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Carleth Morales, comunicadora venezolana en España: "Ser periodista en Venezuela es una profesión de riesgo"

12/07/2019 01:00 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

ARACELI GUEDE

  • La presidenta de Venezuelan Press denuncia la falta de libertad de prensa que existe en su país.

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Carleth Morales siempre dice que no emigró desde Venezuela a España, sino que se fue quedando. La primera vez que aterrizó en Barajas corría el 2000. Hugo Chávez había llegado al poder tan solo un año antes pero relata que la situación para los periodistas críticos con él ya empezaba a ser difícil. El periódico en el que ella trabajaba era objeto de constantes ataques y pensó que venir a completar su formación a la Universidad Complutense y alejarse de allí momentáneamente sería positivo.

Pasó cuatro años yendo y viniendo, siempre con la intención de prepararse mejor y siempre, asegura, con la esperanza de que eso le serviría para contribuir a un vuelco en su país. "Intentaba volver a mi casa pero cada vez que regresaba la situación era peor", afirma. Hasta que finalmente, en 2004 decidió instalar su residencia en Madrid de forma permanente.

Periodista, locutora y diseñadora gráfica, con un máster en gabinetes de comunicación, esta caraqueña fundó en 2015 Venezuelan Press junto a otros compañeros venezolanos. Lo que empezó con medio centenar de miembros hoy es una asociación con 400 socios. Morales compagina su presidencia con el cargo de jefa de redacción en la editorial madrileña Grupo 28 Editores.

¿Cuál es la situación de la prensa en su país?

El Gobierno ha cerrado más de 200 medios impresos desde 1998 y ya no hay concesiones nuevas para radios ni teles. Luego comenzó a mandar exhortos para que no se hablara de determinadas cosas. Y también monopolizó el papel y solo lo distribuye a los medios afines. Al final la autocensura corre por nuestras venas.

Declaró que ser periodista allí es una profesión de riesgo.

Lo es. Ya en 2002, cuando fui a contratar un seguro y dije a qué me dedicaba me avisaron de que tenían que subirme la prima. Y la situación ha ido a peor.

¿Cuál es el papel de Venezuelan Press en este contexto?

Tenemos dos objetivos. Uno, ayudar en su inserción social y laboral a los periodistas venezolanos que llegan a España perseguidos, agredidos, teniendo que huir. Y dos, ser el altavoz de la lucha por la libertad de expresión que tienen nuestros compañeros en Venezuela.

¿Cómo lo hacen?

Lanzamos la asociación un 27 de junio, Día del Periodista en Venezuela. Fue en 2015 y desde entonces hemos hecho cinco presentaciones coincidiendo con esa efeméride. Es nuestro evento magno y de cara al que, desde 2016. organizamos un concurso de periodismo. Los trabajos que se presentan los recopilamos en un libro. Desde el primer día pensamos en dejar huella de lo que íbamos a hacer. Porque no sabemos si volveremos, si nos quedaremos... Pero tenemos que hacer algo mientras dura este exilio forzoso. Como periodistas debemos documentar lo que pasa.

Cada libro tiene una temática.

Sí. El primero fue Periodismo en España, con información y recomendaciones para periodistas venezolanos. En 2017, tras las protestas en nuestro país, el tema fue Transición en Venezuela. Siempre pensamos que la situación va a cambiar rápido. También contamos con colaboradores y en este caso Victoria Prego escribió un artículo sobre cómo vivió la Transición española, con sugerencias para los compañeros. Pero no la hubo, y al año siguiente hablamos de El exilio venezolano y documentamos los últimos 20 años. En 2019 hemos vuelto con la idea de que esto va a acabar pronto, es cíclico, y hemos hecho Venezuela en reconstrucción.

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Venezuelan Press lanzó un comunicado pidiendo rigurosidad en la información sobre "la juramentación" de Juan Guaidó "como presidente interino de Venezuela". ¿Se informa de foma correcta?

Hemos entendido que hay líneas editoriales. Cuando nos hemos dirigido personalmente a algunos periodistas para preguntarles por qué seguían poniendo "presidente de la Asamblea" o "autoproclamado presidente" nos han dicho que era por la línea editorial.

Ustedes defienden que es el presidente de Venezuela.

Porque los estamentos legales lo dicen así. En las elecciones del año pasado sí hubo una autoproclamación de un presidente que no tuvo contrincantes porque eliminó a los demás partidos para poder ir a la contienda electoral solo. El mandato anterior de Maduro, el de 2013, llegaba hasta el 10 de enero de 2019 pero adelantó las elecciones y las realizó de manera fraudulenta. Los países democráticos, entre ellos España, dijeron que le reconocerían hasta el día que acababa su mandato legal. Así fue y la Constitución contempla que en ausencia de presidente asume el cargo el presidente de la Asamblea de manera interina o encargada hasta la celebración de elecciones.

¿En qué momento está el proyecto de Guaidó?

Yo lo comparo con cuando uno se enamora. Te ciegas y pierdes la cabeza. Luego ves que la cosa no era tan ideal pero sigues adelante porque sabes que ahí está tu proyecto de vida. No creo que se haya desinflado. Creo que lo que ha hecho es aterrizar en la realidad. En esa dura realidad que es la de un Gobierno que es una dictadura. No soy yo quien desconoce a Maduro. Son 50 países los que están dando el espaldarazo al proyecto de país del presidente encargado Guaidó.

¿Conseguirá convocar unos comicios?

Se está trabajando en ello. Esto es como un iceberg. Vemos la punta pero debajo puedo dar fe de que hay muchísimo movimiento para que se dé. Hay un trabajo de fondo.

¿Se puede hablar de plazos?

No, porque hay muchísimos factores. En su mayoría dependen de los venezolanos pero otros no. No hay nadie capaz de prever todos los escenarios.

¿Cree entonces que esta vez sí habrá un cambio?

Los venezolanos nos hemos vuelto incrédulos. Creo que sí, siempre he creído que sí. Las dictaduras no son eternas. Pero el deterioro del país es tal que no hay mucho más recorrido. Nos espantamos cada vez que pasa algo y en 20 años han pasado muchas cosas. Siempre pensamos que hemos llegado a la gota que colma el vaso pero no termina de ser así.

¿Eso la desespera?

Te desmoraliza. En 2014 mataron a unos estudiantes en unas protestas. En 2017 hubo cuatro meses de protestas en las que mataron a otras 158 personas. Yo escribí entonces el libro 26 crímenes y una crónica: quién mató a la resistencia para documentar aquella tragedia y pensé que no iba a tener necesidad de documentar ninguna otra. Pero en 2019 también ha habido protestas y muertos. Y hace unos días, la Guardia Nacional disparó a un chico de 16 años en la cara y perdió los dos ojos.


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