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Cancer Infantil

03/06/2011 08:48 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

¿DEBO DECIRSELO? La cuestión de contarle o no al niño que tiene cáncer ha sido muy debatida por los especialistas. Muchos recomiendan ser honestos con él para evitar malentendidos y que la sensación de secretismo magnifique sus temores. Su hijo le preguntará las causas de tanta visita al hospital, de su malestar e incluso captará su preocupación y su miedo. Lo cierto es que los niños más informados sienten menos estrés y cooperan más a la hora de recibir las terapias. image Los padres son quienes mejor pueden decidir cuál es el mejor momento para hablar con su hijo, generalmente al poco tiempo de conocer el diagnóstico, pero también qué grado de información quieren transmitirle, cómo hacerlo, acompañado de quién...

Las Reacciones del niño son muy diversas y dependen en gran medida de su edad y del grado de desarrollo emocional e intelectual; pero todos comparten la misma preocupación: el dolor, la duración de la enfermedad y la separación de sus padres. Para los Menores de seis años es difícil captar el significado exacto de su diagnóstico por lo que los padres deben centrarse en asegurarles que no han hecho nada malo y que no se trata de un castigo. Sus mayores preocupaciones en este momento radican en la separación de sus padres o el dolor producido por inyecciones, pruebas etc. Distraiga al niño con juguetes y objetos de colores , trate de crear un buen ambiente en la habitación del hospital, con algunos elementos de su propia habitación, no deje de jugar con él y premie su buen comportamiento a la hora de hacerse las pruebas o recibir el tratamiento. De los Siete a los 12 años los niños empiezan a comprender que su curación puede estar relacionada con las medicinas que le dan en el hospital y que debe obedecer al médico. Es probable que sean cada vez más conscientes de las implicaciones de su enfermedad, como la pérdida del cabello. No es extraño que disminuya el rendimiento escolar y se muestren más nerviosos. Trate de divertirse con él, consulte con el equipo médico si puede hacer algo de ejercicio, juegue con él , responda honestamente a todas sus preguntas, no renuncie al sentido del humor, facilítele el contacto con sus hermanos, amigos y compañeros de clase si se lo pide. A medida que los niños crecen ( mayores de 13 años ) la preocupación se vuelca cada vez más hacia las relaciones con sus amigos, y los adolescentes centrarán su atención sobre los aspectos de la enfermedad que les incapacitan para llevar una vida normal, como el resto de chicos de su edad. El estigma de sentirse diferentes puede llegar a ser muy doloroso en esta etapa de la vida y volver al colegio se convierte en un escenario de gran ansiedad. Deje que su hijo participe en las discusiones sobre su enfermedad, anímele a que pregunte todo aquello que le preocupa y respete su espacio de intimidad, incluso para que hable a solas con el médico. Use el humor para combatir su frustración. Otro ámbito diferente es el de la escuela y, en ese caso, es importante la comunicación entre padres y profesores para valorar la posibilidad de informar a los compañeros . Con el consentimiento paterno puede informarse al resto de niños de la enfermedad de su compañero y aprovechar la situación para desmitificar la enfermedad y aclarar algunos conceptos erróneos que puedan tener. A la hora de su regreso sería una buena idea informarles de las consecuencias que pueden haber tenido los tratamientos. En el caso de los más pequeños las historias y juegos pueden servir muy bien para este propósito.

El 'cole' en el hospital Aunque las estancias hospitalarias son cada vez más cortas, muchos de estos niños tendrán que pasar largas temporadas ingresados, de manera que se intenta alterar su ritmo de vida lo menos posible. Ir al 'cole' se convierte así en parte de la terapia que permite a estos niños seguir desarrollando sus habilidades sociales y cognitivas. image Muchos hospitales disponen de aulas hospitalarias para seguir con el proceso educativo y que se convierten además en lugar de evasión para los pequeños. En este caso la comunicación entre el tutor del colegio, los padres y los profesores del hospital es vital. Si el centro hospitalario cuenta con un servicio pedagógico póngase en contacto con sus responsables y facilíteles toda la información sobre el alumno.

Apoyo psicosocial

image El cáncer en el niño afecta a toda la familia. En ocasiones es necesario contar con ayuda especializada para hacer frente a la situación. Los grupos de apoyo y los psicólogos pueden ayudar a los padres a lidiar con la avalancha de sentimientos que ocasiona un diagnóstico de este tipo. Pregunte en su hospital o en las asociaciones más cercanas en busca de ayuda. Algunas familias tendrán que desplazarse fuera de sus ciudades para recibir el tratamiento y, en ese caso, necesitarán también un alojamiento temporal. Algunas organizaciones también disponen de este servicio.

Volver a la rutina

A menudo los padres tienen miedo de que su hijo vuelva al colegio después de pasar por el hospital por temor a las infecciones, a la fatiga o incluso a la discriminación por parte de los otros niños. Sin embargo, es importante que recupere cuanto antes sus rutinas y vuelva al 'cole' como un signo de normalidad . image Antes de su reincorporación, los padres deberían hablar con el profesor para informarle de su situación, qué tipo de cáncer tiene, qué tratamiento está recibiendo y qué reacciones pueden surgir. También es importante hablar con el niño y anticipar cualquiera de las preguntas que puedan surgir después en el aula. Debe comprender que algunos de sus compañeros no saben qué es el cáncer y le preguntarán por ello , por qué ha faltado a clase, por qué no tiene pelo, si puede volver a jugar...

Aunque la mayoría de los pequeños se habitúan con normalidad a las clases, puede que su hijo muestre problemas de aprendizaje y cierto retraso derivado del tiempo que ha pasado fuera, o incluso de alguno de los tratamientos.

Es posible que tenga dificultades para concentrarse o retener información, problemas de escritura o con los ejercicios de matemáticas. Si lo considera necesario concierte una entrevista con el tuto r de su hijo, él podrá ayudarle y recomendarle cómo mejorar su rendimiento escolar.

Una vez finalizado el tratamiento, el recuerdo de la enfermedad o el miedo a que vuelva a aparecer pueden ocasionarle temor y angustia que debe ser atendido con una buena información y de forma positiva. 

Los padres

Conocer la noticia suele provocar una crisis emocional en las familias que se ven arrolladas por un torrente de sensaciones, nuevas situaciones y decisiones difíciles de capear. Tampoco es raro que algunos padres se vuelvan excesivamente protectores o permisivos con el niño. Es importante saber que sus sentimientos de estrés, miedo o ansiedad son normales y existen algunas 'recetas' que pueden ayudarles. image

  • Apoyarse en la pareja y otros miembros de la familia o amigos para compartir los temores.
  • Recuerde que los primeros momentos de confusión van pasando a medida que avanza el tratamiento y su conocimiento de la situación aumenta.
  • No dude en preguntar de nuevo al personal médico todo aquello que no entienda o que le preocupe.
  • Pida una segunda opinión si eso le ayuda a tranquilizarse.
  • Confíe en el equipo médico que se ocupa del niño.
  • Hable con ellos sobre sus miedos.
  • Escuche a otros padres que hayan pasado por la misma situación.
  • Acepte que hay ciertas preguntas que no tienen respuesta.
  • Evite los sentimientos de culpa.
  • Recurra a terapias psicológicas si es necesario.
  • Escribir un diario puede ayudarle a expresar sus sentimientos e ir viéndolo todo desde otra perspectiva.
  • Encuentre algo de tiempo a lo largo del día para estar solo.
  • Haga ejercicio físico.   
Los hermanos

La enfermedad no sólo afecta al niño sino que toda la familia verá alteradas sus rutinas. Los hermanos del paciente son los otros perjudicados por la enfermedad y también ellos, según cada edad, verán que se están produciendo cambios a su alrededor que no comprenden. image En ocasiones tendrán que pasar largas temporadas alejados de uno de sus padres debido a las terapias y es posible que se muestren reacios a visitar a su hermano enfermo en el hospital. A menudo estos niños sienten miedo de poder tener también cáncer, puede que expresen sus temores de forma diversa, que no quieran ir al colegio por temor a preguntas que no saben responder, o que sientan que sus padres no les estén diciendo la verdad.

Algunos expresarán también cierta rabia por toda la atención que sus padres le dedican a su hermano enfermo, o porque nadie parece tener tiempo para ellos, pero es posible que esos sentimientos vayan unidos a una cierta sensación de culpabilidad que no sepan muy bien cómo canalizar.

Los hermanos más mayores, ya adolescentes, pueden experimentar depresión por la situación y ante la toma de conciencia de la fragilidad de la vida como consecuencia de su primer contacto con la enfermedad. Tratar de mantener contacto diario con los hermanos, reforzar los lazos afectivos y mantener al máximo sus rutinas y actividades puede resultar de mucha utilidad. Responda a sus preguntas con honestidad, en función de su edad, y hable con ellos; deje que se diviertan y, si es el caso, organice alguna visita al hospital.


Sobre esta noticia

Autor:
Queremosayudar (14 noticias)
Fuente:
laguerraescontraelcancer.blogspot.com
Visitas:
1620
Tipo:
Reportaje
Licencia:
Distribución gratuita
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