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Tras el cáncer de Michael Douglas pasamos revista a la penetración masiva del tabaco y del alcohol en Hollywood (I)

13/09/2010 12:06 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

Los actores mueren de cáncer como los demás pero por otras causas añadidas: la publicidad en la pantalla, los sobresueldos de las tabaqueras, el hábito y el entorno. Lo mismo ocurre con el alcohol

Aunque Michel Douglas ha mostrado optimismo ante las muchas entrevistas que ha soportado, su lucha tendrá que ser como se sabe muy tenaz para salir con vida de este trance. Su esposa Catherine es la que está sufriendo sin poder hacer nada. Son muchos años de fumar y beber y algunos tienen que pagar el precio.

El cine ha sido una recluta para enfermos de esta clase. Son víctimas de un mundo que parece ‘ wonderful’ pero no lo es tanto.

Las costumbres, la cultura, el pensamiento, la educación, la vida en toda la historia de la humanidad cambian. La aparición del cine ha sido fundamental para nuestra civilización nos atreveríamos a decir incluso que más que el invento de la imprenta, ya que para ver cine no hace falta siquiera saber leer ni escribir. Y mucho menos tener capacidades tales como la de la crítica, el discernimiento básico (matar y robar todo el mundo entiende, más o menos, que está mal, aunque haya otros delitos que no lo son tanto) para distinguir el bien del mal. Todos somos conscientes de lo que es bueno o es malo, o lo que es perfectamente lícito y ético y lo que no lo es. Tan es así, que lo que a nuestros antepasados les hubieran parecido aberraciones deleznables en todos los sentidos, hoy son cosas admitidas, aceptadas e incluso ensalzadas.

Es cierto que hace algunos años, los protagonistas buenos de un filme no tenían que tener vicios ‘ políticamente incorrectos’ o mal vistos como beber o fumar. Si lo hacían, era para darles una semblanza de ‘ duros’ frente al público pero siempre se dejaba bien claro que el protagonista tenía que cambiar hábitos a lo largo de la historia si quería ser bien visto a los ojos de todo el mundo. Raras son las excepciones como la de James Bond, aunque en estas excepciones es tajante el hecho de que matar no es una costumbre, sino más bien todo lo contrario, algo raro y que se hace por el bien del mundo y Su Majestad.

La televisión, como subsidiaria del cine, ha potenciado y aún más ha acercado los efectos del cine, puesto que los televisores se han colocado en la sala de las casas y aún en los dormitorios. Hoy la televisión es el ‘ sagrario’ con su altar o peana incluida llena de videos y DVDs, todo cine.

Desde las imágenes en las que el legendario James Dean mostraba con aire desenfadado su poderosa rebeldía, apoyado en una pared y con un cigarro en la comisura de los labios, quizá lo que recordemos es a Humphrey Bogart, gabardina cerrada hasta el cuello, sombrero tapándole la mitad de la cara y el peculiar humo del tabaco subiendo por encima de él, son muchos los recuerdos que podemos y cualquiera de ellos será válido para tener una relación cercana del cine con el tabaco.

Entre ellas nuestros viejos recuerdos pueden ir hacia la glamurosa pose con que Joan Crawford encendía sus cigarrillos o aquella maquina de fumar y cantar que era Marlene Dietrich en el ‘ Angel Azul’ ...

Las concepciones sociales del tabaco han cambiado mucho. La industria del cine ha justificado durante años el halo de humo que tiñe muchas de sus películas clásicas como el dispositivo artístico y cultural del momento.

Un grupo de investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de California, ha analizado los datos que vinculan el tabaquismo y la industria cinematográfica a partir de los documentos internos recopilados por esa institución académica y la Legacy Tobacco Documents Library, y hasta con la Biblioteca del Congreso.

Y un estudio publicado por el ‘ British Medical Journal’ asegura que las industrias tabaqueras pagaron millones de dólares a las estrellas de Hollywood a cambio de promocionar sus marcas.

Entre los datos analizados se encuentran los contratos concertados entre las principales marcas tabaqueras y algunas estrellas de la gran pantalla, así como las obligaciones contraídas con los estudios de la meca del cine a cambio de promocionar sus cigarrillos. También han estudiado anuncios publicitarios insertados en diversos periódicos y grabaciones radiofónicas de la época.

La investigación cubre el periodo de 1927 a 1951 y detecta ya la atmósfera humeante del tabaco empezaba a desarrollarse en el cine mudo. Pero especifica que el ‘ boom’ publicitario de los artistas de esos días llegó con el cine sonoro. ‘ Dos tercios de las 50 estrellas más importantes de Hollywood de finales de los años 30 y la década de los 40 anunciaban numerosas marcas de tabaco’ y, tal y como recoge el estudio, llegaban a percibir hasta 5.000 dólares por cabeza el equivalente a unos 75.000 dólares actuales (más de 51.000 euros).

Según los expertos californianos, American Tobacco pagó a los actores que promovieron los cigarrillos ‘ Lucky Strike’ unos 218.750 dólares a finales de los años treinta, que equivalen a 3, 2 millones de dólares de dinero actual.

Asimismo, Ligget& Myers gastó en 1946 el equivalente a 50 millones de dólares de hoy en anuncios de Hollywood, más que todos los fondos invertidos por los estudios Paramount, 20th Century Fox, Warner Bros y Columbia Pictures para publicitar sus marcas.

Los autores señalan, además, que los beneficios de las tabaqueras se multiplicaban cuando uno de sus actores anunciantes aparecía fumando en una escena, ya que muchos espectadores se guiaban en su fumar diario por las marcas que las estrellas usaban y lo decían. Aparte estaban otros medios publicitarios. Era un torrente que desbordaba hacia personas mayores y lo abarcaba todo. Fumar era guay.

El mercado femenino: las grandes estrellas se suman al humo

Pronto llegaron los años en los que las principales compañías tabaqueras invirtieron grandes capitales en ampliar su mercado para captar al público femenino. De ahí, en parte, una promoción sutil de actrices fumadoras como Lauren Bacall, Betty Davis o Marlene Dietrich echando humo en la gran pantalla. Sin desplazar la promoción encubierta de baluartes de virilidad como Gary Cooper, John Wayne, Clark Gable o Spencer Tracey o Marlon Brando, por nombrar algunos.

El estudio, titulado ‘ El gran tabaquismo de Hollywood, 1927-1951', recoge frases publicitarias como ‘ los Chesterfield son tan suaves y dejan un gusto fresco y limpio en mi boca...’ , puesta en labios de Kirk Douglas, padre de Michael, o las afirmaciones de la diva Alice Brady, que decía: ‘ Fumo Lucky Strike no sólo porque protege mi voz, sino porque me proporciona el más genuino placer’ .

Las estrategias de las tabaqueras, a su vez, consistían en involucrar también a los grandes estudios añadiéndoles considerables sumas para que contrataran a estrellas de cine vinculadas al tabaco. Se llamaba a ese juego ‘ publicidad nacional’ , que combinaba con la difusión de tal o cual marca en anuncios publicados en diarios y emisoras de radio, vallados, etc...

Los estudios que más se beneficiaron fueron Paramount y Warner Bros, con la promoción de Lucky Strike (de la empresa American Tobacco) en los años treinta, y de Chesterfield (de la compañía Ligget & Myers) en los años cuarenta.

Se mueven intereses inmensos y faltan acuerdos de regulación

La Comisión Federal de Comercio realizó varios intentos de sancionar a las compañías que usaban estos medios para promocionar el tabaco. En 1929, la FTC, según sus siglas en inglés, falló en contra de la industria American Tobacco por la difusión de unos slogans ‘ falsos en numerosos aspectos’ , tal y como comentan los autores del estudio.

La Comisión dictaminó incluso la prohibición del uso de declaraciones de actores en favor de los cigarrillos de las tabaqueras. A no ser que las estrellas las pusieran por escrito y aportaran opiniones ‘ auténticas, autorizadas e imparciales’ , sobre las bondades de tal marca. Esto no sólo favoreció la permanencia de este tipo de reclamos publicitarios, sino que las pruebas examinadas por los investigadores muestran que los Estudios de Hollywood se aprovecharon de los contratos para ejercer mayor control sobre los actores, hasta el punto de negociar sus testimonios en las campañas.

El tabaco sigue formando parte del reparto de algunas películas, pese a los grandes esfuerzos por regular la aparición del mismo en determinados contenidos. ‘ Nuestro trabajo pretende reforzar la lucha para que los cigarrillos dejen de formar parte de los filmes destinados al público adolescente’ , afirman los autores, factor que está reconocido como un agravante para la iniciación del tabaquismo.

Desmontar el mito del fumador clásico artístico del cine americano contribuye a desentrañar las tramas mercantiles de las tabaqueras. Asimismo, ‘ desincentivar a la industria del cine podría ser una solución para terminar con la asociación histórica entre el Séptimo Arte y los cigarrillos’ , sentencia el repetido estudio, lo que plantea a la gran pantalla el reto de predicar con el ejemplo.

Los comienzos del cigarrillo desde el punto de vista joven y sin visión de un futuro amenazador

Este es un viaje diferente, algo sensual y no muy serio, en el corazón de la mitología de los cigarrillos y cigarros. Descartando la historia del tabaco-por lo larga- iríamos a los primeros conquistadores de Hollywood a través también de quienes que afirman que el placer del cigarrillo está asociado no sólo con valores masculinos sino también como la asertividad femenina. Según las fumadoras de antaño, el amor sin el humo perdería parte de su sabor. Si no hubiera muerto eso lo corroboraría, Marlene Dietrich gran fumadora y sin pelos en las lengua.

"De regreso al mito occidental de cigarrillos y cigarros, que comienza con los conquistadores de Indias, a través de Colón, el cigarrillo era de hecho un objeto de placer asociado a la sensualidad y los valores masculinos tanto como a la reafirmación feminista’ .

"El tabaquismo y el beso - dice la escritora Posadas en un artículo para una revista de cine - muchos los hemos aprendido en el cine, porque antes de aparecer en público con un Lucky Strike entre los dedos hemos visto a James Dean, o a Audrey Hepburn, nos hemos mirado en secreto al espejo, con un mechero en las mano.

El problema del tabaquismo ha empeorado incluso en la meca del cine. La permisividad ha bajado en edad y ya los escándalos se producen en cadena

Es el inicio de una relación viene después y sería ‘ ¿Quieres fuego, preciosa?’ Y la mano invisible se acerca a un paquete de cigarrillos para ofrecer uno. "Gracias mi amor, ¿cómo te llamas?’ El que ha ofrecido el fuego contesta "Me llamo John Wayne; soy James Dean; mi nombre es Cary Grant’ o mejor aún (héroes viejos pero tan favoritos) o ‘ yo soy Clint Eastwood’ , dice con los dientes apretados y los ojos semicerrados para no ser deslumbrado por el esplendor del desierto de Arizona. ‘ Y tú, ¿cómo te llamas, preciosa?’ ‘ Mi nombre es Marlene; soy Ingrid’ , o quizás ‘ soy Laureen Bacall’ ...porque nadie sabía fumar con el estilo que le enseñó su profesor Humphrey Bogart.

La industria tabacalera sabía que esas películas en esos días crearon modelos imitados por los jóvenes, por lo que durante muchos años, las grandes marcas involucraron a cientos de actrices y actores de Hollywood, según informó la Asociación Norteamericana del Pulmón (ANP) de Sacramento, California.

En un estudio publicado recientemente, ANP revela que las compañías tabacaleras empezaron regalando cigarrillos gratis durante años a varios centenares de estrellas, entre ellas Liv Ullman, Shelley Winters y Scott Randolph.... John Wayne.

Principales actores y actrices de la preguerra mundial. Una manera de asegurarse de que el cigarrillo apareciera en sus películas... Las tabacaleras utilizaron el humo y la neblina de la celebridad de los hombres enganchados al tabaco, los más duros y más cínicos de las pantallas y las actrices más atractivas y más sexys.

Pero un actor murió en 1987 de cáncer de pulmón, el calvo Yul Brynner, hombre de diez paquetes diarios... Pasó sus últimos meses en una lucha imposible contra el tabaco. Y los periódicos se hicieron eco, muchos de día a día.

"La mayoría de imágenes fuertes y heroicas iban asociadas con el tabaquismo y los gestos los creaban primero el cine a través de guionistas conscientes de su papel y después del cine combinado con la televisión", dice Kurt McKennson, autor del estudio antes citado. Las escenas en las que actores y actrices de humo han aumentado la audiencia en su vicio y han extendido la idea de que fumar era un símbolo de rebeldía, de atracción sexual y a veces de riqueza.

Las marcas de tabaco también aparecen en muchas películas dirigidas a los jóvenes, tales como ‘ ¿Quién engañó a Roger Rabbit?’ Estrenada en 1988, vemos en ella un cartel de Lucky Strike. Y en uno de los que presentaron en ‘ Superman I’ que salió en 1978, con Louise Lane, papel interpretado por Margot Kidder, Marlboro se hace presente. Humo, aventuras juveniles, idilios, policías... En Superman II, en 1980, la marca Marlboro aparece hasta unas veinte veces.

Pero en el período entre 1990 y 1995, la mitad de las películas proyectadas en Estados Unidos, presentan menos frecuentemente a un actor o actriz en actitud de fumar. Eso lo recoge el informe citado de la lucha contra el tabaquismo. Es entonces que empieza la guerra contra el tabaquismo en este país. Posteriormente, en un acuerdo firmado en 1998 con veinte estados de los Estados Unidos, la industria del tabaco se comprometía a no pagar a los productores de cine si los cigarrillos se hacían presentes en sus películas. Una encuesta realizada por la Universidad de Chicago establece que los años setenta y ochenta fueron de intensa promoción de tabaco a través del cinema. Los fabricantes, reconocieron que las campañas para fomentar el consumo comenzaron en la gran pantalla desde los años cuarenta. Aunque el cine mudo también presentaba actores y actrices fumando, pero no eran propiamente campañas publicitarias.

La literatura no es totalmente ajena al fenómeno. Los héroes y heroínas de las novelas aparecen fumando desde hace mucho tiempo. Para los novelistas que propusieron el modelo de la nueva mujer en la Inglaterra victoriana (la propia Reina Victoria también fumaba), el tabaquismo y la escritura - o escribir fumando - estaban íntimamente relacionadas. No se necesitaba ser inglés o de la época victoriana para captar el fenómeno. Esta conexión -escribir, fumar- ha llegado hasta nosotros porque los que eran niños en esa época imaginaban a los grandes escritores escribiendo mientras fumaban.

Raymond Chandler dice que podemos conocer a un hombre por su actitud al apagar un cigarrillo en el cenicero o por su semblanza en el momento en que tiene el cigarrillo entre los labios. Albert Camus, Hemingway, Faulkner, Jean-Paul Sartre, Julio Cortázar y Juan Carlos Onetti no sólo fumaban cuando fueron captados en fotos, sino que también sus personajes estaban fumando en todas sus novelas o cuentos.

Recapacitando ha llegado la era de la guerra internacional contra el tabaco

En 1994, la compañía CBS organizó un documental sobre el tabaco para el popular programa ‘ 60 Minutos’ . Éste fue realizado por Lowell Bergman, y consiguió que uno de los científicos, Jeffrey Wiggand, de la compañía Brown & Williamson enseñara los experimentos que habían estado haciendo durante años y que demostraban el increíble poder adictivo del tabaco. El documental podía haber abierto una nueva época libre de humos, pero la CBS se negó a emitirlo, ya que una compañía filial suya se dedicaba a este negocio.

Michael Mann, el director de Heat, volvió a las pantallas después de varios años de inactividad con el filme El dilema (1995), basado en una historia real.

En esta ocasión el proyecto ha tardado más de dos años en ser una realidad, ya que han sido numerosos los cambios que ha sufrido este filme desde sus orígenes. Tan sólo el título ha cambiado en cuatro ocasiones antes de titularse El dilema (The insider), anteriormente esta película fue conocida como ‘ 60 Minutes’ , ‘ Man of the People’ , ‘ Untitled Michael Mann Film’ o ‘ The Untitled Tobacco Project’ . Lo único claro desde un principio es que se contaría con la participación de Michael Mann y Al Pacino.

Michael Mann toca un tema muy candente en los USA, por la persecución que se mantiene contra los fumadores. Resulta curioso que Al Pacino, uno de los actores que más cigarros debe haber fumado en toda la historia del cine (en Donnie Brasco fumaba uno tras otro), se meta en este papel. De lo que no hay duda es que en los últimos años se ha puesto de moda el hacer argumentos basados en hechos reales o en personajes reales.

En el periodo de 1988 a 1990, antes de que la industria tabaquera se impusiera dichas restricciones voluntarias, la aparición en las películas de actores en escenas que les relacionaba con el tabaco fue menor que entre 1991 a 1997, según los autores del estudio. Para realizar su investigación, el equipo de expertos analizó el contenido de 250 filmes o las 25 películas estadounidenses más taquilleras que se estrenaron cada uno de los años entre 1988 y 1997.

Los investigadores observaron que en más del 85 % de las películas estrenadas entre 1991 y 1997 se consumía tabaco, las marcas de tabaco aparecían en 70 filmes o el 28 % del total analizado.

Las marcas de cigarrillos aparecían un tres por ciento más o un 32 % en total en películas dirigidas a adolescentes y en un 20% en filmes para niños, según el estudio.

El doctor James Sargent, de la ‘ Darmouth Medical School’ afirma que ‘ la aparición de marcas de tabaco en las películas, especialmente cuando las exhiben los actores, no es diferente de otras formas de publicidad. Cualquier país que tenga controles sobre el tabaco debería restringir esta práctica’ .

Las marcas de cigarrillos aparecían un tres por ciento más o un 32 % en total en películas dirigidas a adolescentes y en un 20% en filmes para niños, según el estudio. El doctor James Sargent, de la ‘ Darmouth Medical School’ afirma que ‘ la aparición de marcas de tabaco en las películas, especialmente cuando las exhiben los actores, no es diferente de otras formas de publicidad. Cualquier país que tenga controles sobre el tabaco debería restringir esta práctica’ .

Así, este equipo de investigadores concluyó que la presencia de marcas de cigarrillos es algo habitual y que además está aumentado el apoyo a esta práctica por parte de ciertos actores. Fuman sin sentir sus consecuencias, parecen invencibles y suelen ser los protagonistas. Estos clichés a menudo se emplean en las películas para caracterizar a los personajes fumadores, según apunta una nueva investigación. En estos casos, la magia del cine puede contribuir a la difusión de interpretaciones erróneas sobre el uso del tabaco.

El nuevo trabajo evalúa 88 de los filmes más taquilleros del año 2002 en Estados Unidos. Tres objetivos en mente: conocer la frecuencia de acciones relacionadas con el consumo de tabaco, los rasgos de los consumidores y las consecuencias del uso de esta droga. Según publica la revista ‘ casi dos tercios de las películas mostraron, por lo menos, un personaje relacionado con un incidente tabáquico’ . De ellas, un 15 % mostró un caso de consumo de cigarrillos, un 18% incluyó entre dos y cinco y un 16 % contó con 11 ejemplos o más.

Según publica la revista ‘ , ‘ casi dos tercios de las películas mostraron, por lo menos, un personaje relacionado con un incidente tabáquico’ . De ellas, un 15 % mostró un caso de consumo de cigarrillos, un 18% incluyó entre dos y cinco y un 16 % contó con 11 ejemplos o más. En 2004, la revista ‘ American Journal of Public Health’ se hizo eco de un estudio sobre cómo los actores pueden influir en el inicio del consumo de tabaco entre adolescentes.

A partir de una serie de entrevistas, los autores del trabajo hicieron un seguimiento de más de 2.000 adolescentes californianos. Entre otras cuestiones, los participantes tuvieron que elegir a su actor favorito -Brad Pitt para ella y Pamela Anderson para ellos- y explicar sus hábitos tabáquicos. Los resultados obtenidos indican, según recoge el ensayo, que ‘ las estrellas del cine pueden jugar un papel importante a la hora de animar a las adolescentes a que empiecen a fumar’ . Los chicos parece que no se vieron tan influidos por el contenido tabáquico de los largometrajes. Esta diferencia de género -explican los expertos- podría tener que ver con el tipo de género cinematográfico que ellos suelen preferir. ‘ Brad Pitt fumó repetidamente en las películas dramáticas [...] y Pamela Anderson lo hizo de una forma menos frecuente en las de acción’ . ‘ Las intervenciones diseñadas para que los actores decidan no fumar en las películas y para limitar la exposición de los adolescentes al consumo de tabaco en los filmes deberían tener una alta prioridad de salud pública’ , concluyen los investigadores procedentes de la Universidad de California (EE.UU.).

El tabaquismo provoca la muerte de cinco millones de vidas al año, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), sumándose enfermedades vinculadas al consumo del cigarrillo, y el mundo moderno ha ido recapacitando. Además se generan pérdidas multimillonarias en la economía global que alcanzan la cifra de quinientos mil millones de dólares anuales.

Los expertos señalan que muchos países invierten más en atención médica vinculada al consumo, que lo que el Tesoro recauda en concepto de impuestos aplicados al tabaco.

Esta concienciación está limitada a los países del Primer Mundo pero no a los del Tercero. Allí las tabacaleras han encontrado un nuevo mercado, que es un filón. Los ingredientes químicos añadidos a los ya tradicionales, nicotina, alquitrán, etc... generan en esos pueblos una dependencia letal. Y eso, desde los doce años, hasta la muerte. Así que cerramos este reportaje sobre Michael Douglas con una nota pesimista: Occidente ha despertado de una pesadilla envuelta en humo pero quedan tres cuartos de la humanidad totalmente indefensos y dormidos ante la amenaza de las poderosas multinacionales que se esconden tras los Estados. Y esas no pierden nunca.

Continúa en reportaje siguiente: "La dentención de Cameron Douglas y la cocaina en Hollywood"


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