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Carlos Gardel sigue viviendo en el mundo. La revolución del Tango

07/01/2010 18:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La muerte de Gardel en 1935 produjo la noche más triste del país. 75 años después el Tango que él creó sigue vivo no sólo en Argentina y países sureños sino en Europa

La muerte de Gardel produjo tal la oleada de tristeza -muy propia del rey del tango- y el desanimo de los combatientes de la absurda guerra del Chaco, entre Bolivia y Paraguay, dieron paso a una tregua en las hostilidades y luego al cese y la fijación de las fronteras tras cuatro años de guerra.

Tal cosa es virtualmente imposible, sin embargo, porque la aceptación del armisticio había tenido lugar 10 días antes de la muerte del Rey del Tango. Pero si se produjo la paz, dejemos ahora que los paparazzi sigan su guerra de desinformación, que las otras guerras, Afganistán, Yemen etc… llevan a conflictos infinitamente más graves y sin diálogo alguno. El mérito de Carlos Gardel está bien descrito en la contraportada de uno de sus últimos discos, reeditado en fecha reciente durante el VII Festival de Buenos Aires y que dice así:

"...en contraposición a los ritmos clásicos que habían acompañado al tango desde sus orígenes, Carlos Gardel creó una nueva forma de canción criolla a la que añadió toques líricos de gran sutileza y originalidad. Su voz elegante y refinada se popularizó a partir de "Mi Noche Triste", grabada por Eduardo Morera en 1934."

Carlos Gardel, un enigma desde su nacimiento

Carlos Gardel nació en Toulouse (Francia) el 10 de noviembre de 1890, su madre nunca reveló el nombre de su progenitor francés y los historiadores han especulado mucho. Su madre lo inscribió en el registro civil como Charles Romuald Gardes, aunque hay historiadores que prefieren Gardel, de donde él sacó el patronímico y lo supo elevar a la fama.

De niño le llamaban el "morocho" (del idioma quechua, muruchu, cruce de moro y moreno (¿) En diversos países de América Latina tiene modernamente significados diversos, que van desde trigueño, tosco, pelado al rape, leporino y mellizo, sobre todo éste último. Pero en Argentina en esos días era simplemente moreno, por el pelo muy negro aunque de tez podía ser muy blanco.

Su madre viajó con él a Buenos Aires en 1893 y a los 19 años el chico ya cantaba en los cafés y teatros de los arrabales de Buenos Aires y Montevideo, de ahí que, hasta hace poco, algunos historiadores de la especialidad se disputaban el origen de su paternidad, aunque esté claro que nació en Toulouse. Otros le hacían tres años más viejo. Y algunos lo hacen uruguayo. El, por cierto, se proclamaba argentino desde los dos años y medio, lo cual era más o menos cierto.

Gardel, el cine una invención

Rosita Moreno y Carlos Gardel en "El día que me quieras", considerado su mejor film, dirigido por el norteamericano John Reinhardt, en 1935.

El cine, Gardel y una invención: el tango canción criolla

En esos días últimos el cine mudo argentino se basaba en historias de revueltas indias, intrigas locales y hasta ficción (véase el austriaco Glucksman) e incluso en la actualidad política, fusilamiento de los anarquistas Saco y Vanzetti, ejecutados en la silla eléctrica en Boston (USA), acusados de robo y asesinato, etc...

Con el pronto advenimiento del cine sonoro se le abrieron las puertas del Séptimo Arte a Carlos Gardel, que a comienzos de la guerra europea (1914-1918), tras dejar a su guitarrista José Razzano, ya cosechaba éxitos, que se tradujeron en apariciones fílmicas tanto en el famoso Teatro Esmeralda de Buenos Aires, como en Estados Unidos y Europa, incluidos Madrid (Teatro Apolo) y París (Teatros Empire y Palace).

En 1928, en sólo tres meses, se vendieron en Europa 70.000 discos de sus canciones, haciéndose rico junto con Alfredo Le Pera, autor de las letras de "Buenos Aires querido", "Arrabal amargo", "Volver", "Sus ojos se cerraron", etc. Pero hasta la llegada del cine sonoro, las películas de Gardel realizadas en Foinville (Francia) y Nueva York, iban acompañadas de grabaciones no muy apropiadas con la voz del ídolo.

En Buenos Aires actuaban orquestas famosas y Eduardo Morera (1929-1930) se hizo también célebre en películas tales como "Luces de Buenos Aires" (1931), que al poco tiempo se proyectó en Barcelona. Más tarde fueron apareciendo otras: "Espérame" de L. Gasnier (1932), "La casa es seria", "Melodía de arrabal" que luego se llevó a los Estados Unidos con Imperio Argentina. Allí triunfaron "El tango en Broadway" (1935), "El día en que me quieras", del célebre cineasta John Reinhardt, etc.

La muerte del ídolo causó tal conmoción en Buenos Aires que al saberse la luctuosa nueva en el Senado finalizó ipso facto un violento debate sobre el precio de la carne argentina, que hasta se había ocasionado un tiroteo, en el que fue herido el Ministro de Agricultura Duhau y resultó muerto el senador Bordaberri. La infausta nueva tuvo efectos paralizadores aquí y por todo el país.

Los Perón no tenían la menor simpatía por Carlos Gardel

A la muerte del Rey del Tango, brillaron en el cine dos poetas del tango, Romero Manzi y Enrique Santos Discépolo -director e intérprete respectivamente. Al gobierno del General Perón -10 años después- que tenían el monopolio en intervenciones populistas estatales, se le achaca el no haber desarrollado esta especialidad popular del tango y haber preferido importar películas de Hollywood, aunque el dictador estaba en el bando de Hitler y sus secuaces. Esa alergia de los Perón por el Rey del Tsango se debía, en gran parte, a que Eva Duarte (en realidad Eva Ibarguren, hija natural también como Gardel) aunque muy en sus comienzos desde las “pulperías" hasta Radio Belgrano, interpretaba de vez en cuando milongas, sin embargo del brazo de su empresario el "Moro González" trataba de picar mas alto y dejar lo popular en el rincón de la ropa sucia. Personalmente, sus ídolos eran Jean Harlow y Mary Pickford, incluso en el peinado, en el tinte de sus cabellos y vestimenta siempre muy cara e importada, aunque no les imitaba en el físico porque éste no se podía cambiar. Se ufanaba de representar a Amado Nervo, Kafka, etc. Algunos la calificaban de snobista.

El usuario tiene la última palabra

También Evita, una vez en el poder, como “la Perona”(al principio) trató de ayudar al "Gardel de provincias" Magaldi, que había triunfado en el Teatro Junin y sobre el cual hay seis o siete versiones. Algunos de sus biógrafos lo describen como un hombre paliducho con voz de "tenorino italiano", que no estaba ni de lejos a la altura del Rey del Tango. Años antes Magaldi había introducido a Evita al critico teatral Edmundo Guipurg, que la aceptó cuando apenas tenía 19 años. Circulaban también rumores de intereses amorosos lejanos a lo artístico, cosa más que improbable… Nada de eso parece que llevó a Evita a ayudar y promocionar a Magaldi, una pálida reencarnación del Rey…

Quizás influyera el capricho de “descubrir” nuevos talentos. Esto viene a cuento para decir que entre Carlos Gardel y Eva Perón la única relación posible fueron los ríos de lágrimas que corrieron en Argentina cuando murieron el 24 de junio de 1935 y el 26 de julio de 1952, respectivamente. Dos fechas claves de historias diferentes y que, sin embargo, coinciden en la creación de una mitología que se renueva una y otra vez y que todos relatan nostálgicamente "con la frente marchita".

Pero a Evita no se le puede negar el deseo y la voluntad de ayudar a causas “descamisadas”, sobre todo si eso le permitía ascender a cotas inaccesibles y esotéricas de actualidad, fama, poder y riquezas. Y se olvidó que una causa realmente eficaz, por no decir justa hubiera sido recordar siempre a Gardel sobre el que nadie discutía sino los envidiosos. Un idilio con el frágil Gardel II no hay comadre que lo mantenga en serio, pues sería lo mismo que decir que viajó a España con el propósito de ligar con Francisco Franco. Por cierto que “La Perona” ayudó mucho al Generalísimo Franco porque a Perón le interesaba políticamente tener un incondicional al otro lado del Atlántico, que bebiera del mismo botellón del totalitarismo y le acercara a sus amigos del Vaticano. Cosas ambas que fueron realidad y muy fructíferas para ambas partes, lo mismo que cierta aproximación a De Gaulle deseoso siempre de ser más popular, sin gran esfuerzo ni gasto.

Aparte de los centenares de alemanes que Franco había escondido al sur de la isla de Fuerteventura, a la cual hizo una especie de “hija adoptiva”, estaba bastante preocupado por la paupérrima condición de la isla de Gran Canaria, la cual podía degenerar en protestas. Y el caudillo se lo mencionó a Evita, de pasada. Y en el curso de su triunfal viaje por España, siempre generosa, ella se acordó y tuvo el gesto de mover su poderoso brazo compasivo en favor de la hambruna de las islas Canarias (sin que su anfitrión se lo pidiera específicamente), enviando a las islas Canarias barcos mercantes cargados de carne enlatada y trigo para el pan de racionamiento canario que se mezclaba para multiplicarlo aunque se volvía negro, pero para aquella gente algo era algo…

Evita estaba empeñada en echarle una mano por múltiples razones que ni ella misma podría explicar, aparte de la propaganda personal que la jira europea le acarreó. También la diplomacia argentina ayudó al Caudillo en las Naciones Unidas, lo cual en aquellos días fue una máscara de oxígeno decisiva para aquel régimen inquisitorial del Patriarca español porque Argentina arrastraba a otros regímenes totalitarios latinoamericanos a la hora del voto y a veces estos votos salvaban la frágil nave diplomática del Caudillo en la ONU.

Y también influía en los "neutrales" de Sudamérica y por supuesto en los cazadores de fantasmas de la Casa Blanca que preferían el binomio Franco-Perón que al comunismo ateo.

Se le dio tal promoción por prensa y radio (y el No-Do) a esa ayuda argentina peronista y a la imagen de Evita que todos en España y fuera, se lo creyeron todo porque el gran montaje caritativo estaba bien montado, manipulado y disfrazado gracias a la censura.

Sólo que pocos de estos barcos (no se sabe su número y el alcance en cifras de la ayuda global argentina) jamás llegaron al puerto de Gran Canaria y no por culpa de algún torpedo alemán equivocado de última hora. Los barcos cargados de víveres argentinos, ya en alta mar, eran desviados a Italia mediante un oportuno telegrama dirigido desde Madrid al capitán del navío argentino y llegaban puntuales a su nuevo destino, que solía ser Nápoles, porque en la Italia de la posguerra, la hambruna-menor que la España de Franco, también causaba bajas.

Italia, agradecida, retribuía a Franco en especie: posiblemente armas, municiones, aviones (desechos de guerra) calzado para la tropa, “condottieri” y joyas, quizás para las damas del entorno del palacio de El Pardo y algún que otro abrigo de piel. Todo ello a espaldas del hambre de las poblaciones canarias y la desilusión de los también descamisados, famélicos trabajadores isleños o en el paro, del Puerto de la Luz.

Desde los 19 años Carlitos cantaba en los arrabales de Buenos Aires y Montevideo, nadie daba dos centavos por su futuro

Algún Cabildo complaciente o el gobernador civil, que por lo general era peninsular, arreglaban la chapuza convenientemente y el racionamiento canario se consumía en Italia quizás con la música nostálgica del Giovinezza en vez de oírse en Las Palmas el eco tan canario de "Roque Nublo". Casi nadie se atrevía a protestar porque hasta las amas de casa sabían algo de las masacres de demócratas canarios durante la guerra realizada por los pelotones franquistas que en las islas fue terrible y silenciosa. También la generosidad del Caudillo tenía eco en las capillas vaticanas, por lo que Madrid nunca tuvo nada que perder en el idilio Franco-Evita.

Todo eso se supo gracias a la declaración de pilotos vascos de los mercantes argentinos (muchos exiliados de la guerra civil y en especial a una entrevista de la prensa antiperonista a un capitán de la misma nacionalidad) que había escapado "ilegalmente" a la Argentina cuando Bilbao cayó en manos franquistas y fascistas del Duce (junio l937) y ya en Buenos Aires se enrolaron en la Marina Mercante argentina. Y lo difundió Monseñor Pildain, obispo de Gran Canaria, que estaba semidesterrado en las islas.

La mordaza duró casi medio siglo y los grandes montajes, más. Y Evita y el pueblo argentino demócrata tampoco posiblemente llegaron a saberlo nunca. Y si lo supieron no les interesaba dañar la imagen del gran farsante del drama, el Caudillo de las Españas. Y aunque poco tiene que ver con Gardel no cabe duda que conviene oírlo también “con la frente marchita” y los labios apretados, porque Carlitos era de otra pasta… El olvido no puede cubrir semejantes hechos y los protagonistas han muerto ya. Y antes, murieron de hambre o de tuberculosis muchos isleños.

En cuanto a la promoción del tango por el régimen de Perón, ésta fue casi nula. Para probar su argentinismo, Perón en una famosa fiesta, se disfrazó de gaucho y la cosa dio que hablar entre sus opositores por el hecho de que dejara la gorra militar y se "popularizara", aunque sin música de tango.

También hay otra historia… de los años perdidos y los exiliados sureños en París

Huyendo de la persecución política o por miedo a ella, el cono sur conoció durante "los años perdidos", que comenzaron más o menos con Perón en Argentina y luego la aparición de grupos armados, los Montoneros o los Tupamaros en Argentina o Uruguay, sin la ayuda de hombres luego nefastos y al descubierto como Pinochet y sus ebirros, toda una o varias generaciones de América Latina se fe exilando voluntariamente en Europa buscando además de seguridad y libertad, trabajo. Y en general con excepciones terminaron por salvarse de las garras del Cóndor o de los cóndores.

Y así vimos sobre todo en París, a grupos de argentinos, uruguayos o chilenos, y afines al principio temerosos y desconfiados, luego más seguros, que comenzaban a agruparse -no en forma de clanes- sino en torno a sus viejos y nostálgicos recuerdos. Y un punto en común absolutamente apolítico lo constituyó el Tango de Gardel.

Podemos situar casi con precisión el renacimiento pleno del Tango en París, sobre todo, hacia 1983-1984. Ese "pensamiento triste que se baila", como diría Borges, se convertía, como en la década de los 20, en un pensamiento en cierto modo de libertad, si le quitamos cualquier matiz político a la palabra.

Tenemos un viejo programa editado en francés del que entresacamos lo anterior. Invita a una Jornada del Tango que había de durar del 11 de setiembre al 11 de octubre de 1984 y allí se celebró en el Teatro Musical de París, gracias a la dinámica de Claudio Segovia y Héctor Orezzoli.

Las cosas no quedaron ahí. El Casino de París sincronizó con sus colegas y cambió las plumas y lentejuelas por pañuelos de seda rojos, sombrero y cantidad de gomina. Así del 15 de noviembre al 5 de diciembre 1984 no todas las personas asistentes eran exactamente tanguistas pero sí sureñas, mientras en Toulouse se recordaba a Carlos Gardel, Carlitos, el de la voz de oro.

En pleno corazón de París, la orquesta de Osvaldo Piro no dejó en esos días de lanzar su lamento desgarrador a los nostálgicos exiliados. Fundada en 1981 "Les Trottoirs de Buenos Aires", por Julio Cortazar, los salones del tango no estaban nunca vacíos.

Muchos parisinos llevaban allí a sus amigos. Otros no podían sustraerse a la seducción de los sureños, tan ultrajados en su país por garras de los Cóndor, de uno u otro pelaje. Comprendían perfectamente por qué habían dejado atrás tierras tan fértiles y ultrajadas por políticos de la ultraderecha y sus guerreros y se habían refugiado en Francia donde la vida tampoco era tan fácil, pero se les garantizaba la vida y… el tango. La ausencia, el exilio, la separación, los hombres grises (desaparecidos), se convirtieron en leyenda sólo en París.

Proliferan más de 50 clubs, cabarets y asociaciones en el todo París

Hasta el socialista Michel Plisson, uno de los curiosos del fenómeno en París, recordaba, en los alrededores del 2000, que "aún hace diez años, sólo cuatro academias enseñaban el tango a los parisinos en las riberas del Sena. Ahora superan las cincuenta". Y hay quien saltándose la historia, como Susana Rinaldi, afirmó que el tango nació en París.

Pero hay gentes con iniciativas increíbles y recordando que cada año a partir del 2000 la capital porteña organizaba el "Buenos Aires Tango", (en el que participaron activamente hasta un millón de personas), en el año 2001, se movieron para que “el todo” París rivalizara o imitara o superara a Buenos Aires. Una forma quizá cultural quizá algo turística, de hacer resonar con la misma voz, la misma música no tan triste como en las décadas del 70 u 80.

Frank Tenaille, uno de los pioneros de esta iniciativa, vaticinó que la batalla entre los "Antiguos" y los "Modernos" iba a tener ese año su campo en París. El "nuevo" Tango contra el Tango “ortodoxo”. También hacía la distinción entre el tango para bailar y el tango para escuchar.

Las dos tendencias tuvieron su sitio en París en el 2001. Se oyeron las voces de Susana Rinaldi y de Lidia Borda, pero asimismo conciertos animados en que tal distinción no existía. Juan José Mosalinia, con el bandoleón hizo recordar incluso a los tiempos pre-gardelianos.

El Tango para bailar estaba animado sobre todo por Juan Cedrón y su Orquesta "La Típica". Juntos están los "Populares", "Los Intelectuales" y los "Festivos". La gente ahora ya no sólo era espectadora sino actora. Y un Festival en el Teatro Nacional de Chaillot puso el broche de oro a la fiesta.

Como diría Borges, el Tango no es lamento sino desafío. Un ritual que comenzó siendo de rufianes para terminar en algo en que se entremezclan la vida y la muerte, la nostalgia y casi todo… ¿Qué hubiera pensado de todo esto Carlos Gardel, que desembarcó por aquí en 1928?. ¿Y que, por supuesto, había nacido por estos lados?. La pregunta queda abierta.

Carlos Gardel sigue vivo, en todo el mundo más 75 años después

Por lo que hemos podido comprobar al comenzar el 2010, los actos que le recuerdan se multiplican, sobre todo en el cono Sur de América Latina: conciertos populares, programas de radio y televisión y una emisión de cinco horas de sus películas, luego un DVD, que bate récords de ventas, aunque dicen que es muy caro. Y en Europa las escuelas de tango superan por mucho el centenar y van in crescendo en toda Europa.

Los actos conmemorativos que recuerdan la muerte de Gardel se han extendido por Montevideo, Tacuarembó (Uruguay) Bogotá, Santiago de Chile y diversas localidades del Paraguay.

El III Mundial del Tango celebrado en agosto del 2005 en Buenos Aires, con ramificaciones sobre todo en París, había ya hecho renacer el furor tanguista hace dos años y por el fervor resucitado por Carlitos estas últimas semanas, todo hace indicar que su nombre no se va a esfumar así como así, como ocurre con políticos, militares y deportistas, cuya fama es efímera y a veces poco desinteresada. En Colombia ha habido también, conciertos, representaciones escénicas y teatrales, exposiciones de pintura y fotografía y el tango ha dominado en una nutrida programación, con la cual los admiradores de Carlos Gardel han recordado los 72 años de su muerte. Y eso que las circunstancias políticas no abonaban el terreno.

¿Por qué en tantas secciones de estas páginas traemos a colación a este cantante? Pues precisamente porque en los días de su muerte, Carlos Gardel brillaba como cantante y también en el cine y su figura lo merece. Su voz sólida de barítono contribuía al triunfo, así como su figura delicada de sex-symbol de aquellos días, muy apropiada para poner en la pantalla a un "amante" latino, como antes a Rodolfo Valentino, si la imagen total de Carlos Gardel hubiera sido debidamente valorada. Así que Carlos Gardel y el Tango, o el Tango y Carlos Gardel lo podrán encontrar en muchas de nuestras páginas web…


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