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Carbohidratos vs Proteinas

03/04/2010 11:25 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

La popularidad de las dietas a generado esta disyuntiva, Comer más proteínas y menos carbohidratos, según esas dietas seria lo correcto

¿Comer más proteínas y menos carbohidratos es ahora lo correcto? El dilema vuelve a presentarse ante la creciente popularidad de las dietas que pregonan un mayor consumo de carnes, huevos, nueces y quesos y la reducción o la eliminación de alimentos como pan, arroz, pasta, frutas y azúcar como la mejor fórmula para bajar de peso. Importantes organizaciones médicas como la Asociación Dietética Americana ya han alertado sobre sus riesgos. Incluso en Venezuela, algunos especialistas no han dejado de reiterar los peligros que representan para la salud. Pero este cuestionado régimen continúa siendo adoptado por aquellos que intentan, una vez más, deshacerse de los kilos extras o solucionar su problema de obesidad.

Para muchos expertos, el auge de las dietas hiperproteínicas o cetónicas ha creado mayor confusión con respecto a la manera correcta de comer, ya que recomiendan todo lo contrario a lo que durante años se ha como alimentación balanceada; es decir, mayor proporción de carbohidratos, moderada cantidad de proteínas y limitado consumo de grasas. El régimen tradicional, caracterizado por un alto contenido de fibra, frutas y verduras es avalado por investigaciones científicas que lo relacionan con la disminución del riesgo a contraer enfermedades crónicas, tales como el cáncer.

Pero la promesa básica de las dietas bajas en carbohidratos resulta demasiado apetitosa para los desesperados por el asunto estético del peso: sin necesidad de pasar hambre ni hacer ejercicios y comiendo alimentos tan gustosos como un bisté, queso brie y tocineta es posible rebajar hasta 2 kilos y medio en una semana. Lo que se traduce en unos cinco kilos menos al mes.

En Estados Unidos –donde se gastan más de 33 billones de dólares al año en productos dietéticos- la locura que han producido estos regímenes de adelgazamiento se ve reflejada en la venta de libros relacionados con el tema, superando incluso a los manuales de sexualidad. Sólo el texto del Dr. Atkins, considerado el gurú de esta “filosofía de vida” (como él mismo la ha llamado), ha logrado vender unos 10.000 millones de ejemplares.

En Venezuela –sin dejar de considerar la variante económica que ha influido en la caída de las ventas de carnes en general-, la tendencia a comer menos harinas y sus derivados también comienza a colarse dentro de un determinado sector de la población, a juzgar por el aumento de consultas médicas que indican esta dieta y la cantidad de letreros fosforescentes colgados en las calles que promocionan la “dieta mágica”, fundamentada en el mismo principio de ingerir menos carbohidratos.

Aquí se come carne

Aunque sean promocionadas como innovadoras, las dietas altas en proteínas se remontan a los años setenta, cuando por primera vez aparecieron planes como de Scardale y la dieta revolucionaria del Dr. Atkins, logrando un enorme éxito en ventas. Treinta años después, regresan estos regímenes con apariencia renovada para producir un boom mayor y recibir similares cuestionamientos por parte de la comunidad médica internacional.

“Estas dietas se llaman cetogénicas porque producen cuerpos cetónicos, los cuales se derivan de la utilización de grasas corporales como fuente de energía por parte del organismo”, explica Marisel Carvajal, coordinadora de la Unidad de Nutrición de la UCV. “Tienden a ser altas en proteínas para mantener la síntesis de los tejidos y otorgar mayor sensación de saciedad”.

Para comprender el funcionamiento de las dietas cetónicas, es necesario visualizar que el organismo cuenta con dos fuentes de energía: la primera aportada por la glucosa de los hidratos de carbono o carbohidratos (grupo que constituye el 50% o más de una alimentación balanceada). La segunda son los depósitos de grasa en el cuerpo, que rara vez se utilizan. Si se restringe el consumo de los carbohidratos, al organismo no le quedará otra que recurrir al combustible que tiene de reserva para poder funcionar. De esta forma, se quema la grasa acumulada y se reduce el peso.

Como explica la nutricionista Marisel Carvajal, las personas que siguen estas dietas se sienten gratificadas porque rebajan rápidamente. “Pero lo que ocurre es una pérdida de líquido durante la primera etapa, pues la grasa es el último depósito que se moviliza. Al cabo de la semana inicial, el organismo fabricará glucosa a partir de las proteínas de los músculos, lo cual supone un gasto energético innecesario y perjudicial. Como a los 21 días de restricción de carbohidratos es cuando comienza a utilizarse finalmente la grasa como tal.”

En este sentido, Carvajal señala que las dietas cetogénicas suelen estar conformadas por unos 800 o 1000 calorías, muy por debajo de los requerimientos diarios de una persona sana (entre 1200 y 1500 las mujeres y 1500 y 2000 los hombres). Por esta razón, la persona sometida a este régimen debe ser hospitalizada con el objeto de vigilar la drástica pérdida de electrolitos, específicamente de potasio. Por lo general se indica a pacientes con obesidad mórbida para iniciar el proceso de reducción de la masa corporal.


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Pedro Borrero (76 noticias)
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