la Armada “Contramaestre Sánchez Fernández” A-83 y “Contramaestre Lamadrid” A-85.

Ambas lanchas empleadas en tareas de enseñanza tenían más de 40 años de antigüedad y hacia ya años que habían sido dadas de baja y borradas de la lista de buques de La Armada siendo su destino el desguace, por ello tras privarlas de todo elemento aprovechable y dejarlas inertes sin ningún contaminante que alterase el entorno natural marino fueron usadas como barcos blanco, un destino corriente a barcos desahuciados o que se van a ser achatarrados.

Una de las lanchas fue hundida por dos impactos de misiles Hellfire lanzados por un "Seahawk" que la alcanzaron en proa y popa y la segunda soportó el impacto de un misil antibuque "Penguin", disparado por otro SH-60B, con efectos devastadores pues la antigua lancha de enseñanza quedó convertida en una suerte de masa flotante que posteriormente se hundió como muestran unos videos que la Armada ha publicado respecto al ejercicio.

A constar que cuando se echa a pique un buque en practicas de tiro se realiza en zonas donde sus restos puedan formar un arrecife natural y puedan ser colonizados por la vida marina.

Es necesario sintetizar que durante 2020 y la mayor parte de 2021 fue imposible la realización de ejercicios de esta significación por las circunstancias de la pandemia, la realización de estas y  otras maniobras de gran envergadura parecen anticipar el fin de la infección y la vuelta a la normalidad por lo menos en lo que en el ámbito de La Armada Española se refiere.

 

 

 


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Autor:
Antonio Rodríguez Jiménez (165 noticias)
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Reportaje
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