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El cáncer me comió la columna" Dijo Monica Madariaga

10/10/2009 13:11 0 Comentarios Lectura: ( palabras)

"Quimios" y "radios" habían desterrado toda célula cancerosa de su cuerpo. Eso, hasta que se hizo un examen óseo. Durante la entrevista entregó malas noticias, pero evitando el drama

"Quimios" y "radios" habían desterrado toda célula cancerosa de su cuerpo. Eso, hasta que se hizo un examen óseo. Durante la entrevista entregó malas noticias, pero evitando el drama. En la salud o la enfermedad, Madariaga sigue poniendo sus puntos sobre las "íes". Sobre todo cuando le tocan la fibra. Hay una fotografía que, para los que hojearon los diarios durante los 70, debe haber quedado en la retina: una delgada mujer parada frente al escritorio de Augusto Pinochet, manos atrás, vestida de negro y collar de perlas, coronada con una escarmenada cabellera, que firmaba en 1977 el decreto que la convertía en ministra de Justicia. Atrás, una fila de generales bordados de estrellas miraban al frente. No era la primera ministra de Chile, pero sí la primera y la única que formó parte del régimen militar.

-¡Tan delgada Mónica! ¿Por qué siempre ese halo de solemnidad intimidante en las fotos de la época? Nadie con una sonrisa, nadie felicitando, nadie celebrando...

-En ese momento estaba pesando 45 kilos. Tenía 35 años y venía de trabajar en la Contraloría General de la República y como asesora jurídica de Pinochet. A pesar de que en ese puesto yo era la tercera de a bordo, estuve un tiempo ocupando la pura punta de un escritorio. Ahí en un rincón. Los milicos llegaban, me tiraban papeles y me daban órdenes. Hasta que un día me aburrí, pesqué mis carpetas y me mandé cambiar a mi antigua oficina en la Contraloría. Allá partió Pinochet a buscarme...Las Fuerzas Armadas no conciben a la mujer profesional. Conciben a la esposa, a la madre, la hija, la amante y la secretaria.

-¿Entonces su delgadez era producto de lo que usted no sabía que se llamaba "estrés"?

-Me tuve que ir abriendo espacio entre ellos (el mundo uniformado) solamente poniéndoles el pie encima, demostrándoles que yo era más capaz que ellos. Si querían hacer algo, ¡tenían que ir a pedírmelo a mí! Yo tuve a Jorge Cauas, super- ministro, parado detrás de mí mientras hacía su Decreto de Ley 966 que le daba facultades omnímodas de manejar no sólo el sector económico nacional, sino de llevar adelante la administración del país. ¡Y no fue capaz de aportar una sola idea! Lo hice yo. Entero.

A la actual directora de la Escuela de Derecho de la Universidad UNIACC le tirita la cara (de rabia) cuando se le cruza cualquier episodio del gobierno militar por su cabeza. No sólo cuando recuerda todo lo que tuvo que pelear para que la respetaran como la abogada titulada con distinción máxima que era, sino que también cuando recuerda todos los años que permaneció ciega a los atropellos contra los derechos humanos cometidos durante el mandato de su primo Augusto Pinochet Ugarte (las madres respectivas eran primas hermanas). Desde que asumió como embajadora ante la Organización de Estados Americanos (OEA) en Washington, en 1983, Mónica se empezó a enterar poco a poco de lo que había estado sucediendo en Chile. Cuando leyó una entrevista de la periodista Mónica González en la que un funcionario de la FACH declaraba que los cuerpos de los detenidos desaparecidos habían sido arrojados al mar, estalló. Sus numerosos télex al Alto Mando, en los que exigía la confirmación de lo que había leído y escuchado, le costaron su destitución un 22 de enero de 1985. Justo el día de su cumpleaños.

En las entrevistas que concedió luego de haber despertado a la realidad -o de haber salido de la famosa "burbuja", como le llamaba ella al régimen autoritario de su pariente-, la abogada contó innumerables veces las penurias económicas que tuvo que pasar de regreso a Chile. Su primo había dado la orden de que no la contrataran en ningún lado. Entonces se volcó a la espiritualidad y a juntar coraje para decir las cosas por su nombre. Hoy, a los 65 años, es difícil que deje un títere con cabeza cada vez que habla. Pero eso sí: antes de criticar a un determinado personaje, se preocupa de aclarar que lo quiere, lo estima y lo respeta mucho. Como lo hace con Camilo Escalona, Sergio Fernández, Marta Ehlers y Ricardo Lagos, entre otros. La única excepción a esta regla es Lucía Hiriart de Pinochet.

Adió al general...

Una vez dijo que ella no era "consecuente, porque no era un burro". La abogada que elaboró la Ley de Amnistía de 1978 y colaboró en la redacción de la Constitución de 1980, aseguró entonces que quien no renovaba sus ideas conforme al dinámico panorama mundial era un burro. "El peor defecto era ser consecuente", sentenció. Se nota que Mónica meditó sobre aquel punto antes de declararse "antidivorcista", antes de decir que Michelle Bachelet lo estaba haciendo bien (había afirmado que le faltaba experiencia política), antes de regalar palabras de simpatía a personeros de la izquierda, antes de eliminar de su vocabulario la palabra "pena de muerte", y antes de decir que su primo había sido el responsable de que se detuviera, torturara y matara gente mientras lideró la Junta de Gobierno y, luego, cuando fue Presidente de la República.

Cada vez que se decide a hablar, expone sin tapujos sus puntos de vista sobre el quehacer nacional, la clase política, los avances y retrocesos de la sociedad chilena y sobre sus vaivenes personales. Y aunque repita algunas historias, busca siempre algún dato nuevo para sorprender.

-¿Qué pensó cuando Augusto Pinochet fue internado por un infarto cardíaco en el Hospital Militar?

-Ya estaba acostumbrada a que cada vez que había un proceso en su contra, a él le venía un patatús. No le creí, como no creo en el del Profesor Rossa ni en el meningioma de Girardi. Mira, yo tengo uno en la base del cerebro desde 2004 y es más grande que el de él. Y no me saco ningún compromiso ni empiezo a impartir lástima.

-¿Vio a su primo antes de fallecer?

-Antes de que muriera mi madre (2000), me tocó llevarle unos documentos que había escrito Gordon asumiendo él las responsabilidades por los crímenes de la CNI (esperó a morirse para ese "acto de valentía", añade con ironía). (Pinochet) Me hizo repetirle como cuatro veces lo que era y, en definitiva, no entendió nunca lo que era, así es que...mejor me fui pa mi casa (ríe)

-Siempre le he tenido un poco de miedo a la historia. Porque cuando uno participa limpiamente de algo que era sucio...Todo lo bueno que pudo hacerse en el gobierno militar quedó opacado por las torpezas inaceptables e inmorales (sube la voz) que se cometieron con los Derechos Humanos. No había que matar a medio Chile para sacar al país del marasmo en que lo tenía sumido la Unidad Popular. ¡Pero si nuestro propio subdirector (de la escuela de Derecho que dirige) fue detenido porque era de la Izquierda Cristiana y estuvo en la cárcel con piojos y garrapatas! ¡Córtala! Pinochet le tenía miedo a la política.

-Yo creo que sí, porque si no quiere decir que era un deficiente comandante en jefe y un peor presidente de la república. Si todo eran salidas de madre de los servicios de seguridad, si toda la culpa era de Manuel Contreras y de Alvaro Corbalán y él era un santo ángel de la guarda, ¡entonces era un inútil que no debió seguir ahí! Imagínate que yo no supiera lo que hacen los profesores acá en la universidad: que un profesor no viene, que pone puros 7 cuando los alumnos contestaron mal, que esto fuera un caos. ¡Tendría que irme pues! El hecho de no saberlo, de no indagar, de qué terreno estoy pisando es un pecado. Y de mentir más encima. Porque para mentiroso y cobarde, Pinochet...

-¿Qué le provocó ver esas imágenes del funeral con tantas reacciones apasionadas?

-Mucha pena. Pena de ver que hay gente tan tonta todavía. Yo creí que las señoras del barrio alto habían madurado, pero no. Y esa tontita que agredió a Cheyre y después fue a romper las oficinas de la constructora, esa niña debería estar en Putaendo. Ahí hay un buen centro de atención siquiátrica.

-¿Pero lo atribuye a un problema de intelecto solamente? ¿No hay nada más detrás?

-No. Tontera nomás. La sicología de masas, se potencian unos con otros, idealizan. ¡Pero si todavía hay seguidores de Stalin y neonazis, corazón!

A raíz de la muerte de la ex ministra Mónica Madariaga, publicamos la entrevista que dió a Revista Mujer en el año 2007

-¿Habría que medir con la misma vara el episodio del nieto de Prats?

-Si yo hubiera estado en el lugar de él (Francisco Cuadrado) habría sido peor. ¡Son mis abuelos! ¡Volando por los cielos, sus pedazos de cuerpo! La madre de él, Sofía, es una gran mujer. Fue una alumna nuestra acá y cuando deje la embajada de Chile en Grecia retomará sus estudios de Derecho.

No hay dolor...

Pocos titulares de Mónica Madariaga pasan inadvertidos. Su picardía, sagacidad y desenfado provocan un desborde de curiosidad. Pese a lo poco divertido que suena esta vez escuchar "lo que hizo su cáncer", Mónica pareciera tener todo previamente calculado para evitar cualquier tipo de incomodidad en el ambiente.

De hecho, en plena arenga sobre su adhesión a la pastilla del día después, aprovecha de tocar el tema. "...Nadie en este país se ha opuesto a los dispositivos intrauterinos (DIU) y siendo que son más abortivos que ninguno (cuenta que un doctor le explicó que la acidez de los aparatos hace que el útero se llene de un líquido que impide la anidación del óvulo fecundado). Y la señora más pechoña del barrio alto que usa un DIU se golpea el pecho bien fuerte. Tanto, que si yo lo hiciera como ella ya me habría partido la columna en dos, porque me la comió...¿Te conté o no? El cáncer me comió la columna. Soy invertebrada (hace un puchero de niña)".

Silencio en la corte. Pedimos explicaciones, pero ella, serena, dice que "más rato cuenta". Primero tiene que terminar de despotricar contra el "beaterío malentendido" de sus compatriotas. Ese que tanto asegura despreciar.

-Mónica, quisiera preguntarle por su salud.

-Había evolucionado fantástico mi salud. Al punto de no quedar ninguna célula cancerosa en mi cuerpo. Y eso me dio mucha energía de poder seguir trabajando aquí. Había superado mi enfermedad con la fuerza de mis alumnos, con la oración de ellos, con el deseo de salir adelante...Hasta que a un médico se le ocurrió hacerme un cintigrama óseo (examina el esqueleto mejor que una radiografía) y mostró que había algunas lesiones en la columna. Me mandaron a una resonancia nuclear magnética y esa me la entregaron hace un par de semanas. Dio muy mal resultado: tengo la columna prácticamente destruida, tengo cavernas, lo que significa que si hago una fuerza brusca o me caigo o me tuerzo, me puedo quebrar en dos.

-¿Y qué se puede hacer contra eso?

-Yo no tengo solución quirúrgica, porque eso es para cuando la columna está quebrada. Tampoco puedo hacerme radioterapia, porque los hoyos son muy grandes. Tengo una "quimio" muy especial que es de calcio, que sirve para rellenar esos huecos, y no bota el pelo. La única mala expectativa que me da el doctor es que una metástasis pueda partir disparada al cerebro, al estómago o al pulmón.

-¿Le sorprendió ese reportaje de Informe Especial de TVN?

-¡Puuuu! ¡Me ha amargado! (Madariaga se ve afectada). Me ha amargado la vida a extremos horrendos. Nunca pensé que iba a haber formado parte de un gobierno capaz de cometer un magnicidio. ¡Haber sido capaces de matar a un ex Presidente de la República no tiene perdón de Dios! Creo que lo de Frei está confirmado con la querella presentada.

-¿Cuándo le cae el balde de agua fría?

-Cuando habla la Carmen (Frei) por primera vez. De alguna manera he tenido una cercanía con la familia Frei. Bueno, como toda la derecha, voté por don Eduardo y no por Julio Durán. Cuando fue su entierro el 82, fui la única de todo el gabinete que se acercó a darle la mano y el pésame a Eduardo hijo. Después de eso, me pidieron la autorización -como ministra de Justicia- para crear la Fundación Frei y les di la personalidad jurídica. Allá están guardadas las cartas que la Lucía (Hiriart) me mandó insultándome por lo que hice. Sus faltas de ortografía las encerré con rojo.

-¿Y cómo se enteró doña Lucía? ¿Por Pinochet?

-Por los diarios.

-¿Por qué esa actitud de Lucía Hiriart?

-Porque ella no aceptaba que yo le objetara las políticas de exterminio de gobierno.

-En entrevistas pasadas usted afirmó que todavía creía en el primo que conoció desde los tres años, alguien "sano y bueno"...

-Me quedaba todavía un resabio y quiero creer que la gran responsable de todas las atrocidades que cometió (Pinochet) fue el impulso dado por su mujer, más que determinaciones de él. Yo creo que ella fue la verdadera jefa de la DINA. Ella le pidió a Augusto que me mandara a matar.

No es primera vez que Madariaga lanza esta acusación. Anteriormente dijo que una amiga periodista había escuchado dar la orden.

-Entonces, ¿cree que Hiriart debería enfrentar un juicio?

-Bueno, no sabría decirte yo. Eso tendrá que determinarlo la justicia cuando vea las cuentas de Cema Chile (Mónica salta a otro tema).

-¿Cree que se llegará a ese punto?

-Tendrán que llegar pues. Si en este país hay justicia...Tendrá que verse por qué no le pasó Cema a Leonor Oyarzún (esposa del ex presidente Patricio Aylwin). Ni siquiera lo hizo cuando su marido entregó la Comandancia en Jefe a Ricardo Izurieta. Se quedó ella en el directorio y puso gente de su absoluta confianza. Dicen que sacaba una cantidad importante a título de gasto de representación.

-¿Valió la pena encarar todo y a todos?

-Sí. Duermo tranquilita. Salvo cuando me despierto en las noches, porque hace calor.


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Fidelam (4709 noticias)
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